La ciencia cubana a través de sus publicaciones en revistas arbitradas

Resumen: 

Se estudia la producción de artículos científicos cubanos registrados en bases bibliográficas internacionales durante el período 1996-2014, su comportamiento por especialidades, su relación con la formación de  doctores y su impacto científico, medido a través de las citaciones recibidas y el índice h. Se formulan propuestas para revertir las tendencias negativas, relacionadas con el fortalecimiento del potencial científico: 1) la adopción de políticas de promoción y estímulo a las publicaciones; 2) el establecimiento de normas más exigentes para la publicación de los resultados de las tesis de doctorado; 3) el perfeccionamiento del sistema nacional de revistas científicas, el incremento de los artículos de las ciencias sociales, pedagógicas, económicas y las humanidades y la ampliación de la colaboración  internacional.

Abstract: 

We study the production of scientific articles by Cuban authors registered in international databases from 1996 to 2014, analyzing their distribution by specialties, their relation to the promotion of PhDs, as well as their impact (measured by number of citations  and h index). To reverse the negative trends evidenced, we propose: 1) the adoption of national policies to stimulate the production of articles; 2) the approval of stricter criteria for the publication of PhD theses; and 3) a restructuring   of the system of Cuban scientific journals. Greater visibility of articles from the social, economic and pedagogic sciences and the humanities should be especially encouraged. This will be facilitated by strengthening international collaborations.

Los artículos publicados[1] en revistas científicas arbitradas constituyen la principal forma de comunicación y difusión en la mayoría de los campos de la ciencia. El proceso de arbitraje (también denominado revisión por pares) añade valor a la investigación reportada, al someterla a examen crítico por expertos anónimos e independientes. Las citaciones recibidas por un artículo son una medida de su impacto científico directo que se facilita por la visibilidad de la revista donde se haya divulgado, aunque no depende solo de ello. Los artículos científicos arbitrados avalan la calidad de los autores, las instituciones y sus programas, y los proyectos, productos o servicios que tienen como base los resultados de la ciencia. Son un elemento esencial para su acreditación y competitividad internacional. Los indicadores basados en publicaciones científicas son los más utilizados internacionalmente para cuantificar la producción de un investigador, una institución o un país. Se pueden obtener de las bases de datos internacionales y son independientes de las limitaciones de los sistemas nacionales de información estadística para registrar sus actividades científicas y tecnológicas. Las altas cifras de publicaciones en revistas arbitradas reconocidas y sus citaciones por otros autores son una expresión del grado de desarrollo, de la capacidad para contribuir al progreso científico-técnico, evaluarlo y asimilarlo, y para generar nuevos productos o servicios de alto valor agregado, si bien no constituyen una evidencia directa de la utilidad práctica, actual o futura, de las actividades científicas realizadas. Sin embargo, los países en donde la ciencia muestra un alto impacto económico y social exhiben también elevadas cifras de publicaciones en revistas internacionales arbitradas, de amplia difusión.

En 2013, la situación general de la ciencia en nuestro país fue analizada por la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) en un estudio que propició el enriquecimiento de la política ya aprobada para la reorganización del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI).

Este estudio analiza la producción de artículos científicos cubanos (en los que la procedencia declarada de al menos un autor es una institución cubana), su evolución temporal, su visibilidad y su repercusión internacional.[2] Se estudian cinco cuestiones:

 

  • Cómo ha evolucionado la producción de artículos científicos cubanos.
  • Cómo se ubica Cuba en Latinoamérica respecto al volumen e importancia de su producción científica.
  • Cuál es la situación relativa de las diferentes disciplinas y ramas del conocimiento.
  • ¿Cómo se relaciona el número de doctores en ciencias con los artículos publicados.
  • Qué utilidad tienen las revistas cubanas en la difusión internacional de nuestra producción científica.

