La actualización del Partido: los nuevos (y no tan nuevos) líderes de Cuba

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En una alusión a su propia mortalidad, Fidel Castro les dijo a los delegados al Séptimo Congreso del Partido Comunista, fundado por él, que probablemente aquel sería su último discurso ante una reunión de ese tipo. Al día siguiente, cuando se dieron a conocer los miembros del nuevo Comité Central, Fidel no se hallaba entre ellos.

El relevo generacional es un punto muy prioritario en la agenda de la dirigencia cubana, dominada aún a su más alto nivel por “los históricos”, es decir, la generación que, unida, combatió a la dictadura de Batista y fundó el régimen revolucionario. En el anterior Congreso Partidista, en 2011, Raúl Castro puso énfasis en la necesidad de construir un contingente de hombres y mujeres jóvenes y de experiencia para la inevitable sucesión. Para tranquilizar a la vieja guardia, introdujo plazos límites para las altas posiciones del gobierno y el Partido –como máximo, dos períodos de cinco años— y juró respetar él mismo ese límite abandonando el cargo de presidente en 2018.

En el Congreso de este mes, Raúl reiteró la importancia de rejuvenecer al Partido. Dijo que “nunca era positivo” tener una dirigencia de avanzada edad, recordándoles a quienes lo escuchaban que tres líderes sucesivos del Partido Comunista Soviético fallecieron con pocos meses de diferencia antes de su derrumbe. De ahora en adelante, propuso Castro, los 60 años serían la edad límite para ser admitido al Comité Central, y 70 el tope para asumir cualquier cargo de dirección.

No obstante, la renovación de la dirigencia requerirá, según explicó Castro, “un período de tránsito de cinco años para evitar hacer las cosas con premura”, haciéndose eco de su lema para actualizar la economía: “Sin prisa, pero sin pausa”. La mezcla de lo viejo y lo nuevo se pudo percibir en el nuevo Buró Político. Solo quedaron fuera dos de los catorce miembros de ese envejecido cuerpo: el General Abelardo Colomé Ibarra, quien se jubiló de su cargo de ministro del Interior en octubre de 2015 debido a problemas de salud, y Adel Yzquierdo Rodríguez, quien fue destituido de su cargo de ministro de Economía y Planificación en 2014.

José Ramón Machado Ventura, el artífice del aparato partidista a lo largo de las décadas anteriores, conservó su puesto de Segundo Secretario a pesar de la extendida opinión de que es un conservador, un escéptico respecto a la reforma económica. En 2013, Machado abandonó su puesto de Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, y fue remplazado por su presunto heredero, Miguel Díaz-Canel. La permanencia de Machado como Segundo Secretario del Partido sugiere que Raúl Castro está decidido a mantener la unidad en la cúspide —al margen de las diferencias de opinión— en la medida en que el Partido enfila por las traicioneras aguas del cambio económico.

Se añadieron cinco nuevos miembros, cuyas profesiones indican los aspectos que la dirigencia considera críticos al marchar adelante. Tres de ellos son tecnócratas: uno es el ministro de Salud, otro labora en biotecnología y otro más en la tecnología de la información, terrenos todos ellos de un alto valor agregado que Cuba anhela que constituyan los cimientos de su economía del siglo XXI. Los otros dos nuevos miembros son los líderes de la central sindical y de la Federación de Mujeres Cubanas, organizaciones que, en su conjunto, abarcan a casi todos los adultos cubanos. La inclusión de esos dos dirigentes indica la necesidad que tiene el Partido de mantener escuchas en las bases para detectar tempranamente cualquier síntoma de descontento popular que puedan desencadenar las reformas económicas.

 

Tabla 1: Representación institucional en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 2011-2016

 

Representación

Comité Central

Congreso 2011

Comité Central

Congreso 2016

 

Miembros

% de CC

Miembros

% de CC

PCC

36

31,0 %

46

32,4 %

  Nacional

15

12,9 %

21

14,8 %

  Subnacional

21

18,1 %

25

17,6 %

         

Gobierno

59

50,9 %

74

52,1 %

   Administrativos

17

 

14,7 %

16

11,3 %

Económicos y Científicos

23

19,8 %

33

23,2 %

Salud

9

7,8 %

10

7,0 %

Educación

2

1,7 %

6

4,2 %

Legislativos

5

4,3 %

5

3,5 %

Cultura

3

2,6 %

4

2,8 %

         

Fuerzas Armadas y Policía

16

13,8 %

13

9,2 %

MINFAR

12

10,3 %

13

7,0 %

MININT

4

3,4 %

10

2,1 %

         

Organizaciones de Masas

5

4,3 %

9

6.3 %

  Nacional

4

3,4 %

5

3,5 %

  Subnacional

1

0,9%

4

2,8%

         

Membresía Total

116

 

142

 

Fuentes: “Comité Central del Partido elegido en el VI Congreso”, Granma, 20 de abril de 2011; “Presentan nuevo Comité Central del Partido”, Granma, 19 de abril de 2016 .

