Cine cubano la pupila insomne

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por Juan Antonio García Borrero
Actualizado: hace 3 horas 36 mins

CIBERTERTULIA SOBRE EL CONSUMO DE LA ANIMACIÓN JAPONESA EN CAMAGÜEY

Vie, 02/17/2017 - 15:52

En la ciudad de Camagüey existe un gran grupo de seguidores de la cultura japonesa, sobre todo del cómic y la animación de ese país. Es por ello que desde el 2011 funciona el “Proyecto Manga Q’ba”, el cual promueve entre nosotros parte de las prácticas culturales de ese país en nuestra ciudad.

Sobre las diversas actividades que realiza el grupo, vinculadas al audiovisual, estaremos hablando en El Callejón de los Milagros el próximo jueves 23, con Carmen Rosa Olazábal, Alfredo Fuentes, y Juan Carlos Gil.

Ese día también será presentado el libro “Hentai. Introducción al anime erótico japonés”, de Yudith Vargas Riverón (Ediciones ICAIC/ Editorial UH), y los interesados podrán acceder de modo gratuito al Portal El Callejón de los Milagros, donde podrán encontrar un grupo de materiales y películas vinculadas al tema.

Por otro lado, con la Cinemateca Wifi del mes de marzo, la cual estaría disponible a través de la red “El Callejón de los Milagros”, se podrá descargar el catálogo del ciclo sobre cine japonés que puede alquilarse en la Mediateca del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. Aquí comparto las palabras escritas por el crítico de cine Mario Naito, cuando el mismo se presentara en la Cinemateca de La Rampa.

JAGB

MUESTRA DE CINE JAPONÉS

Por Mario Naito

Aunque la cinematografía japonesa tuvo su inicio en una fecha tan temprana como 1899, no es hasta comienzos de la década de los años cincuenta del pasado siglo que viene a ser verdaderamente conocida en Occidente. El filme Rashomon, de Akira Kurosawa, ganador del León de Oro de Venecia, y más tarde de un Oscar a la mejor cinta en lengua extranjera exhibida en EE.UU., abre las puertas a un mundo rico de costumbres, tradiciones y leyendas del que solamente los estudiosos tenían conocimientos.

Con los triunfos sucesivos de Kenji Mizoguchi (Ugetsu Monogatari y El intendente Sansho) y Akira Kurosawa (Los siete samuráis) en Venecia, y el máximo galardón de Teinosuke Kinugasa en Cannes con La puerta del infierno, se reafirma la excelencia de la cinematografía nipona de esos años y se descubren nuevos nombres de notables maestros del séptimo arte: Yasujiro Ozu (Tokyo Monogatari), Kon Ichikawa (El arpa birmana), Hiroshi Inagaki (El hombre del carrito), Mikio Naruse (Nubes flotantes) por citar sólo algunos de ese período.

Luego aparecerían otros cineastas ilustres como los de Masaki Kobayashi (La condición humana, Harakiri), Kaneto Shindo (La isla desnuda, Onibaba), Shohei Imamura (Cerdos y barcos de guerra), Hiroshi Teshigahara (La mujer de arena) y Nagisa Oshima (El muchacho).

En la década de los años 60 el público cubano tuvo la posibilidad de comenzar a ver algunos de los títulos más importantes de la filmografía de Akira Kurosawa, así como otros muchos de los géneros de samuráis y policíacos, los cuales contribuyeron a que se desarrollara un interés y gusto hacia diversos aspectos de la cultura japonesa.

Tras un impasse económico en la primera mitad de los años noventa, que nos impidió poder continuar disfrutando durante cierto tiempo del más variado cine nipón,  luego de su reaparición sobre todo a través de las cintas de animación que han conseguido fomentar un culto al manga en una gran parte de la población más joven, en el presente se ha ido pudiendo tener acceso a los títulos y cineastas más destacados de los últimos lustros (Hayao Miyazaki, Takeshi Kitano, Hirokazu Kore-eda, Takashi Miike) gracias al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, a la programación del ICAIC y de la Cinemateca de Cuba, y al desarrollo de las nuevas tecnologías que permiten poder visionar nuevas cintas en los más diversos formatos.

En el aniversario 400 de la llegada del primer japonés a Cuba: el samurái Hasekura Tsunenaga, la Cinemateca de Cuba quiere aprovechar la oportunidad de poder brindarle al público de la capital una pequeña muestra con varios títulos de algunos de los más representativos directores del cine japonés. Lamentablemente no disponemos de mayor tiempo y espacio en esta ocasión para incluir algunos otros filmes que nos hubiera agradado programar, pero confiamos que en un futuro próximo nuestra institución con la ayuda de la Embajada del Japón pueda ofrecerles un panorama más amplio de la cinematografía nipona.

CICLO DE CINE JAPONÉS

LA NOVIA DE CUBA / Kyuba no koibito / Kazuo Kuroki (100´) Japón-Cuba, 1969 / Obdulia Plasencia, Masahiko Tsugawa, Gloria Lee, Armando Ubach  DVD, Blanco y Negro. Un joven marinero arriba a Cuba, ansioso por conocer al país y a su gente, después de una década del triunfo de la Revolución. Se siente atraído hacia Marcia, una hermosa muchacha que le va mostrando la vida de su pueblo y le cuenta acerca de los duros años transcurridos bajo el régimen de Fulgencio Batista, cuando los familiares de ella fueron asesinados. Estreno en Cinemateca.