Los datos proceden de la información recogida en bases bibliográficas internacionales sobre los artículos científicos con participación de autores cubanos, publicados en Cuba o en el extranjero, en el período 1999-2014, con excepción de aquellos en que se especifica que han sido actualizados en noviembre de 2018. El informe y su anexo, titulado «La ciencia cubana vista a través de sus publicaciones: una revisión de 19 años» (ACC, 2017)[3] detallan las fuentes de los datos, los procedimientos, los resultados y su discusión. Varios autores también han contribuido al conocimiento de la situación nacional en cuanto a publicaciones.[4]

Debe aclararse que este estudio no constituye una evaluación integral del CTI cubano, sino solo de algunos aspectos acerca de los cuales informan los indicadores bibliométricos, y no compara a Cuba con los países altamente desarrollados, sino consigo misma, en su evolución temporal, y con los demás países de América Latina y el Caribe.

El propósito es alertar a la comunidad científica del país y a los decisores en el campo de la ciencia sobre nuestro relativo retroceso en el contexto de una realidad latinoamericana y mundial de crecimiento notable; facilitar el análisis crítico de la situación y promover acciones efectivas para revertir las tendencias negativas.

Evolución de la producción de artículos científicos cubanos

En el período de 1996 a 2017, la contribución cubana a la producción de artículos científicos en América Latina y el Caribe (AL y C) tuvo su máximo nivel en 1999 (Gráfico 1), cuando representó 4,24% de todos los producidos en el área. A partir de ese año, ha ocurrido una caída continuada en la producción relativa. El valor más bajo, 1,28%, corresponde a 2017: 30% de la producción relativa del mejor año, 1999.

Producción de artículos publicados por especialidades y ramas.

De las 27 especialidades consideradas, Cuba ocupa el quinto lugar de AL y C en cuatro de ellas; en 22, está entre los lugares 6 y 10; y en una (economía), en el 16. Las ciencias de la salud y la medicina son las que más producen —más de la mitad del total de publicaciones del país. Les siguen las ciencias básicas y a continuación, distante de las anteriores, las agropecuarias y las ingenierías (Tabla 2). Las restantes ramas del conocimiento tienen una producción de artículos muy baja; en sentido negativo se destacan el conjunto de las ciencias sociales y humanidades más pedagogía, y las ciencias económicas.

Relación entre doctores en ciencias por especialidad y artículos publicados

En el período de 2004 a 2011, Cuba ocupa el cuarto lugar en la región en el número absoluto de doctores en ciencias por año, solo precedida por Brasil, México y Argentina; cuando se toma en cuenta la tasa, que considera la proporción respecto a la población de los países, Cuba pasa al primer lugar, con 5,52 doctores anualmente, por cada 100 000 habitantes. Esta es la tasa más alta de AL y C: es ligeramente superior a la de Brasil, 2,49 veces la de Argentina, 1,83 veces la de México, 2,7 veces la de Chile, 2,88 veces la de Costa Rica, 6 veces la de Uruguay, y 18,4 veces la de Colombia. Sin embargo, en la proporción entre el número de artículos publicados y el de doctores, Cuba pasa al octavo lugar. Esta proporción es de 29,4 para Colombia, 27,4 para Uruguay, 18,3 para Chile, 9,3 para Argentina, 6,1 para Costa Rica, 4 para Brasil y México y solo 2,9 para Cuba.

En el país, las ciencias sociales y las humanidades, incluida la pedagogía, constituyen la rama que ha titulado más doctores en ciencias (4 388 doctores, 35,7% del total): más del doble que en ciencias básicas, 1,9 veces más que en las ingenierías, más del triple de los de ciencias agropecuarias, médicas y biomédicas, y seis veces más que los de ciencias económicas. Sin embargo, en diecinueve años, el número de artículos científicos citables es muy bajo: solo aportan 2,8% a la producción cubana y de ellos, solo han sido citados 1,8%. Esta escasa producción y el índice relativamente bajo de crecimiento respecto al alcanzado en esa rama en AL y C se deben —entre otros argumentos— a que se prefieren los libros, y que el idioma impone una seria restricción a la publicación internacional. Pero la mayoría de los países de AL y C comparte el idioma y las características del tipo de ciencia, y esta es precisamente la rama que más ha crecido en cuanto a sus publicaciones internacionales (IC: 14,4) en el período analizado.

En las ciencias económicas coinciden la baja publicación de artículos citables —0,5% de la producción nacional y 0,4% de los que han sido citados—, y el más bajo número de doctorados entre todas las ramas. En 2011, esas especialidades habían titulado un acumulado de 717 doctores en Ciencias, que representan 5,8% del total.

