¿A dónde va el proceso de la normalización?

El pasado 25 de mayo, la revista Temas dedicó su espacio Último Jueves al proceso de normalización de relaciones diplomáticas iniciado por Cuba y los Estados Unidos el 17 de diciembre de 2014.

Un panel diverso compuesto por Jesús Arboleya, historiador, investigador y estudioso de las relaciones Cuba-Estados Unidos; José Antonio Arbesú, quien fungiera como Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en los Estados Unidos entre 1989-1992; Gail Reed, co-fundadora de Medical Education Cooperation with Cuba MEDICC (1997-2013), directora de la revista MEDICC; Sergio Alejandro Gómez, periodista, Jefe de la Redacción Internacional del periódico Granma; y John McAuliff, Coordinador, Cuba-US People to People Partnership, intercambió durante dos horas con algo más de ciento cuarenta personas que se reunieron en el Centro Cultural Fresa y Chocolate.    

Rafael Hernández, director de la revista y moderador de la mesa, presentó dos enfoques que podrían caracterizar cómo se percibe el proceso de la normalización. Por un lado, habló de aquellos que están convencidos de que no ha cambiado nada en el contenido sino en la forma; y que, entre otras cosas, refuerzan la idea de que bajo la administración de Donald Trump la ultraderecha cubana domina o mantiene altas cuotas de poder en el proceso de toma de decisiones con respecto a las relaciones con Cuba; así como que desde la perspectiva norteamericana las conversaciones podrían avanzar solo si la isla hiciera concesiones. El segundo enfoque reconoce que ambas partes se han comprometido, por primera vez, al diálogo diplomático, en lugar de acudir a la confrontación; y tiene en cuenta que, a pesar de la retórica mediática, luego de 125 días de gestión, esta administración no ha revertido ningún acuerdo de los tomados por su predecesor.

La primera ronda de intervenciones de los panelistas tuvo como punto de partida la necesidad de dar respuesta a la pregunta ¿En qué medida la normalización ha podido avanzar en la construcción de un puente basado en intereses compartidos?

Para Jesús Arboleya, el término “normalización” puede resultar confuso. “Normal” no es “bueno”; qué es lo normal entonces. La respuesta debe depender de en qué medida la política actual satisface los intereses de ambos países. De acuerdo a su opinión, el 17D marcó un cambio en un grupo de factores objetivos que no han variado ahora con la presidencia de Donald Trump. “El margen de incertidumbre en torno a qué hará la nueva administración se va a manejar dentro de los límites marcados por la realidad”.

A continuación, José Arbesú habló de los intereses compartidos, que priman en este diálogo entre los dos países, y comentó que uno de los elementos que resultan necesarios en la comprensión de este proceso está vinculado con la política interna y las dificultades a las que se enfrenta la administración Trump en este sentido: las relaciones con Cuba no son en estos momentos una prioridad.

Por su parte, Gail Reed, a partir de la intensa actividad que ha desarrollado en Cuba, principalmente en el área de la salud, comentó acerca de las relaciones entre instituciones médicas cubanas y norteamericanas, particularmente en el área de la producción de medicamentos. Por primera vez en la historia de las relaciones entre los dos países desde 1959, fármacos cubanos han entrado al proceso “normal” de la FDA. De manera similar, por primera vez, el gobierno estadounidense ha permitido que donaciones e inversiones norteamericanas se dirijan a instituciones públicas. 

Pero advirtió esta nueva situación también representa nuevos desafíos para Cuba, ante el tsunami de solicitudes de colaboración y convenios comerciales, “le toca a Cuba decidir quiénes serían los socios preferidos”.

Público asistente al Ultimo Jueves de mayo.

La segunda ronda de intervenciones se articuló alrededor de aquellos factores están incidiendo ahora mismo, no solo dentro de los Estados Unidos sino de Cuba,y relación con sus respectivas relaciones internacionales.

Ante esta nueva interrogante, Arboleya hizo hincapié en que Cuba y Estados Unidos tienen diferencias antagónicas que no van a resolverse ni siquiera en el mejor de los escenarios posibles. Ante un escenario internacional muy similar al de la administración precedente, consideró que la prioridad del tema de las relaciones con Cuba ha disminuido, con todo lo que puede conllevar.

Desde la perspectiva de Cuba, Arbesú consideró que debe haber una continuidad en el consenso interno en relación a aquellos factores que podrían favorecer el proceso de la normalización de relaciones: continuará la apertura económica, se mantiene el compromiso de pago de la deuda externa, entre otros. 

Con respecto a la política exterior de la administración Trump, explicó que en el contexto actual en el que necesitan arreglar algunos errores como el de la proclamación del aislacionismo, o la decisión pública de armar a las milicias kurdas, no solo Cuba, ni siquiera América Latina se encuentra dentro de las prioridades del Departamento de Estado.

A lo que se suma, según el periodista Sergio Alejandro Gómez, que en estos momentos la maquinaria ejecutiva de la nueva administración está prácticamente paralizada, pues muchos de los cargos de segundo orden, cuyos nombramientos recaen también en el presidente, no han sido anunciados125 días después de la asunción de Donald Trump.

Estos son algunas de las valoraciones aportadas por el panel durante las dos horas que transcurrieron. En pocos días,Temas publicará una versión más extensa de este Último Jueves dedicado a indagar en el camino que se inició, públicamente, el 17 de diciembre de 2014.   

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