¿Centralizar, descentralizar?: poner la diana en la solución de los problemas

¿Cómo lograr la efectiva descentralización de las provincias y municipios? ¿Cómo favorecer el desarrollo territorial a partir de la cada vez más importante autonomía local? Fueron estas algunas de las interrogantes que impulsaron el debate en el panel de expertos "La descentralización: el ensayo y la obra", que convoca la revista Temas en su habitual espacio de debate Último Jueves, en el Centro Cultural Fresa y Chocolate, en las inmediaciones de 23 y 12.

Bajo la conducción de Rafael Hernández, director de esta publicación, el panel en esta ocasión contó con la presencia de Ada Guzón, directora del Centro de Estudios de Desarrollo Local, Irving Martínez, jefe de aseguramiento jurídico de la Asamblea Provincial de Mayabeque, y el profesor de Historia Mario Valdés Navia.

En un contexto donde cubanas y cubanos debaten el anteproyecto de Constitución de la República, en el cual se explicita que los municipios adquieren mayor relevancia, Ada Guzón sostuvo el criterio de que estas instancias necesitan romper la dependencia que ha provocado que se conviertan en ejecutores de políticas que se definen en otros niveles, en lugar  de actores de su propio desarrollo.

Irving Martínez por su parte resaltó la importancia de entender los conceptos centralización y descentralización partiendo del derecho, pues son regímenes administrativos establecidos por él. En el caso del primero, afirmó, constituye la relación de jerarquía para el ejercicio del poder, mientras el segundo es el propio ejercicio de ese poder administrativo, pero sin que exista una subordinación directa entre este y quien lo ejecuta.

Otro de los panelistas, el profesor Valdés Navia, expresó que para hablar de descentralización de las decisiones, hay que hablar de descentralización de recursos y acciones.

Si en algo coincidieron los especialistas fue en que no debe hablarse de estos temas en términos absolutos, sino encontrar la dialéctica entre ambos conceptos. Como afirmó Valdés, la descentralización no necesariamente tiene que llevar a puerto seguro, y varios ejemplos en América Latina lo demuestran. En la historia de Cuba, por ejemplo, hay muchos procesos "donde la centralización ha logrado grandes éxitos".

No obstante, en el escenario actual que vive la mayor de las Antillas, la descentralización abre el camino para la participación de todos los actores en una economía que ha sido durante muchos años eminentemente verticalista, valoró.

Rafael Hernández incitó al debate apelando a los términos territorial, municipal, local, como los más empleados en los Lineamientos del VI Congreso del Partido. Pero, ¿cuáles son las principales problemáticas que enfrenta hoy la descentralización?, cuestionó.

A juicio de Ada Guzón, la primera cuestión es la falta de competencias, pues estamos acostumbrados a trabajar por "funciones y atribuciones" que pueden ser las mismas en la provincia y el municipio. Además, se requiere de un marco legal adecuado, que pasa no solo por la Constitución, sino por las leyes complementarias que se han anunciado, específicamente una de municipios. Un último elemento son los recursos, que hoy parten de una diversidad de fuentes de financiamiento.

Si bien coincidió en que las competencias son un asunto primordial, Martínez agregó que más allá de un marco legal, se necesitan los mecanismos para hacerlo valer, y ello implica saber "donde termina mi responsabilidad y empieza la del otro". El aspecto económico es primordial, añadió, pues hoy, por solo poner un ejemplo, aunque los presupuestos se elaboran de abajo hacia arriba, después la asignación material de los recursos no está en consonancia, de ahí que existan inejecuciones millonarias. La organización económica en Cuba es planificada, por ello debe existir una postura de conciliación entre los planes nacionales y territoriales, y una gestión eficiente de la economía, apuntó.

Elementos indispensables son también el sentido de pertenencia con la gestión territorial y que cada uno de los funcionarios sienta que forma parte de ese gobierno.

En palabras de Valdés Navia, para lograr la descentralización se requiere que "la instancia central entregue partes de ese poder. No es lo mismo delegar responsabilidades que conceder el poder". Quizá el factor más importante es haber logrado el consenso acerca de la necesidad de la descentralización, pero el principal desafío está en la transformación de "la cultura verticalista, acostumbrada al ordeno y mando".

Es evidente que la descentralización puede llevar a un mejor aprovechamiento de los recursos, y se aprecia la voluntad de hacerlo. En el Proyecto de Constitución, por ejemplo, aparece reflejado desde diferentes aristas, pero no es un elemento; son todos a la vez, es la otra cara de la centralización. "Es importante que el Estado ceda atribuciones a la sociedad civil para que también se descentralice, para que exista un control obrero”, dijo.

Un llamado de atención realizó Rafael Hernández sobre la experiencia de los países asiáticos, donde los territorios en más desventaja reciben el apoyo del poder central y administran los desmanes de los más ricos, para que no se conviertan en fosos donde florezca la corrupción.

Guzón indicó que hay aspectos que no tienen por qué descentralizarse. De eso se trata lo que hay que definir y la importancia de las competencias. En el caso de la experiencia de Artemisa y Mayabeque, ha influido la cultura del hacer lo que se indica, pues a pesar de que existen personas instruidas, hace falta aprender a funcionar de manera autogestionada.

Por otra parte, puso el ejemplo de la creación del Poder Popular como una etapa importante de la Revolución, pues su rol inicial fue precisamente descentralizar todas las funciones del aparato estatal hacia el municipio, y todo lo que fuese capaz de desatar la iniciativa, la creatividad y motivar el desarrollo.

Las intervenciones del público versaron sobre la importancia de transformar las prácticas culturales de los ciudadanos, promover la cultura del debate y la consulta, así como de la investigación previa a la toma de decisiones. 

Además, los participantes en el debate reconocieron la necesidad de no descentralizar al margen de la gestión del conocimiento, vincular la academia a las entidades de la producción y los servicios, así como de la planificación estratégica municipal. "Todos estamos unidos por un factor común, sin descentralización Cuba no va a alcanzar el desarrollo que se propone", aseguró una de las participantes.

En las conclusiones del panel, Guzón añadió que falta pensamiento estratégico en los municipios, donde hay suficientes reservas productivas. Lograr la movilización de esos espacios puede dar beneficios a la planificación. El municipio tiene que elaborar sus políticas locales. Hace falta una institucionalidad fuerte, donde no haya funcionarios, sino servidores públicos, sostuvo.

Martínez aseguró que la descentralización y el carácter planificado de la economía no son excluyentes, el reto es lograr compenetrarlos. No existe un modelo único de descentralización que asegure el éxito.

Valdés, por su parte, dijo que seguimos hablando de descentralizar porque vamos a dar tareas, cuando debería ser una negociación entre los diferentes niveles, para ver a dónde ha llegado cada uno. Ello se logra con la participación real en la economía de los trabajadores. "Si en algún lugar hay inteligencia colectiva para lograrlo, es en Cuba".

 

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