Entre los requisitos establecidos por la Comisión Nacional de Grados Científicos para el otorgamiento del doctorado en ciencias está tener, como mínimo, dos publicaciones relacionadas con el contenido esencial de la tesis. Sin embargo, el nivel de las revistas que admiten los tribunales de grado varía mucho de una rama del conocimiento a otra, y entre especialidades de una misma rama. El Ministerio de Educación Superior (MES) clasificó en cuatro grupos las revistas según su inclusión en bases bibliográficas.[1] Las ramas con menor producción de artículos y de citaciones son precisamente aquellas (ciencias pedagógicas, ciencias sociales, humanidades y ciencias económicas) para las que se aceptan publicaciones en revistas de todos los grupos, que incluyen las de más bajos niveles de exigencia (ACC, 2017).

Utilidad de las revistas cubanas de ciencias en la difusión internacional de nuestra producción científica

Los siguientes datos ilustran la escasa contribución de las revistas certificadas por CITMA a la visibilidad internacional de la ciencia cubana. Su número crece anualmente: en 2010 había 115; en 2016, 195, y en 2017 llegó a 217 (ONEI, 2018). De acuerdo con los datos tomados del estudio (ACC, 2017), ninguna está incluida en el Journal of Citation Report, ninguna tiene factor de impacto, ni está incluida en el núcleo central de la Web of Science. Solo 35% (57 de 162) están indizadas en SciELO, base bibliográfica de AL y C; de ellas, 19 son de la Editorial de Ciencias Médicas. Solo 15% de las certificadas (24 revistas) está en la base bibliográfica más amplia a nivel mundial, Scopus. Una sola revista cubana está incluida en activo en MEDLINE, la base bibliográfica más importante en ciencias médicas y salud pública; solo cuatro (todas de ciencias médicas) aparecen entre las cien revistas en lengua española más citadas. En la práctica, solo las que están incluidas en bases internacionales tienen alta visibilidad mundial.

Discusión

Algunos factores que podrían estar determinando los comportamientos observados y que sugieren direcciones de acción para revertir las tendencias negativas (ACC, 2017), son:

Debilitamiento del potencial científico

El debilitamiento del potencial científico que viene ocurriendo en las últimas décadas parece ser la causa principal. Desde comienzos de los años 90, las actividades científicas en el país se han desarrollado en condiciones muy difíciles. Ello no ha afectado por igual a todas las ramas de la ciencia; se alcanzaron importantes avances, entre los que se destaca la emergencia de un sector exportador de alta tecnología en el campo de la biotecnología y la industria médico farmacéutica. Sin embargo, el efecto acumulado de la débil inversión en ciencia y tecnología desde esa década ha erosionado la mayoría de los sectores, y afectado las condiciones de trabajo y de vida de los científicos, lo que ha provocado el éxodo o el abandono de las tareas científicas por muchos profesionales, incluyendo especialistas de muy alto nivel. Las condiciones materiales han determinado la disminución del número de investigadores, así como su baja productividad. Esto ha ocurrido en un contexto de crecimiento de las actividades de I+D en AL y C y en todo el mundo. En el período 2009-2013 el financiamiento en I+D creció de 1,65% a 1,70% del PIB mundial, y de 0,65% a 0,69% en AL y C, y el número de investigadores por cada mil habitantes aumentó hasta 1,08 y 0,48 respectivamente, mientras que en Cuba ha descendido desde 0,61 en 2009 hasta 0,47 en 2013, y en 2016 fue 0,36%. No existen reportes de investigaciones equivalentes que incluyan, por ejemplo, a los profesores universitarios, pero ese número también parece haber disminuido.

Características de las actividades científicas y tecnológicas en Cuba

Actualmente, 38% de las entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación son centros de servicios científico-técnicos o unidades de desarrollo e innovación. 64,5% del total (219) son empresas de CTI y la mayoría de las restantes son «unidades presupuestadas con tratamiento especial». En unos casos la misión, en otros el esquema de financiamiento y en todos la «presión social», les conceden prioridad a los trabajos que responden a demandas sociales inmediatas, máxime si generan algún ingreso, aunque su novedad científica, la validación de su calidad por expertos independientes y su difusión sean muy limitadas.

