¿Cómo va el Poder Popular?

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¿Cuál es el lugar del Poder Popular en el sistema político cubano? ¿Cuáles son sus funciones principales, sus atribuciones y sus prerrogativas? ¿Se podría hablar de un empoderamiento popular para la toma de decisiones a todos los niveles? Para responder estas preguntas en el contexto de las elecciones parciales realizadas recientemente, compartimos el panel realizado en el espacio Último Jueves, en noviembre de 2013.

Carlos Alzugaray (moderador): El tema de hoy está íntimamente vinculado con la realidad que vive nuestro país. Nuestra Ley suprema le dedica dos de sus quince capítulos a los órganos de poder del Estado y a los órganos locales del Poder Popular; en total, 36 de 137 artículos de la Constitución cubana redundan en la labor de la Asamblea Nacional del Poder Popular y de los órganos de este a nivel local. La Asamblea Nacional del Poder Popular se define como el órgano supremo de poder del Estado que representa y expresa la voluntad soberana de nuestro pueblo. Para responder las preguntas que previamente el equipo editorial ha preparado, tenemos hoy un panel de lujo. La primera pregunta: ¿Cuál es el lugar del Poder Popular en el sistema político cubano? ¿Cuáles son sus funciones principales, sus atribuciones y sus prerrogativas? ¿Se podría hablar de un empoderamiento popular para la toma de decisiones a todos los niveles?

Tamara Valido Benítez: Nuestro sistema político genuinamente cubano no se parece a ningún otro; tiene como esencia la participación del pueblo y, además, la promoción de los temas de principal interés a nivel popular en los diferentes niveles. Por supuesto que un sistema político tiene carácter clasista, responde a los intereses de la clase dominante y es por ello que en nuestro país se responde a los intereses del pueblo, mayoría que responde a todo lo que está establecido y que, además, está conformado por el Estado, el Partido Comunista de Cuba, las organizaciones de masa, organizaciones no gubernamentales; por lo tanto, el Poder Popular dentro del sistema político es, como en el caso de la Asamblea Nacional, un órgano superior del poder del Estado, unido a otros que también están refrendados en la Constitución: La Asamblea Nacional, El Consejo de Estado, el Consejo de Ministros y el Consejo de Defensa Nacional. Dentro de la Asamblea Nacional, máximo órgano de poder del Estado, como está refrendado en el artículo 69 de la Constitución, se estructuran los diferentes niveles. Por lo tanto, el Poder Popular en nuestro país, además de la Asamblea —que como bien usted planteaba no solo por su Constitución o sesiones ordinarias muestra su funcionamiento estable—, también tiene su réplica en los diferentes niveles, por lo tanto, existen Asambleas Provinciales del Poder Popular que están constituidas por delegados del territorio; asambleas municipales del Poder Popular, también fruto de una elección secreta y directa de los delegados que van a representar al pueblo en cada una de las circunscripciones; los Consejos Populares que basan su funcionamiento sobre la ley 91 y las circunscripciones que para nosotros es un elemento fundamental por la cercanía y la posibilidad de potenciar toda la labor del Poder Popular. Es decir, a nuestra consideración, el Poder Popular es parte indisoluble y esencial del sistema político en Cuba y hoy, como muestran también las provincias de Artemisa y Mayabeque, permanece en constante perfeccionamiento. Por lo tanto, si consideramos más allá de las diversas interpretaciones del llamado empoderamiento humano, que sí tenemos un empoderamiento, este tendría mucho que ver con la capacidad propia de los individuos para resolver con sus propias posibilidades los problemas que los afectan.

Arnold August: Pienso que desde el año 2005 es el Partido quien ha avanzado con más fuerza dentro del proceso político. Por ejemplo, en el 2005 Fidel describió en La Habana el espíritu de debate dentro de la población sobre el futuro de la Revolución; luego Raúl se refirió a esto en Camagüey, en junio de 2007. En ese mismo año se realizaron los debates en los barrios y los centros de trabajo sobre la orientación de Cuba en las nuevas condiciones. Más tarde se llegaría al Congreso y los Lineamientos del Partido, para regresar a los barrios y a los centros de trabajo para crear el debate. Finalmente, en el el Congreso se hizo otra versión de los Lineamientos que se mantiene hasta el presente. En la Asamblea Nacional y en los centros de trabajo se discutió la nueva ley sobre la seguridad social. Este tipo de democracia participativa llega a ser un aspecto permanente en el proceso político cubano, experiencia de la que la Asamblea Nacional del Poder Popular puede aprender para llevar a cabo este ejercicio de comunicación con el pueblo.

