Movilidad social y cuentapropismo: reflexiones sobre un estudio empírico en Cuba

Movilidad social y cuentapropismo: reflexiones sobre un estudio empírico en Cuba

Resumen: 

Se enmarca en los estudios de movilidad social y muestra resultados, a través de una investigación cuantitativa, con respecto a las posiciones económicamente ventajosas que se alcanzan con la inserción en el trabajo por cuentapropia (TCP). Además, el estudio muestra que los cubanos acuden principalmente a los vínculos personales, especialmente los fuertes, para moverse en el mercado laboral. Estos resultados deben generalizarse con precaución, pero sí llama la atención el hecho que el recurrir a los vínculos fuertes para alcanzar posiciones de trabajo puede generar una tendencia antigualitaria. Debido a su naturaleza, si esos lazos tienen el propósito de asegurar la reproducción de los privilegios de clase, entonces socavan las políticas basadas en la igualdad en Cuba, que promueven la movilidad social vía educación/ocupación/ingresos.

 

Abstract: 

This manuscript focuses on the effects of political credentials and mobilization of personal networks on the opportunities to attain highly remunerative occupations in the cuentapropismo sector (TPC). We find that being a member of the PCC is negatively associated to the probability of obtaining an occupation in the TPC. Older individuals and recipients of remittances have instead a higher probability to work in the TPC. Moreover, our results provide some support to previous findings that turning to personal ties - especially if strong - to successfully complete a job search, is a common practice in Cuba. Mobilizing strong ties to obtain an occupation is a practice prone to an anti-egalitarian tendency that could undermine Cuba's equality-based policies, which in principle promote upward social mobility via education. Survey data were collected in Havana (N=228); therefore, our results should be generalized cautiously.

 

La sociedad cubana enfrenta un grupo de reformas asociadas al proceso de actualización del modelo económico y social. Las medidas adoptadas repercuten en gran medida en el tejido social, reconfigurando las relaciones, que en ocasiones se constituyen como oportunidades para promover la equidad pero en otras resultan desafíos a este principio, ya que para lograr posiciones ventajosas al modelo, un grupo de variables poco relacionadas con los aportes individuales a la sociedad pueden estar influyendo. El análisis sobre los factores que favorecen la obtención de posiciones ventajosas y sus consecuencias en términos de equidad se encuentra en la base de los estudios de movilidad social, definida esta última como el proceso sistemático de desplazamiento individual o colectivo entre capas o grupos sociales.

El actual proceso de restratificación social se encuentra estrechamente ligado a procesos previos ocurridos principalmente en las últimas tres décadas y relacionados con las consecuencias de la crisis y las reformas implementadas luego de la caída de la URSS que, entre otros resultados, provocaron un aumento de la desigualdad económica y un cambio en la estructura económica y social del país. El sector privado y los sectores estatales vinculados con las exportaciones o con el mercado interior en divisas presentaron un crecimiento —ya sea en volumen de dinero o en empleo— mayor que otros sectores y, en términos más generales, los de los servicios y los primarios se expandieron mientras el sector secundario decayó. Cuando las estructuras socioeconómicas están sujetas a cambio la movilidad social se intensifica: el hecho de que nuevas oportunidades de empleo se creen mientras otras disminuyen o desaparecen provoca el aumento del desplazamiento de los individuos o grupos entre las posiciones sociales (Espina, 2012).

En Cuba, desde los años 90 y no obstante los ajustes de la primera década del presente siglo, la inserción y desarrollo del trabajo por cuenta propia ha ofrecido posiciones económicamente ventajosas (Espina y Togores, 2012). Por esta razón, se considera que la inserción en el cuentapropismo (en adelante CP) favorece un proceso de movilidad ascendente (Espina y Togores, ibíd). Este artículo se enfoca en este grupo social que, junto a otros, emerge de las reformas de la década de los años 90 como uno de los que componen el cada vez más heterogéneo escenario social. Se presenta un estudio empírico que analiza la inserción en el sector del trabajo por cuenta propia (en adelante TCP) y se enfoca en dos factores que, según la literatura sobre movilidad social en las economías socialistas bajo reformas o en transición,[1] son claves para la obtención de ocupaciones económicamente ventajosas: la afiliación al Partido Comunista y las redes personales. El presente trabajo debate la validez de las conclusiones aportadas por esas fuentes para el contexto cubano, a partir del planteamiento de dos hipótesis derivadas de las teorías revisadas, que se confirman con los resultados de una encuesta aplicada en La Habana entre los años 2010 y 2011, período en el que comenzaban a implementarse las medidas del proceso de actualización del modelo económico y social.