DE TAL PADRE, TAL HIJO / Soshite chichi ni naru / Hirokazu Kore-eda (120´) Japón 2013 / s.t. españoles / Masaharu Fukuyama, Yôko Maki, Jun Kunimura, Machiko Ono, Lily Franky. DVD, Colores. Ryoata, un arquitecto obsesionado por el éxito profesional, vive felizmente con su esposa y su hijo de seis años; pero su mundo se viene abajo cuando los responsables del hospital donde nació su hijo le comunican que, debido a una confusión, el niño fue cambiado por otro. Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2013 y Premio del Público en el Festival de San Sebastián de 2013. Estreno en Cuba.

LA PUERTA DEL INFIERNO / Jigokumon / Teinosuke Kinugasa (86´) Japón, 1953 / s.t. españoles / Kazuo Hasegawa, Machiko Kyo, Isao Yamagata, Yataro Kurakawa, Kotaro Bando. DVD, Colores. Durante las terribles luchas entre clanes que se sucedieron en el Japón del siglo XII, Moritoh, un valiente samurái, es premiado por su valor en la batalla con un deseo. Éste exige a su señor que le sea concedida la mano de la joven Kesa. Su señor accede a la petición ignorando que Kesa ya está casada con otro samurái. Moritoh intenta por todos los medios convencer a Kesa para que abandone a su marido y le corresponda, aunque ésta permanece fiel al compromiso con su esposo. Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1954, Oscar honorífico al mejor filme de lengua extranjera y Oscar al mejor vestuario en colores de 1954, Premio del Círculo de Críticos de Nueva York al mejor filme extranjero de 1954. Estreno en Cinemateca.

NUBES FLOTANTES / Ukigumo / Mikio Naruse (123’) Japón, 1955 / s.t. españoles / Hideko Takamine, Masayuki Mori, Mariko Okada, Isao Yamagata. DVD, Blanco y Negro. Tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Yukiko regresa a Tokio para buscar a Tomioka que fue su amante cuando trabajaban juntos en la Indochina francesa. Tomioka le prometió que se divorciaría de su esposa, sin embargo Yukiko se encontrará con una realidad bien distinta. A partir de un sobresaliente guión de Yoko Mizuki, Naruse construye la que es probablemente su mejor película. Un relato duro y trágico que muestra como pocos otros la devastación, el pesimismo y la ruina moral del Japón de posguerra. Seleccionado como el mejor filme del año en Japón en los premios Blue Ribbon, Kinema Jumpo y por el diario Mainichi; recibió 8 votos en la encuesta de los mejores filmes de la historia del cine realizada en 2012 por la revista Sight and Sound, entre 846 críticos y académicos, que la ubicaron en el lugar 202.

LA CALLE DE LA VERGÜENZA / Akasen chitai / Kenji Mizoguchi (87´) Japón, 1956 / s.t. españoles / Machiko Kyo, Ayako Wakao, Aiko Mimasu, Michiyo Kogure, Kumeko Urabe, Yasuko Kawakami / DVD, Blanco y Negro. “El País de los sueños”, un burdel situado en un barrio de Tokio, atraviesa una difícil situación, ya que el Parlamento está a punto de aprobar una ley que prohíbe la prostitución. Retrato de la vida cotidiana de diversas prostitutas: aquellas a las que las circunstancias obligaron a comerciar con su cuerpo, pero también aquellas otras que intentan abandonar ese medio de vida. Último filme del maestro Kenji Mizoguchi. Estreno en Cuba.

SANJURO / Tsubaki Sanjuro / Akira Kurosawa (91´) Japón, 1962 / s.t. españoles /  Toshirô Mifune, Tatsuya Nakadai, Keiju Kobayashi, Yûzô Kayama, Reiko Dan, Takashi Shimura, Kamatari Fujiwara. DVD, Blanco y Negro. En el Japón de la era Tokugawa, un grupo de nueve jóvenes samuráis está decidido a liquidar la corrupción reinante y a acabar con todos aquellos relacionados con ella. Consiguen el apoyo del inspector de policía Kikui y se preparan para llevar a cabo su plan. Poco después, aparece Sanjuro, un personaje salido de entre las sombras, que empezará a actuar y a poner orden en medio del caos. Secuela de Yojimbo (El bravo), de Kurosawa, originalmente basada en el relato Hibi Heian, del escritor Shugoro Yamamoto, y luego alterado para incorporar al personaje de Yojimbo debido al gran éxito del anterior filme.

EL SABOR DEL SAKE / Sanma no aji / Yasujiro Ozu (113´) Japón, 1962 / s.t. españoles / Chisu Ryu, Shima Iwashita, Shin-ichiro Mikami, Keiji Sada, Mariko Okada, Nobuo Nakamura. DVD. Colores. Shubei Hirayama es un viudo que vive con una hija de veinticuatro años. Sintiéndose viejo y acabado, se da cuenta de lo injusto que es que la joven viva única y exclusivamente para cuidarlo y decide casarla. Aunque ella se resiste a abandonarlo, al final acabará haciéndolo. Entonces Shubei buscará en el licor del sake el refugio de la soledad, el consuelo a la angustia. Último filme del gran maestro Yasujiro Ozu;  recibió 7 votos en la encuesta de los mejores filmes de la historia del cine realizada en 2012 por la revista Sight and Sound, entre 846 críticos y académicos, que la ubicaron en el lugar 235. En Cuba se ha exhibido con el título de Una tarde de otoño.

