Consenso: la necesidad de un diálogo vivo

Diálogo, poder, opinión pública, participación… Palabras que atravesaron cada una de las exposiciones que intentaron diseccionar el pasado jueves 26 de septiembre, en los debates de Último Jueves, de la revista Temas, la naturaleza de un fenómeno tan complejo y polémico como el consenso.

¿Qué es? ¿Cuánto ha cambiado en los últimos años? ¿Incluye solo la opinión pública o también contempla las corrientes de ideas de organizaciones, instituciones o instancias de gobierno? ¿Qué factores inciden en su configuración y dinámica?

Estas y otras preguntas guiaron la discusión del panel conformado por Yalina Garbey, directora de Protección al Consumidor del Ministerio de Comercio Interior; Salam A. Mousa, director del Centro de Investigaciones Sociales, del Instituto Cubano de Radio y Televisión; Willy Pedroso, miembro del equipo de Temas y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana; y conducido por Rafael Hernández, director de la revista, y moderador de este espacio, con sede habitual en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate.

Para Salam A. Mousa, no puede verse el consenso separado de categorías como poder, orden público o liderazgo. «No es tampoco la opinión de la mayoría, sino que es cuando la mayoría y la minoría se ponen de acuerdo en un punto medio», reflexionó. Es algo que se ve con claridad, ejemplificó, en la radio y la televisión, donde es frecuente palpar la discrepancia que puede existir entre el criterio de un especialista y el del público.

Foto: Darío G. Sánchez/Temas.

Sin embargo, llamó la atención sobre otros fenómenos que ocurren en espacios como las redes sociales, donde un tema polémico y coyuntural se puede convertir en un punto de consenso, alrededor del cual un grupo se articula para facilitar de alguna manera la información donde todo el mundo no la encuentra. En ese sentido mencionó iniciativas en Cuba como el grupo de WhatsApp "Dónde hay", para localizar productos de cualquier índole en la red de comercios y socializar su ubicación.

Sobre si ha cambiado el consenso en relación con la transparencia y la puesta en circulación de información pública solicitada por la población, así como las respuestas a las inquietudes de la misma, indagó Rafael Hernández.

A juicio de Willy Pedroso, “hay un aumento en la disponibilidad de información pública, que se refuerza a partir de estrategias como puede ser el gobierno electrónico. Este último pasa por una voluntad de brindar o no información, y en este sentido creo que se hace un esfuerzo por las instituciones; lo que pasa es que hay que ordenar ese esfuerzo, porque no siempre llega al resultado que se quiere”.

La existencia de decisores familiarizados o no con la tecnología es uno de los factores, de acuerdo con el profesor, que pueden incidir en la construcción del consenso, pero no es el único, afirmó.

El contexto de gobierno electrónico abre nuevas oportunidades para conocer, negociar, identificar, trabajar con este fenómeno. “Pero este espacio no puede ser la reproducción de los anteriores, sino para reafirmar las capacidades y posibilidades de los actores de gobierno y de esa sociedad local".

¿En qué medida no solo la población, sino las instituciones, los dirigentes, al tener perfiles de Twitter o de Facebook y hacer uso de las redes, han facilitado la visualización de un consenso y se ha mostrado la diversidad del consenso de las propias instituciones?, planteó el moderador del panel.

Willy Pedroso explicó que la mayoría de la población cubana, la principal red social que usa es Facebook; sin embargo, tiene la percepción que el espacio en el que la institucionalidad siente que tiene que estar es en Twitter. Se ha generado una especie de contradicción entre el espacio en que está la institucionalidad y el espacio en que está la gente. ¿Y hasta qué punto dialogan estos espacios para verdaderamente construir proyectos comunes?, indagó.

Foto: Darío G. Sánchez/Temas.

Hay investigaciones que dicen que la mayoría de las personas usan las redes sociales en segundo lugar para el acceso y la gestión del conocimiento y en un grado menor para hacer efectiva su participación ciudadana. En primer lugar, para comunicarse con sus amigos y su familia, dijo.