Por otra parte, ha venido disminuyendo la investigación científica generadora de nuevos conocimientos o nuevas aplicaciones. El limitado acceso a los instrumentos modernos y a la información actualizada, la falta de tradición o la desactualización en materia de literatura científica, así como el pobre dominio del idioma inglés en algunos segmentos de la comunidad científica cubana, empeoran la situación. En consecuencia, una parte importante de las actividades científicas y tecnológicas que se desarrollan en el país no genera material publicable por una revista científica. Algunos trabajos aparecen en las revistas cubanas; pero en las condiciones actuales ello no es garantía de arbitraje riguroso, ni de visibilidad nacional o internacional. La presentación en los eventos científicos que se realizan en el país tampoco suple esas carencias.

La tasa de patentes solicitadas por 100 000 habitantes (denominada coeficiente de invención) descendió en Cuba de 1,20 a 0,24 entre 2001 y 2013. Estos datos aclaran un aspecto: en los campos del conocimiento que pueden generar propiedad intelectual, no es posible justificar la poca producción de artículos científicos por una reorientación hacia otra forma de registro del conocimiento, que llevaría a un incremento del número de patentes. En el resto de Latinoamérica se observan diversos comportamientos; en algunos países el coeficiente de invención crece; en otros se mantiene constante o decrece, pero no tanto como en Cuba.

La débil producción de artículos y patentes refleja el limitado potencial innovador a largo plazo de nuestras actividades científicas y tecnológicas.

Retraso en el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)

Las últimas décadas se han caracterizado por un acelerado desarrollo de las Tecnologías dela Información y las Comunicaciones, que han revolucionado la producción, difusión y empleo de la información científico-técnica: la búsqueda y el acceso rápido on-line a la bibliografía, la redacción y presentación de los artículos científicos, la comunicación electrónica con los editores de revistas y árbitros, el cómputo de los artículos y las citaciones. Todo ha cambiado. En Cuba, el notable retraso en las TIC no se ha limitado a la carencia de medios, se extiende al pobre dominio de las tecnologías y a la propia cultura de las publicaciones entre nuestros científicos. Recientemente, la situación ha comenzado a cambiar; la informatización de la sociedad y la extensión del uso de las TIC por amplios sectores de la población deberán tener un impacto positivo en el desarrollo y la comunicación de la ciencia.

Carencia de políticas de promoción y estímulo a las publicaciones científicas

La importancia de la validación rigurosa de los resultados de las investigaciones por árbitros anónimos e independientes, y su publicación en revistas de amplia difusión internacional no ha sido suficientemente reconocida en nuestro medio. Las publicaciones científicas se tienen en cuenta para el otorgamiento de grados científicos, categorías docentes y de investigación, la premiación de los resultados, así como la evaluación de profesionales y programas académicos; no obstante, el rigor de estos procesos no es uniforme, varía mucho entre sectores y disciplinas. Las instituciones y el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación han utilizado muy poco las técnicas cienciométricas para su evaluación y proyección. Muchas instituciones carecen de una política de publicaciones que responda a su misión. Los estímulos se han dirigido principalmente a científicos y centros con contribuciones relevantes por su impacto económico y social. Los premios anuales de la ACC y otros que valoran altamente las publicaciones no cuentan con respaldo económico. Se necesita un sistema de estímulo a la productividad individual, que logre un adecuado balance en la retribución de los distintos productos de la actividad científica, incluyendo la cantidad y calidad de las publicaciones, acorde con el interés social. Es necesario estudiar críticamente las experiencias de otros países en este terreno, para aprovechar las positivas y evitar las negativas.

A menudo subyace el criterio de que lo más importante no son las publicaciones, sino la aplicación de los resultados y su difusión por otras vías locales, dirigidas a los potenciales beneficiarios. Este enfoque puede contribuir a que se introduzcan en la práctica resultados insuficientemente validados. Además, la disminución del número de patentes cubanas indica que tanto la producción de nuevos conocimientos como la de nuevas aplicaciones afrontan dificultades. Su generación se concentra en el sector de la biotecnología, donde existe una estrategia de propiedad industrial bien definida y se alcanzan resultados de alto impacto económico. Coincidentemente, sus índices de publicaciones están entre los más altos. En una negociación, esto refuerza el valor de las patentes. Publicar o patentar no es el dilema, solo que cada acción hay que hacerla en el momento oportuno.