 

La pertenencia al Partido en los procesos de movilidad

Antecedentes teóricos y empíricos en las sociedades socialistas y en transición

Los estudios tradicionales sobre la movilidad social desarrollan modelos estadísticos para estimar los efectos de los diferentes atributos individuales —por lo general, el origen social, la educación, el sexo— a fin de explicar la posición social alcanzada.[2] Los resultados empíricos apoyan la llamada «tesis de la ideología socialista», que plantea que las políticas sociales y económicas de los gobiernos socialistas reducen el impacto directo del origen social sobre el nivel de educación alcanzado, por un lado, y, por otro, estrechan la relación entre este indicador y la posición social ocupada por los individuos (Yaish y Andersen, 2012).

Sin embargo, el origen social y el nivel de educación alcanzado explican solo una parte del éxito profesional en las sociedades socialistas. Partiendo de que, en una economía planificada, los dirigentes del Partido tienen autoridad para redistribuir presupuestos, asignar plazas laborales, entre otras prerrogativas, el estudio de la movilidad en otros países socialistas ha considerado que la pertenencia partidista puede interferir en los procesos para conseguir estatus social (Moore, 1987). El análisis de la literatura revela que los resultados que apoyan la «tesis de la ideología socialista» coexisten de forma contradictoria con aquellos resultados que indican el impacto de las credenciales políticas —indicador del compromiso y la confiabilidad política de un individuo— en las oportunidades profesionales (Walder, 1995). De acuerdo con la bibliografía consultada a propósito de estos fenómenos en varios países socialistas, la pertenencia partidista tiende a favorecer la obtención de cargos en el sector estatal y, por otro lado, los miembros del Partido tienden a no insertarse en el sector privado (Szelényi, 1987).

Según la evidencia disponible, por ejemplo para el caso de China, la pertenencia partidista sigue siendo un factor determinante para alcanzar cargos dirigentes aun en los países socialistas bajo reformas.[3] Por el contrario, existe un debate abierto respecto a si los miembros del Partido tienen ventajas o no para insertarse en el sector privado durante la transición, debido fundamentalmente a que se recogen resultados mixtos. Es decir, los que indican que los actores del sector privado adquieren ventajas, independientemente de ser miembros del Partido (Nee, 1989), coexisten de forma contradictoria con otros que afirman que ser (o haber sido) miembro del Partido aumenta la probabilidad de conseguir posiciones más ventajosas en el sector privado, aun después de la transición política.

En aras de explicar los resultados sobre las ventajas de estar afiliados al Partido para insertarse en el sector privado durante la transición en otros contextos exsocialistas, han sido elaborados tres mecanismos distintos. El primero, llamado «tesis de la persistencia de poder» (Nee, 1991), hace referencia a que el acceso a informaciones confiables representa un recurso importante para insertarse en los sectores privados más lucrativos. Ello ha constituido una ventaja durante la transición debido al hecho de que las informaciones acerca de las reformas económicas tienden a ser escasas y fragmentadas. A través de la amplia red de conexiones basadas en la organización del Partido, sus miembros tienen más probabilidades de lograr información sobre los cambios que los que no lo son. En segundo lugar, los militantes del Partido, de acuerdo con el nivel alcanzado, pueden contar con sus conocimientos, previamente adquiridos a través de los cargos que han desempeñado, para llegar a ocupaciones económicamente más ventajosas en los sectores privados más dinámicos. Este segundo mecanismo, llamado «tesis de la continuidad tecnocrática» (Rona-Tas, 1994), se fundamenta en la «tesis de la ideología socialista», cuyo corolario presupone que en las sociedades socialistas, conseguir posiciones de alto estatus (principalmente administrativas, gerenciales y profesionales) se debe principalmente al nivel educativo alcanzado y no a la pertenencia al Partido (Szelényi, 1982). En tercer lugar, los miembros del Partido, sobre todo aquellos en posiciones de poder, pueden convertir su jerarquía burocrática en capital económico con el fin de crearse nuevas oportunidades de ingresos para sí mismos (o sus descendientes) fuera de la economía planificada. Este último mecanismo se conoce como la «tesis de conversión de poder» (Staniszkis, 1991).

