Desde la aprobación de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución (PCC, 2017) se establecieron prioridades para el desarrollo del país, y es en el ámbito local donde estas se materializan, al convertir al municipio en espacio fundamental, desde sus potencialidades endógenas (Guzón Camporredondo y Hernández Márquez, 2015: 105-6).

A partir de la aprobación de la nueva Constitución de la República de Cuba en 2019, se debe producir, a corto y mediano plazo, un cambio en el paradigma de la gestión municipal. En esta nueva etapa se le otorga al municipio autonomía, y se posibilita la gestión, de manera integrada, de los recursos propios del territorio (art. 169 Constitución, 2019: 12). De esa manera, como unidad político-administrativa primaria de la sociedad cubana, con personalidad jurídica, y con la función de lograr la satisfacción de las necesidades locales, desempeñará un importante papel en el desarrollo del país (art. 168: 12)

Estos cambios conceptuales deben constituirse en motores que impulsen la modificación de las maneras de actuación territorial, en cuanto a estructura, dirección, acciones de control, planificación, así como en la ejecución y desarrollo de estrategias, a corto, mediano y largo plazo.

La Constitución otorga al municipio varias prerrogativas (art. 191: 13-4), entre las que se encuentran:

  • La aprobación y control del plan de la economía, el presupuesto municipal y el plan de desarrollo integral.
  • El control de todas las instituciones, locales y nacionales, asentadas en cada territorio; de las actividades económicas, de producción y servicios, de salud, asistenciales, de prevención y atención social, científicas, educacionales, culturales, recreativas, deportivas y de protección del medioambiente en el municipio.

Ello fomenta la introducción de cambios en las estrategias municipales, implementación de políticas y referentes regulatorios y normativos. Igualmente deben producirse en los modelos de gestión de dirección, y en los métodos de planificación, capaces de generar nuevas oportunidades. La gobernanza descentralizada debe provocar la modificación del papel de los actores políticos, económicos y sociales del territorio, con una gestión más participativa.

Todas estas modificaciones implican que el desarrollo local que se pretende alcanzar debe basarse en una concepción de proceso sostenible, integral y viable, creador, articulador de actores, innovador desde todos los puntos de vista, pero donde la planificación tenga un papel esencial (Guzón Camporredondo y Hernández Márquez, 2015: 105-6).

Dentro de este complejo escenario, la energía, como elemento transversal, impacta en cada uno de los planes, actividades y estrategias de desarrollo, no solo viéndolo como recurso, sino también valorando la demanda, su ahorro, y su uso eficiente.

Influencia de las transformaciones constitucionales

Al modificarse la Carta Magna cubana resulta un imperativo la actualización de todo el sistema de leyes del país. En el caso del sector energético, la Ley 1287/1975 (de 2 de enero) aún está vigente y no recoge ninguno de los cambios que han ocurrido en el sistema electroenergético cubano en más de cuarenta y cinco años. Por ello es necesaria su modificación para incorporar todas las fuentes de energía que se encuentran en uso, renovables o no, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y abarcar todas las normativas relativas a la generación, distribución y consumo, la eficiencia energética, el ahorro, y el cuidado del medioambiente (LSE 1287/1975, de 2 de enero).

En la Gaceta Oficial de la República de Cuba, ordinaria, n. 2, de 13 de enero de 2020, fue publicado el Acuerdo IX-49 de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), mediante el cual quedó aprobado el cronograma legislativo, conformado por treinta y nueve leyes y treinta y un decretos-leyes, para un total de setenta disposiciones normativas (ANPP, 2020).

Sin embargo, en él no se proyecta, para el corto plazo (2020-2022), la modificación de la Ley Eléctrica, ni la promulgación de ley referida a la energía, aunque antes se había aprobado el Decreto-Ley 345/2019 (de 28 de noviembre) «Del desarrollo de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía», el cual contiene resoluciones e instrucciones complementarias, con el fin de contribuir a:

  • la elevación de la participación de las fuentes renovables de energía en la generación de electricidad; la sustitución progresiva de los combustibles fósiles;
  • la diversificación de la estructura de los combustibles fósiles empleados en la generación de energía eléctrica; la elevación de la eficiencia y el ahorro energéticos;
  • la estimulación de la inversión, la investigación, la elevación de la producción y utilización de energía a partir de fuentes renovables, mediante el establecimiento de incentivos e instrumentos que estimulen su desarrollo;
  • el desarrollo de la producción de equipos, medios y piezas de repuesto por la industria nacional, para el aprovechamiento de las fuentes renovables y la eficiencia energética;
  • el establecimiento en el sector estatal de un sistema de trabajo que incluya la planificación de las tareas que posibilite el cumplimiento de los objetivos trazados.