Carlos Alzugaray: Julio, ¿cómo ves el tema este del empoderamiento?, ¿podemos decir que los ciudadanos participan, se empoderan? Yo creo que parte del empoderamiento es saber cuáles son sus derechos, cómo reclamar sus derechos, cómo canalizarlos, y esto es algo que se discutía en la televisión cubana como una deficiencia.

Julio Antonio Fernández Estrada: El lugar del Poder Popular en el sistema político cubano debe mirarse, al menos, desde dos puntos de vista: qué lugar tiene en el diseño constitucional y qué lugar ha tenido en la historia política jurídica cubana. Porque nunca una Constitución formal es igual que una Constitución material. Las constituciones son diseños constitucionales que después en la vida política toman una vida propia. Por lo tanto, nosotros tenemos que decir que, en el sistema político cubano, ese Poder Popular es la forma de organización del Estado cubano. Este se organiza como Poder Popular, por lo tanto, todos los órganos del Estado, hasta los no representativos, pertenecen al Poder Popular. Sus órganos superiores son la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado que es un órgano representativo en período de sesiones, el Consejo de Ministros y el Consejo de Defensa Nacional; y los órganos locales son las Asambleas Provinciales, sus consejos de administración, las Asambleas Municipales con sus consejos de administración y, desde el año 1992 en la Constitución tenemos también los Consejos Populares como un órgano renovador. Ya a finales de los años 80 se sabía que había un proceso de incomunicación que se estaba estableciendo entre el pueblo y sus órganos del Poder Popular; por lo tanto, los problemas de su funcionamiento aparecen desde los primeros años. El Poder Popular en estos momentos se repiensa para seguir siendo poder del pueblo; y en la Constitución que venga tendremos todavía Poder Popular o nuestro Estado se llamará de otra manera, también esa es una posibilidad, porque puede haber democracia sin ese nombre. Esto es esencial en la Constitución y si nosotros queremos mantener determinados bienes, el Poder Popular no se debería tocar, debería mejorar para que hubiera verdadera democracia. El Poder Popular para mi es intocable, tanto como el socialismo, porque no hay Socialismo sin Poder Popular, ni Poder Popular, creo yo, sin un sistema alternativo al de dominación. Por lo tanto si me preguntan: ¿cómo está el empoderamiento?, ¿cree que está empoderado el pueblo?, yo diría que hay muchos síntomas que no son halagüeños con respecto al empoderamiento. La soberanía en Cuba radica en el pueblo, dicho en el artículo 3 de la Constitución. Pero, ¿el pueblo se siente soberano?, ¿somos soberanos nosotros?, ¿estamos empoderados en realidad?, ¿tomamos decisiones?, ¿proyectamos, fiscalizamos, controlamos, decidimos, revocamos?, ¿o asistimos a todos esos ejercicios como movilización formal, ritualizada? Entonces la pregunta es: ¿de verdad lo hacemos y nos sentimos dueños de todo? ¿Qué avance o retroceso podría documentarse en este sentido? Yo creo que los avances son, ante todo, que nuestro diseño tiene una ventaja grandísima, que considera que el poder lo tiene el pueblo y que el Estado tiene que ser así; todo lo que este haga no es más que la decisión del pueblo. Que un diseño constitucional tenga esto y tenga definido: rendición de cuentas; revocación de mandato; control del pueblo; democracia socialista como forma. El principio de organización de funcionamiento del Estado es una gran ventaja para un mundo donde hay muchas constituciones que hurtan la soberanía popular desde el propio diseño; nosotros tenemos una ventaja, que el problema está en el mismo diseño, que desde el sistema electoral reformado en el 92 impide la participación total del pueblo en el proceso electoral general. Tenemos gran posibilidad de avanzar, creo yo, hacia la democracia, hacia la concreción de la soberanía popular y los retrocesos —no sé si son retrocesos o si son males originales, o si son problemas de envejecimiento del sistema o si es también que el mundo ha cambiado tanto que habría que ver hasta dónde nos creemos que somos los soberanos de verdad.