En la medida en que crece el número de investigaciones sobre las economías en transición, se ha ido formulando la hipótesis que explica la razón de resultados mixtos y tal vez inconsistentes entre el impacto de la pertenencia al Partido y su inserción en el sector privado. La explicación alude al hecho de que las reformas económicas —y su camino— ha sido diferente en los países (o regiones de un mismo país) y en el tiempo en que ocurren. En particular, entre algunos estudiosos (Szelényi y Kostello, 1996; Walder, 1996) ha ido creciendo el consenso en torno a la idea de que los miembros del Partido tienden a no insertarse en el sector privado hasta el momento en que el mercado se legitima o resulta tolerado.

 

Pertenencia al Partido y reformas en Cuba: teoría e hipótesis

Si bien la afiliación al Partido como vía para alcanzar mejores ocupaciones resulta una temática clave en los estudios sobre la movilidad social en sociedades socialistas y en el centro de debate para aquellas bajo reformas o en transición, al menos en los estudios revisados sobre Cuba no se pudo detectar ninguno empírico y publicado que analice el impacto de la pertenencia al Partido en la probabilidad de insertarse en el CP. Sin embargo, esta tesis con frecuencia aparece para explicar por qué el gobierno cubano ha sobrevivido a la profunda crisis económica de los años 90 (Corrales, 2004). Por lo tanto, resulta necesario validar esta suposición en un contexto como el cubano a partir de la hipótesis de base de que la pertenencia al Partido Comunista de Cuba (PCC) puede considerarse una credencial de compromiso y confiabilidad política.

La pertenencia al PCC debe ser solicitada, y normalmente hay dos caminos que conducen a su obtención o no: haber sido seleccionado como un «trabajador de vanguardia» o haberse distinguido con anterioridad en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Las personas que solicitan su afiliación son evaluadas con respecto a su vida privada, los antecedentes familiares, el activismo en asociaciones institucionales y la participación en el barrio, la conducta en el trabajo, la carrera educativa y los antecedentes políticos. El proceso de evaluación para obtener la militancia al PCC puede demorarse hasta dos años.

En el caso de que un individuo obtenga el ingreso, sus esfuerzos para cumplir con los requisitos deben continuar. En general, los miembros del PCC son convocados a participar en reuniones, estar dispuestos a ocupar cargos, participar en trabajos voluntarios, tener una vida activa en la comunidad, cooperar con los funcionarios del PCC, y mostrar un comportamiento político y personal adecuado, entre otros requisitos. Asimismo, deben mantener la ejemplaridad ante sus colegas, vecinos y amigos, y una conducta coherente con los ideales socialistas. Por último, pero no menos importante, cuando un miembro del Partido tiene problemas de disciplina en el trabajo, el PCC aplica sanciones más severas que las medidas administrativas correspondientes. En sus esfuerzos por alcanzar los ideales socialistas (incluyendo llevar una vida honesta y simple), los militantes se observan y evalúan entre sí. Por supuesto, siendo esta una organización jerárquica, también sus integrantes están sujetos a observación y evaluación de los superiores. Un miembro del PCC se enfrenta más que cualquier otro cubano al control formal e informal y con la valoración o desvalorización política. Por lo tanto, al igual que en otras sociedades socialistas, la pertenencia al Partido es una señal de compromiso y confiabilidad política.

Como se describió anteriormente, los resultados sobre la relación entre afiliación al Partido e inserción al CP son mixtos, pero existe cierto consenso de que los miembros del Partido generalmente se mantienen poco propensos a insertarse al CP hasta que el mercado se legitima o al menos, es tolerado. Al analizar la realidad de Cuba, podemos decir que las transformaciones económicas de los años 90 fueron profundas si se comparan con las ocurridas en períodos anteriores de la Revolución, pero han sido muy limitadas en comparación con las realizadas en otros países socialistas. Además, han sido zigzagueantes: en los ajustes de los años 2000, entre otros elementos, se propició una contracción del sector no estatal, en especial con la disminución del número y peso de las empresas mixtas y de los pequeños negocios en la economía cubana. Como consecuencia, la centralidad del plan en la economía cubana resultó poco afectada. Finalmente, las declaraciones y los discursos públicos sobre las reformas referidos al CP se caracterizan por una constante ambivalencia. Hasta el VI Congreso del PCC en 2011, el CP, aun en su forma legalizada, fue representado como un área «gris» y fundamentalmente ajena al modelo cubano. Por lo tanto, los principios de la economía de mercado se mantuvieron bien lejos de ser legitimados y solo en el actual proceso de Actualización del modelo económico y social elementos de este signo se presentan como complementarios al plan, que se mantiene como aspecto constitutivo y predominante de la economía cubana, donde las reformas han sido presentadas como estructurales.

