Modelo económico cubano: próspero, sostenible, ¿posible?

El papel del mercado y la planificación, retos y posibilidades en el sector estatal y no estatal de la economía, cómo eliminar las trabas que influyen en la instrumentación del modelo económico cubano, fueron los ejes conductores del debate en el espacio Último Jueves, de la Revista Temas, desarrollado en su sede habitual, el Centro Cultural Fresa y Chocolate.

¿Qué es el modelo económico cubano? ¿Si es mixto, qué carácter tiene esa composición?, constituyen algunas de las interrogantes que ayudaron a hilvanar un análisis conducido por Rafael Hernández, director de la publicación, que este año celebra su 25 onomástico.

El asesor del Ministerio de Economía y Planificación, Lázaro Toirac, abrió el debate con un análisis del contexto en que se produjo la actualización del modelo económico cubano, en el cual las relaciones sociales de producción no concordaban con el desarrollo de las fuerzas productivas, y no se correspondían con la estructura y el potencial de la economía cubana.

“Había que abrir un espacio a otras formas de gestión y de propiedad. El Estado no era capaz de asumir todas las esferas de la economía”.

En lo social, el modelo no renuncia a los objetivos desde el Triunfo de la Revolución, pero en lo económico había que hacer reformulaciones, afirmó Toirac.

Raúl Cruz, economista del Ministerio de Industrias, subrayó que se trata de un modelo mixto, que es la suma del ADN de otros modelos. El modelo que tenemos tiene su base, por ejemplo, en el Programa del Moncada, ejemplificó. No obstante, hoy el elemento principal es la planificación, y el principal reto –más allá de dónde queremos llegar- el cómo hacerlo.  “Veo los modelos como una red y los mecanismos como los hilos. Si no tejemos correctamente esos hilos el modelo tendrá huecos”, señaló.

El investigador Ricardo Torres, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, destacó que el anterior modelo preponderaba la planificación central tradicional, estilo soviético, y la actualizaciónle asigna un peso relativo mayor a otras formas como la propiedad privada, cooperativa y la propiedad mixta.

¿En qué medida esa combinación nos permitirá resolver problema de innovación, competitividad, transformación productiva?, cuestionó. “Ese es el arte de crear el modelo, que no puede crearse en un buró, si se quiere que responda a las necesidades de la sociedad cubana en el siglo XXI”, insistió.

A su juicio, tenemos que superar los enfoques deterministas sobre el papel que tiene cada actor en el modelo. Pareciera que existe una fe ciega en los instrumentos administrativos: Queríamos separar las funciones estatales de las empresariales y creamos las OSDE, que sostienen un nivel de burocracia enorme para un país económicamente deprimido.

Foto: Willy Pedroso/Temas

Desafíos y potencialidades

El Doctor en Ciencias Económicas, José Luis Rodríguez catalogó al modelo como “sistema de dirección”, con un componente central que es la planificación, uno de gestión y otro de control, pero en el que prevalece este último, “y ahí radica un problema, en el sobrepeso del control, por encima de la planificación y la gestión”.

Se reconoce el mercado pero no se quiere reconocer q el mercado tiene sus leyes. Se pretende regular el mercado administrativamente, y eso no es posible así, dijo el economista.

En representación de los emprendedores cubanos, Marta Deus, al frente de la consultoría de negocios Negolutions, abordó que los cuentapropistas cubanos encuentran limitaciones hoy en las licencias “que no responden a las necesidades del sector no estatal”; la escasez de servicios profesionales; el acceso a la materia prima, que no se puede importar con carácter comercial. “Son varios los factores que hacen que ese sector no haya crecido al nivel que se esperaba”.

“Nos golpea el tema de la dualidad monetaria, no se puede importar con carácter comercial, la licencia se limita a un servicio... Con más apertura, me imagino un sector privado con más capacidad para brindar servicios, y con mayor calidad...”, apuntó Deus.

Ariel Terrero, director del Instituto Internacional José Martí, y periodista especializado en temas económicos, dijo que en el escenario económico cubano siempre han coexistido formas de propiedad diferentes. Quizá el cambio más importante del modelo económico, en ese sentido, no es tanto en el crecimiento de esos actores, si no la apuesta a una interrelación entre ellos.

“En los años 90 estas formas andaban cada uno por su lado, de manera dispersa. La intención de cambiar eso es una de las transformaciones más serias de las que se ha hablado. Se busca una interrelación diferente de esos privados y cooperativas con las formas estatales, alianza que plantea una serie de desafíos, que pueden frenarlas o hacerlas avanzar”.

