Reforma monetaria acompañada del aumento de salarios y pensiones. Reflexiones y sugerencias (II)

Foto de portada: Getty Images

Catalejo publica hoy esta propuesta del economista Humberto Pérez, en el contexto de las discusiones en torno a la problemática de la unificación monetaria, un tema al que la revista Temas ha dedicado numeroso espacios. Por su extensión, hemos dividido el trabajo en dos partes, hoy presentamos la segunda de ellas.

Lea aquí la primera parte.

[...]

Teniendo en cuenta su deformación teratológica actual, lo primero es reestructurar el escenario para que la esfera de producción, es decir las relaciones de producción y propiedad objetivamente existentes y lo que en ellas está presente, sean las que determinen lo que ocurra en las esferas de la distribución, el intercambio y el consumo y no como sucede actualmente en que lo determinante ocurre en la esfera de la circulación. La pirámide está invertida y hay que ponerla de pie.

En la historia de la economía de todos los sistemas económico-sociales que han existido y existen lo que ha ocurrido y ocurre en las esferas de la distribución y el consumo ha estado determinado por la esfera de las relaciones de producción sobre la base principalmente de las relaciones de propiedad sobre los medios fundamentales de producción. En las economías en las que existe la producción de mercancías y sobre todo en las que esta predomina se incorpora la esfera del intercambio entre la producción y el consumo. A partir de esta pirámide de interrelaciones y determinaciones, y de las condiciones materiales así creadas, es que se manifiestan las leyes económico-sociales objetivas actuantes y la posición, papel, conducta y ventajas o desventajas para los diferentes sujetos y actores económicos, manteniéndose la esfera de la propiedad y la producción como base de dicha pirámide.

En  el escenario actual de nuestra economía, los sujetos y actores económicos y el segmento de población que obtienen los resultados más ventajosos no están conformados por los que disponen y son propietarios de los medios fundamentales de producción, ni de los tecnológicamente más avanzados, ni porque sus actividades económicas productivas resulten las más determinantes para el país; ni tampoco porque hayan logrado una mayor eficiencia y calidad como productores de bienes y servicios; ni porque tengan necesariamente los mayores méritos como creadores de iniciativas y aportes técnico-económicos (aunque algunos de sus integrantes tengan méritos en este terreno); ni tampoco por ser quienes más producen y aportan al bien común.

Las ventajas y privilegios que se tienen en las esferas de la distribución, el intercambio y el consumo de los bienes y servicios mercantiles disponibles en el mercado minorista no están determinados por lo que existe y ocurre en la esfera de la producción, sino por lo que ocurre en la esfera de la circulación y específicamente en el mercado monetario y cambiario, que resulta el punto determinante y en el que resultan favorecidos quienes reciben remesas y tienen negocios no estatales, que generan ingresos directos en divisas y CUC y, dentro de estos, principalmente una minoría especialmente  privilegiada.

Este segmento poblacional recibe 24 CUP por cada dólar o CUC que ingresan y presentan al cambio en el mercado monetario, mientras las empresas del sector estatal que ingresan divisas o CUC reciben en sus cuentas solo 1 CUP por cada dólar o CUC de esos ingresos de donde salen los recursos monetarios para el pago de los salarios a sus trabajadores. Estos trabajadores, que son los dueños colectivos de los medios fundamentales de producción del país, sumados a los pensionados, se ven obligados, por el contrario, a entregar 24 ó 25 CUP de sus insuficientes ingresos para obtener en el mercado el equivalente a 1 CUC.

Para los primeros, en la esfera de la circulación, en el mercado minorista y en su consumo, los ingresos o parte de sus ingresos se convierten en una capacidad de pago 24 ó 25 veces superior a la de los segundos y es fuente, además, para que los dueños de Mypymes puedan pagar salarios varias veces superiores a los que se pagan en las entidades del sector estatal, lo que provoca el éxodo de fuerza de trabajo desde este sector hacia el no estatal. Esto es muy perjudicial para la economía en su conjunto cuando se trata de fuerza de trabajo calificada que va a laborar en puestos que no tienen nada que ver con su calificación, y se pierde así lo invertido por el país en ello; esto resulta aún más lamentable y dañino cuando se trata del éxodo del personal de educación, salud e investigación científica.

