Seguridad nacional y control social: los dilemas de un “bien público”

El control social está estrechamente ligado a los valores que forma en sus ciudadanos esa sociedad; una idea transversal al debate de Último Jueves de la Revista Temas, que acogió como eje de discusión la seguridad nacional y el control social; en su espacio habitual del Centro Cultural Fresa y Chocolate.

¿Qué implican ambos conceptos, cómo se relacionan entre sí, qué problemas dificultan el control social, qué hacer para superar estos obstáculos?, fueron algunas de las interrogantes lanzadas al panel integrado por el académico cubanoamericano, Jorge Domínguez; el abogado cubano, Doctor en Ciencias Políticas y Máster en Relaciones Internacionales, Abel González Santamaría; la maestra de la enseñanza media Niurka González Arteaga, Maydolis Bueno, delegada de circunscripción y presidenta del Consejo Popular Jesús María, en el municipio Habana Vieja, y bajo la moderación de Fernando Luis Rojas López, investigador del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.

Abel González parte del hecho de que si bien en muchas ocasiones “falta coordinación, articulación, percepción de riesgo... el Estado tiene la voluntad política de que sea efectivo el control social, de darle participación a la ciudadanía y que se sienta parte".

“Hay muchos males sociales que creemos son parte del mundo, pero que nosotros no estamos dentro, y confiarnos es un error”, expuso el abogado al intervenir en el debate.

Para la maestra Niurka González, el control social no puede estar ajeno a la comunicación, al intercambio, más allá de las normas. Un claro ejemplo lo coloca en el uso del uniforme escolar y el reglamento de los centros educativos, donde a veces “la rigidez” desconoce lo que “quieren los estudiantes, incluso lo que ya está regulado”.

Este proceso no excluye a la familia, dijo la profesora, ni a las contradicciones presentes a la hora de emprender un proyecto educativo, con la unidad esencial, dijo.

En ese sentido, ¿juega la escuela un rol esencial en la necesidad de formar una nueva cultura desde el punto de vista institucional?, indagó Fernando Luis Rojas

De acuerdo con Niurka González, hay que entender que “estamos con jóvenes de estos tiempos, con aspiraciones, a los cuales les llegan otras informaciones, y por tanto es importante que eso se tenga más en cuenta. A veces somos rígidos y seguimos con las mismas normas, las mismas formas de trabajo de hace 60 años, aun cuando la escuela cubana es líder en transformaciones”, opinó.

“Tenemos que ir hacia adentro y creo que es importante que entendamos ese debate, pues son jóvenes cubanos que solo han tratado de hacer la Patria cubana, de continuarla… Debe oírse a ese estudiantado, pues no en pocas ocasiones las prácticas se contradicen con ese ejercicio de participación que se hizo con la nueva Constitución de la República. Es fundamental la cultura del intercambio y el protagonismo del estudiantado, junto a los otros actores que influyen en la institución docente”, precisó.

La escuela cubana es una escuela de tradición y vemos la voluntad política de rescatarla. Se está trabajando para que este espacio sea el centro cultural más importante de la comunidad, y todos debemos contribuir, apuntó la maestra.

Foto: Willy Pedroso/Temas

La comunidad de cara al control social

Articular e intensificar las acciones del trabajo integrado comunitario con los diferentes sectores de la sociedad representados en las localidades (salud, educación, deporte, cultura) constituye, para Maydolis Bueno, delegada de circunscripción y presidenta del Consejo Popular Jesús María, en el municipio Habana Vieja, una urgencia.

Este trabajo es el que garantiza un acompañamiento a las familias vulnerables, desde el trabajo social entre todas las organizaciones para buscar soluciones a los problemas que los vecinos enfrentan. “El trabajo comunitario no es de una sola persona, sino de todos los representantes que tenemos dentro del Consejo Popular. Llevamos las dificultades que tenemos y ellos nos dan alternativas para solucionar estas dificultades, buscando una solución coherente con nuestro proceso”, insistió.

A voltear la mirada sobre los elementos que caracterizan las relaciones de las diferentes instituciones con los consejos populares, es decir con las localidades, invitó el moderador del panel.

El profesor Jorge Domínguez, partió de la referencia hecha sobre la Constitución y de la autonomía, responsabilidades y poderes que se les concede a los municipios en ella, y los territorios como ejemplo de responsabilidad local compartida, para colocar en el debate dos aspectos esenciales:

“Una primera conclusión para mi es la importancia de que cualquier autoridad nacional, en cualquier país, debe reconocer la gran variación de circunstancias locales, debe considerar que no se requiere y se debe imponer una sola pauta para toda una nación como si todo fuera idéntico. No hay ningún país del mundo que funcione así”, explicó el académico

“Que las fuerzas del orden se comporten con suficiente humildad para reconocer que ellos solos no resuelven los problemas, sino que dependen del apoyo de la comunidad, del control social y del intercambio con sus miembros”, constituye a su juicio el segundo elemento medular.

Sobre este último, insistió en la necesidad de escuchar y discutir con respeto, aunque no se esté de acuerdo con todos los criterios.

Plantea Domínguez, que una alerta importante es no desconocer la posibilidad del abuso del control social, funcionamiento de estereotipos, de prejuicios y discriminación en instancias locales. “Muchos de los casos de abusos no provienen del ámbito nacional sino del territorio, donde por rencillas, celos, peleas, dificultades, se abusa de ese rol social para reprimir o castigar a alguien que es completamente inocente. La vigilancia de respetar estos espacios públicos, los derechos de los ciudadanos son otros elementos que se debe tomar en cuenta siempre que se habla de la importancia de estos espacios de control social”, señaló.

Abel González Santamaría sostuvo que el control social tiene que ver con valores, de la escuela, de la comunidad, pues “más allá de un sistema político hay valores propios de ese sistema político. Es una parte del control social que hay que seguirlo aprovechando”, destacó, al tiempo que llamó la atención sobre la necesaria articulación en torno a la Constitución.

“Hay proyectos comunitarios con una riqueza extraordinaria, con esa buscada articulación de los actores sociales, y que dan la medida de que puede funcionar bien”, dijo.

Para Maydolis Bueno, cuando se interactúa con la población, que a veces tienen situaciones complejas, hay resultados. Pero hay que “hablar menos y trabajar más", fortalecer el trabajo comunitario integrado y sentirlo de corazón", resaltó la delegada

“Es difícil lograr que todo el mundo se integre con el mismo sentido de pertenencia, pero no imposible”, dijo.

Desde el público, los asistentes al debate coincidieron en que es sumamente válida una cultura del intercambio, pero con este por sí solo no basta, es necesario tener una cultura de consenso porque solo así se puede trabajar con resultados. Asimismo, invitaron a pensar en la horizontalidad, donde el apoyo del pueblo es indispensable para que avancen los órganos de control; y a no perder de vista que cuando se habla de seguridad, no puede dejarse fuera que las personas necesitan satisfacer sus necesidades y en el cómo lo pueden lograr y cómo interactúan con el propio Estado hay muchas claves para ese control.

Otros participantes apuntaron que el concepto de seguridad nacional, es uno de los más prostituidos en la historia, y que ha servido de pretexto para limitar derechos cívicos y políticos.

El profesor Jorge Domínguez apuntó en ese orden que “la seguridad es un bien público y todos los ciudadanos somos sus consumidores, pero debemos considerarnos productores de ella. La seguridad requiere de nuestra participación y el control social es un instrumento que nos permite sumar fuerzas como seres humanos”.

De acuerdo con el académico, el control social incluye un elemento de consenso. “Si usted y yo y los demás tratamos de aportar a la seguridad de nuestra comunidad, de nuestro barrio estamos demostrando que estamos de acuerdo”, ejemplificó.

A su juicio, la dificultad surge cuando no se está de acuerdo. “Hay quien no está dispuesto a asumir la responsabilidad con la seguridad”, refirió.

El abogado Abel González, opinó que sí existe abuso del concepto de seguridad. “Incluso las potencias utilizan ese término más allá de sus fronteras. Si para Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, cuando hablan de seguridad nacional la mirada es hegemónica, entonces usan ese concepto con otras intenciones, para coartar la libertad”.

Sin dudas, dijo, todas las naciones funcionan con un Estado vertical, pero hay ejemplos que ilustran que hay otras formas que también inciden. ¿Qué tranquilidad, qué control social ha existido en Chile, o en Ecuador, cómo la policía ha controlado la situación actual?, reflexionó González.

“No es una estadística nuestra, sino del Sistema de Naciones Unidas: uno de los países con mayores índices de seguridad a nivel internacional es Cuba, no es para que nosotros pensemos que estamos en la Patria soñada, pero sí es el país más seguro de América Latina y el Caribe. Creo que nos quedan muchas cosas por hacer, debatir y soñar. Hay que seguir articulando, hay que seguir logrando consenso, dialogando, dándonos espacios, que uno se sienta parte de la construcción de esta gran Patria”, concluyó.