Jesús García Brigos: A mí no me gusta hablar de democracia, y no es porque sea un dictador. No me gusta hablar de democracia, porque es uno de los conceptos que se encuentra atrapado como concepto de gobernabilidad, por lo que debemos aclararlo para saber de qué estamos hablando. Si se habla de Poder Popular se debe comenzar por cómo se llega a su sistema. Como dijo Julito, el sistema del Poder Popular es la forma de organización del Estado cubano. Muchas veces se habla de Poder Popular y solo se piensa en el delegado, pero para entender y evaluar el proceso de empoderamiento es que se debe conocer cómo se llega. Estuvo muy bien la distinción que se hizo de los órganos representativos, pues hay muchos detalles en el tema de las elecciones. Tampoco me gusta hablar de problemas del Poder Popular, aunque tiene deficiencias. Me uno a la idea de Julito, pues para mí el Poder Popular tiene todo para ser perfecto, pues lo primero a cambiar somos nosotros mismos ¿Significa que el hecho de no poder elegir directamente es una insuficiencia de nuestro sistema? Este es un tema a discutir. Habría que ver en cuántos sistemas existen elecciones con la participación del pueblo. Aquí en Cuba pongo el ejemplo de la comisión de candidatura. La elección del delegado al Poder Popular es el mecanismo más amplio, más participativo, más popular de elegir a los representantes, no existe en el mundo un sistema así. Un disidente puede postularse, de hecho ha ocurrido y lo sabemos. Pero muchos dicen “hacia arriba no es la gente la que propone”. Nosotros tenemos nuestra forma de seleccionar porque lo hemos diseñado así. En Estados Unidos para llegar a presidente de la nación se debe tener treinta millones de dólares antes de empezar las elecciones. Así está diseñada la “democracia perfecta”, en la que el capital seguirá dominando sin problemas porque es la democracia del capital con todos los mecanismos bien aceitados y cambiantes. Nosotros tenemos que organizar nuestra democracia socialista, rectificándola, enriqueciéndola, perfeccionándola para que el Poder Popular tenga su lugar en el sistema político. Yo me alegré mucho cuando en la apertura del Sexto Congreso me llamó mucha gente diciendo: “Mira Jesús, lo que está diciendo Raúl…, y tú que llevas mucho tiempo diciéndolo”. Y es que Raúl llevaba años hablando del tema; no lo dice ahora porque es presidente del Consejo de Estado. Este es un detalle importante, Raúl no es el presidente cubano, es el presidente del Consejo de Estado; es esa una cuestión esencial de nuestro sistema. En Cuba no hay presidente, las decisiones son colectivas de 31 personas que tiene el Consejo de Estado actualmente. Raúl en el Congreso subrayó la importancia del Poder Popular, que tiene un alcance mayor que el Partido. El sistema del Poder Popular es el único de nuestro sistema político con alcance universal en cuanto a espacios de participación y alcance de sus decisiones; es el único con carácter de obligatoriedad en sus decisiones.

Carlos Alzugaray: Tú planteas algo muy interesante, pero recuerdo que recientemente alguien se paró en la Tribuna Antimperialista y dijo que él quería votar por el presidente. No es la primera vez que yo oigo a jóvenes decir que quieren votar por el presidente, y yo les explico que en los países de Europa no se vota por el presidente, sino por los diputados y luego estos eligen al primer ministro. Lo que pasa es que la tradición latinoamericana, y nosotros no podemos hacer abstracción de eso, ha sido el sistema presidencialista. Pasemos la palabra al público porque yo sé que hay interés.

Rafael Betancourt: Una de las características del experimento de Artemisa y Mayabeque es justamente la separación de la función de la administración tanto municipal como provincial de las asambleas, de la función política y de la función administrativa. Compañeros míos, que han asesorado algunos de los proyectos en esas provincias, me han dicho, con preocupación, que ellos ven que se ha fortalecido la administración, pero que las administraciones municipales han sido, de algún modo, subordinadas a las provinciales, o sea, que hay, en algún sentido, concentración del poder administrativo y que, a su vez, las asambleas se encuentran todavía sin una clara definición, es decir, que ha habido, según estas interpretaciones, un fortalecimiento del poder del municipio, concentrado más en la provincia. Con un nuevo despliegue en el aspecto de la Asamblea vemos delegados. Quisiera que usted me hablara un poco sobre eso.

