De la solidaridad internacional a la política de lo cotidiano: las especificidades culturales del Mayo francés

Fue sobre todo en el caso de Francia donde el movimiento estudiantil, partiendo de la Universidad de Nanterre y las pujantes huelgas obreras de mayo-junio de 1968 conmovieron el poder gaullista y sirvieron de preludio a una serie de movilizaciones que atravesaron todas las esferas de la sociedad, las condiciones de trabajo, de vivienda, de educación, de la sexualidad. Además de la coincidencia en el tiempo que asalta la imaginación aunque se resiste a explicaciones unívocas, la cuestión sigue siendo la de saber qué pudieron tener en común estos fenómenos tan diversos, a pesar de las singularidades de los contextos locales o de los ambientes políticos, tanto en el Este como en el Oeste, en el Norte como en el Sur. Con el paso del tiempo y esta brecha en el espacio de los saberes que permite la confrontación de las disciplinas, el análisis del caso de Francia confirma la fuerte permeabilidad existente entre la esfera nacional y un ambiente internacional caracterizado por el progreso de las luchas independentistas en los cinco continentes. Muestra también la gran porosidad entre la escena política y la artística, marcadas ambas por la irrupción de la juventud como protagonista y sujeto de la historia, así como por la emergencia de movimientos sociales relativamente autónomos en relación con los partidos. Durante la década siguiente, estos últimos se han mostrado más apremiados por cambiar la vida cotidiana que el régimen constitucional.

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