Del texto constitucional, lo que más puede impactar en la esfera energética es el fortalecimiento del municipio, y esto generará varias acciones, entre las que se encuentran:

  • Modificar la gestión energética a todos los niveles.
  • Incrementar la generación distribuida.
  • Crear capacidades para la planificación energética local.
  • Potenciar que en los municipios o territorios se establezcan mecanismos de exportación y almacenamiento de energía.

Estas acciones pueden parecer, en el corto plazo, una quimera; pero requieren ser analizadas, investigadas, implementadas, no solo para alcanzar el objetivo de independencia energética, sino el que se establece en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 (PNDES 2030): «Garantizar, en condiciones de sostenibilidad ambiental, un suministro energético adecuado, confiable, diversificado y moderno» (PCC, 2017).

Desafíos de los gobiernos territoriales

En el actual contexto, al que se suma el proceso de unificación monetaria y cambiaria iniciado en los primeros días de 2021, los gobiernos territoriales se enfrentan a varios desafíos relacionados con el tema energético. Por ello, dentro de su Estrategia de Desarrollo Local, los gobiernos deben considerar el impacto del energético, y evaluar diferentes elementos:

  • la influencia de la autonomía en la gestión energética territorial y la preparación de sus especialistas y funcionarios en esta temática;
  • la administración o creaciónde nuevas instituciones, industrias, servicios, emprendimientos, a partir del uso de los recursos energéticos endógenos (combustible, electricidad, gas, etc.), considerando que estos recursos se asignan de manera centralizada por el nivel nacional;
  • la creación de capacidades estructurales, humanas y financieras, para que el municipio/territorio funcione como una microrred que articule todos los sectores y procesos como una economía circular; el impacto social, cultural y tecnológico de la implementación en el territorio del Plan nacional para la introducción y uso de las fuentes renovables de energía, así como su marco regulatorio (DLDDFRUEE 345/2019, de 28 de noviembre);
  • el crecimiento de la demanda de electricidad en el territorio por medidas que elevan la calidad de vida de la población (Cubadebate, 2019);
  • la implementación de los modelos de gestión energética municipal y su impacto en el medioambiente;
  • cambios en la matriz energética territorial, que impactan en las modificaciones de su infraestructura, así como los altos costos de dichas modificaciones;
  • el establecimiento, en los municipios o territorios, de mecanismos de exportación y almacenamiento de energía;
  • creación de capacidades para la planificación energética local.

En la investigación en curso para la obtención del grado científico de Doctora en Ciencias he considerado que un sistema para gestionar el conocimiento y la innovación puede propiciar que mejoren los resultados de la gestión del desarrollo territorial. Para ello es preciso que involucre e integre los elementos de la economía energética (Bouille, 2004), y que se adecue al contexto local, orientado a lograr que los gobiernos incorporen en su modelo de gestión territorial esos conceptos, y además puedan manejar elementos como eficiencia energética, redes inteligentes, microrredes, planificación energética, demanda de energía, generación distribuida, matriz energética, y economía circular, entre otros.

De estos elementos, es necesario resaltar la significación de la eficiencia y de la matriz energética. Al igual que ocurre con otros recursos productivos (trabajo, capital, materiales, etc.), la eficiencia en el ámbito de la energía se refiere a la relación entre los resultados y los recursos energéticos, utilizados para su consecución (Energía y Sociedad, s. f.). Puede definirse como la optimización del consumo energético para alcanzar unos niveles determinados de confort y de servicio; ajustarlo a las necesidades reales de los usuarios, e implementar mecanismos para ahorrar energía y evitar pérdidas durante el proceso (BBVA, s. f.). Este concepto puede contribuir de manera decisiva a la lucha contra el cambio climático, y mejorar la seguridad energética y la competitividad. Incluso se enfoca como un importante dinamizador del desarrollo económico y el empleo.

La matriz energética es la combinación de fuentes de energía primaria (para la generación) que se utilizan en un territorio. No solo incluye las empleadas (petróleo, carbón, gas, fuel oil, diesel, hidráulica, eólica, solar, biomasa, entre otras), sino también el porcentaje de uso de cada una (Figura 1).

Figura 1. Capacidad instalada de Cuba, por tecnologías, y matriz energética del país.

Energía y sustentabilidad local: una propuesta

Fuente: Cubadebate (2021).

