Fundamentalismo religioso en Cuba: lo que no se “ve”

¿Qué es el fundamentalismo religioso? ¿Qué problemas se relacionan con las concepciones y prácticas fundamentalistas? ¿Es posible dialogar con el fundamentalismo? Preguntas estas que intentan arrojar luces sobre un asunto pensado por la Revista Temas desde hace un año para su espacio Último Jueves, y que llegó oportunamente esta semana al Centro Cultural Fresa y Chocolate, en las inmediaciones de 23 y 12, sede habitual de los debates mensuales de la publicación.

No podía existir, quizá, mejor tema de análisis en el aniversario 17 de este espacio, que dedicarle la sesión 170 de Último Jueves al “Auge de los fundamentalismos religiosos”, en momentos donde los últimos acontecimientos, de cara a la Reforma del Proyecto Constitucional, alertan sobre la necesidad de pensar en el impacto de estas posturas en el tejido social cubano.

Así señaló Rafael Hernández, director de la revista, quien tuvo a su cargo la conducción de un panel integrado por la socióloga uruguaya, doctora en Ciencias Sociales Susana Nuin, teóloga, especialista en la Doctrina social de la Iglesia Católica y directora de la Escuela social del Centro de Estudios del Consejo Episcopal Latinoamericano; la teóloga Kirenia Criado, Pastora de la iglesia Los Amigos (cuáqueros), coordinadora del Centro Memorial Martin Luther King (CMMLK), y especialista en diversidad, género, violencia de género del Programa de formación Socioteológica y Pastoral del CMMLK; el investigador del Departamento de Estudios Socio religiosos del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas y especialista en religiones protestantes y evangélicas, Pedro Álvarez; y Mercedes Armenteros, Santera Mayor de la Sociedad Yoruba de Cuba, miembro del Consejo Mayor de Iyalocha de la República de Cuba y de la junta directiva de la Asociación Yoruba de Cuba, y Directora del Museo de Los Orishas.

Para Nuin, definir el fundamentalismo no es sencillo, en tanto es una suma compleja de ingredientes sico-socio-culturales, religiosos, políticos y económicos. Normalmente, se le vincula al fundamentalismo con el tema religión, pero en verdad hay muchos fundamentalismos y sus orígenes son muy variados, dijo.

No obstante, hay rasgos característicos que a su juicio lo hacen común en su definición, que es el hecho de tratarse siempre de “arrocamientos”, de enclaves o enraizamientos sicosociales. “El fundamentalismo es tan antiguo como la humanidad, y tiene que ver evidentemente con la constitución de las personas y de las comunidades humanas. Lo que es reciente es su estudio, la profundización desde hace solo unas décadas, y cada vez más, en la noción y en las grandes complejidades que ha traído en la historia”, sostuvo.

Foto: Randdy Fundora/Temas.

“Como socióloga puedo decir que surge generalmente en tiempos de caos y crisis, cuando ese caos y crisis no se logran leer y reconocer como elementos complejos favorables al desarrollo y el crecimiento, y a la maduración de las sociedades y de las personas”, agregó Nuin.

Para la teóloga Kirenia Criado, una cosa es hablar de fundamentalismo o fundamentalismos y otra es enfocarnos en el fundamentalismo religioso. “En ese sentido es clave entender que los fundamentalismos responden a un determinado contexto, ya sea social, histórico, temporal y tienen un constante dinamismo dialéctico. Pudiéramos decir que el fundamentalismo religioso es un conjunto de acciones y postulados que se basan en algunos principios que son recurrentes. Lo primero es la inamovilidad de la tradición, esa necesidad de mantener la tradición sin cambios; lo segundo, la infalibilidad de los libros sagrados a través de su interpretación literal. El otro elemento importante es el del respeto irrestricto a la ceremonia litúrgica y la orientación antimodernismo, que se busca extender a toda la sociedad”.

Para la especialista, otros elementos importantes para comprenderlo son la visión dual del mundo y la realidad que establece, expresada esencialmente en la dicotomía entre el bien y el mal, los creyentes y los infieles. “Las religiones tienen sus sombras –significó Criado– , y en estas aparecen características críticas del fundamentalismo”.

Pedro Álvarez se refirió a que “muchas veces hablamos de fundamentalismo de manera colectiva, de manera institucional, y no nos damos cuenta de que también penetra en la familia, que también penetra en las decisiones individuales, con las cuales muchas veces tomamos decisiones fundamentalistas”.

Con respecto a las causas que lo generan particularizó en que hay investigadores que hablan del avance de la ciencia como un elemento principal, especialmente en el caso del fundamentalismo religioso, pues el desarrollo de la ciencia representa en cierto modo un atentado a la verdad absoluta que defienden esos movimientos fundamentalistas. También se refirió al progreso de políticas de integracionismo racial, religioso y cultural, como catalizadores, del mismo modo que lo son todas las crisis generadoras de conflictos ético-morales.