Para invertir esa pirámide y ponerla de pie, hay que reestructurar los factores monetarios, financieros y económicos en general existentes y disponibles en este momento, sin esperar cambios cuantitativos previos en los montos totales de ninguno de los mismos, y montar un escenario económico social diferente al escenario en el que hoy están actuando y actúan desde hace años los sujetos y agentes económicos sin los resultados aspirados y esperados. Esta situación no promete ninguna nueva perspectiva halagüeña si no se reestructura el escenario y los actores no se mueven en las direcciones orientadas y cumpliendo el papel que estan llamados a desempeñar. El nuevo montaje debe crear condiciones para un adecuado equilibrio social  y una más favorable y normal acción de las leyes económicas objetivas, y estimular una mayor eficiencia en la conducta de todos los sujetos económicos actuantes.

Estas propuestas, a pesar de que persiguen el objetivo mencionado, se presentan con la conciencia de que al mismo tiempo hay que lograrlo de la manera más inteligente y cuidadosa posible; el punto de partida está muy complicado y deformado y puede llevar a consecuencias no buscadas ni deseadas. Por ello se toma en consideración esa situación actual y así, por ejemplo, para el caso de la reforma monetaria y cambiaria y de los incrementos salariales y de las jubilaciones, se tiene en cuenta que actualmente se ha logrado mantener un equilibrio aceptable entre el dinero en circulación y la masa de mercancías y servicios que se ofertan a la población a los precios y tarifas actuales. A partir de ello, no se propone modificar la masa total de dinero en circulación, ni de momento los precios y tarifas del mercado minorista, sino solo redistribuir la masa corriente de dinero circulante a favor de los segmentos poblacionales más vulnerables y desfavorecidos desde hace años, trasladando hacia ellos la misma magnitud de masa monetaria que se reduciría en los segmentos privilegiados al disminuir la tasa de cambio.

Según la información de que disponemos y los cálculos que podemos hacer, actualmente se recibe un equivalente a unos 3 000 millones anuales de CUC en remesas, lo que representa unos 72 000 millones de CUP a la tasa de 1x24. Estimando un equivalente a unos 1 200-1 500 millones de CUC adicionales, que se reciben directamente en divisas por propinas, pagos en paladares, a taxistas, a otros trabajadores por cuenta propia y “jineteras”, etc. a la tasa también de 1x24 significan unos 30 000 millones más de CUP que, sumados a los primeros, arrojan un estimado aproximado anual de masa monetaria primaria  por unos 100 000 millones que circula en manos de la población y cuyo origen productivo en su casi totalidad no está en el país.

Por otro lado, a partir de los datos estadísticos que aparecen en los anuarios de la ONEI, el total de remuneraciones a trabajadores y de pagos por jubilaciones y asistencia social representan unos 35 000 millones de CUP en el año. Si a esto se le suman los pagos que hacen instituciones y entidades estatales a campesinos y otros trabajadores por cuenta propia, más los créditos que se ofrecen a la población para diversos destinos, tenemos que a esta llega una masa monetaria primaria entre 80 y 90 000 millones de CUP de origen productivo nacional. Una cifra menor que la de origen externo, lo que es una irracionalidad económica y social.

Considerando ese aproximado de 100 mil millones de CUP que se reciben a través del mercado cambiario por los receptores directos de divisas y CUC, resultará que al reducir la tasa a 1x15 la cantidad anual de CUP recibida por estos receptores disminuirá en un 37,5 %, lo que representa una posible masa a redistribuir de cerca de 38 000 millones de CUP anuales. Puesto que la suma de las remuneraciones a los trabajadores estatales y pagos a pensionados es actualmente de unos 35 000 millones de CUP,  se pudieran aumentar sus salarios y pensiones en solo un primer año en aproximadamente un 100% o más, o sea duplicar lo destinado a ello. Y esto ocurriría sin aumentar la masa monetaria primaria total de dinero puesta en manos de la población, y por tanto, sin incrementar su capacidad adquisitiva solvente total y no tendrían por qué producirse tendencias inflacionarias ni crisis en las colas de compradores.

Tal vez pudiera ocurrir lo contrario, pues esa masa monetaria que se traslada, forma parte hoy de la alta demanda mayormente concentrada en una minoría privilegiada que presiona intensamente sobre los mercados minoristas, presión que disminuiría al reducirse su capacidad solvente de compra. A la vez al pasar esa misma masa monetaria a manos de una mayoría de población se ejercería con ella una demanda más extendida y dispersa, es decir menos intensa y concentrada y quizás los precios tiendan a bajar obedeciendo a la nueva estructura de la relación oferta-demanda.