HARAKIRI / Seppuku / Masaki Kobayashi (120´) Japón, 1962 / s.t. españoles / Tatsuya Nakadai, Shima Iwashita, Akira Ishihama, Yoshi Inaba, Rentaro Mikuni, Masao Mishima, Tetsuro Tamba. DVD, Blanco y Negro. Tsugumo, un samurái sin amo, viene en busca de un permiso para cometer el ritual suicida del harakiri en la casa del señor Iyi, y escucha la aleccionadora historia de Chijiwa, otro ronin como él, quien hizo la misma petición. En el momento decisivo, Tsugumo narra su propio relato. Él ya conocía de la muerte brutal de Chijiwa, pues este era su yerno, y ahora viene a tomar venganza en el clan de Iyi. Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1963.

MI VECINO TOTORO / Tonari no Totoro / Hayao Miyazaki (86´) Japón, 1988 / s.t. españoles / Largometraje de animación. DVD, Colores. En los años 50, una familia japonesa se traslada al campo. Las dos hijas, Satsuki y Mei, entablan amistad con Totoro, un espíritu del bosque. El padre es un profesor universitario que estimula la imaginación de sus hijas relatándoles fábulas e historias mágicas sobre duendes, fantasmas y espíritus protectores de los hogares, mientras la madre se encuentra enferma en el hospital. Elegida en una encuesta realizada en 2011 por la revista británica Time Out como la mejor cinta animada de la historia del cine.

LA BALADA DE NARAYAMA / Narayami bushi-ko / Shohei Imamura (130´) Japón, 1983 / s.t. españoles / Ken Ogata, Sumiko Sakamoto, Tonpei Hidari, Takejo Aki, Shoichi Ozawa. DVD, Colores. En una pequeña aldea rural de Japón del siglo XIX, de acuerdo con la tradición cuando una persona arriba a la edad de setenta años, él o ella debe viajar a una montaña remota para morir de hambre o inanición. Orín, una mujer de sesenta y nueve años y buena salud, observa que un vecino ha tenido que arrastrar a su padre hasta la montaña, por eso ella decide evitar aferrarse a la vida más allá del plazo establecido. Dedica un año  a arreglar los asuntos de su familia y de la aldea: castiga severamente a una familia que está acaparando provisiones y ayuda a su hijo menor a perder su virginidad. Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1983, Premio de la Academia de Cine Japonés al mejor filme del año y a Ken Ogata como mejor actor.de 1984.

MARCADO PARA MATAR / Koroshi no rakuin / Seijun Suzuki (98´) Japón, 1967 / s.t. españoles / Joe Shishido, Koji Nanbara, Annu Mari, Mariko Ogawa.  DVD, Blanco y Negro.  Goro Hanada es un asesino a sueldo. Se enamora de una mujer llamada Misako, que lo recluta para una aparente misión imposible. Cuando la misión fracasa, Hanada se convierte en un perseguido del fantasmagórico Asesino no. 1, cuyos métodos amenazan su cordura así como su vida. Filme de culto, considerado ahora como una obra maestra del absurdo: un guiño paródico mezcla de filme de yakuzas, cine negro y estilo nueva ola, citado como influyente en sus carreras por muchos cineastas contemporáneos como Jim Jarmusch, John Woo, Chan-wook Park y Quentin Tarantino. Estreno en Cuba.

PORCO ROSSO / Kurenai no buta / Hayao Miyazaki (94´) Japón, 1992 / Largometraje de animación. Período de entreguerras. Marco Pagot es un experimentado piloto militar italiano que, después de ver a un compañero morir en batalla, se convierte en víctima de un extraño hechizo que le hace tener apariencia de cerdo. Debido a esto y a que pilota un hidroavión carmín, toma el nombre de Porco Rosso, convirtiéndose en un reconocido cazarrecompensas. A Porco le encanta frustrar los intentos de pillaje de las bandas de piratas que atacan en la costa del mar Adriático. Los piratas, cansados del boicot de Porco, deciden contraatacar contratando a un aventurero estadounidense cuyo objetivo es vencer a Porco Rosso.  Premio Cristal al Mejor Largometraje en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, Francia, 1993. Elegida en una encuesta de 2011 realizada por la revista británica Time Out como una de las mejores películas de animación de la historia, en el puesto número 30.

EL IMPERIO DE LA PASIÓN / Ai-no borei / Nagisa Oshima (105´) Francia-Japón, 1978 s.t. españoles / Kazuko Yoshiyuki, Tatsuya Fuji, Takahiro Tamura, Takuzo Kawatani, Masami Hasegawa, Kenzo Kawarazaki. DVD, Colores. Un conductor de carro-taxi, un hombre mayor, está casado con una joven y bella mujer que cada noche le baña, le da masajes y le ofrece sake. Una noche, el amante de la mujer, un joven que ha terminado el servicio militar, mata al marido y esconde el cadáver en un pozo aislado. Pasan tres años y el fantasma del muerto aparece… Filme realizado por el director Oshima a continuación de su controvertido El imperio de los sentidos. Premio a la mejor dirección en el festival de Cannes de 1978. Estreno en Cuba.

ZATOICHI / Zatoichi / Takeshi Kitano (116´) Japón, 2003 / s.t. españoles / Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Michiyo Okusu, Gadarukanaru Taka, Daigoro Tachibana. Japón, siglo XIX. Zatoichi es un vagabundo ciego que vive de lo que gana dando masajes y jugando a los dados. Pero bajo esta apariencia esconde un gran secreto, es un maestro con la espada. Nueva adaptación de las aventuras de Zatoichi, un personaje de veintiséis películas de samuráis (desde 1962 hasta 1989) y series de televisión todas protagonizadas por Shintaro Katsu y que tuvieron un gran éxito en Japón. El guión se basa en una novela de Kan Shimozawa, quien también ayudó a escribirlo. León de Plata a la mejor dirección y Premio del Público en el Festival de Venecia 2003, Premio del Público en el Festival de Toronto 2003.


