¿En qué consiste el nuevo diseño político de Obama hacia Cuba?

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Foto: Fernando Medina/Cubahora.

La visita del presidente Barack Obama a Cuba refleja y propone una nueva manera de formular y ejecutar la política de los Estados Unidos hacia Cuba, que es diferente de lo observable en el actual debate entre los candidatos presidenciales.

En la contienda presidencial, el principal candidato republicano, Donald Trump, insiste que él habría negociado algo más favorable para los Estados Unidos. Durante su trayectoria como Secretaria de Estado, Hillary Clinton, la principal candidata demócrata, señaló su interés en una negociación de quid pro quo entre Cuba y los Estados Unidos. Por tanto, ambos coinciden en favorecer una nueva relación entre los Estados Unidos y Cuba, y los dos apuntan hacia un mecanismo de negociación condicionado. Más importante, sin embargo, es que, derrotado ya el senador Marco Rubio, Cuba dejó de ser un tema en la campaña presidencial.

La nueva política del presidente Obama hacia Cuba parte de una premisa diferente: los Estados Unidos tomarán decisiones que reflejan sus valores y convienen para sus intereses, independientemente de lo que haga o no el Gobierno de Cuba.

La clave es si el gobierno de Cuba decide, o no, aprovechar las iniciativas del presidente Obama. Por ejemplo, los Estados Unidos han autorizado el envío directo del correo y los vuelos normales de aviación civil entre aeropuertos en Cuba y los Estados Unidos. Cuba ha decidido corresponder, y por tanto ya se aplican estos cambios. En estos casos, la decisión de los Estados Unidos no se condicionó de antemano a que Cuba cambiara su política, pero el cambio es útil para ambas partes solamente si los dos gobiernos concuerdan en él.

Igualmente, los Estados Unidos han autorizado importantes cambios que facilitarían el acceso universal de cubanos al Internet. También ya permite los viajes a Cuba para cualquier propósito de turismo “mental” (educación, arte, religión, periodismo, etc.), es decir, no de playa, que solamente puede ser autorizado por Ley aprobada por el Congreso. Notablemente, los Estados Unidos levantan las sanciones económicas que habían prohibido las relaciones comerciales con el nuevo sector privado en Cuba. Ninguna de estas medidas se condicionó de antemano a que Cuba cambie sus políticas.

Estas otras decisiones de Obama, por supuesto, solamente pueden ser útiles para Cuba y los cubanos si el gobierno cubano, en el pleno ejercicio de su soberanía, decide aprovechar estas oportunidades. ¿Liberará el gobierno de Cuba el acceso a Internet para que pueda acceder cualquier cubano que desea consultar cualquier asunto que le interese? ¿Reconocerá la Organización Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) que los Estados Unidos ya es el segundo país que suministra visitantes extranjeros a Cuba, o seguirá ocultándolo, contabilizando a los cubanoamericanos aparte e incluyendo a los demás en el renglón de “Otros”? ¿Por qué es estadísticamente inmencionable que han mejorado las relaciones turísticas Cuba-Estados Unidos? ¿Eliminará el gobierno de Cuba su autobloqueo, que sigue impidiendo al sector cuentapropista y cooperativo que exporte a, e importe de, los Estados Unidos —relación comercial ya autorizada por los Estados Unidos?

Obama ha demostrado una nueva forma de diseñar su política hacia Cuba. ¿Diseña Cuba una nueva política hacia los Estados Unidos?