Habría, lógicamente, que estar atentos de todas maneras a la nueva relación general oferta-demanda solvente, pues se pudieran presentar puntos críticos en el caso de ciertos productos alimenticios y algunos otros renglones a los que la población hoy desfavorecida pudiera dirigir preferentemente su demanda y presionar sobre ellos con su nuevo ingreso incrementado.

Por otro lado, como derivaciones positivas adicionales, debe tomarse en consideración que los efectos del incremento de salarios y pensiones en la medida en que cubran las necesidades básicas de supervivencia de la mayoría de la población disminuirán el número de demandantes o compradores de divisas (ya no de CUC) en el mercado negro e informal que pudiera generarse como respuesta a la apreciación oficial del CUP. Téngase en cuenta, además, que mientras la tenencia de CUC es y de mantenerse seria legal y facilitaría ese mercado negro, operar el mismo en cambios directos entre moneda nacional  y divisas, cuyo uso como medio de circulación en efectivo sería ilegal y penado, resultara más difícil y riesgoso y debe constituir un freno y un obstáculo al mencionado mercado informal aunque no deje de surgir y pujar por desarrollarse en alguna medida.

En cuanto a las posibles consecuencias políticas, además de las económicas, debe tenerse presente que  los aumentos de salarios y pensiones compensarían en gran medida –y en muchos casos totalmente–, a una parte importante de la población que, al reducirse la tasa de cambio, se afectaría como receptora de remesas y en general de CUC también desde otras fuentes (los 15 CUC para sufragar los almuerzos eliminados en los centros de trabajo, los aproximadamente 30 CUC que reciben algunos trabajadores como estímulo, los ingresos de los más humildes y auténticos trabajadores por cuenta propia, etc.). 

Para elaborar un ejemplo hipotético de lo que ocurriría para esta parte de la población con la apreciación de la tasa de cambio y los simultáneos incrementos de salarios y pensiones que forman parte de nuestra propuesta partamos de que la pensión media actualmente es de 270 CUP mensuales, el salario mínimo es de 225 CUP y el medio es aproximadamente de 740 CUP y, según estimados hechos por algunos especialistas como veremos más adelante, las remesas que se reciben en el país arrojan un promedio de 34 CUC mensuales por persona. Para nuestro ejemplo tomaremos el doble de esa cifra y supondremos que se recibe una remesa o ingreso equivalente a 70 CUC mensuales por persona.

Un trabajador asalariado estatal que reciba el salario promedio de 740 CUP y además un  ingreso de 70 CUC equivalente a 1 680 CUP a la tasa de 1x24 dispondrá mensualmente de un total de 2 420 CUP.

Después del cambio de tasa recibirá los mismos 70 CUC ahora equivalentes a 1050 CUP a la tasa de 1x15, o sea 630 menos que antes. Pero según los incrementos salariales propuestos el salario medio resultante deberá ser de 1 400-1 500 CUP lo que significa entre 660 y 760 CUP más que antes.

En el caso de un jubilado que recibe la media mensual que es de 270 CUP y adicionalmente un ingreso mensual de 70 CUC, equivalente a 1680 CUP a la tasa de 1x24, dispone mensualmente de 1 950 CUP para cubrir sus necesidades.

Al aplicar la tasa de 1x15 y el incremento de pensión propuesto a un mínimo de 1000 CUP mensuales, la situación de ese jubilado seria la siguiente. Recibirá por los mismos 70 CUC ahora 1050 CUP a la tasa de 1x15, o sea 630 CUP menos que antes. Pero por el aumento de la pensión de 270 a 1000 recibirá un incremento como mínimo de 730 CUP y en total dispondría ahora de 2 050 CUP mensuales, o sea de 100 más que antes.

Por tanto, todos los trabajadores estatales y pensionados que reciban como remesas o ingresos en CUC adicionales alrededor de 70 CUC promedio mensuales o menos, no resultaran perjudicados sino incluso beneficiados con lo propuesto, y este segmento debe constituir una gran mayoría dentro de los beneficiarios de remesas y otros ingresos en CUC en el país.