Otro argumento esgrimido para justificar la falta de publicaciones en las revistas más reconocidas es la necesidad de pagar para publicar en muchas de ellas, pero la práctica demuestra que ha sido posible encontrar revistas que no exijan pago, de manera que ello no ha sido una limitación insalvable.

Normas poco exigentes en cuanto a la publicación de los resultados de las tesis de doctorado

Hay diferencias notables respecto a los requisitos que exigen los tribunales de diversas disciplinas sobre publicaciones. Por ejemplo, uno de los tribunales solo acepta artículos publicados en revistas del primer  grupo —las incluidas en las bases bibliográficas más exigentes—, mientras que otros admiten los aparecidos en las de todos los grupos. Parece necesaria una revisión de estos requisitos. En particular, la aceptación por los tribunales de publicaciones en revistas extranjeras incluidas en el cuarto grupo —cuya certificación es imposible verificar—, abre la posibilidad de inclusión de revistas depredadoras, o sea, revistas ficticias o fantasmas.

La baja producción de artículos en las ramas económicas y pedagógicas es propiciada, entre otras causas, por la falta de exigencia en los requisitos de publicación para los respectivos doctorados. La experiencia de Cuba en ciencias pedagógicas es de gran interés internacional y amerita muchas publicaciones en medios internacionales; y, al menos, disponer de una buena revista propia. La visibilidad de las investigaciones contenidas en los cientos de tesis de doctorado en pedagogía —el campo que más doctores presenta— es casi nula. Hay nueve revistas pedagógicas cubanas certificadas por CITMA, pero ninguna de ellas aparece registrada en alguna base bibliográfica internacional.

A los fines de la rigurosa formación profesional, del prestigio de los doctorados otorgados en el país y de la visibilidad de la ciencia cubana, es necesario analizar las consecuencias de que no se exija por todos los tribunales de doctorado la publicación en revistas arbitradas del primer o segundo grupos, que garantice someter las investigaciones a la más rigurosa evaluación por científicos externos. Nuestra ciencia ha de ser criticada y evaluada con los más altos estándares internacionales; ese servicio lo brindan los revisores anónimos y es una contribución de extraordinario valor a la formación profesional de las futuras generaciones de científicos cubanos.

Pocos artículos en ciencias sociales, economía, pedagogía y humanidades

La publicación de artículos cubanos de estos campos en revistas arbitradas de alta difusión internacional es muy pobre. Una parte importante de esta producción científica se difunde en libros, por editoriales cubanas e iberoamericanas, que algunos autores consideran la vía mejor para exponer in extenso sus resultados. Por ejemplo, la mayoría de los trabajos de estas ramas premiados por la ACC han aparecido en libros, y no en artículos en revistas arbitradas, como ocurre en otras disciplinas. Esta peculiaridad debe considerarse al evaluar el volumen y la calidad de las publicaciones en estas ramas del conocimiento.

Con frecuencia se argumenta que en estos campos la mayor parte de los trabajos aborda problemas específicos de nuestro país, sustentados en plataformas teóricas o presupuestos ideológicos diferentes a los de las corrientes predominantes, por lo que son o serían rechazados por revistas internacionales. En ocasiones no se desea divulgar trabajos que exponen análisis críticos de nuestras realidades. Las dificultades para escribir en idioma inglés también influyen. Sin embargo, no se debe renunciar al arbitraje externo más riguroso posible, ni a la más amplia difusión internacional de la contribución de nuestros científicos sociales, pedagogos, economistas y humanistas. Dada la gran disponibilidad de revistas internacionales, incluso en nuestra lengua, es difícil que haya temas para los que no existan las idóneas.