La eficiencia energética impacta en la matriz, al reducir los niveles de consumo de los combustibles fósiles y la intensidad energética. La evaluación continua de los resultados de las medidas para su control contribuye a que los decisores valoren las posibilidades reales de modificar la matriz energética con la introducción de fuentes no contaminantes, como las renovables. Para que los gobiernos territoriales cuenten con herramientas para la instrumentación teórica y práctica del desarrollo energético local, la investigación propuesta tiene como objetivo desarrollar e implementar un Sistema para la gestión del conocimiento y la innovación en los gobiernos territoriales con enfoque en la economía energética para el desarrollo local sostenible (SGCIEn), conjuntamente con un Modelo integral de gestión y planificación energética (MIGePen), contextualizado según las condiciones nacionales, como soporte de la toma de decisiones. En su diseño se tiene en cuenta una visión local del desarrollo de la energía vinculado con el cambio tecnológico, tema que se ha venido estudiando en los últimos años de manera fragmentada (Correa Soto et al., 2018) (Figura 2).

Figura 2. Funciones de la Gestión y la Planificación.

Energía y sustentabilidad local: una propuesta

Fuente: Elaboración propia.

La mencionada investigación también tiene otros objetivos: elaborar el marco teórico-conceptual del estudio relacionándolo con las tendencias actuales de los sistemas de gestión del conocimiento y la innovación, así como de la economía energética, para mejorar la del desarrollo local sostenible, que incorpore el autoabastecimiento local de energía, incluyendo las fuentes renovables y la eficiencia; analizar el impacto de diferentes indicadores de desarrollo energético sostenible en el logro de los objetivos claves de las Estrategias de Desarrollo Municipal, con el uso de la herramienta Ventana de Sostenibilidad (SuWi); aplicar el SGCIEn y el MIGePen en cuatro gobiernos municipales para su validación y posterior generalización en el resto de los municipios del país.

Para poder enfrentar estos desafíos, se propone realizar una valoración integral y multidimensional del tema, desde el aporte que puede brindar la gestión del conocimiento y la innovación. Se tendrá en cuenta, además, el modelo de gestión del gobierno orientado a la innovación para Cuba (MGGI) (Díaz- Canel y Delgado Fernández, 2021) y se analizará cómo se inserta el SGCIEn en este, al aplicarlo a escala local.

Hay varias concepciones acerca de estos temas, pero autores como Soto y Barrios (2006) consideran la gestión del conocimiento como un conjunto de procesos y herramientas que permiten la integración sistémica de acciones para el aprovechamiento y utilización de este, la información y la experiencia acumulada en el desarrollo cualitativo de una organización o red organizacional.

Para realizar cualquier análisis a nivel territorial resulta vital, mediante la articulación de los procesos esenciales del territorio, valorar al municipio como una red; lo que requerirá: ampliar la base de conocimientos y capacidades; compartir costos y recursos; convertirse en una entidad flexible que se adapte a entornos cambiantes y desafiantes, y desarrollar nuevas estrategias y sinergias, teniendo en cuenta las circunstancias actuales (Henao Castrillón y Zapata Giraldo, 2018).

En la gestión del conocimiento, como proceso integrador, convergen la gestión de la información, la de las tecnologías y la de los recursos humanos (Soto y Barrios, 2006).

Si junto a la visión de la información como recurso estratégico, se adiciona la relación directa que se establece entre esta y la toma de decisiones efectiva, rápida y oportuna, este análisis incluye la necesidad de establecer sistemas de información estratégicos, que contemplen todas sus aristas (recursos financieros, humanos, materiales; así como el entorno, los competidores, y el mercado), y las fuentes de información (internas, externas, locales y globales).

Tal sistema de gestión estratégica debe proporcionar la información necesaria para el cumplimiento de cada una de las etapas propuestas en la organización; detectar, con tiempo suficiente, los resultados que se volverán oportunidades o amenazas; propiciar la realización de un diagnóstico de la situación de la entidad que permita conocer y potenciar sus fortalezas, atenuar las debilidades y adoptar una correcta actitud estratégica (Saunders, 2012). La innovación, como proceso informacional, permite que el conocimiento sea identificado, adquirido, procesado y transferido (IALE, 2003 citado en Bermúdez, 2006). La gestión de innovación estratégica requiere que la organización —en nuestro estudio, el territorio— cambie de manera continua (Saunders y Picasso, 2016).