En relación con esto último deben tenerse en cuenta los siguientes datos.

Aunque a casi toda la población del país en algún momento le pasa algún CUC por las manos producto de su recirculación, según estudios realizados se estima que aproximadamente un 65% es la que se beneficia como receptora directa de remesas, la mayor parte de la cual no vive de dichas remesas sino que solo complementa con ellas, a veces precariamente, lo mínimo que necesita para alimentarse y supervivir.

Si consideramos que el 65% de la población de 11,2 millones del país está representada por 7,3 millones de personas y que el estimado de remesas que llega es de unos 3000 millones anuales ello significa que el per cápita promedio recibido por los beneficiarios de las mismas es de 410 CUC anuales, o sea 34 CUC mensuales lo que equivale a unos 816 CUP a la tasa de 1x24.

Por otro lado, tenemos que los clasificados como trabajadores por cuenta propia (que incluyen desde un vendedor de maní hasta los dueños de Mypymes y sus empleados) ascienden a unos 540 mil lo que representa solo un 4,8 % de la población total del país, un 7,6 % de la población en edad laboral y un 11,8 % del total de ocupados en la economía, y estos son los que reciben directamente o por recirculación los montos mayores de los CUC que forman parte de la masa monetaria.

Si deducimos el 25% de esa cifra (unos 140 000), que según la información de que dispongo califica  como TPCP pero son solo empleados, tendremos que los llamados “emprendedores” que pertenecen al sector privado resultarían solo unos 400 000 (el 3,6 % de la población total, un 5,6 % de la laboral y un 8,6% de los ocupados). Aun dentro de estos, habría que descontar  a los auténticos TPCP y quedarían como cifra neta los que son pequeños dueños de negocios (MYPYMES) y ello significa que estos últimos, dentro de la población total del país, son una minúscula minoría en la cual se concentran los montos mayores de los ingresos en divisas y CUC y que es la que sería ciertamente afectada en comparación con sus ingresos actuales. [1]

Esta afectación para dicha minoría representa indudablemente una cierta, aunque solo relativa,  “terapia de choque”, pero se hace necesaria y en mi criterio aconsejable con el propósito de beneficiar y lograr un mínimo de equidad para la mayoría más vulnerable de nuestra población trabajadora que vive desde años en una crítica y crónica “terapia de choque” y buscar con ello las motivaciones para el incremento de la producción y la productividad indispensables para el desarrollo económico y para reproducir y renovar el consenso social que hagan a nuestro proyecto socialista cada vez más próspero y sostenible como se proclama en la visión de futuro de nuestra nación.

La propuesta considera asimismo que, como contrapartida y compensación para las Mypymes y trabajadores por cuenta propia afectados por la nueva tasa de cambio, se produzca un destrabe inmediato al desenvolvimiento del sector no estatal en general y medidas de apoyo al mismo como son:

- darle la personalidad jurídica anunciada a las mypymes,

- flexibilizar y ampliar el número de actividades a las que puede acceder el sector no estatal a partir no de un listado cerrado determinado a priori desde arriba, sino de uno que se vaya conformando con  las libres iniciativas que surjan desde debajo sometidas desde luego a su análisis y aprobación por los niveles de decisión pertinentes;

- desarrollo más acelerado posible del suministro mayorista a precios de costo menores a los que actualmente deben comprar sus insumos en el mercado minorista o por “la izquierda”;

- autorización y canalización organizada de importación de los recursos productivos que necesitan, lo que hoy hacen de manera irregular e insuficiente por vías ilegales o semi-legales mediante “mulas”;

- promoción y organización de las inversiones que puede hacer este sector a partir del plusvalor o ganancia que obtiene en sus negocios y de otras fuentes a las que acude o  pueda acudir incluso en asociación con entidades del sector estatal y encadenando sus producciones y servicios con sujetos económicos del sector público, sin pretender reducir a cero el crecimiento y la concentración de la riqueza lo que presupondría impedir la reinversión de los excedentes de sus ingresos obligándolos a una absurda reproducción simple en sus producciones y servicios lo que es un total contrasentido;

- revisión y adecuación del sistema impositivo a las nuevas condiciones creadas mediante tasas progresivas pero aplicadas en la mayor medida posible sobre las ganancias y no sobre los ingresos.