Manuel David Orrio: Pregunta uno: ¿cómo proyecta el Poder Popular el despliegue de un eficaz control constitucional cuya necesidad insoslayable se funda sobre el principio de que la defensa de la Constitución es por sí misma la del proyecto socialista cubano? Segunda: ¿por qué el Poder Popular no ha organizado un referendo para dirimir asuntos vitales para la nación, previa discusión pública de pareceres contrapuestos como ahora pudiera ser el proceso de unificaciones monetarias y cambiarias? Tercera: ¿satisface las llamadas comisiones de candidatura que actúan en los procesos electorales el principio constitucional de acceso universal a los cargos electivos del Estado? Apunta el autor Julio César Guanche que los delegados a las asambleas provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular son electos de modo directo por la ciudadanía y rinden cuenta de ella, pero revocan las asambleas de nominados, no de electores. ¿Por qué se incumple tan reiteradamente lo establecido en el reglamento de la Asamblea Nacional: el contacto entre electores y elegidos para el caso de los diputados nacionales y se sobreentiende también para delegados provinciales? ¿Cuántos electores conocen el nombre de su representante a la instancia que sea? ¿Por qué no se transmite por los medios de difusión masiva las sesiones de la Asamblea Nacional sin prejuicios? La Constitución ordena que las mismas sean públicas salvo previo acuerdo legislativo. ¿Por qué los delegados y diputados no pueden dedicarse a tiempo completo al ejercicio de sus funciones, decoroso salario mediante, sin perder su vínculo laboral, lo cual solo se permite hoy con carácter discrecional?, ¿bajo tales condiciones qué impediría un ajuste de las normas de representación para conciliar estas con la economía, así como aprobar otras medidas que faciliten la labor de los legisladores? En Cuba abundan cuadros profesionales, funcionarios y trabajadores destacados en numerosas organizaciones no gubernamentales, subsidiadas por el Estado. ¿No resulta contradictorio que nada menos que los delegados directos de la soberanía popular sean los que no se beneficien de esto? ¿Cómo y cuándo el Poder Popular reconocerá la real igualdad en el ejercicio de sus derechos constitucionales a una alienación de creciente peso en la vida nacional?

Ovidio D´Angelo: Yo me planteo cuál es la constancia de verificación que la Asamblea Nacional expresa realmente: ¿la voluntad o los intereses del pueblo? Lo que se toma en cuenta, en sentido general es la hoja de historia revolucionaria. A mí me parece que es fundamental que los candidatos se elijan sobre la base de una agenda política, no solo para la comunidad, sino para todos los niveles, y cuál es la incidencia en las políticas nacionales que vamos a tener desde la circunscripción. Prefieren huir de estas asambleas de rendición de cuentas de los delegados, que por lo general son bastantes aburridas. Se refieren al bache, al pan, etc., porque hay muy poca oportunidad, y no sé si nula, de realizar el ejercicio ciudadano para expresarse en todos los niveles de la política del país. Esto, como decía Jesús García, en parte depende de nosotros, porque no es solo una cuestión de voluntad, es una cuestión también de mecanismos. No ha habido debates, nosotros no hemos tenido debates populares no sabemos la opinión de otros colectivos; en la prensa no se toca el tema, por lo que no podemos tener un nivel de reflexión ni de deliberación.

Ramón García: Sobre la perspectiva del asunto debemos rescatar la memoria histórica del Poder Popular, desde el cabildo hasta el Soviet, pasando por las comunas de París. ¿Qué hacer? ¿Qué no hacer? Precisamente como sucedió en Cuba desde 1971 a 1989, el Estado recibió una democracia de los 60, que convirtió en letra muerta la Constitución. Se nos plantea la cuestión de elaborar un proyecto político del Poder Popular. Propuestas concretas: adoptar una Ley de municipios que otorgue estatus de entidad no estatal a los mismos, así como una Ley de asociaciones; constituir un consejo de gobierno que integre el Consejo de Estado y a determinación de las provincias; subordinar el poder ejecutivo del Estado al poder instituyente de la sociedad; reformar la Asamblea Nacional, donde los diputados sean delegados de circunscripción y donde los miembros de consejo de gobierno y los directivos de las organizaciones sociales asistan con voz pero sin voto a la misma. Ahora desearía hacer una crítica al proyecto que adopta el PC cubano en la actualidad: socialismo como una proyección del Estado igual a economía mixta, más democracia representativa. ¿Qué política van a seguir: la misma de Irlanda?, ¿y qué estrategia de desarrollo: la de Corea del Sur? ¿Nosotros qué vamos a hacer? Eso parte del supuesto de que las casillas del sistema de uno no se van a mover y la otra es que a Cuba le irá mejor sin el diferendo con los Estados Unidos. Una política de “reflotar” al régimen sería fiasco, por ejemplo, España, Seattle. ¿Dónde cabrá el Poder Popular con una economía estratégica, donde los elegidos son los que deciden? ¿Cuál sería el lugar del Poder Popular, el poder del pueblo?