A partir del análisis de las condiciones de los municipios cubanos, en la investigación en curso se ha valorado lo que estudiosos de la temática territorial como Guzón Camporredondo y Hernández Márquez, (2015) y Correa Soto et al. (2018) han identificado como obstáculos que limitan la gestión del desarrollo municipal. Entre ellos están:

  • Limitada capacidad de los gobiernos municipales para planificar, regular, controlar y fiscalizar actividades y procesos.
  • Falta de capacidades institucionales, mecanismos de gestión e integración, y visión estratégica en los gobiernos municipales, en donde la operatividad y el enfoque que priorizan trabajar a corto plazo, caracterizan su gestión.
  • La insuficiente articulación de herramientas de planificación municipal, y la ausencia de perspectiva local-territorial.
  • Carencia de herramientas y competencias para la gestión de la energía y de un mecanismo institucional.
  • Los programas nacionales, proyectos y acciones promovidos desde otros niveles no están conectados con las estrategias de desarrollo local.
  • La escasa definición de indicadores para medir y evaluar procesos.

El SGCIEn puede contribuir a mejorar las capacidades territoriales y suplir los problemas en el ámbito energético, utilizando el análisis multicriterio en la elaboración de sus estrategias de desarrollo municipal, con herramientas de gestión y planificación energéticas, que abarquen, entre otras: la tecnología, la innovación, la transferencia tecnológica, la economía circular y el manejo de proyectos. Puede contribuir a la capacitación de los actores de la comunidad en la temática energética, como eje transversal, desde la perspectiva del desarrollo territorial. De esta forma se fomenta la sinergia entre las potencialidades con que cuenta cada territorio, y se valora lo local como espacio estratégico y autogestionado.

El SGCIEn en estudio debe establecer las bases metodológicas para que cada territorio cuente con un modelo propio de gestión y planificación energéticas. En su diseño se incorporará la visión, transversalidad e interdependencia de los elementos contenidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promovidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU, 2020), que incluye uno específico sobre energía asequible y limpia. Para abordar sus indicadores, el SGCIEn aplicará el enfoque de ventana de sostenibilidad SuWi, una herramienta para evaluar el desarrollo sostenible en sus tres dimensiones: social, ambiental y económica (Luukkanen et al., 2019). Este análisis, novedoso para las condiciones de Cuba, estará orientando a visibilizar los cambios que realizar a nivel local para alcanzar esos objetivos, midiendo el impacto de cada indicador sobre el resto.

En la investigación se tiene en cuenta los seis ejes estratégicos, diseñados bajo un enfoque sistémico, que aparecen en el PNDES 2030 (PCC, 2017), que articulan la propuesta de desarrollo económico y social, y contribuyen, desde su área de influencia, a la consecución de ese propósito a largo plazo. Ellos son:

  • Gobierno socialista, eficaz, eficiente y de integración social.
  • Transformación productiva e inserción internacional.
  • Infraestructura.
  • Potencial humano, ciencia, tecnología e innovación.
  • Recursos naturales y medio ambiente.
  • Desarrollo humano, equidad y justicia social.

Se incluyen en el estudio otros criterios de análisis como: cantidades reemplazables de energía fósil; emisiones evitables de CO2, NOX y SO2; minimización de costos; así como el acceso universal a la energía en comunidades rurales aisladas.

Gestión e innovación como procesos estratégicos

Desde diferentes perspectivas, se analiza cómo estos procesos se insertan a nivel territorial. La investigación tiene carácter holístico, dada la propia naturaleza del objeto de estudio y la necesidad de conformar la propuesta a partir de diversos elementos, modelos y métodos desarrollados en diferentes países y publicados en la bibliografía contemporánea.

Los resultados han sido obtenidos a través de entrevistas (a funcionarios y cuadros de gobiernos municipales); se ha aplicado el grupo focal para evaluar una matriz de impacto cruzado con los elementos más importantes que influyen en cada territorio, teniendo en cuenta los principales actores y personas interesadas, y de una encuesta sobre la demanda energética territorial que se validará más adelante en cuatro municipios, seleccionados por sus condiciones económicas, sociales, estructurales y culturales. A continuación se muestran resultados sobre el Sistema que nos ocupa.

Elementos principales del SGCIEn

1. Vigilar: Aspecto clave de Innovación

1.1 Explorar, buscar en el entorno interno y externo.

  • Evaluar el potencial de recursos energéticos endógenos.
  • Estudiar si el territorio cuenta con procesos de generación de energía.
  • Valorar su generación distribución.
  • Construir el Perfil energético territorial (uso de las estadísticas de la ONEI).
  • Caracterizar la demanda energética municipal.