La desmedida concentración de la riqueza ciertamente debe ser enmarcada y controlada para que no entre en contradicción con los objetivos socialistas, pero solo mediante racionales regulaciones y mecanismos principalmente económicos y fiscales que no impidan a este sector desempeñar el papel para el desarrollo económico del país que está contemplado en el documento de la Conceptualización.

Similar tratamiento y estímulos de todo tipo debe dársele a los que han recibido tierras en usufructo que están jugando ya un papel significativo en la producción de alimentos para la población y que tanto pueden ayudar a la sustitución de importaciones en estos renglones.

Además, debe organizarse este sector no estatal de una manera distinta a como lo está actualmente, donde en una misma organización, los sindicatos, están incluidos empleadores y empleados cuyos intereses son lógicamente contradictorios. Los empleadores del sector no estatal deben agruparse en organizaciones tipo ANAP a través de las cuales desarrollar el  trabajo político con sus integrantes, permitirles a su miembros plantear y discutir sus preocupaciones y defender sus intereses ante las autoridades constituidas y a la vez estimularlos y propiciarles el participar activamente en beneficio de las comunidades en las que actúan y en general de los objetivos de nuestro proyecto socialista.

Lamentablemente algunas de las últimas medidas tomadas y anunciadas en relación con este  sector no estatal parecen desafortunadas, a pesar de las razones y explicaciones que se esgrimen acerca de tratar de corregir errores cometidos y evitar nuevos errores y chapucerías.

Una política que en cualquier caso sería necesario modificar es la del reabastecimiento sistemático, a tiempo y con las cantidades debidas a las tiendas hoy denominadas TRD, para mantener una oferta estable en los surtidos más demandados, lo que hoy no se cumple. Esto se producía regularmente y de manera satisfactoria cuando las empresas comerciales de tiendas manejaban de forma descentralizada los fondos en divisas necesarios. Ha tenido un comportamiento desfavorable a partir del momento en que las divisas para satisfacer este requerimiento comercial pasaron a ser asignadas centralmente. No sabemos si se ha tenido en cuenta de manera suficiente, que se trata de desembolsos de rápida rotación y retorno y alto margen y ganancia comercial.

Como secuela, se ha producido un aumento de las remesas en especie, con los consiguientes trastornos en aeropuertos y aduanas, en detrimento de las remesas en dinero, y en consecuencia, la pérdida de los ingresos en divisas y de la correspondiente ganancia comercial que se hubiese logrado para el país si nuestros mercados se hubiesen mantenido debidamente abastecidos.

Como un aspecto negativo que podría derivarse de la aplicación de una tasa de 1x15 en las CADECAS, debemos reconocer que se encarecerían las compras que hacen los turistas y demás personal extranjero al concurrir al mercado minorista. Pero al mismo tiempo, no debe pasarse por alto que el mercado minorista para los turistas y extranjeros está integrado fundamentalmente por la oferta de los paladares, taxistas, casas de renta a extranjeros  y diversos trabajadores por cuenta propia productores de artesanías y otros que les brindan determinados servicios e incluye a las “jineteras”. En este segmento del mercado, los precios y tarifas se rigen libremente por la ley de la oferta y la demanda, por tanto es de esperar que sus niveles se adecúan  espontáneamente a la nueva situación, y por ello no creo que se reduzca la afluencia de turistas y extranjeros por las medidas propuestas.

En el caso de los mercados minoristas estatales los turistas de paquete, que son la mayoría, consumen fundamentalmente artículos localizados en las tiendas de los hoteles: bebidas caras, productos de aseo, de playa y souvenires cuyos precios pudieran manejarse centralmente a la baja si fuese necesario.

En las llamadas TRD o “shopping, los principales consumidores extranjeros son los residentes temporales o permanentes, tales como diplomáticos, hombres de negocio, técnicos, y en alguna medida los turistas independientes y los de cruceros en zonas turísticas puntuales de las ciudades donde desembarcan. Se trata de un grupo de consumidores menor, solvente, en parte cautivo –sobre todo los residentes– o en breve tránsito, que realiza compras menores y que no creemos que vayan a dejar de hacerlas ni reducirlas de manera significativa por el hecho de que los precios resulten, de momento, relativamente aumentados. Además, los extranjeros residentes siempre tienen el refugio de adquirir lo que requieren en los establecimientos del sector privado donde rigen precios de oferta y demanda.