En el marco socioeconómico previo al proceso iniciado en la segunda década de este siglo, donde el Estado mantuvo un fuerte control sobre las actividades económicas y el mercado no había sido legitimado en su totalidad, parece muy probable que los miembros del PCC se hayan sentido poco propensos a involucrarse en el sector del TCP. Esta hipótesis se fortalece a la luz de las siguientes consideraciones.

El PCC, con su estructura organizacional, representa un contexto a través del cual sus integrantes podrían ampliar sus redes personales. Desde esta perspectiva, ofrece a sus miembros dos importantes ventajas para la obtención de posiciones deseables: acceder a contactos influyentes así como a informaciones confiables acerca de las orientaciones políticas y económicas a nivel local o nacional, en dependencia del cargo que se detente dentro del Partido. A la luz del amplio control que el Estado mantiene sobre la economía, resulta más probable que ambas ventajas puedan explotarse para obtener mejores oportunidades de hacer carrera en el entorno estatal que en el sector por cuenta propia.

Por otro lado, un conjunto de elementos hace pensar que los miembros del PCC han encontrado menores posibilidades de insertarse en el CP que otros cubanos. La afiliación al Partido no está igualmente distribuida entre las ocupaciones: generalmente sus integrantes están concentrados en ocupaciones profesionales y técnicas (Hernández, 2014). Por lo tanto, es posible imaginar que una parte importante de ellos, aunque estuviesen interesados en insertarse en el sector por cuenta propia, ha encontrado obstáculos asociados a las restricciones establecidas para limitar las migraciones de profesionales y técnicos desde los sectores tradicionales hacia los emergentes. De hecho, en las reformas de la década de los años 90, casi ninguna de las ocupaciones incluidas en los listados de actividades aprobadas para ejercer el TCP estaba permitida para profesionales. Solo después de las iniciadas alrededor de 2010 los profesionales pudieron ocuparse en ese sector, pero no ejerciendo la actividad profesional que practicaban en el sector estatal.[4] Tales restricciones sobre los cambios de ocupación durante la trayectoria laboral resultan indirectamente reforzadas por las normas del PCC, porque se les da seguimiento a los movimientos de sus miembros en el mercado de trabajo. Debido a su estructura organizativa, cada núcleo está vinculado a un determinado lugar de trabajo o estudio. Los militantes que desean cambiar de trabajo, como parte del proceso de traslado de núcleo, deben presentar una evaluación de su trayectoria firmada por el núcleo de procedencia, al de destino, y este tiene que dar una carta de aceptación escrita para el núcleo de partida. Finalmente, se debe tener en cuenta que aun la opción de salir del PCC podría considerarse difícil: un miembro que solicita salir —«desactivarse»— debe explicar los motivos de tal decisión. Aunque este proceso en los últimos años ha sido mucho más flexible, los motivos de la solicitud de desactivación deben estar fundamentados en cuestiones razonables: jubilación, salud precaria, necesidad de cuidar de otros parientes, migración para reunificación familiar o contratos de trabajo prolongados en el exterior.

Resumiendo, si bien el capital económico constituye un factor imprescindible para desarrollar un negocio, no hay indicaciones de que la afiliación al PCC como tal produzca un plus económico adicional en Cuba (Romanò, 2012). Por otro lado, en la Isla aún no han ocurrido procesos de privatización profunda —el mercado de la vivienda y de otros bienes como los autos ha sido legalizado solo desde 2011—, por lo que es poco probable suponer mecanismos de conversión de poder que en otros países han favorecido a los miembros del Partido, y especialmente a los de alto cargo.

A la luz de las consideraciones hasta aquí presentadas se puede formular la hipótesis de que en Cuba, controlando otras variables, la afiliación al PCC reduce la oportunidad de que un individuo se inserte en el CP.

 

Las redes sociales en los procesos de movilidad

Antecedentes teóricos y empíricos en las sociedades socialistas y en transición

Los estudios de movilidad que utilizan el análisis de las redes sociales se enfocan en dos recursos a los que una persona puede acceder y movilizarse a través de sus contactos personales: la información y la influencia.[5] En las entrevistas realizadas por el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) de La Habana se muestra que las redes personales son decisivas para alcanzar posiciones económicamente ventajosas en las empresas mixtas: las condiciones indispensables para obtenerlas combinan alta calificación profesional con el uso de contactos individuales que informen sobre las plazas vacantes y que ofrezcan referencias para favorecer la entrada en este nuevo sector (Espina y Togores, 2012). Este resultado coincide con los recogidos sobre China y sociedades occidentales.