Yohan González: En primer lugar, el Poder Popular tiene que responder al pueblo, todo lo que se vaya a hacer tiene que hacerse en función del pueblo, eso es lo primero. ¿Qué problema afronta el Poder Popular?: falta de credibilidad, falta de prestigio y falta de representación. Yo no me siento representado por el Poder Popular, incluso fui delegado a la Asamblea Provincial en Ciudad de la Habana. Es incapaz de poder dar respuesta a los problemas y existe un inmenso conflicto de intereses, porque un gran porciento de los miembros de la Asamblea al Poder Popular son funcionarios o cuadros políticos, o sea, que las mismas personas que deben someterse a un juicio político son las mismas personas que deciden las leyes. La máxima autoridad de un territorio no puede ser el Primer Secretario del Partido, tiene que ser el presidente del Gobierno. Yo estoy en contra de que mi presidente del Consejo de Defensa Provincial y mi presidente del Consejo de Defensa Municipal sea el Primer Secretario del Partido. ¿Qué poder es ese? Muchas veces el Poder Popular se vuelve un órgano de consulta o, peor aun, un órgano de validación. ¿En qué medida representa a la ciudadanía? Debería representar a la ciudadanía, tiene el mandato constitucional de hacerlo pero no lo cumple a cabalidad. ¿Qué hacer para actualizar al Poder Popular? Mi opinión, como ciudadano, es que se deben separar las funciones legislativas de las funciones del Gobierno, darle más autonomía a los territorios, descentralizar y disminuir la dependencia del Partido.

Carlos Alzugaray: La segunda pregunta para el panel es la siguiente: ¿qué problemas afronta el Poder Popular? ¿Cómo se ejecuta lo que dice la Constitución, qué poder real es ese, cómo se vincula con la ciudadanía?

Tamara Valido Benítez: Poder Popular no solo es ser delegado como decía el compañero, todas las instituciones que conforman el sistema, también a través de ese control, forman parte de él. A partir del diagnóstico, unido a toda la insistencia por parte del General de Ejército y los principales líderes, es que se pretende reforzar la institucionalidad y perfeccionar el sistema del Poder Popular. Es necesario otorgarle funciones al Poder Popular; eliminar la verticalidad, disminuir las comisiones de trabajo innecesarias, la cantidad de vicepresidentes. La necesidad de racionalizar las administraciones locales, como el ente que concreta la realización de la producción y los servicios en cualquier territorio, es lo que se comenzó a experimentarse en Mayabeque.