En todo caso, sería un riesgo a enfrentar y tratar de solventar con medidas puntuales, sin olvidar que la nueva relación de la estructura oferta-demanda solvente en el conjunto de la población pudiera inducir a que los precios puedan experimentar bajas graduales en determinados productos sin provocar una explosión de demanda y de colas.

Otras medidas sobre las que no nos detenemos pero que se considera tendrán lugar son, por ejemplo, la de concretar una descentralización mayor y real de las facultades de decisión gubernamentales desde los niveles centrales a favor de las municipalidades. Asimismo una más inteligente y adecuada interrelación entre los diversos sujetos económicos estatales y no estatales a través de autorizaciones y orientaciones centrales flexibles y permitiendo que el mercado juegue su papel complementario para lograr en sus interrelaciones las cadenas productivas más eficientes que se necesitan y los crecimientos indispensables.

Igualmente, partimos de la continuación de la apertura a la inversión extranjera, con un desarrollo aún más ágil y sin burocratismo en las aprobaciones, en la contratación de su fuerza de trabajo y en su puesta en marcha. Con el cambio de tasas, la inversión extranjera se verá estimulada al contemplarse una contabilidad más clara y transparente en los potenciales  partners nacionales y un equilibrio más adecuado, en el caso de empresas mixtas, entre lo que aporta el extranjero en divisas y lo que aporta la parte cubana actualmente en CUC o CUP, con una supuesta comparación e igualdad en valor sobre la base de una paridad monetaria que no es real.

En resumen, estas sugerencias que presentamos suponen en general vistas en su conjunto, como expresamos al principio, un Programa integral de implementación sistémica de los principales cambios que están previstos en las formulaciones del documento de Conceptualización aprobado, que comienza por desatar los nudos gordianos determinantes que presenta la situación actual.

En los organismos oficiales decisores y de estadísticas del país se tiene un conocimiento más exacto y confiable de los datos y cifras a tener en cuenta y en los cuales basarse para ejecutar cada subconjunto de medidas, y si no se tienen todos los necesarios, estos  organismos poseen las facultades y posibilidades de obtenerlos por distintas vías para llegar a conclusiones mejor fundamentadas posible y/o refutar en todo o en parte a estas que apunto, a partir de la información de que dispongo.

De lo que se trata como objetivo es  de encontrar una fórmula en el proceso de actualización del modelo que nos permita resolver los graves problemas actuales de ineficiencia económica, creciente desigualdad económico-social y  notable insuficiencia de los ingresos legales de la mayoría de la población trabajadora que labora en los sectores y con los recursos fundamentales de producción del país, provocando en ella desmotivación, éxodo de la fuerza de trabajo calificada y un caldo de cultivo para la extendida corrupción existente, todo lo cual se convierte en un impedimento al crecimiento y desarrollo de nuestra economía,  y al avance hacia los objetivos socialistas de nuestro proyecto.

Insisto en que se trata de medidas que es necesario implementar para crecer y no después de crecer. Sería deseable disponer de suficientes recursos financieros internos u obtenidos en calidad de préstamos blandos o semi-blandos de fuentes externas; de altos crecimientos previos de la producción, la exportación y la oferta, pero nos encontramos ante dilemas que reclaman respuestas inaplazables

Si se espera por un crecimiento promedio anual estable del 5-6 % del PIB, una inversión anual en fondos de capital equivalente a más de un 20% de ese PIB, una ejecución concreta de inversión extranjera de 2 400-2 500 millones anuales de USD, un crecimiento de las importaciones de un 2-3% para lograr cada 1% de crecimiento del PIB, por ponernos al día con  nuestra deuda externa atrasada, etc. premisas que se han planteado como requisitos previos a que los resultados lleguen a la mesa y las casas de nuestras familias y antes de que puedan darse varios de los pasos fundamentales y medidas que se requieren en correspondencia con lo formulado en el documento de la Conceptualización, las expectativas de mejoramiento y de avance al socialismo próspero y sostenible que es nuestra meta alcanzar, se pospondrán para las calendas griegas, y la motivación y consenso político de las masas y sobre todo de los jóvenes en apoyo al proceso en marcha pueden verse seriamente afectados.

 

Notas


[1] Los cálculos están hechos a partir de las cifras del anuario de la ONEI al cierre del 2016.

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