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RAÚL PÉREZ URETA SOBRE “AMOR VERTICAL” (1997), de Arturo Sotto

Jue, 02/16/2017 - 08:11

“Fotográficamente,Amor vertical no tiene nada que ver con mi anterior película con Arturo Sotto, Pon tu pensamiento en mí.

Yo recuerdo que cuando se estrenó Papeles secundarios hubo un crítico que dijo que era la película extranjera que mejor se había hecho en Cuba.Amor vertical, sin embargo, es una película cubana, y muy habanera.

Es una historia de amor, con una pareja de estos tiempos. Es una película muy actual, y la fotografía no tiene nada de especial, nada de artificios, tratando de ajustarse a la atmósfera que se vive en estos mismos momentos en el país. Lo importante del director de fotografía es saber situarse en el momento y descubrir las claves de traducción de la imagen sin traicionar a la historia.

Nadie dice “Qué película tan mala y qué fotografía tan buena”. Cuando el fotógrafo sobrepasa las intenciones del filme, aunque la fotografía sea la más bella esta no funciona. Es preferible buscar y encontrar lo que mejor se ponga en función de la historia.

Yo trabajé como operador de cámara con Titón en Hasta cierto punto, y recuerdo que Titón me decía que no hay nada más difícil que filmar lo contemporáneo, porque lo obvio todo el mundo lo mira, pero nadie lo ve.

Cuando tú te planteas una película de “ahora” tienes que esforzarte en vencer siempre lo anacrónico. En las películas de época nadie puede discutirte la validez de una atmósfera, porque nadie estuvo allí, pero en las de “ahora”…

En Amor verticalhay un homenaje a la ciudad de La Habana, que también está presente en Memorias del subdesarrollo. Es ese hombre vinculado por encima de todo a la ciudad” (Raúl Pérez Ureta, director de fotografía).


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EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA

Mié, 02/15/2017 - 11:41

Esta es una de las propuestas de cubierta para el libro que publicará próximamente la Editorial Ácana (Camagüey). La idea es presentarlo en el mes de abril, en el marco del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.


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SOBREVIVIENDO CON TITÓN

Lun, 02/13/2017 - 07:41

Hoy, a las once de la mañana, estaremos presentando en la Casa de las Américas El primer Titón (Editorial Oriente). Reitero mi agradecimiento a Mirtha Ibarra, Roberto Fernández Retamar, y Luciano Castillo, por acompañarme en el acto. Y comparto con los amigos estas ideas publicadas en Progreso Semanal, a propósito del libro. Gracias a todos por los comentarios y el apoyo.

JAGB

SOBREVIVIENDO CON TITÓN

Diciembre se suele asociar a las festividades que anuncian el tránsito de un año a otro. Pero para mí diciembre es el mes del cine. Quizás porque un 28 de diciembre los hermanos Lumiére presentaron al público, por vez primera, su cinematógrafo. Y sobre todo porque desde hace 38 años los cubanos nos damos cita en las salas oscuras, para disfrutar el banquete de imágenes y sonidos que por esas fechas nos prodiga el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

A ese evento asistí el año pasado. Fui con la certeza de que, como siempre, se me quedarían un montón de filmes por ver. Ya no soy el joven que hace treinta años veía en el día seis o siete películas. Ahora soy más selectivo, y persigo las cintas que previamente he anotado en mi pequeña libreta de apuntes, ya sea por la repercusión internacional obtenida, o al contrario, porque el festival es el único lugar donde sabemos podremos ver ese filme que no puede competir según las reglas del más feroz mercado.

Pero están también las películas que uno puede apreciar en esos ciclos especiales que nos ponen de modo insospechado ante lo inédito. Fue el caso de ese grupo de clásicos cubanos restaurados. Hablo de Retrato de Teresa (1978), de Pastor Vega, trabajada por Labodigital (México), Memorias del subdesarrollo (1968, The Film Foundation’s World Cinema Project, George Lucas Family Foundation y Laboratorio l’immagine Ritrovata de la Cineteca de Bologna), Una pelea cubana contra los demonios (1971) y Los sobrevivientes (1978), las dos últimas retocadas por el Archivo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

Confieso que me asomé a la proyección de Los sobrevivientes por pura curiosidad. Me habían encargado presentarla en el cine junto al gran editor Nelson Rodríguez, y mi intención era ver apenas diez o doce minutos de la copia restaurada para luego desplazarme a toda prisa hacia el Yara, donde proyectarían uno de los acontecimientos fílmicos del año.

No pude. Como en El ángel exterminador, de Luis Buñuel, algo intangible me impedía levantarme del asiento. Yo he perdido la cuenta de las veces que he visto Los sobrevivientes, pero ahora, con este trabajo de restauración me daba la impresión que me asomaba por primera vez a ese universo claustrofóbico que Titón había diseñado en su momento.

Los sobrevivientes parece a ratos precisamente un homenaje a Luis Buñuel, cineasta por el que Titón había mostrado especial devoción. No sólo está el tema de “el encierro”, que puede recordarnos a El ángel exterminador, sino también ese humor negro que explota el grotesco, y que más que la carcajada fácil, busca la complicidad intelectual del espectador, el guiño crítico a una realidad que, sin embargo, no intenta desmontar a través de la confrontación unilateral, sino apelando a la dialéctica, a la exposición detallada de esos argumentos encontrados que van conformando a la vida como proceso paradójico y siempre dinámico.