Especialmente cuando se trata de la inserción en el sector estatal[6] las redes personales facilitan tres aspectos: la entrada en el mercado laboral, la movilidad entre empresas y la oportunidad de remplearse después de haber sido despedido. Del mismo modo, los resultados iniciales en Cuba sugieren que la obtención de empleos a través de canales informales resulta una práctica común (Echevarría-León y Díaz, 2014; Romanò, 2016).

Los estudios realizados en los países occidentales muestran que los individuos que movilizan vínculos débiles —es decir, de conocidos— para buscar trabajo tienen más oportunidades de llegar a ocupaciones deseables —la llamada «tesis de la fuerza de los vínculos débiles» (Granovetter, 1973). A través de ellos, logran información sobre las plazas vacantes que de otra manera no hubiesen obtenido. Por otra parte, los resultados iniciales de las investigaciones realizadas en China, por ejemplo, sugieren que quienes buscan empleo no acuden a los vínculos débiles, sino, más frecuentemente, a los fuertes —padres, hermanos u otros familiares o amigos cercanos, «tesis de la fuerza de los vínculos fuertes» (Bian, 2002). La explicación de resultados opuestos entre países socialistas y occidentales se fundamenta en el hecho de que el valor de los recursos sociales depende del contexto institucional (Volker, 1995). En las sociedades socialistas los individuos movilizan los vínculos fuertes para obtener la influencia de las autoridades, lo cual constituye un recurso más importante que la sola obtención de la información.

 

El papel de los contactos personales en las acciones instrumentales en Cuba. Hipótesis

Si bien las investigaciones en Cuba no han tratado las características de los vínculos movilizados en la búsqueda de trabajo, la «tesis de la fuerza de los vínculos fuertes» en las sociedades socialistas es consistente con el llamado «sociolismo» que existe en Cuba. Socios son aquellos contactos personales cercanos que un individuo utiliza para realizar acciones instrumentales o para facilitar las de sus familiares más cercanos. Por lo general, los socios representan una fuente confiable de información y constituyen «porteros» para llegar a los proveedores confiables de artículos escasos. Los cubanos pueden movilizar a sus «socios» cuando tratan de romper las reglas institucionales, pero a veces acuden a ellos solo para acelerar o garantizar el logro de bienes «lícitamente» deseables.

En general, en la sociedad cubana los «socios» se adquieren a través del desempeño en contextos institucionales, como la escuela, lugar de trabajo, barrio, etc. En otras palabras, generalmente el apareamiento «instrumental» se realiza a partir de la «reunión» en esos contextos que generarán vínculos fuertes. Por lo tanto, los «socios» son fuentes útiles de información acerca de las oportunidades de empleo, al mismo tiempo que proveedores voluntarios de referencias.

Como fue descrito anteriormente, en el marco socioeconómico previo al proceso iniciado en la segunda década del presente siglo, los discursos oficiales insistían en presentar al TCP entre los sectores emergentes más remunerativos, pero aún como un sector periférico y ajeno al modelo socialista cubano. Al mismo tiempo, el otorgamiento de licencias para su ejercicio estaba sometido a la demostración de una conducta social «correcta».

Por lo tanto, se puede formular la hipótesis de que, además de otros factores, los individuos que acuden a sus vínculos fuertes como medio para lograr informaciones e influencia en la autoridad, tienen más oportunidad de insertarse en el sector cuentapropista.

 

La encuesta

La aplicación del cuestionario y el muestreo

Ambas hipótesis descritas anteriormente fueron probadas mediante una encuesta aplicada en La Habana por estudiantes cubanos entrenados por las autoras y otros profesores de sociología, entre mayo de 2010 y enero de 2011, o sea, como se ha dicho antes, al inicio del proceso de Actualización del modelo económico y social, que tiene su plataforma programática en los Lineamientos de la Política Económica y Social del VI Congreso del PCC (PCC, 2011).

El set de datos (N = 228) está compuesto por dos grupos básicos reunidos según su inserción en el sector cuentapropista o en el estatal, como se describe a continuación:

  • el primer grupo (n = 92) está compuesto por trabajadores por cuenta propia (arrendadores de casas/habitaciones) con licencia para ejercer actividades en divisas.
  • el segundo grupo (n = 136) lo integran trabajadores estatales ocupados en sectores tradicionales: por ejemplo, profesores, maestros, técnicos, empleados de oficina, médicos, bibliotecarios, militares. Entre ellos, 36% son profesionales, mientras el resto se distribuye como sigue: militares (6%), técnicos y oficinistas (35%), de los servicios, obreros y operadores de máquinas.