Sobre lo que sucede en las religiones de origen africano dialogó Mercedes Armenteros, quien explicó que la apertura y flexibilidad son características de estas denominaciones, de ahí que los fenómenos fundamentalistas tiendan a manifestarse menos. Por un tiempo, señaló, se le habían cerrado las puertas a todo lo que viniera de África, en una defensa del aporte cubano, pero luego“se decidió por unanimidad abrir espacio a los africanistas, a todo el que abrazara la religión yoruba, y el resultado ha sido una mayor diversidad, la unidad en la diversidad.

“Nos sentimos muy bien, estamos hermanados, todos estamos juntos y muy felices de ayudar a fomentar Cuba”, afirmó.

¿Qué problemas concretos de la cultura de la sociedad de la práctica religiosa se relacionan con el fundamentalismo? ¿Todo lo que se deriva del fundamentalismo es negativo o podríamos hablar de aspectos positivos de alguna manera, porque enriquecen, porque contribuyen a hacer evolucionar y a transformar el pensamiento y las prácticas religiosas?, indagó el moderador del panel.

Al respecto la doctora Nuin manifestó que personalmente creía que “toda noche trae siempre aurora en general”, y por lo tanto de este auge fundamentalista también saldría algo positivo, que en este caso, opinó, pasa por la emergencia cada vez mayor “en la humanidad, de un sentimiento del valor de la espiritualidad”. Además, apuntó que siempre hay alternativas de diálogo y aunque no sea sencillo, hay que poder desarrollarlas. “Quizá el diálogo es posible con pequeños grupo, con sectores, con las personas en directo, más que con grandes masas, comunidades, instituciones”, precisó.

Foto: Randdy Fundora/Temas.

Asimismo, llamó la atención sobre el hecho de no tirar por la borda la tradición, sino verla como un elemento para integrar. “Cada vez más nosotros nos damos cuenta de que cuando conocemos las raíces de nuestras familias tenemos otro tipo de crecimiento, de desarrollo –consideró–. Volver a los orígenes yo creo que es siempre importante en las revoluciones sociales, religiosas, culturales, volver a los orígenes no para copiar o para reactuar lo vivido, sino para comprender el nacimiento y por qué se gestó esta realidad y sobre qué elementos claves se puede caminar”.

Sin embargo, la socióloga uruguaya hizo alusión a lo que llamó ocho sombras del fundamentalismo, que son algunas de sus expresiones más negativas y con mayores consecuencias de cara a la sociedad. Entre ellas está el usar la religión como pretexto para no asumir el aquí y el ahora, lo cual no permite pensar la vida como transformación de la realidad sociocultural.

A ello se suma el emplear estas doctrinas para la dominación, como fuente de poder, lo que se asocia con la política y los grandes intereses que se mueven muchas veces tras los grupos fundamentalistas; pero también con los medios, pues como se ha evidenciado en la historia reciente de América Latina, es posible dar golpes de estado a través de los medios

Es distinto vivir con Dios que de Dios, señalaba la especialista al referirse al fenómeno de las religiones como negocios, algo que tiene una larga data en la historia de la humanidad, pero que hoy se manifiesta incluso con una infraestructura superior para ello.

Mas es el fenómeno de la guerra, sin duda la cara más oscura del fundamentalismo, por los niveles de violencia que genera. “Ninguna guerra es santa –insistía Susana Nuin–,  ninguna religión puede permitirse el constituirse en hacedores de guerras santas”.

Al poder de seducción de los grupos fundamentalistas hizo alusión el investigador del CIPS, quien destacó la capacidad de estos para “escuchar al necesitado, a la comunidad, conocer las necesidades e intereses de las comunidades donde viven, para luego adaptarse a esos intereses con un sentido pragmático que se sale de los cánones del fundamentalismo tradicional, de ahí que se hable de neofundamentalismo”.

Álvarez comentó que del mismo modo resulta significativo que se empleen, como maneras de lograr adhesión o disciplina, doctrinas como la de la prosperidad, con mensajes como que “ahora puedes obtenerlo porque es parte de tu destino como cristiano”. Mientras que Mercedes Armenteros ejemplificó que en el caso de las religiones afrocubanas se ha asumido una visión de resolución de problemas. “Es un acto de fe, dijo, vienen a nosotros porque quieren resolver un problema X, con la fe de que encontrarán solución, pero con desconocimiento en muchas ocasiones”.

En este sentido,Kirenia Criado abundó en que en Cuba el fundamentalismo religioso está asociado al cristianismo, sobre todo al mundo evangélico cristiano, y ello está vinculado con la herencia colonial, que entiende cristianismo como lo católico o el protestantismo histórico.