En el momento de su estreno, una parte de la crítica cubana entendió que el filme cerraba “un ciclo de películas sobre nuestra historia”, a lo que se añadía el hecho de que Alea insistiera (como en Memorias del subdesarrollo) en asomarse al universo burgués, confrontando los valores sociales de ese grupo social vencido con los impuestos por la Revolución. Pero Los sobrevivientes es mucho más que eso: en verdad es una fábula implacable que se interna en los vericuetos existenciales de la convivencia humana, sin que importe la nacionalidad de aquellos que se han agrupado alrededor de un cabeza de familia, ni la época.

Desde luego que Alea estaba pensando en la Cuba que vivía, y en ese singular experimento llamado “socialismo cubano”. Pero afirmar que la mirada de Titón apenas se mostraba interesada en describir la descomposición de la clase burguesa en la isla post-revolucionaria sería empobrecer un propósito que, justo con su obra precedente, el cineasta se había encargado de hacer cada vez más complejo, más ambicioso en términos de pensamiento. No era en realidad “el pasado” lo que le importaba entonces a Gutiérrez Alea, sino precisamente “un presente y un futuro” donde los peligros que supondrá siempre el aislamiento, iban mutilando la posibilidad de enriquecer las ideas propias.

De alguna manera, esta inquietud era justo la que había animado el discurso de Una pelea cubana contra los demonios, si bien allá la estructura narrativa entorpeció en gran parte la comunicación con su público. Ahora, en cambio, Titón apelaba a un planteamiento dramático transparente. Le interesaba que el espectador de inicio reconociera la atmósfera, se sintiera cómodo en un contexto realista, para que, de ese modo, la entronización de un clima progresivamente irracional y absurdo no fuese asumido como parte de un contrato inicial (el espectador que entra al cine renunciando a su incredulidad, pues sabe que le contarán una historia fantástica), sino que brotara del reconocimiento de lo desatinado allí en lo que a diario experimentamos, pero que nunca alcanzamos a observar críticamente.

En diciembre, cuando salí de ver Los sobrevivientes, una vez más quedé con la impresión de que Tomás Gutiérrez Alea, en verdad, era un intelectual que entre otras cosas hacía películas. Eso es realmente lo que distingue a su cine, y nos permite que sigamos hablando con él, pese a los veinte años que nos separan de su desaparición física.

Pienso que en Cuba estamos necesitados de escribir la historia intelectual del cine cubano. Al excelente trabajo que viene desempeñando la Cinemateca de Cuba con la restauración física de todos estos clásicos en peligro de desaparecer, debemos incorporar la investigación de los orígenes intelectuales de la práctica, la cual habría que ver inevitablemente unida a las complejidades de la sociedad examinada con perspectiva de conjunto.

Algo de eso es lo que he querido hacer con “El primer Titón”, un libro donde lo que importa no es tanto la exaltación del individuo que soñaba con ser cineasta y lo logró, como el estudio de su formación intelectual. Y si, como advertía Jean Paul, los libros son voluminosas cartas a los amigos, este (con sus virtudes y limitaciones, que son las mías) no se salva de ese afán de contribuir al foro perenne que discute sobre lo que somos y lo que queremos ser.

Es una carta enviada a Titón que ojalá mañana respondan o enriquezcan otros amigos que vendrán, sin importar que ya no estemos físicamente. Los libros, las películas agudas, serán el mejor refugio para sobrevivir de un modo diferente.


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TITÓN EN CASA DE LAS AMÉRICAS

Sáb, 02/11/2017 - 11:17

En un rato salgo hacia La Habana con el fin de presentar “El primer Titón” (Editorial Oriente, 2016) en la Casa de las Américas. El hecho de estar acompañado en la mesa por Mirtha Ibarra, Roberto Fernández Retamar, y Luciano Castillo, mitiga un poco la intranquilidad que siempre implica someter al juicio público nuestras ideas.

Este es un libro sobre la formación intelectual del Titón que más tarde llegaría a ser cineasta. Pero es sobre todo un libro sobre la amistad fundadora, la que aglutina e irradia al mismo tiempo. La que aprovecha la diversidad para fomentar lo creativo.

Siento gran admiración por ese grupo de jóvenes que se atrevieron a imaginar una nación que estuviese a la altura soñada en su momento por Martí. Una nación que dejara a un lado el simple existir, para proponerse, a lo Mañach, “la querencia colectiva”.

Por eso este es un libro también sobre Germán Puig, Ricardo Vigón, Néstor Almendros, Julio García-Espinosa, Alfredo Guevara, Guillermo Cabrera Infante, Roberto Fernández Retamar, entre otros con los cuales Gutiérrez Alea se fue relacionando en los años anteriores a 1959. Y más que una biografía, es un conjunto de preguntas vinculadas a la responsabilidad pública del intelectual.

Comparto con los amigos del blog un fragmento del prólogo de “El primer Titón”.

Juan Antonio García Borrero

EL PRIMER TITÓN (Fragmento)

“Porque, no se dude, toda vida es secreto y jeroglífico.

De aquí que la biografía sea siempre un albur de la intuición.

No hay método seguro para acertar con la clave arcana

de una existencia ajena”.

José Ortega y Gasset

Si nos guiáramos por la cantidad de libros y artículos que se han escrito a propósito de la obra del cineasta Tomás Gutiérrez-Alea, tendríamos que llegar a la conclusión que se trata del cineasta más relevante de la cinematografía cubana.