Debilidades del sistema de revistas nacionales

Las revistas nacionales tienen un espacio propio: son vehículos de comunicación profesional en el país, responden a sus prioridades, permiten actualizaciones sobre temas importantes en nuestro contexto, dan espacio a artículos que, aun si no fueran de interés en otros ámbitos, tienen importancia para la comunidad nacional. Es indispensable contar con revistas científicas nacionales de alta calidad. La mayoría de las que existen no tienen revisores internacionales (árbitros) que avalen y contribuyan a la calidad de sus artículos. Es frecuente que autores cubanos, al proponérseles la publicación de resultados importantes, argumenten que no pueden hacerlo en revistas cubanas, pues «enterrarían» su trabajo. En la práctica, con muy pocas excepciones, solo las incluidas en bases internacionales tienen visibilidad mundial. La actividad de nuestros directores de revistas, sus cuerpos editoriales y de los árbitros es prácticamente ignorada y no es estimulada.

Se ha avanzado en la introducción de nuevas tecnologías de la información en los procesos editoriales. Se destaca el papel de la Editorial de Ciencias Médicas, que publica 22 revistas. Sin embargo, muchas de ellas padecen de los problemas ya señalados y los avances se han reflejado poco en su inclusión en las bases internacionales. No se debe renunciar a las revistas nacionales, pero es necesario analizar, con la participación de sus cuerpos editoriales, cómo podemos mejorar su calidad.

Es preocupante el crecimiento sostenido del número de revistas certificadas por CITMA. En el mundo, la tendencia generalizada es ir al fortalecimiento de las revistas nacionales, por ejemplo, mediante la reducción en su número y el incremento en su calidad a través de la integración de revistas que cubren temáticas cercanas o afines. ¿Tenemos una producción nacional de ciencia suficiente para más de doscientas revistas científicas certificadas, cifra que, además, crece anualmente? Se necesita una estrategia y un programa de acción para alcanzar una mayor calidad y visibilidad internacional de las revistas nacionales, con representatividad de todas las ramas. Hay que mejorar la profesionalidad y el oficio de los editores mediante una adecuada selección y capacitación, y otorgarles el reconocimiento que su labor amerita.

Insuficiente colaboración científica internacional

La colaboración internacional estimula fuertemente la producción de artículos científicos. Entre 40% y 45% de las publicaciones científicas cubanas cuenta con participación de autores extranjeros. Esta cifra sube a 72% en las consideradas de mayor calidad internacional. Dentro del conjunto de los once países latinoamericanos que más publican, Cuba ocupa el octavo lugar en este indicador. Los de dimensiones similares a la Isla presentan índices de participación internacional más elevados, determinados en gran medida por el número de estudiantes de doctorado y posdoctorado en el exterior, y por las colaboraciones posteriores que estos generan. Brasil, Argentina y México son los países con menor participación, lo cual puede atribuirse al notable desarrollo de la ciencia nacional. Para Cuba, la colaboración internacional, cuya modalidad predominante son las estancias de científicos cubanos en el exterior, ha permitido compensar en parte las dificultades materiales que enfrentan nuestros investigadores. Sin embargo, para participar en esa modalidad el país tiene limitaciones, tanto económicas, al depender de financiamientos externos, como políticas, ya que el bloqueo de los Estados Unidos impide el acceso de científicos cubanos a sus universidades, principales receptoras mundiales de estudiantes y de otras formas de intercambio académico. Al definir estrategias en este sentido, hay que velar porque la colaboración científica internacional crezca al servicio de los intereses del país y no constituya una forma indirecta de robo de cerebros.

Recomendaciones

Los problemas analizados requieren medidas que no son sencillas ni tendrán una repercusión inmediata. Para revertir el deterioro de nuestro potencial científico y tecnológico, elevar su productividad y retomar su crecimiento, en correspondencia con las necesidades del país, se necesita una política de inversiones. Sin embargo, otras acciones pueden acometerse sin nuevos recursos y dependen de decisiones, por ejemplo, la política editorial nacional para la ciencia y la tecnología y los requisitos en cuanto a publicaciones para la obtención de doctorados deben ser actualizados. En el corto plazo se puede emprender acciones encaminadas a:

  1. Elevar el reconocimiento nacional de la importancia de publicar resultados en revistas arbitradas de amplia difusión internacional. Promover, apoyar y estimular el desarrollo de investigaciones que, respondiendo a necesidades estratégicas del país, generen artículos científicos en revistas de alto nivel, incluso si no producen resultados de utilidad práctica inmediata. Definir en las instituciones una política de publicaciones que responda a su misión. Fortalecer la cultura sobre estos temas entre nuestros profesionales.
  2. Mejorar el registro de la producción de artículos científicos cubanos y de sus indicadores bibliométricos y elevar el rigor de su uso en la evaluación de profesionales, premios científicos, programas de investigación y posgrado, colaboración científica nacional e internacional, instituciones y el sistema en su conjunto.
  3. Implementar el estímulo a la productividad de los científicos, que incluya las publicaciones científicas, acorde con el interés social. Estudiar críticamente las experiencias de otros países en este terreno.
  4. Revisar las normas vigentes en los tribunales de doctorado en cuanto a la publicación de las investigaciones contenidas en las tesis de doctorado, para aumentar su rigor y ampliar la difusión de sus resultados.
  5. Formular una estrategia e implementar un programa de acción para elevar la calidad y la visibilidad internacional de las revistas científicas cubanas, que incluya el perfeccionamiento de los procedimientos de gestión y el incentivo al trabajo de los comités editoriales.
  6. Acelerar los programas de informatización de las actividades de CTI, lo cual contribuirá a incrementar el número, la calidad y la difusión de las contribuciones científicas cubanas. Esta informatización debe acompañarse de la concertación de los esfuerzos y recursos nacionales para lograr un más amplio y eficiente acceso, por parte de nuestros científicos, a la información científico-técnica actualizada.
 

[1] La clasificación del MES sobre las revistas científicas coloca en el primer grupo a las incluidas en las bases de datos bibliográficas más exigentes, y en el cuarto grupo, a revistas menos reconocidas, de pobre presencia (o ausentes) en bases bibliográficas.


[1] El término publicaciones científicas se refiere aquí a artículos de investigación original o de revisión, publicados en revistas científicas arbitradas e indizadas en bases de datos internacionales.

[2] El resultado de este trabajo fue revisado y enriquecido por académicos representantes de todas las secciones de la Academia de Ciencias de Cuba: Emilio García Capote, José Luis García Cuevas, Orestes Llanes Santiago, Walfredo Torres de la Noval, Justo González Olmedo, Virgilio José López Lemus, Olga Fernández Ríos, Luis Hernández García, Luis Carlos Silva Aymaguer, así como los doctores José Enrique Alfonso Manzanet, María Teresa Pérez Valiño y Roberto Sepúlveda Lima. Y fue debatido en el Pleno de la ACC el 4 de marzo de 2017.

[3] Este documento íntegro y sus anexos, también detallan las fuentes consultadas y los métodos del estudio (ACC, 2017).

[4] Los lectores pueden consultar los siguientes trabajos relacionados con el tema: «Cuban Scientific Articles in ISI Citation Indexes and Cuba Ciencias Databases (1998-2003)» (Araujo Ruiz et al., 2005); «Challenges in the Study of the Cuban Scientific Output» (Arencibia Jorge y De Moya Anegón, 2010); «Scientific Output of the Emerging Cuban Biopharmaceutical Industry: a Scientometric Approach» (Arencibia Jorge et al., 2016).

ACC (Academia de Ciencias de Cuba) (2017) «La ciencia cubana vista a través de sus publicaciones: una revisión de 19 años». Disponible en <http://www.academiaciencias.cu/node/908> [consulta: 23 enero 2018].

Araujo Ruiz, J. A, Van Hooydonk, G., Torricella Morales, R. G. y Arencibia Jorge, R. (2005) «Cuban Scientific Articles in ISI Citation Indexes and Cuba Ciencias Databases (1998-2003)». Scientometrics, v. 65, 161-71.

Arencibia Jorge, R., Corera-Álvarez, E., Chinchilla-Rodríguez, Z. y De Moya Anegón, F. (2016) «Scientific Output of the Emerging Cuban Biopharmaceutical Industry: a Scientometric Approach». Scientometrics, v. 108, n. 3, 1621-36

Arencibia Jorge, R. y De Moya Anegón, F. (2010) «Challenges in the Study of the Cuban Scientific Output». Scientometrics, v. 83, n. 3, 723-37.

ONEI (Oficina Nacional de Estadística e Información) (2018) Anuario Estadístico de Cuba, 2017 [en línea]. Disponible en <http:// www.one.cu/aec2017.htm> [consulta: 23 enero 2018].