Al mismo tiempo, podría decirse, de acuerdo con la especialista, que existe un vacío de cultura religiosa en nuestra sociedad, “pues la gente cree, pero no sabe en lo que cree, falta cultura de la compresión de lo religioso”.

No obstante, no hay ingenuidad en el fundamentalismo religioso, alertó, lo cual no quiere decir que haya grupos que en su esencia tengan algo maligno, pero el fundamentalismo es negativo y hay que mirarlo así. El uso que hacen estos grupos de emociones como el temor a los cambios, es un ejemplo de ello.“Ante la crisis estos grupos colocan el tema de las certezas, el tema de los valores absolutos y ello crea cierta seguridad… eso que exploran está asociado con el miedo a perder otras cosas, posición, control, poder ganado a nivel social y comunitario”. Pero también porque tocan aspectos sensibles como la familia, la tradición, ser y hacer el bien.

Son formas de manipulación, añade Susana Nuin, y las emplean porque tienen un conocimiento muy amplio de nosotros, así como la plasticidad que no siempre los demás miembros de las religiones tenemos…

Frente a esto, la gran pregunta sería entonces cómo lidiar con un fenómeno que busca deliberadamente manipular a las personas, cómo se dialoga con los fieles y no con las estructuras de poder.

 

Foto: Randdy Fundora/Temas.

Fundamentalismos en contexto

A la relación entre el fundamentalismo religioso y el nivel cultural, el económico, así como su vinculación con la política, se refirieron los participantes en el debate de Último Jueves.

Un profesor universitario hizo mención de una investigación realizada en el año 2009 sobre religiones en el mundo, la cual arrojó una relación directa entre pobreza e incremento de la práctica religiosa, un fenómeno que se ha acrecentado desde entonces.

Desde el público también aludieron a interrelaciones del fundamentalismo religioso con la política, como acaba de ocurrir en Brasil, donde hubo un gran movimiento desde varias comunidades religiosas para la elección de Jair Bolsonaro. Esto no es, sin embargo, un caso aislado para un proceso electoral, consideraron, sino que viene desde años atrás y tiene que ver además con la atención que recibieron estas congregaciones del Partido de los Trabajadores, que perdió el vínculo que tenía con ellas.

En esas historias hay que mirarse, reflexionaba uno de los participantes, sobre todo a la luz del auge en Cuba de las casas culto, los templos comunitarios, que tienen tanta influencia en ese entorno inmediato que es el barrio.

Precisamente, lo vivido desde que comenzara la consulta popular del proyecto de reforma constitucional alerta sobre la relevancia de atender a estas nuevas manifestaciones. Un miembro del auditorio llamaba la atención sobre la confrontación que se generó a partir del debate del Artículo 68, en la cual se han involucrado distintos sectores de la sociedad cubana, entre los cuales se encuentran diferentes instituciones religiosas, y que ha tenido expresiones a nivel simbólico, verbal y extraverbal. No se puede perder de vista, añadió que pueden convertirse en grupos de presión política al sistema político existente en Cuba.

De estos acontecimientos, una cuestión que preocupa a una de las personas que intervino es que salió a relucir que el fundamentalismo trata de minimizar todos los derechos alcanzados por las mujeres y los temas de género.

Pero frente a ello, como manifestó otro participante, es importante diferenciar líderes y miembros, pues los primeros tienen una intencionalidad que está clara, y mueven masas, sin embargo es con las masas con las que hay que trabajar. Lo que esos grupos mueven es la espiritualidad humana, abundaba, la manipulan, pero a la hora de trabajar con ellos no podemos ser nosotros fundamentalistas también en el lenguaje y los conceptos, tenemos que adaptarnos, pensando en esa masa, para hacer un buen uso del lenguaje, de los símbolos, para tratar de transformarlos.

La religiosidad del pueblo cubano, el fundamentalismo asociado a los momentos de crisis y la capacidad dialógica de nuestra sociedad fueron otros aspectos abordados en el debate. Sobre esto último, un participante consideró que Cuba se encuentra en un buen momento, no solo del diálogo interreligioso, sino de la sociedad en general, pero que los fundamentalismos son un obstáculo y la ponen en peligro.

Un practicante de abakuá dijo que, en el caso de las religiones de origen africano, las prácticas a través de la oralidad representan un canal de formación de manera diferente. El hecho de que haya familias religiosas, templos diversos, los hace diversos, diferentes, varios, y sin embargo se ven a sí mismos aceptados; aunque tengan maneras distintas de llevar la religiosidad, hay respeto hacia los otros.