Según Yalina Garbey, otro aspecto importante a considerar son las normas, las cuales generalmente son instrumentos que trazan políticas, líneas de trabajo y que luego las instituciones implementan con aspectos propios. “El desarrollo que va teniendo la comunicación en algunos temas ha permitido alcanzar mayor consenso, porque los públicos han logrado mayor conocimiento de lo que está establecido y en otros temas los debates cada día son más grandes”.

En su opinión, “quizás en otro momento, como no había tanta apertura informativa, teníamos un poco la idea de que había más consenso en la población cubana, no nos llegaban tanto esos criterios, si bien sabíamos las opiniones del barrio, el criterio de los compañeros de trabajo… pero evidentemente esta apertura ha permitido en la población una mayor aceptación en unos temas, y en otros evidentemente las organizaciones hemos tenido que reflexionar y cambiar, porque los contextos han cambiado y no se puede desaprovechar ese estado de opinión”, comentó.

“En la esfera donde yo me desarrollo las contradicciones incluso se dan entre organismos, porque casi nunca una política o una norma sale de una sola institución, sino de varias. Ya todos estudian los estados de opinión y eso lógicamente ha estado enriqueciendo las cosas que se van haciendo y claro, siempre hay un margen de error. Las normas tienen que salir porque hay cuestiones que hay que regularlas y ordenarlas”.

En el consenso influyen factores internos y externos, agregó Salam. Los factores internos son los que median para la concepción propia del consenso, mientras los externos son los que están concomitando alrededor a favor o en contra, apuntó.

En ese escenario, subrayó, las redes sociales no pueden sustituir el papel de los medios. “El Noticiero Nacional de Televisión, el de las ocho de la noche, en La Habana, de acuerdo con los estudios de audiencias que hacemos, lo ve aproximadamente un millón de personas —la mitad de los habitantes de la ciudad. Eso no lo logra ningún otro medio, porque es un problema cultural y de credibilidad, pues a pesar de todos los problemas que tenga el noticiero, se sabe que lo que se dice es una información que tiene determinados parámetros de confiabilidad”, señaló.

Desde el público, más de diez intervenciones reflexionaron sobre un tema que para la investigadora cubana Tania García, una de las asistentes al debate, “es un elemento fundamental en una sociedad que está transformándose permanentemente”.

Foto: Darío G. Sánchez/Temas.

Raúl Garcés, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, enfatizó en que el consenso es una categoría viva, que cambia. “No acabamos de entender que falta balance entre nosotros, entre las instituciones, en las maneras en que el poder concibe y representa el consenso. El consenso tiene que ver con la articulación de posiciones en una sociedad, que pueden estar de acuerdo o en desacuerdo, pero que representan estatus de poder diferentes dentro de un espacio. Nosotros confundimos consenso con unanimidad”, advirtió.

“Falta producir un ajuste estratégico entre las redes sociales —probablemente las redes sociales no se vean tanto como el noticiero, pero Facebook creció en este país 256%; somos el segundo país en América Latina que más creció en Facebook y 4 millones de personas acceden a Facebook, y nos interesa mucho los que tienen entre 15 y 29 años para garantizar la continuidad de este país— y el discurso de la esfera pública, con el discurso de los medios de comunicación”, alertó el profesor y periodista.

Carlos Delgado, ex decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de la Habana, reiteró que el consenso hay que construirlo y este proceso significa reconocimiento del otro. “No es solo escuchar a los que se manifiestan, sino también a los que están en silencio para escudriñar por qué razón no participan de esa construcción del consenso”, dijo.

“El consenso siempre es vivo, siempre es revisable, siempre podemos volver atrás y retomar lo que ya ha sido consensuado para un segundo análisis”, explicó.

Sin olvidarnos, apuntó Salam, que el diálogo es el principio del consenso.

Añadir nuevo comentario

e
g
6
v
z
x