1.2 Identificar innovaciones potenciales.

  • Posibilidades de instalar nuevas tecnologías, construcción de componentes, modificaciones en la infraestructura energética, y las posibilidades de inversión extranjera.
  • Evaluar si el territorio puede funcionar como una microrred.
  • Preparación de una Cartera de proyectos energéticos territoriales.

1.3 Procesar

  • Selección de fuentes de financiamiento.
  • Selección de indicadores de desarrollo sostenible y evaluar su impacto.
  • Selección de las modificaciones en la infraestructura, teniendo en cuenta criterios de costo/beneficio.

2. Focalizar (Aspecto clave de Innovación):

2.1. Selección estratégica de potenciales activadores de innovación y aspectos claves.

  • Introducir en la Estrategia de Desarrollo Municipal elementos de economía energética y economía circular.
  • Adaptar el modelo integral de gestión y planificación energética municipal y sus componentes: SuWi, CUBALINDA; Gestión energética, Eficiencia energética.

2.2. Asignación de recursos

  • Selección de Proyectos.
  • Selección de actores claves.

3. Capacitar (Aspecto clave de Innovación):

3.1. Explotación de resultados de investigación.

  • Creación de capacidades en los territorios.

4. Implantar solución (Aspecto clave de Innovación):

4.1. Ideas

  • Formulación de Programas Municipales de Desarrollo.

4.2. Fases de desarrollo.

  • Evolución de los Proyectos Energéticos Municipales.
  • Aplicación de herramienta de Gestión energética.
  • Aplicación de Encuesta de demanda.
  • Ejercicio de planificación energética (mediano y largo plazo).

4.3. Lanzamiento de nuevos productos/servicios.

  • Modelo integral de gestión y planificación energética municipal.
  • Estrategias municipales de desarrollo, mejoradas con la dimensión energética.

5. Aprender (Aspecto clave de Innovación):

5.1. Evaluar las lecciones aprendidas.

  • Calificar los problemas y desafíos no resueltos en la investigación y en la aplicación del sistema propuesto, así como sus fortalezas.

5.2. Revisar resultados.

  • Generalizar los resultados obtenidos en otros municipios del país.

Importancia social, económica y medioambiental del SGCIEn

Esta investigación revierte gran importancia, en primer lugar porque, más allá de la gestión y planificación energética, permitirá seleccionar y valorar los indicadores de sostenibilidad que más impacto pueden tener a nivel territorial, y brindar información y vías de actuación a los decisores y a los gobiernos locales, para mejorar sus capacidades para la gestión integral de los recursos con que cuenta cada municipio cubano.

En cuanto a la energía, el estudio del comportamiento de la demanda y de la necesidad de hacer cambios en la manera de recopilar la información estadística territorial influirá en la aplicación de las medidas de eficiencia energética en los diferentes sectores.

El desarrollo y aplicación de un modelo integrado de gestión y planificación energética territorial beneficiará la elaboración de las Estrategias de Desarrollo Local y el logro de los objetivos claves de los territorios.

Consideraciones finales

El pasado 27 de julio de 2020 fue discutida en el Consejo de Ministros la política para impulsar el desarrollo territorial. El viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, explicó que este está concebido como un proceso esencialmente endógeno, participativo e innovador y —citando al presidente de la República— que la política

está encaminada a fomentar el desarrollo local sobre la base de la gestión del potencial humano, la ciencia, la innovación y el uso de tecnologías apropiadas y la planificación física; promover la integración entre actores estatales y no estatales sobre la base de encadenamientos productivos; y potenciar proyectos de desarrollo local de producción de alimentos con destino al consumo interno, así como aquellos que generen exportaciones, sustitución de importaciones y flujos monetario-mercantiles al interior del territorio. (Puig Meneses, 2020)

El SGCIEn impactará en la sustitución de importaciones, así como en el ahorro y eficiencia energéticos, en el cambio de la matriz de la energía, no solo territorial, sino también nacional, y en la sostenibilidad local.

El primer secretario del PCC y presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha expresado que «es precisamente en la localidad donde hay que gestar todos los procesos, con autonomía, con integralidad […] para buscar ese desarrollo que queremos» (Ibídem). La gestión y planificación energética es parte importante de ese desarrollo que el país anhela.

Referencias:

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Bermúdez, D. A. C. (2006) Gestión de fuentes de conocimiento para la innovación y la adquisición de tecnologías sostenibles. San José de Costa Rica: CEGESTI.

Bouille, D. (2004) Economía de la energía. Instituto de Economía Energética. San Carlos de Bariloche: Fundación Bariloche, IDEE/FB.

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