En el caso de Artemisa y Mayabeque se unieron dos procesos importantes: el ajuste a partir de la aplicación de los principios del nivel provincial en un primer momento de la estructura de la administración y, en un segundo momento, de la aplicación de delimitación de funciones —que un poco se acerca a lo que planteaba el último de los compañeros del público que tomó la palabra—, que es no estar comprometido desde la visión popular, desde la responsabilidad de trasladar y defender las inquietudes del pueblo con la labor administrativa. Nosotros teníamos en la antigua división político-administrativa una cantidad de compañeros que dirigían una estructura provincial excesiva. Luego se crearon las dos provincias con el 50% de lo que tenía la Habana. La racionalidad no estaba en disminuir en compañeros arbitrariamente, sino en precisar funciones y en la estructura de la administración. Por ejemplo, en la mayoría de las provincias a un nivel vertical está todo lo que tiene que ver con el medio ambiente, aspecto del que se ocupa una llamada delegación del CITMA, que tiene una subordinación vertical. Pero en Mayabeque es una Dirección del Consejo de Administración. En la mayoría de las provincias hay una delegación del Ministerio de Informática y Comunicaciones, como se llamaba antes, este es el caso de una dirección de la administración provincial. También hay una dirección estatal de comercio, que no es la Empresa de Comercio, que defiende las políticas estatales y su poder llega a cualquiera que esté en el territorio, no importa si es coordinación local o nacional. Todo esto es lo que se conoce como política de almacenes, de registro de consumidores, que son cuestiones que no deben pertenecer a las empresas y que hoy, en algunos lugares, forman parte de algunas de ellas. El perfeccionamiento no estaba solo en la estructura, sino en lo funcional de una administración que, al ser más racional, pueda dar respuesta de una manera más efectiva y que promueva sus propios recursos, hablo del desarrollo local en los territorios. Al llegar al punto de la delimitación de funciones en Mayabeque y Artemisa en junio de 2012, se aplicó la transformación de las administraciones municipales. La necesidad de la delimitación de funciones está basada en el diagnóstico. Si en una misma persona, como en mi caso, que ocupaba el cargo de presidenta de la Asamblea y presidenta del Consejo de administración, la mayoría de las veces dedicábamos mucho más tiempo a lo administrativo que a la comunicación con la población. Esa duplicidad de responsabilidades se trasladaba al delegado, a quien no le correspondía. Esto también absorbía la labor de la Asamblea, que debe concentrarse en el acercamiento al pueblo. Hoy tenemos una administración que potencialmente, por supuesto, por su estructura y funcionamiento puede concentrarse más en la labor administrativa. La Asamblea de Mayabeque tiene veintitrés compañeros, que hemos logrado que no se desestabilice el territorio, y nos hemos dedicado a la parte administrativa y a centrar la atención en los controles y fiscalizaciones de los Consejos Populares y las comisiones. Todo esto nos da una amplia posibilidad de perfeccionar el sistema. Más allá de no desconocer las dificultades, esto que estamos aplicando consideramos que tiene un diseño que nos pone en mejores condiciones. No nos toca a nosotros mismos evaluar, le toca al pueblo a todas las estructuras que de forma mancomunads hemos estado trabajando en todo ese diseño. Por supuesto que eso solo no va a resolver los problemas, hay que saber deslindar, pero eso lo da el acercamiento a la base, qué cuestión es posible resolver y cuál no. Pero el debate que ha encabezado el Partido como órgano superior en torno a los Lineamientos, consideramos que ha Estado limitado. El Delegado no puede serlo solo para dialogar o para hacer la asamblea de Rendición de cuentas. En ella deben abordarse muchas más cuestiones que el hueco o la tubería, y que realmente no hemos estado promoviendo. En ningún momento se subordina la administración municipal a la provincia;l es la administración local y su órgano colegiado compuesto por once compañeros un órgano que se subordina a la Asamblea y su Presidente propone al jefe de la Administración y este a otros once integrantes que también los aprueba la Asamblea.

Arnold August: Acabo de regresar de un recorrido por universidades de los Estados Unidos, en Nueva York y Connecticut, dando conferencias sobre las páginas de mi libro Democracia, donde hago la comparación de una parte de la democracia en los Estados Unidos y en Cuba. En cuanto yo hablo de la democracia en Estados Unidos no parece que sea democracia de la burguesía. Hay que entender cómo funciona realmente, yo di los ejemplos desde principios del siglo XVII hasta Obama, que no es el más demócrata, pero sí el más efectivo para perseguir los deseos de la burguesía. En las Constituciones de Cuba, Bolivia, Venezuela y Ecuador se habla de democracia. Pero en la norteamericana no está. En 2005 y 2007 faltaba que la gente diera sus opiniones sobre lo que habían presentado.