Ningún otro realizador nacido en la isla ha recibido tanta atención por parte de críticos, ensayistas, académicos de las más diversas latitudes. Sus películas han sido examinadas desde los más insospechados ángulos, y pareciera que a estas alturas ya nada nuevo queda por apreciar en ellas. Y, sin embargo, llama la atención la carencia de estudios que indaguen en su formación pre-revolucionaria, dado que apenas se toma en cuenta lo sucedido a partir de 1959, ubicando el kilómetro cero de toda su carrera en el filme Historias de la Revolución (1960).

En tal sentido, el texto más extenso sobre esta primera parte de su vida se la deberíamos al propio Gutiérrez-Alea, quien en algún segmento del mismo comenta:

“Claro que no siempre fui cineasta. Mucho antes, desde niño, había mostrado vocación por la pintura, por la música y por la poesía, sucesivamente. En ninguno de los tres campos resulté ser muy brillante. Sin embargo, no podía renunciar a ninguno de ellos. Por otra parte, también me atraían los problemas de la técnica y los trucos de magia. Ya era demasiado. Un buen día (no recuerdo cuándo sucedió) se me hizo evidente que el cine resumía todas mis inclinaciones. A partir de entonces se convirtió en algo muy grande para mí. Asistía regularmente a las distintas tandas (entonces había lo que llamaban matinée, los domingos y solían exhibir diariamente dos películas, un noticiero, un documental, un episodio y los “avances” de los próximos estrenos), no sólo para quedar fascinado por tal despliegue de imaginación y fantasía, sino también para tratar de entender por qué todo aquello me resultaba tan fascinante”.[1]

Las páginas que siguen también intentan entender el modo en que se fue conformando en este cineasta una vocación artística, pero también, una actitud intelectual. Por eso en esta indagación lo que piensa Gutiérrez-Alea de sí y de su época, será apenas el pretexto que nos permitirá sumergirnos en un universo más complejo donde los afectos (encarnados en este caso en un grupo de amigos que desde finales de la década del cuarenta se empeñan en hacer cine en Cuba) movilizarán a los individuos en función de determinada práctica cultural.

Esto es algo (el mundo afectivo) que también suele ignorarse en los estudios desarrollados alrededor de las películas y los autores. Por lo general toda la atención del experto se dirige hacia la obra en sí, como si esta gozara de una autonomía tal, que las explicaciones de su existencia pueden encontrarse dentro de ella en su totalidad. Sin embargo, ya nos lo advertía Sapir: “No podemos comprender totalmente la dinámica de la cultura, de la sociedad, de la historia, sin tener en cuenta antes o después, las relaciones reales entre los seres humanos”. A su vez, esas relaciones reales entre los seres humanos estará filtrada por la disposición afectiva, categoría existencial que, según Heidegger en Ser y tiempo jugaría un papel fundamental en el modo en que los individuos descubren el mundo, si bien el fetichismo de la razón como modo de explicar el resultado de nuestras acciones, tiende a enmascarar y mantener en el trasfondo el perfil afectivo de las mismas.

Veamos si no lo que el propio Alea expone en este texto donde aborda la etapa en que aún no era el cineasta. Todo lo que dice allí, de modo general, es cierto, pero faltaría explicar de qué manera lo que en un principio parecía apenas un sueño individual, terminó convirtiéndose en esa enorme realidad a la que alude cuando dice: “Y no sólo haríamos películas, sino que al cabo de pocos años tendríamos una cinematografía, todo un movimiento del que muy pronto íbamos a poder sentirnos orgullosos”.

La evocación de Titón demanda que el investigador intente adjudicarle rostros y nombres concretos a esa circunstancia que Gutiérrez Alea describe muy bien de modo genérico, pero que en verdad, carecería de relevancia historiográfica si no logramos localizar los intereses puntuales que movilizaron que la vocación del futuro cineasta se inclinara en esa dirección. Por mucho talento que exista en un hombre, resulta imposible que este alcance su consagración si en su formación no hubiese existido un medio que propiciara el crecimiento, o al menos, el despegue espiritual.

La tesis de este libro es que la consolidación de esa cinematografía, de ese movimiento, solo fue posible porque un grupo de cinéfilos se empeñaron en soñarla en medio de la total indiferencia colectiva. Aunque no existía una tradición cinematográfica en Cuba, el ICAIC no surgió de la nada, sino de los desvelos intelectuales de un conjunto de individuos que al llegar la revolución de 1959, ya había preparado el camino para que se tomase en serio al cine como asunto público del cual el Estado debía encargarse. Podría decirse que aquí también se confirmó aquella tesis anotada alguna vez por Hegel: “El trabajo teorético realiza más cosas en el mundo que el práctico; si se consigue revolucionar el reino de las representaciones, la realidad no se puede resistir”.

Tener en cuenta esto introduce algunos matices en la concepción que hasta ahora tenemos del origen del ICAIC. Es decir, por supuesto que no cambiará la evidencia histórica de que fue la primera institución cultural creada gracias al gobierno revolucionario, pero al mirar ese surgimiento como parte de las ansiedades de un grupo de amigos que soñaban al cine como arte, contribuiremos a poner en su lugar el nombre de algunos que la posterior politización de la historiografía vinculada al cine cubano revolucionario, omitirá de sus relatos. Esto se nota en el propio texto de Titón, donde salen a relucir los cortos filmados para el PSP, por ejemplo, pero se prescinden de los nombres propios, especialmente el de Néstor Almendros, o quedan en las sombras las contribuciones en esa formación colectiva de personas como Germán Puig o Ricardo Vigón, a cargo de la primera Cinemateca de Cuba, o Guillermo Cabrera Infante, como el representante de la crítica de cine dentro del grupo.