 

También la composición del nuevo Comité Central sugiere el modo en que la dirigencia está preparando a su equipo para el futuro. Resultó remplazado el 25 % del antiguo Comité, pero el número de miembros fue ampliado, de 116 a 142, para dar cabida a la inclusión de 55 miembros más jóvenes, todos ellos con edades por debajo de los 60, lo cual ha hecho disminuir el promedio de edad de dicho cuerpo a 54,5 años, más joven que el Comité electo en 2011. El nuevo Comité también cuenta con 44,4% de mujeres, un incremento con respecto al 41,7% que tenía en 2011 y apenas 13,3% en 1997; y 35,9% de afrocubanos, lo cual constituye un aumento respecto a la cifra de 31,3% en 2011 y apenas 10,0% en 1997.

El Comité Central del Partido representa a un extenso grupo dirigente, cuyos miembros, como resulta habitual, ocupan otros puestos importantes en diversas instituciones estatales. La relativa influencia burocrática de dichas instituciones puede apreciarse en la cambiante composición del Comité Central.   

El mayor incremento en cuanto a su representación en el nuevo Comité es el que ocurre entre los funcionarios que laboran en los campos económico y científico (Tabla 1). Representan 23,2% del nuevo Comité Central, un crecimiento respecto a apenas 19,8% en el Comité de 2011. Puede suponerse que esas personas tienen una mentalidad más tecnocrática y son más proclives a apoyar la reforma económica. La representación del aparato partidista solo crece levemente, para abarcar 32,4% del Comité, un aumento respecto al 31,0% de 2011.

Contrariamente a lo que sostienen los eruditos, los cuales insisten en que al régimen cubano lo dirigen en realidad los militares, las fuerzas armadas y la policía fueron los grandes perdedores en la renovación del Comité Central. Aunque el Comité se amplió de 116 a 142 miembros, el número de militares y funcionarios de la seguridad se redujo en términos absolutos. Constituyen solo 9,2% de la membresía, un descenso respecto al 13,8% de 2011. Además, la tendencia a largo plazo en cuanto al número de militares y funcionarios de la seguridad en funciones dentro del Comité Central ha sido a la reducción desde 1965 (Véase la Tabla).

 

Tabla 2: Representación del ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del ministerio del Interior en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1965-2011 (porcentaje de la membresía).

Fuente: Frank O. Mora (1999), “From Fidelismo to Raulismo: Civilian Control of the Military in Cuba”, Problems of Post-Communism, 46:2, 25-38; lo mismo que en la Tabla 1

 

Fidel Castro no fue el único Castro que no quedó incluido en el nuevo Comité Central. Ni el hijo de Raúl, el Coronel Alejandro Castro, que negoció el acuerdo del 17 de diciembre para la normalización de relaciones con los Estados Unidos, ni la hija de Raúl, activista LGBT[1], Mariela Castro, estuvieron incluidos. Sin dudas, su ausencia constituyó una desilusión para los opositores a la apertura de los Estados Unidos en dirección a Cuba que habían estado pronosticando que Alejandro sucedería a su padre, consolidando de ese modo una dinastía de la familia Castro: Corea del Norte en el Caribe.

El nuevo Comité Central del Partido Comunista Cubano refleja las prioridades y el estilo de su Primer Secretario. El Partido mismo conserva el papel dirigente, pero el Comité tiene una inclinación más tecnocrática, posicionándolo apropiadamente para las complejas tareas económicas por delante. Combina una amplia y nueva cohorte de miembros más jóvenes, al tiempo que se conserva un núcleo de personas mayores de experiencia para suavizar el tránsito generacional. El incremento de la representación de las mujeres y los afrocubanos refleja el importante papel de estos en la sociedad y en la política, con lo cual se conecta al Partido con esas bases de apoyo claves. En resumen, la nueva dirigencia ejemplifica a un partido que se renueva a sí mismo para el futuro sin renunciar a su pasado.

 

Tomado de The Huffington Post


[1] Siglas que agrupan a lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros.