Venezuela: ¿qué hacer después de las elecciones?

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Foto de portada: Yeimi Ravelo/Resumen Latinoamericano.

Este corto artículo retoma gran parte de lo que expuse en un artículo mucho más extenso de septiembre de 2016 titulado: "Venezuela: Guerra económica y errores del gobierno". En él desarrollé ampliamente las razones de la crisis económica y fundamento lo que aquí expongo. El lector/ora tendrá una visión mucho más profunda de lo que ocurre en Venezuela si lo lee. A ese trabajo solo agregaría un elemento que es fundamental para el desarrollo exitoso del proceso: la unidad cívico-militar. Sobre este punto, vea el artículo de Steve Ellner, publicado en Granma el 28 de mayo, donde hay un esfuerzo por explicar por qué el pueblo venezolano resiste a los ataques de la oposición.

Recordando el contexto en que nace

1. Cuando Chávez triunfa en las elecciones presidenciales de 1998 ya el modelo capitalista neoliberal estaba haciendo aguas por todas partes. El dilema no era otro que refundar el modelo capitalista neoliberal, evidentemente con cambios, entre ellos una mayor preocupación por lo social, pero movido por la misma lógica de la búsqueda del lucro; o avanzar en la construcción de otro modelo.[1]

2. Chávez optó por esta última alternativa. Para denominarla decidió rescatar la palabra socialismo a pesar de la carga negativa de la que había sido históricamente contaminada, pero especificando que se trataba del socialismo del siglo XXI para diferenciarlo del socialismo soviético implementado durante el siglo XX, advirtiendo que no se debía “caer en los errores del pasado”, en la “desviación estalinista” que burocratizó al partido y terminó por eliminar el protagonismo popular; en el capitalismo de Estado que puso el acento en la propiedad estatal y no en la participación de los trabajadores en la conducción de las empresas.

3. Chávez concebía el socialismo como un sistema económico centrado en el ser humano y no en la ganancia, con una cultura pluralista y anticonsumista en que el ser tuviese primacía sobre el tener. Un socialismo provisto de una democracia verdadera y profunda donde el pueblo asumiese el rol protagónico. Este es un elemento que lo distancia de otras propuestas de socialismo democrático. Para él, la participación de la gente en todos los espacios era lo que podía permitir que las personas ganasen confianza en sí mismas y se desarrollasen humanamente.

Los desafíos post electorales

4. Luego de esta breve introducción pasemos a analizar los desafíos que se presentan en el horizonte. Los pasados resultados electorales dejan claro que ese día, si bien Nicolás Maduro ganó ampliamente entre los votantes, entre quienes votaron por la oposición y aquellos que no votaron en estas elecciones existe una significativa mayoría. La correlación de fuerzas después de la contienda electoral ha dado una señal que no podemos ignorar. Interpretar lo más objetivamente posible estos datos es fundamental. No caben dudas que existen intereses contrapuestos entre los diferentes sectores de la burguesía venezolana. La oposición no es una unidad homogénea. Hay contradicciones enormes en su seno. Hay un sector de la oposición que en lugar de preocuparse de resolver los problemas del país, juega a derrocar al gobierno usando todos los medios a su alcance, especialmente el estrangulamiento económico. Y a ello contribuyen los sectores corruptos de la burocracia estatal importadora que se hacían pasar por chavistas. Con estos sectores es imposible llegar a acuerdos. Pero hay otros sectores con los se podría llegar a acuerdos si se siguiese una táctica correcta, aquellos que están dispuestos a poner por encima los intereses del país y eso lo ha entendido muy bien Nicolás Maduro.

Abandonar ataques verbales y mantener un diálogo constructivo

5. Se debería ser suficientemente hábil como para explotar estas contradicciones y llevar adelante un proceso de diálogo coherente llamando a quienes se oponen a Nicolás Maduro a buscar soluciones para el país, evitando ataques verbales que impiden crear un ambiente de mínima confianza, que es una de las condiciones fundamentales para poder mantener un diálogo constructivo.

6. Y en relación con este tema no puedo sino citar extensamente al Papa Francisco. Veamos algunas de las cosas que dijo en su visita a Paraguay en 2015:[2]

[El diálogo no puede ser un] diálogo-teatro en el que juguemos al diálogo [y solo nos escuchemos entre nosotros].

[...] el diálogo presupone y nos exige buscar una cultura del encuentro [...] que sabe reconocer que la diversidad no sólo es buena, es necesaria. [...] Por lo que el punto de partida no puede ser: Voy a dialogar pero aquel está equivocado. No, no, no podemos presumir que el otro esté equivocado. Yo voy con lo mío y voy a escuchar qué dice el otro, en qué me enriquece el otro, en qué el otro me hace caer en la cuenta que yo estoy equivocado, y qué cosas le puedo dar yo al otro. Es una ida y vuelta, ida y vuelta pero con el corazón abierto. Con presunciones de que el otro está equivocado, mejor irse a casa y no intentar un diálogo”

[...]. Dialogar no es negociar. Negociar es procurar sacar la propia tajada. [...] Si vas con esa intención no pierdas tiempo. Es buscar el bien común para todos. Discutir juntos, pensar una mejor solución para todos.

[...] Al tratar de entender las razones del otro, al tratar de escuchar su experiencia, sus anhelos, podemos ver que en gran parte son aspiraciones comunes.

Elaboración de una amplia plataforma de lucha para enfrentar la crisis

7. Otro de los desafíos que se debe asumir es la elaboración de una amplia plataforma de lucha para enfrentar la crisis que se está viviendo. Consideramos que esta plataforma no puede ser radical, porque el proceso bolivariano hoy no es lo suficientemente fuerte como para proponerse cambios muy profundos. En estas condiciones no se puede pretender lanzar una ofensiva exitosa, lo que no niega que en las empresas del estado y en las comunas se pueda avanzar en el sentido propuesto por Chávez.

Explicar al pueblo las dificultades

8. Dentro de los retos que se plantean está el de ser capaces de explicar al pueblo las dificultades que el país está enfrentando: Hay quienes piensan que no hay que decirle a este los problemas que existen porque se puede deprimir. Yo creo todo lo contrario, estoy convencida de que nuestros pueblos son lo suficientemente inteligentes como para entender y apretarse el cinturón cuando es necesario hacerlo, si somos capaces de explicarle con toda claridad el origen de la situación de crisis que existe, reconociendo con honestidad que la derecha se está aprovechando de las debilidades y errores que el chavismo ha cometido. Claro que eso debe ir acompañado por el ejemplo de la alta dirección del gobierno y del partido: Si ella pide austeridad al pueblo, debe partir del ejemplo de sus líderes.

Lo que no hicimos bien y lo que fuimos aprendiendo en el camino

9. Por último, así como nadie le echaría la culpa a la receta de cocina por el flan que se quemó al poner muy fuerte el horno, de la misma manera, las dificultades actuales por las que atraviesa Venezuela no pueden servir de argumento para sostener que la historia ha demostrado que el proyecto de socialismo del siglo  XXI propuesto por Hugo Chávez es inviable. Lo que hay  que analizar seriamente es qué no hicimos bien y qué fuimos aprendiendo en el camino que no debemos repetir. Muchos de esos errores son comprensibles dado que no existían modelos pre-hechos que indicaran el camino a seguir y por eso podríamos hablar de que muchos han sido errores necesarios.  Como decía Simón Rodríguez, tutor de Simón Bolívar, hay que “inventar para no errar”.

Formemos un cordón de defensa del proceso revolucionario bolivariano.

10. Venezuela fue el inicio de un ciclo de cambios en América Latina. Fue el renacimiento de la esperanza, fue gobernar para resolver los problemas de los más desfavorecidos, entendiendo que no se podía resolver el problema de la pobreza si no se daba poder a los pobres. Fue la encarnación de la solidaridad con los pueblos hermanos de la región que estaban en dificultades económicas. Hoy, que esta nación está sufriendo más que otros países, los embates de la crisis mundial del capitalismo y de la guerra económica desplegada contra ella, concentrando las mayores agresiones de las fuerzas reaccionarias del mundo, merece toda nuestra solidaridad. Sepamos corresponder a su noble e increíblemente extendida generosidad con las naciones y pueblos más pobres de la región y del mundo conformando con todas las fuerzas externa que apoyan el proceso un cordón de defensa del proceso revolucionario bolivariano.

11. Para terminar, creo que podemos ser optimistas. Sin duda alguna la siembra de Chávez ha marcado a su pueblo y lo ha hecho madurar, como pude constatar en persona durante los años que viví en ese país y como se puede demostrar con la alta votación obtenida por Nicolás Maduro en las recientes elecciones. Pienso que toda esa gente, a la que se le otorgó la oportunidad de estudiar, de pensar, de participar, de construir, de decidir —y que creció enormemente en autoestima y maduró humanamente— defenderá el proceso. Yo siempre he dicho que hay que medir al proceso revolucionario venezolano no tanto por las medidas transformadoras adoptadas —que son muchas—, sino por el crecimiento del sujeto revolucionario, y esa obra es obra de Chávez.

12.  El proceso podrá haber cometido errores y tener muchas debilidades —y con mucho dolor yo en su momento las fui señalando— pero lo que él logró con su pueblo, eso ¡nadie lo podrá borrar jamás!

 

Notas

[1].  Las ideas que desarrollo en esta parte del artículo proviene de: Marta Harnecker, "El principal legado de Chávez: Construir con la gente una sociedad alternativa al capitalismo", La Segunda, Santiago de Chile, 6 marzo 2013. En: http://rebelion.org/docs/164878.pdf

[2]. Palabras en el encuentro con representantes de la sociedad civil en Paraguay, Estadio León Condou del colegio San José, Asunción, sábado 11 de julio de 2015. Extraje sólo lo esencial, el Papa aborda el tema con mayor amplitud.

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