 

 

 

[1] Alea, una retrospectiva crítica (Selección, prólogo y notas de Ambrosio Fornet). “No siempre fui cineasta”. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1998, pp 16-17.


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ESTEBAN MORALES SOBRE LA EDUCACIÓN EN CUBA

Jue, 02/09/2017 - 08:56

A propósito del post anterior sobre las alianzas que el Proyecto “El Callejón de los Milagros” ha comenzado a establecer con el Sectorial de Educación de Camagüey, el valioso intelectual Esteban Morales me envía este artículo que habla de los desafíos que, como nación, aún tendríamos por delante en este universo.

ALGUNOS ASUNTOS IMPORTANTES PARA LA EDUCACION CUBANA ACTUAL.

Por Esteban Morales (UNEAC)

Si me preguntaran cual es la obra cumbre de la Revolución Cubana, diría que es la educacional. Integralmente considerada: educación, ciencia e investigación

En estos días, al concluir el curso, se conversa mucho sobre la educación, tanto superior como general. Se revisa el trabajo, se valoran los logros y las deficiencias. Se trazan planes para el futuro. Todo con mucho rigor y dedicación.

Soy un enamorado del tema educacional, al mismo he dedicado toda mi vida y me habría gustado participar en esas reuniones. Como no me fue posible estar presente, aquí despliego algunas ideas que son parte de mis preocupaciones permanentes. Espero les sean útiles a quienes se tomen el trabajo de leerlas.

Tener un pueblo bastante preparado culturalmente hablando, más de un 10% de personas con título universitario y un promedio de escolaridad general casi por encima de nueve grados, junto a la no existencia de analfabetismo, incluso funcional, ha representado contar con un escudo protector de nuestro proyecto de nación revolucionaria, soberana e independiente.

Como dijo nuestro apóstol José Martí, “La ignorancia mata a los pueblos y es preciso matar la ignorancia”. Y agregaba, “Ser cultos para ser libres”. El Apóstol continúa siendo una inagotable fuente de inspiración en nuestro trabajo educacional.

Pero una educación, que se proponga hacer sostenible y sistemática su acción mejoradora y emancipadora sobre las masas del pueblo, deberá ser continuamente perfeccionada.

De aquí que sea insoslayable continuar su proceso de perfeccionamiento. En el contexto específico de la sociedad cubana, considero hay varias tareas que son exigidas por ese proceso:

– Perfeccionar los currículos educacionales en términos de su integralidad y continua modernización.

– Educar teniendo como o objetivo que la educación llegue sistemática e integralmente a todos los sectores poblacionales.

– Ejercer la labor educacional teniendo como uno de sus objetivos centrales la lucha contra todo vestigio de discriminación: racial, sexual, religiosa, de origen nacional, etc.

– Hacer de la enseñanza de la historia patria centro de la formación humanista y cultural de todos los educandos.

– Educar teniendo como premisa preparar para la vida. Con lo cual la práctica de la investigación y el debate científico adoptan una función primordial.

De todos los asuntos antes planteados y exigidos, para decir que impartimos una buena educación, pienso que un en nuestro País, presentamos insuficiencias en dos cuestiones fundamentales:

1- La preparación cultural de los educandos creo es deficiente, al no contemplar de manera suficiente en nuestros currículos educacionales, los conocimientos sobre África, Asia, Medio Oriente y el Caribe. Lo cual trae como resultado que la comprensión de nuestras raíces culturales sea incompleta.

2- Siendo Cuba una sociedad “multirracial”, o más bien “multicolor”, la explicación científica de ese fenómeno, está aun ausente de nuestras aulas. Cómo educar dentro de una sociedad “multicolor” sin introducir el color en la educación.

Por tales motivos, yo diría, que viviendo aun dentro de una sociedad de “hegemonía blanca”, asunto, que venido de la colonización esclavista, no puede ser superado en tan corto plazo de tiempo, entonces, al no mencionar el color, en la práctica, educamos para el color hegemónico, y no suficientemente para ser cubanos. Es decir, en la práctica educamos para ser blancos. Tal vez no seamos conscientes de ello, pero eso tiene lugar con una lógica infalible. Teniendo que quebrar los basamentos en que esa lógica se asienta.

Considero que no debiéramos educar para ningún color. Pero en nuestro país, el color existe y la discriminación por el color también, y aunque no lo aceptemos, todavía entre nosotros, el color es una variable de diferenciación social y como tal funciona, aunque nos neguemos a reconocerlo. Tratándose de una disfuncionalidad social, o de una forma de funcionamiento que aun no responde a los cánones de la sociedad que deseamos construir.

Además, al dejar ese asunto del color, al margen de la educación que impartimos, no estamos preparando a nuestros jóvenes para que enfrenten los prejuicios del color, que se hallan aun fuertemente enraizados en la sociedad, la familia en particular y nuestra cultura en general. La cultura que nos llega del colonialismo, es una cultura racista. Y aun debemos trabajar mucho para liberarla de sus inconvenientes.

Decía Don Fernando Ortiz, nuestro segundo descubridor y antropólogo mayor, que Cuba es un “ajiaco”. Pero no resulta obsoleto reconocer, que a ese caldo le quedan aun dentro muchas carnes y viandas, que necesitamos todavía revolverlas fuertemente al fuego, para que terminen de ablandarse; por lo que entonces nuestra identidad, sigue siendo un fenómeno que se construye todos los días. No tratándose de algo que podamos ya dar por terminado.

