Reforma monetaria acompañada del aumento de salarios y pensiones. Reflexiones y sugerencias (I)

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Catalejo publica hoy esta propuesta del economista Humberto Pérez, en el contexto de las discusiones en torno a la problemática de la unificación monetaria, un asunto al que Temas ha dedicado numeroso espacios. Por su extensión, hemos dividido el trabajo en dos partes, hoy presentamos la primera de ellas.

Lea aquí la segunda parte

 

La reforma monetaria, y sobre todo la cambiaria, que ejecutar está, en primer lugar, en el orden de los pasos que dar, porque entiendo que es el principal nudo gordiano que desatar por su papel negativo en la existencia de los problemas actuales; así como por su influencia en el resto de las medidas que tomar y los objetivos que lograr. La situación monetaria y cambiaria es causa de la falta de confiabilidad y transparencia contable y estadística de la macro y la microeconomía, no proporciona un punto de partida ni constituye una brújula de fiar a la hora de tomar las principales decisiones en el terreno de la planificación económica; entorpece la gestión, oscurece y distorsiona datos acerca de los resultados económicos –que en muchos casos son engañosos y alejados de la realidad–, desestimula las exportaciones y la inversión extranjera, estimula las importaciones, es desmotivante para lograr incrementos en la productividad y la producción en el fundamental sector estatal y en general del país; asimismo, es un factor que contribuye a la creciente desigualdad socioeconómica y es caldo de cultivo para la corrupción imperante.

Las presentes reflexiones y sugerencias para la ejecución de esa pendiente Reforma Monetaria y Cambiaria forman parte de un conjunto que constituye un programa Integral de cambios y medidas, algunas de ellas tan  fundamentales y apremiantes como la propia reforma. Esta las encabeza cronológicamente, pero solo resultaría viable y exitosa si se aplica en el contexto del resto de las medidas y en estrecha interdependencia con ellas, pues todas conforman un sistema de antecedentes y consecuentes que se influencian entre sí. Asumida de manera aislada, lo que sugiero para el tema monetario y cambiario pudiera resultar inadecuado y hasta contraproducente.

El primer paso de mi propuesta, antes de modificar las tasas cambiarias, es eliminar la circulación y existencia del CUC, dejando únicamente al CUP como moneda legal, con curso forzoso y fuerza liberatoria ilimitada para enfrentarse a las divisas extranjeras cuya circulación como medio de pago en efectivo se mantendría ilegal, lo que es habitual en casi todos los países del mundo.  Este primer paso se daría tanto para las relaciones interempresariales como para las relaciones con la población, en un plazo de 2-3 meses, aunque este pudiera discutirse.

Después de este primer paso, que se enfocaría exclusivamente en la unificación monetaria, al existir una sola moneda nacional (el CUP), se iniciaría un proceso de creación de condiciones para proceder a la modificación de las tasas de cambio, proceso que estimo debe durar aproximadamente un año, que debe concretarse a partir de un 1 de enero, para que coincida con el inicio del Plan Anual dado.

El paso para la eliminación del CUC se haría utilizando las tasas actuales para la conversión a  CUP de todas la tenencias de esa moneda en bancos y domicilios que posea la población, respetando lo prometido por la Dirección del país en este sentido. Para la conversión a CUP de todos los registros contables y estadísticos y cuentas bancarias que se tengan en el sistema empresarial también se emplearían las tasas actualmente vigentes en las relaciones interempresariales. Se exceptúan las empresas extranjeras y las mixtas que podrían mantener cuentas bancarias y registros contables en divisas.

Consideramos que la unificación monetaria es un desbroce necesario, similar al que se hace en cualquier terreno en el que se va a construir algún inmueble, limpiándolo previamente de arbustos, yerbas, piedras, escombros y basuras antes de empezar a fundir los cimientos; y la entendemos como un paso relativamente simple, pues en la práctica la actual existencia de dos monedas nacionales es solo formal.

En las relaciones con la población, en todos los mercados minoristas de productos y servicios, estatales o no –con la excepción de alguna administración burocrática aislada–, actualmente se pueden hacer los pagos indistintamente en una u otra moneda a una tasa predominantemente de 1x24, aunque oscila entre 1x23 y 1x25 y hasta de 1x20 cuando se usa la moneda fraccionaria del CUC.

En esta esfera, el mantenimiento de dos monedas solo genera trabajos y gastos innecesarios en los establecimientos minoristas de bienes y servicios, sobre todo estatales, al tener que denominar los productos y servicios en oferta con dos precios, en las cajas a la hora de los pagos, etc., lo que crea confusiones innecesarias y condiciones para las equivocaciones, el fraude, las “multas” en los precios y otras formas de ilegalidad y corrupción.

En las Casas de Cambio (CADECA), cuando alguien se presenta a cambiar cualquier divisa extranjera y le entregan la cantidad de CUC pertinentes a la tasa vigente del día, sin apartarse de la ventanilla e inmediatamente, el solicitante puede cambiar todos los CUC recibidos a moneda CUP a la tasa de 1x24. Se trataría pues simplemente de eliminar el primer paso, puramente formal, y entregar directamente los pesos nacionales a la tasa que corresponda ese día para la relación divisa extranjera-CUP. El CUC solo se utilizaría por el Banco como base intermedia de cálculo para determinar las tasas a utilizar en el cambio de divisas por CUP.

En los momentos actuales, en alguna de las instancias de su estructura del sistema empresarial se consolidan y llevan  todas sus cuentas a CUP, para integrar sus balances y tributar sus aportes y datos a las Cuentas Nacionales del país. Lo que se realiza en dos monedas son los registros primarios, algunas cuentas intermedias y lo depositado en cuentas bancarias. Se trataría entonces de uniformar todos los registros primarios de inventarios, medios básicos, depreciación, etc., y todas las cuentas de activos y pasivos desde la base en moneda CUP, utilizando las tasas actuales de 1x1 u otra diferente –que también se están usando en algunas interrelaciones.

En lo relativo a las cuentas bancarias, los actuales depósitos de las empresas en CUC no son realmente convertibles a divisas. Para que lo sean se necesita el correspondiente CL, lo que en los hechos ha significado el surgimiento de una tercera moneda a la que pudiera denominarse CUC-CL. Y para practicar la asignación centralizada de divisas y los esquemas cerrados de autofinanciamiento en los pagos al exterior, mientras estemos obligados a ello, no tienen que existir cuentas en CUC. Bastaría abrir cuentas bancarias especiales en CUP con CL para desde ellas hacer la compra de las divisas autorizadas a la tasa vigente en cada momento dado.

El CUP sería pues convertible, pero de momento no libremente convertible. Ni para las empresas ni para la población, sobre cuyas solicitudes de compra de divisas debe ejercerse un determinado control de cambios y tal vez utilizar distintos tipos o tasas, según el destino que se pretenda darle para evitar una posible fuga de las mismas hacia el exterior.

Lo importante a destacar es que, dado ese primer paso de unificación monetaria, en 2-3 meses u otro plazo mínimo que se decida (aun no la unificación o modificación cambiaria), en el mercado monetario que se crearía ya no se enfrentarían las divisas extranjeras a masas monetarias en dos monedas cubanas, sino a una masa monetaria de una sola moneda cubana, ni se enfrentarían entre si las dos masas de monedas cubanas actuales porque habría una sola y, en este nuevo escenario de mercado monetario, transcurriría un año o tal vez un poco más.

Durante ese periodo, se produciría la adaptación al uso de una sola moneda nacional –manteniendo en todos los casos las tasas de cambio actuales sin la mediación del CUC–, se crearían las condiciones técnicas, contables y estadísticas, se harían las proyecciones y cálculos aproximados para prever los efectos en la economía de las empresas y en los diferentes segmentos de la población las nuevas tasas y las otras medidas que deben ser aplicadas, cuyos planes de ejecución deben elaborarse en este período e implementados simultáneamente con las nuevas tasas. Este proceso se desarrollaría con la participación de todos los eslabones de la estructura empresarial hasta sus niveles de base y con el apoyo de grupos de especialistas universitarios y académicos bajo orientaciones metodológicas centrales.

Al mismo tiempo, con el menor secretismo posible, se haría el correspondiente trabajo de información, explicación, razonamiento y búsqueda de consenso en la opinión del pueblo mediante los medios de comunicación y por otras vías que sea aconsejable utilizar.

En este ejercicio propositivo, planteo una tasa única de 1x15, lo que ciertamente significa una apreciación de la moneda nacional CUP en las CADECA. Debe tenerse en cuenta que, a la vez, es una depreciación de dicha moneda en las relaciones interempresariales.

Reitero que esta propuesta concreta de una tasa única de 1x15, en lugar de las de 1x1 y 1x24, es totalmente arbitraria de mi parte pues no dispongo de la información ni de los análisis necesarios para proponer la tasa que en las condiciones actuales sería más aconsejable sobre bases lo más científicas posibles. Se trata simplemente de intentar ubicarla en un punto aproximadamente intermedio entre las tasa de 1x1 en las relaciones interempresariales y de 1x24 con la población, ninguna de las cuales responde –en mi opinión– a las reales relaciones económicas objetivas existentes y están situadas en extremos opuestos de las mismas.

Esta tasa inicial de 1x15 deberá ser variable periódicamente para las relaciones interempresariales –pudiera ser cada dos o tres meses– teniendo en cuenta principalmente las variaciones de los precios internacionales de importación y exportación. En las relaciones con la población, serían variables diaria o semanalmente, como ocurre hoy entre las divisas y el CUC. La práctica, y a partir de ella estudios más profundos y serios, nos llevarán a las tasas objetivas más racionales económicamente consideradas.

Pero lo fundamental, en lo relativo al conjunto de sugerencias que presento en este trabajo, es tener en cuenta los demás componentes, aspectos e  interrelaciones con las tasas que planteo.

Como ya expresé anteriormente, no se trata de proceder a la modificación de las tasas en medio del escenario actual tal como hoy existe sino hacerlo después que el CUC haya desaparecido desde un año antes de ejecutar dicha modificación y luego de que en ese año se hayan creado las adaptaciones y las condiciones técnico-económicas y políticas necesarias; así como que se hayan hecho las previsiones de los posibles efectos y las correcciones pertinentes que a priori se entiendan aconsejables.

El componente más importante como complemento determinante es el de simultanear este proceso de cambio de las tasas con un proceso de incremento de los salarios y pensiones, llevando el salario mínimo y la pensión mínima a 1 000 CUP mensuales e iniciar la gradual aplicación de una Reforma Salarial radical sobre nuevas bases en la que el salario de los trabajadores no se vincule como hoy  a los resultados económicos de la entidad en que se labore sino solo a su condición de obreros y por tanto al valor de la fuerza de trabajo determinada a partir del costo de la canasta básica de consumo del trabajador y su familia, y a una escala salarial con un baremo de tarifas vinculadas a su calificación, rendimiento, condiciones e importancia social del trabajo que realiza y que tenga como resultante un salario medio entre 1 400 y 1 500 CUP mensuales para comenzar.

El ingreso de los trabajadores asociado a los resultados económicos de la entidad productiva en que laboren debe llegarles en su condición no de simples obreros sino de dueños de los medios de producción, por la vía de la distribución de una parte de la ganancia obtenida por dicha entidad en el periodo de cálculo que se determine.

En el proceso de elaboración de la Reforma Salarial, a ser aplicada gradualmente a partir del momento en que se produzca el cambio de tasas, y de creación de condiciones en los órganos de recursos humanos de organismos y empresas, debe contarse sin falta con la participación del movimiento obrero y de todos los eslabones y centros de trabajo del país y con el apoyo de universitarios y académicos especialistas en la materia bajo orientaciones centralizadas.

Una consideración fundamental dentro de estas propuestas es que la apreciación del CUP en las relaciones con la población llevándolo de 24x1 a 15x1 es la que generaría la fuente de financiamiento principal e inmediata para lograr los indispensables e inaplazables aumentos de salarios y pensiones sin alterar la masa monetaria total que actualmente se mueve en el país en manos de la población, sino solo redistribuyéndola desde los segmentos más favorecidos hacia los menos favorecidos cuyos ingresos actuales no les alcanzan para sobrevivir. ¿A qué otra fuente de financiamiento suficiente pudiera acudirse sin esperar por las calendas griegas, para realizar esos indispensables e inaplazables aumentos de salarios y pensiones, no solo por un asunto de justicia y equidad social sino como elemento motivante para la estabilidad laboral de la fuerza de trabajo calificada en el sector estatal y para el aumento de la producción y la productividad, factores principales para nuestras aspiraciones de desarrollo?

Como parte de este ejercicio propositivo, está presente entre las primeras medidas, la realización de una Reforma de Precios Mayoristas a preparar también en el año que transcurriría entre la eliminación del CUC y la aplicación en la práctica de las nuevas tasas y en cuya conformación esté  presente la proyección de los efectos de la nueva tasa a aplicar y de los incrementos salariales mencionados y previstos y, en la medida de lo posible, los niveles de precios internacionales de productos similares en mercados similares. Asimismo, debe proyectarse en ese año preparatorio un plan inicial de subsidios estatales para las empresas que resulten con pérdidas, sujetas estas al posterior análisis de sus perspectivas o no de salir de tal situación para determinar qué hacer con las que resulten con irrentabilidad irrecuperable.

Las fuentes para este subsidio serían los mayores ingresos y ganancias que se producirían en las entidades netamente exportadoras de bienes y servicios con el aumento de la tasa interempresarial de 1x1 a 1x15, incrementos que podrían ser utilizados a través del presupuesto del estado para compensar las pérdidas que se producirían en las empresas netamente importadoras que producen para el mercado interno e impedir que estas tengan que trasladar a los precios minoristas los efectos de la depreciación de la moneda nacional en las relaciones interempresariales y proteger así a la población consumidora de las tendencias inflacionarias que se crearían.

