LA POLÍTICA POR OTROS MEDIOS. Revisar (y entender) la Crisis de Octubre de 1962

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La posición cubana y su papel durante la Crisis de octubre de 1962 ha sido el lado más ignorado y malinterpretado de este conflicto hasta el día de hoy. El origen de la escalada que casi provocó una conflagración global no se explica por una causa militar, ni ideológica, ni mucho menos por una venganza ante la Revolución cubana.

Su causante principal no fue la CIA (como en Playa Girón), la intención soviética de equilibrar unos misiles enemigos emplazados en Turquía, ni mucho menos las pérdidas de Wall Street en la isla. La desmesurada reacción norteamericana ante el atrevimiento de Moscú y La Habana de actuar sin permiso en el corazón de su esfera de influencia en este hemisferio fue de índole esencialmente política. Cuba no aceptó los cohetes por afinidades ideológicas o éticas con la URSS, sino por sentirse seriamente amenazada ante una invasión directa con tropas y medios de EEUU. Fidel y Nikita estaban convencidos de que ese plan de ataque estaba en curso. La colocación de los cohetes en la isla se concebía como un acto apegado al derecho internacional, en los términos del Acuerdo de Defensa Mutua propuesto por Cuba, y aceptado por la URSS, cuya publicación esta última quiso posponer. La posición cubana y su papel durante los acontecimientos de octubre y noviembre de 1962 estuvieron dirigidos a evitar la crisis, y una vez que esta se desencadenó, contribuir decisivamente a su desenlace pacífico. Esta cooperación se acompaño de una crítica a los sucesivos errores soviéticos en medio de aquella situación altamente peligrosa, que Jrushov manejó mal, no por duplicidad, cobardía o falta de determinación, sino por responder a la lógica de gran potencia, y soslayar la participación de su aliado menor en la negociación.

Este dossier, cuyos dos primeros textos inéditos se publican hoy, fueron escritos especialmente para Catalejo por los autores de Cuba y de EE.UU. que durante más tiempo y en mayor medida han contribuido a enriquecer este análisis acerca de la Crisis, en ocasión de su aniversario 56.


The Cuban position and role during the October 1962 Missile Crisis has been to date the most ignored and misinterpreted side of this conflict. The origin of the escalation that nearly provoked a global confrontation cannot be explained by military or ideological reasons, much less by retaliation in connection with the Cuban Revolution.

Its main cause was not the CIA (as was the Bay of Pigs), nor the Soviet intent to offset enemy missiles deployed in Turkey, much less Wall Street’s losses on the Island. The disproportionate response of the United States to the audacity of Moscow and Havana of acting without permission in the heart of its sphere of influence in this hemisphere was fundamentally of a political nature. Cuba did not accept the missiles for ideological or ethical affinities with the USSR, rather because it felt seriously threatened with a direct invasion by US troops and resources. Fidel and Nikita were convinced that this plan of action was in place. The placement of missiles in Cuba was considered to fully adhere to international law, as per the Mutual Defense Treaty proposed by Cuba and accepted by the URSS, whose publication the latter wanted to postpone. The Cuban position and role during the events that unfolded between October and November 1962 aimed to avoid the crisis, and once this was triggered, to contribute decisively to a peaceful solution. This cooperation was tied to the criticism of successive Soviet errors in the midst of that highly dangerous situation, which Khrushchev mishandled. Not because of duplicity, cowardice or lack of determination, but because he responded to the logic of a great power, and bypassed the participation of its junior ally.

This dossier, whose first two unpublished articles are being presented today, were written especially for Catalejo by the authors from Cuba and the US that have contributed the most and for the longest time to enhancing this analysis of the Crisis, now entering its 56th Anniversary.

 

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