Julio Antonio Fernández Estrada: El experimento no solo hay que llevarlo a la práctica, sino que hay que ver qué se está planteando como bueno para el experimento. Hubo dos cosas que me preocuparon. Con lo que yo he trabajado más es con la experiencia de Artemisa. El diseño del decreto me llamó la atención y me preocupó que fuera un documento que estaba concentrado en un perfeccionamiento de la administración. Eso debilita la presencia en este documento del papel de la Asamblea, porque sencillamente hay que seguirse rigiendo por lo que dice nuestra Constitución y nuestras normativas. Por lo tanto, es muy importante defender que las Asambleas siguen siendo el órgano soberano a estos niveles, no el consejo de la administración. El documento no está pensado para que ahora haya un desmontaje de la lógica institucional de la Constitución. Yo he hablado con la gente de Artemisa y me han dicho que en la práctica no hay un sentimiento de desmontaje del papel del Consejo Popular, que para mí es fundamental como expresión de poder relativo, de poder de control, de poder popular verdadero en el pueblo. El experimento se concentra en una eficiencia del trabajo de la administración y en una relación entre ella y los órganos superiores, con los órganos y los organismos de la administración central del Estado. Para mí lo más preocupante es si todo el pueblo sabe con tanta profundidad lo que está pasando en esos territorios como lo saben los que lo están implementando.

Jesús García Brigos: Hay que empezar por el concepto, hay que empezar por entender que nosotros estamos construyendo una democracia de nuevo tipo igual estamos construyendo un Estado de nuevo tipo. Nosotros no podemos seguir tratando de interpretar, explicar y de perfeccionar nuestro sistema del Poder Popular sobre la base de una teoría liberal de gobierno de división de poderes, que es lo que al final estamos haciendo muchas veces en nuestras reflexiones ¿Por qué, porque la concepción de gobernar en el socialismo no es gobernar como la entendemos hasta ahora, no es administrar, no es gestionar? La condición de representación en el Socialismo no es yo te doy un mandato. Tú tienes un mandato desde que te eligieron y tú mandato es hacer que el pueblo gobierne, a través de tu figura o con tu figura. El delegado más que un representante es un facilitador para hacer que el pueblo gobierne. Todos tenemos responsabilidad, empezando por la máxima dirección del país y terminando por los medios de difusión. Las soluciones no están solo en el sistema electoral a no ser que yo repita lo que dijo Samuel Huntington: “Democracia es darle a la gente de vez en cuando la posibilidad de elegir a su representante porque no se puede hacer otra cosa”. A mí me gusta hablar de vinculación de las personas a la dirección de su propia vida social, involucramiento, participación, por eso yo decía que hay que analizar el Poder Popular desde su génesis, hay que analizar cómo se reinventó y qué pasos se fueron dando para llegar a lo que tenemos, y hay que analizar que hay que seguirlo perfeccionando.

Carlos Alzugaray: ¿Cómo se adapta el Poder Popular a la actualización del modelo? ¿Cómo eso se va a materializar, partiendo de, como decía la propia presidenta, de que hay un verticalismo y ha habido mucha discrecionalidad de los jefes administrativos? Pero antes, escuchemos a otras personas del público.

Manuel Rivero: Primero necesitamos un Estado fuerte y al mismo tiempo una descentralización del mismo a nivel territorial digamos a nivel municipal ¿Cómo es posible que aquí haya una soberanía a nivel municipal si allí el Poder Popular no tiene autonomía financiera? ¿Cómo esa autonomía financiera puede ser resuelta a través del sistema tributario? ¿Cómo se va a lograr una descentralización hacia el municipio si no tiene en estos momentos autonomía financiera?

Rogelio Torres: El Poder Popular para tener autoridad tiene que tener recursos. Naturalmente si usted no tiene poder de decisión sobre los recursos no tiene peso en la economía. Eso significa que se suponía que el Poder Popular iba a hacer una estructura de los presupuestos y con una parte de los impuestos que recogieran se iban a quedar en los municipios, en las provincias y en la nación.

Carlos Alzugaray: Tienen la palabra nuevamente los panelistas. Quisiera que además brevemente dijeran qué hay que hacer para mejorar.