Nuestra cultura tiene un alto nivel de integralidad y de consolidación, pero como toda cultura, tiene aun sus lados oscuros que deben ser perfeccionados. No se trata simplemente de un asunto de blancos y negros, sino de toda la sociedad.

Somos una sociedad joven, venida de un sistema colonial esclavista y neocolonial, donde aun los vestigios de la esclavitud se pasean por nuestras calles, plazas y barrios. Tomando cuerpo en la pobreza, las desigualdades, los estereotipos y los prejuicios que aun no hemos logrado superar; en las insuficiencias que dimanan de ella; en las imperfecciones de una sociedad que aun es capaz de alimentarlas. Deviniendo todo ello no en simples lastres del pasado, sino en problemas que nos amenazan y agreden desde el presente.

Es cierto que nuestros medios hacen ya un esfuerzo por superar el problema. En particular la televisión, la prensa, el cine y otras manifestaciones artísticas, pero las deudas son aún son muy grandes. Porque nos demoramos en tratar el asunto, resultado de que las prioridades de la lucha por la seguridad nacional, las agresiones contra Cuba y una política social extraordinariamente humanista, que solo priorizo la pobreza y no trato el color, nos hicieron creer idealistamente que los problemas relativos a la discriminación racial y el racismo se solucionarían por sí mismos.

Sobre todo, nos resta aun mucho por trabajar con la integralidad y sistematicidad que los problemas exigen.

Un asunto de vital importancia, lo es la enseñanza de la Historia. Donde en nuestro libros, deben quedar reflejados, todos los colores, que construyeron esta nación. Historia en la que todavía hacemos “voto de silencio” sobre acontecimientos de nuestro devenir que aun no son estudiados a fondo, como por ejemplo, la llamada “Guerrita de 1912” o La Conspiración de Aponte, temas que durante mucho tiempo, apenas ha sido tratado por nuestros historiadores.

Sobre el tema racial, nuestra prensa actual aun no ha logrado igualar la presencia que este tenía en la década de los años veinte y treinta. Cuándo el tema era bastante debatido y muchos periodistas-incluso negros- trataban el asunto abiertamente. Observándose entonces un debate social, cuyo nivel aun no logrado alcanzar. A pesar de que en los últimos años lo hemos retomado el tema racial a nivel académico y se ha recomenzado un debate que lo trae a flote con creciente frecuencia dentro de la sociedad civil.

Diríamos que el tema racial no es un asunto “Del malecón para afuera”, es parte de nuestra compleja realidad social interna.Tratandose de algo que nos afecta, nos divide, complica el proceso de consolidación del proyecto social de la revolución y deviene, por tanto, en potencial instrumento de una diplomacia subversiva contra Cuba. Formando parte del proyecto de desestabilización interna, que aun en medio del cambio de política, proclamado por el presidente Obama el 17 D, tiene su continuidad en la agresividad cultural que se despliega hoy contra la sociedad cubana.

Junio 30 del 2016.


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ESTABLECIENDO ALIANZAS CON EL SECTORIAL DE EDUCACIÓN EN CAMAGÜEY

Mié, 02/08/2017 - 09:44

Es criminal el divorcio entre la educación que se recibe en una época, y la época”, apuntó Martí en algún momento. El Apóstol sabía que educar es mucho más que poner en la cabeza de los alumnos los conocimientos adquiridos en fechas remotas. Educar implica construir saberes que estén a la altura de los tiempos en que tanto el alumno como el maestro viven, aprovechando de modo creativo y crítico la herencia intelectual.

Entre nosotros falta mucho por hacer y muchas complicidades por conquistar, si de veras queremos que la brecha existente entre el modo analógico de enseñanza y la revolución digital que vivimos, termine acercándonos a un mundo de humanidades digitales. Pero se avanza, que es lo que importa.

Ayer, por ejemplo, el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, tuvo el primer encuentro oficial con el Sectorial de Educación del territorio. La verdad es que, aun cuando se han conseguido un montón de cosas, gracias a la voluntad política de quienes gobiernan en la ciudad, no se podría hablar de un avance real, si no contáramos con la participación de los directivos de Educación.

Recuérdese que estamos hablando de un Proyecto que intenta impactar en el área de la Política Pública. Esto exige (y es el verdadero desafío) implementar un programa de acciones que mañana consigan seducir a quienes tienen la capacidad de firmar un cuerpo de leyes que garanticen para los niños y niñas, por ejemplo, la enseñanza y apreciación crítica de la cultura audiovisual a lo largo y ancho del país.

Quiero resaltar que fue un encuentro muy estimulante. Siempre será incómodo que ante un valioso grupo de maestros, uno defienda la tesis de que en Cuba necesitamos una segunda Campaña de Alfabetización, en este caso, vinculada a lo tecnológico.

Sin embargo, ya se sabe que el verdadero magisterio es aquel que promueve el aprendizaje de por vida (y no en sitios, horarios y días puntuales), y gracias a esa actitud, el próximo 20 de febrero dejaremos inaugurada oficialmente la colaboración del Proyecto “El Callejón de los Milagros” con Educación de Camagüey, a través de un ejercicio público que involucrará a varias escuelas cercanas.

Repito: falta mucho por hacer, porque no es tanto la precariedad tecnológica lo que nos golpea, como una subjetividad que se resiste (de modo natural) a asumir como propio lo que informalmente va siendo hegemónico.

Juan Antonio García Borrero


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