En las llamadas  tiendas TRD, el costo actual de un producto de importación que sea de 1 USD= 1CUC = 1 CUP se vende aproximadamente en 2.40 CUC = 58 CUP. Después del cambio de tasa, ese costo de 1 USD aumentaría a 15 CUP pero el precio minorista continuaría de momento siendo el mismo de 58 CUP lo que le dejaría un margen comercial y de ganancia  más que suficiente.

También entre nuestras propuestas está el iniciar desde los primeros momentos una reestructuración radical del sistema empresarial estatal.

Por una parte se procedería a una reestructuración en cuanto al tamaño y escala de sus empresas. Naturalmente actividades como la producción de níquel y petróleo, de electricidad, la de los medios de comunicación y otras requieren empresas grandes incluso extraprovinciales y en algunos casos la conformación de Uniones de Empresas, llámese a estas con una u otra denominación.

Pero en general, la reestructuración debe llevar a que predominen las empresas estatales de tamaño mediano e incluso pequeño y las que puedan agrupar establecimientos con la mayor cercanía territorial posible entre sí –es decir que sean intraprovinciales e intramunicipales aunque no necesariamente de subordinación local–,  para facilitar el trabajo en equipo del conjunto de sus trabajadores, un mayor conocimiento mutuo e interrelación social y acción común de los mismos  que les permita sentir y ejercer más prácticamente su condición de dueños colectivos de los medios de producción de la entidad en que laboran, cosa que no se ha logrado en los hechos en ninguna de las experiencias socialistas que conozco (no estoy actualizado en este sentido sobre Vietnam). En nuestra concepción un central azucarero, por ejemplo, debe ser una empresa con personalidad jurídica propia y contabilidad y autofinanciamiento independiente y no una UEB.

Por otro lado, se trata de organizar mecanismos de descentralización y  democratización no formales –como aún resultan en la práctica– sino reales, en lo relativo a la participación de los trabajadores en la designación de sus directivos, en la planificación, gestión y disposición de las utilidades de las empresas, trasladando facultades y prerrogativas desde las hoy llamadas OSDE y similares, hacia las llamadas UEB, que en su mayoría se convertirían en empresas independientes, con el objetivo de desarrollar y fortalecer a este sistema empresarial y hacerlo competitivo con el sector no estatal frente al cual se encuentra actualmente en desventaja en cuanto a su organización, manejo de su gestión y finanzas, libertad suficiente de acción y motivaciones y por ende en cuanto a su productividad y eficiencia. Se haría necesario promulgar una Ley de Empresas que abarque tanto a las estatales como a las no estatales con lo común y diferente que entre ellas debe existir.

En general, estas propuestas están encaminadas a medidas indispensables para crecer y no después de crecer. En el caso de algunas, como la del incremento de los salarios y pensiones, enfrentamos el  dilema del huevo o la gallina.

Lo aconsejable y natural, económicamente hablando, es que antes o simultáneamente con los aumentos de salarios se logren aumentos en la oferta, derivado de incrementos en la productividad, la producción, las exportaciones y las importaciones, para evitar tendencias inflacionarias y que  los aumentos en los salarios nominales sean correspondidos con un crecimiento de los salarios reales. Pero al mismo tiempo, nos enfrentamos al hecho de que si los trabajadores no obtienen por su labor los ingresos suficientes que los motiven a producir cada vez más y con mayor eficiencia no se lograrán los crecimientos indispensables en la productividad, la producción y la oferta.

Actualmente en el sector estatal, donde están los medios fundamentales de producción del país, donde se produce la mayor parte del PIB y donde trabaja casi 70% de la fuerza laboral empleada, los salarios no alcanzan para vivir, están muy por debajo del valor actual de la fuerza de trabajo partiendo del costo que tiene la canasta básica de los productos indispensables para la supervivencia de los trabajadores y sus familias, lo que es una anomalía económica y además una injusticia social a superar lo mas rápidamente posible. Algo similar ocurre con los pensionados y jubilados procedentes de esta fuerza laboral.

Por ello mis propuestas, en su interrelación, pretenden dar una respuesta a ese y otros dilemas  sin más demora, sin esperar a los crecimientos y demás condiciones que supuestamente y en aparente lógica económica ortodoxa, a partir del escenario existente, le debían preceder y servir de base.

[...]

Lea la segunda parte de este trabajo en el siguiente artículo de Catalejo.

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