Tamara Valido Benítez: Es muy difícil trabajar y permanecer comprometidos. Aunque Mayabeque es la provincia de menor población, tenemos buenos resultados en el tema del presupuesto, somos una provincia superhabitada, tenemos disponibilidad financiera, aunque es verdad que todos esos ingresos no se quedan en el nivel local. En el caso particular de Artemisa y Mayabeque está quedando en el territorio el 1% de los ingresos en divisas de las entidades enclavadas allí, aunque sean de subordinación nacional —hablo de importantes industrias, especialmente en Santa Cruz del Norte. De esa misma manera, todas las organizaciones o entidades municipales dejan en el territorio el 1% de sus ventas en divisas. Este es un tema que, unido a otros proyectos que debemos trabajar, fomentaría un desarrollo local. No solo con el dinero vamos a resolver la situación, esto tiene mucho que ver con la capacidad productiva y de recursos que tenga la economía del país, también afectada. En la provincia tenemos más de 13 300 trabajadores por cuenta propia, y un número de cooperativas importante, cuyo vínculo no es solo el aporte al presupuesto a través de lo que establezcamos, sino también que intervenimos los pronunciamientos del ordenamiento territorial que tiene mucho que ver con esto. Nosotros tenemos un alto compromiso, tenemos que decir que hay dos gobiernos porque ninguno de las dos provincias, aunque no es la interpretación literal, está acostumbrada a tener una capital y convivir las instituciones provinciales y municipales en un mismo territorio.

Julio Antonio Fernández Estrada: Cuando Arnold decía que hay que dignificar la labor del delegado, hay que dignificar el concepto de ciudadanía de su Poder Popular, la democracia, la soberanía popular, nuestra idea de república y hay que rescatar la mística socialista. De pronto alguien confundió que el socialismo era solamente socialismo-estalinismo y que la Patria era otra cosa. Pero también hay un socialismo liberador, redentor, que también coincide con la mejor Patria y el Poder Popular tiene que estar ahí adentro. ¿Pero a nuestros jóvenes, nuestros niños les importa el socialismo, les importa el Poder Popular? Entonces hay que trabajar ahí, que no quiere decir inventar ficciones, y entonces producir oportunistas que digan delante de todo el mundo: “Que bueno es el Poder Popular”, y que no les importe nada. ¿Queremos en realidad una sociedad alternativa, una alternativa al mundo que existe hoy? Lo queremos hacer aquí adentro; no se puede hacer solo con pobreza, ya lo sabemos, pero la sostenibilidad y la riqueza y el desarrollo para mí incluye la democracia e incluye el poder del pueblo, no puede haber prosperidad sin que la gente decida qué prosperidad es la más justa y eso para mí es lo fundamental.

Jesús García Brigos: La pregunta no es cómo se adapta el Poder Popular a la actualización del modelo. La pregunta es si el Poder Popular es el que tiene que responder a la actualización del modelo económico, no que tiene que ser un reflejo de la economía. El Poder Popular tiene la responsabilidad de conducir los cambios económicos y mucho hemos insistido en que el modelo, es modelo socioeconómico que parte del perfeccionamiento permanente que tiene que tener el socialismo cubano. ¿Qué tiene que ver esto con la actualización del modelo? Porque esta actualización del modelo está llevando a un cambio de sistema de relaciones de propiedad en Cuba que hay que conducir. Hay que consolidar los órganos electivos en el ejercicio efectivo del poder, los órganos ejecutivos y administrativos, en especial lo de las Asambleas locales sobre los Consejos de la administración, hay que transformar las concepciones acerca de contenido de la labor de gobernar, implementar nuevas prácticas, pues las actualmente vigentes reproducen separación entre dirigentes y dirigidos. Todos nos pasamos la vida diciendo el gobierno, el delgado que gobierne; hay que transformar eso desde las concepciones y las prácticas, hay que actualizar estructuras entre los vigentes órganos del sistema, por niveles de la división político administrativa, las facultades, las atribuciones. Esto tiene que ver con el modelo económico, hay que garantizar la representatividad laboral de los órganos electivos y los Consejos Populares. Las asambleas municipales y las asambleas provinciales no tienen representatividad laboral y es la vía económica y no está representada en las asambleas municipales. Los proceso de elección de representantes y designaciones a los diferentes órganos, lo que se ha hablado aquí, hay que perfeccionar los sistemas de selección de los representantes, empezando por entender bien qué cosa es representar en nuestro sistema. Hay que preparar sistemáticamente. El delegado no tiene que estar rogando en su centro de trabajo para que le dejen hacer una gestión en horario laboral, a la vez que usted sale electo esa es su principal labor social, hay que darle todas las facilidades.

Carlos Alzugaray: Quiero agradecer a los panelistas, pero sobre todo a las doscientas personas que han estado aquí participando en un ejercicio ejemplar de ciudadanía. Muchas gracias.

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