Esta realidad no es, sin embargo, inherente a los neofundamentalismos que comienzan a aparecer en la sociedad cubana. Mercedes Armenteros significó que esas tendencias a veces asumen otros rostros, como los de la discriminación y el menosprecio hacia las religiones de origen africano, que impacta en barrios, escuelas y divide a las comunidades.

A ello añadió Pedro Álvarez que los propios cambios en el modelo económico cubano están propiciando el empoderamiento de estos grupos, porque tienen una capacidad de mimetismo. El mercado religioso es un elemento importante a tener en cuenta, consideró, así como la religión como mercancía, que hoy es una constante en ese mercado religioso cubano.

La capacidad que tienen estos grupos de empoderar a su feligresía, decía el investigador del CIPS, cosa que no logran las instituciones formales, la capacidad de socialización, la posibilidad de redes de ayuda mutua, el intercambio comercial internamente promovido por sus líderes, bien organizado y planificado, producen una potenciación de la economía y finanzas de estos grupos, que convierte a los líderes en verdaderos gerentes. Además, sostienen mecanismos de interacción internacional.

“Fundamentalismo no es conservadurismo”, resaltaba Kirenia Criado. “El reconocer nuestras posturas conservadoras es un terreno para pensarnos el diálogo. El odio es una forma de encubrir el miedo al encuentro con el otro, hay que propiciar que se entienda la pluralidad cultural y religiosa que somos”.

La especialista llamó a tomarse en serio lo que sucede con la formación bíblico y teológica, pues es ahí donde se forman los líderes de esas comunidades. Asimismo, precisó el papel que ha desempeñado el resquebrajamiento de la educación cívica, de la disciplina social, como factor motivante para la incorporación de personas que buscan ese comportamiento estructurado, que sí han logrado estos grupos.

Con relación al debate en torno a la Constitución, manifestó que en el caso del Artículo 68, se está colocando el tema en la llamada ideología de género, y que el diseño a nivel simbólico de los mensajes que siembran son terribles para una sociedad como la cubana, que busca mayores horizontes para los derechos de las personas, para la justicia social.

“Disfrazado de moralidad está el elemento del poder, alertaba Criado. Por primera vez la iglesia cubana se está pensando en serio que puede disputar a nivel social políticas públicas y ello es sobrecogedor”, porque no impacta solo en el elemento religioso, sino que tiene que ver con la sociedad y sus valores.

“Es un gran momento el que vive Cuba con el tema de la Constitución y es una gran ocasión de diálogo que no se puede perder, opinaba Susana Nuin. Creo que hay que distinguir, con la persona es posible casi siempre dialogar, con las instituciones y grandes movimientos fundamentalistas lo veo más difícil, sería ingenuo decir que sí. Hay detrás grandes corrientes mundiales de las cuales ni Cuba ni América Latina están exentas. Pero Cuba tiene en la reforma constitucional una carta magistral. El antídoto por excelencia al fundamentalismo es el diálogo”.

Comentarios

Interesante tema y posiblemente más interesante el análisis de cómo se ha tratado este tema en Último Jueves. El análisis del fundamentalismo religioso cabe, tal vez obviamente, en la existencia del fundamentalismo en general. Es parte de éste en cualquiera de sus perspectivas. El clima del debate reseñado se nota abierto, inteligente e informado, sin dejar de considerar que dicho Último Jueves fue un dialogo público y espontáneo, con las inevitables y saludables ligerezas.
Es muy interesante la llamada de atención al actual marco del debate constitucional y la cita de Criado de que “ Disfrazado de moralidad está el elemento del poder ... etc...” señalando que por primera vez la iglesia piensa en serio que puede modificar políticas públicas y lo califica de “sobrecogedor”. ¿Que significa en este caso “sobrecogedor”? “La Iglesia”, por aceptar de cómo se denomina en este caso a diversas denominaciones religiosas, no es sólo una etiqueta de conjunto, sino lo qué tal vez simplemente represente es a un grupo de ciudadanos, capaces —por la permisividad de su asociación,— de encontrar y manifestar públicamente criterios comunes. Criterios no solamente religiosos, sino ciudadanos. Si una moralidad existe solo para esconder y lograr poder sobre otros ya no será tal, sea religiosa o no. Pero si ella expresa criterios honestos — aunque no estemos de acuerdo con ella — no tiene porqué sobrecoger , es decir meter miedo. No hay que descartar que la honesta moralidad exista. El miedo se marcha cuando la tolerancia, no solo para los gays, existe. Y eso sirve tanto a fundamentalistas religiosos, como a los políticos y de otros ordenes. Un simple testarudo ya es un fundamentalista solitario. Se me hace, que como dice Nuin, habría que darle una oportunidad al diálogo. ¿Será posible?
Ha sido un placer leer la reseña de este debate en Último Jueves.

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