A propósito, Lázaro Toirac abordó las implicaciones que tiene para la economía la dualidad monetaria y las distorsiones que provoca para la empresa estatal. Aunque no es suficiente, el ordenamiento monetario y cambiario es fundamental. “Hay consenso en que todos los agentes económicos, independientemente de la forma de propiedad, tienen que integrarse. La empresa estatal no compite en igualdad de condiciones”, advirtió.

Y la planificación centralizada debe existir, afirmó, pero como la posibilidad que tiene el Estado, con independencia de los actores económicos que forman su entramado empresarial, de conducir el desarrollo del país.

Ariel Terrero consideró que no puede decirse que la empresa estatal socialista es ineficiente de manera absoluta. Hay empresas estatales que trabajan con eficiencia, con excelentes resultados, con tantas trabas y dificultades. “¿Qué pasaría si mañana les creamos las condiciones que hoy no tienen?”, preguntó.

Foto: Willy Pedroso/Temas

Otro de los desafíos a los que se enfrenta la aplicación del modelo fue abordada por José Luis Rodríguez, al afirmar que no puede intentar regularse el mercado administrativamente, ponerle límites al trabajo por cuenta propia. Si no hay una comprensión de qué es el mercado y cómo se puede regular económicamente -y no administrativamente- no se puede caminar.

No obstante, a ello se suma otro elemento, y es las condiciones en que opera la economía cubana. No puede hablarse de relaciones de mercado cuando tenemos un bloqueo enfrente. “No se trata del mercado que busca traer un producto porque es mejor allí. Ello ha llevado a un crecimiento de los inventarios, porque se compra no en función de la necesidad, sino de la oportunidad, e institucionalmente tenemos trabas muy serias”.

Entre las intervenciones del auditorio estuvo la del líder del proyecto privado AUGE, dedicado al desarrollo de negocios, Oniel Díaz, para quien las dificultades a las que se enfrentan las empresas estatales y el sector no estatal de la economía, son similares: marco legal, limitaciones para el comercio exterior, acceso a un mercado mayorista, burocracia…

Sobre este último obstáculo, el economista Juan Triana dijo que hay exceso de burocracia en el sistema de dirección. Agregó que el sector privado ofrece mayores oportunidades al capital humano, que es la riqueza mayor que tiene Cuba. Y nada tienen que ver los proyectos de vida de los jóvenes de hoy a los de hace algunos años, refirió, algo a lo que debe dársele importancia. “Una economía tiene que ser planificada, no se alcanza el desarrollo sin planificación, pero tenemos que cambiar el concepto. Tenemos que entender que el mercado tiene sus leyes”.

En tanto, el economista Armando Nova dijo que hay al menos tres aspectos que el modelo debe resolver: la realización de la propiedad de todas las formas productivas; lograr la complementariedad necesaria entre planificación y mercado, sin dejar de tener presentes los aspectos sociales; así como el necesario enfoque sistémico de la economía.

El investigador Ramón García afirmó que detrás del modelo hay una concepción del desarrollo, un proyecto país y una experiencia histórica, y que la clave está en lograr el equilibrio entre el Estado y el mercado. “Apuesto por un estado servidor y un mercado facilitador del proceso”.

“¿Quién es el protagonista?”, debe ser la comunidad. Hablo de comunizar la economía, dotarla de anclajes. La co-gestión obrera de las empresas del Estado y la autogestión comunitaria de los municipios, pueden ser las claves de ese modelo”.

Los investigadores Humberto Pérez y Rafael Betancourt coincidieron en que debe retomarse por periodistas, organismos decisores y dirigentes el análisis de la conceptualización. “Pensar como país tenemos que hacerlo a partir de un programa de acción que es la conceptualización”, añadió el primero. 

La economista Tania García, por su parte, afirmó que hay que producir un sinceramiento del análisis de la economía cubana y controlar el triunfalismo empedernido, además de dar estabilidad y seguridad a las políticas, necesidad imperiosa del modelo.

Las conclusiones de los panelistas apuntaron a la necesidad de dotar de una mayor comprensión el marco legal que sustenta la actividad del sector no estatal de la economía; un sector que padece “una hipertrofia legislativa”, a la vez que se precisa “apretar el acelerador de los cambios”, si se quiere alcanzar el desarrollo esperado.