 

Con el fin de no introducir sesgos favorables a la primera hipótesis, se decidió excluir a los dirigentes y administradores a todos los niveles del set de datos, porque —como fue descrito anteriormente— la pertenencia al Partido resulta un prerrequisito para acceder a cargos directivos, tal como ha ocurrido en otros países socialistas.

En la muestra total, la distribución de la variable color de la piel coincide con la de la población cubana, ya que la muestra incluyó al 35% de negros o mestizos, y las mujeres se encuentran ligeramente sobrerrepresentadas (64%) con respecto a los habitantes de La Habana. Los miembros del PCC y de la UJC representan 21% de la muestra. Según Rafael Hernández (2014), los militantes del PCC alcanzaban, en 2012, la cifra de 769 318 y los de la UJC eran 405 830, y ambos grupos representaban 22,17% de la fuerza laboral cubana. Por lo tanto, en nuestra muestra, la distribución de la variable pertenencia refleja perfectamente la fuerza laboral cubana.

 

Resultados

Se utilizó un modelo de regresión logística para probar empíricamente las dos hipótesis. El uso de esta técnica estadística permitió modelar cómo el hecho de ser miembro (o no) del PCC y el haber acudido (o no) a vínculos fuertes influye en la probabilidad de trabajar por cuenta propia o de ser empleado en el sector estatal.[7]

Por supuesto, la presencia o ausencia de otros factores que según la literatura tienen influencia sobre la movilidad y, más en general, sobre la desigualdad, se ha incluido en el modelo estadístico dentro de variables de control. Muchas de estas hacen referencia a los atributos individuales de los entrevistados: edad, sexo, color de piel, educación alcanzada y origen social. Además se incluyó como variable de control el hecho de ser o no receptor de remesas[8] porque el acceso a ingresos en moneda fuerte podría incrementar la posibilidad de tener el capital necesario para montar un negocio por cuenta propia.

Los resultados confirman la hipótesis de que la pertenencia al PCC no está asociada a ventajas, sino más bien a menor oportunidad para la inserción en el CP. Según los resultados analizados, al comparar individuos con las mismas características en cuanto a educación, sexo y otras variables, los que pertenecen al Partido tienen menos chance de trabajar por cuenta propia —la razón de posibilidades (odds ratio) para insertarse en el CP si es miembro del Partido es 0,43 y significativo. Esto sugiere que, en los sucesivos veinte años desde las reformas de los 90, los militantes del PCC no han utilizado o convertido su capital político en capital económico.

Además, este estudio indica que —siempre manteniendo el control sobre variables como educación y sexo, entre otras— los vínculos fuertes por sí solos no ayudan a la inserción en el CP.[9] Sin embargo, este resultado no implica que en Cuba estos no sean útiles en el mercado laboral. De hecho, si se analizan los resultados de nuestro estudio, se comprende que acudir a los vínculos fuertes tiene el mismo peso para insertarse en el CP que para hacerlo en el empleo estatal, porque aproximadamente el mismo porcentaje de individuos de ambos grupos obtuvieron su trabajo actual movilizando este tipo de vínculos. Cerca de 35% de los entrevistados, independientemente de la posición alcanzada, acudió a los padres u otros parientes o amigos cercanos para conseguir el trabajo; mientras casi 15% de ellos acudió a sus vínculos débiles. Por lo tanto, alrededor de 50% de los entrevistados declaró que para alcanzar la posición que hoy detentan recibieron ayuda de contactos personales (débiles o fuertes). Estos datos sugieren que en Cuba es una práctica común utilizar los vínculos personales, especialmente los fuertes, para moverse en el mercado laboral. Tal resultado se presenta coherente con la «tesis de la fuerza de los vínculos fuertes» en las sociedades socialistas (Bian y Ang, 1997) y con los resultados de otras investigaciones realizadas en Cuba sobre la gestión del empleo (Echevarría, Díaz y Romero, 2014).

Por otro lado, nuestro estudio indica también que el factor de recibir remesas incide sobre la oportunidad de insertarse al CP.[10] La explicación de este resultado es obvia: las remesas representan una fuente adicional de ingresos en divisas que facilita la obtención del capital útil para montar un negocio. Finalmente, hemos concluido que a mayor edad, mayor oportunidad de insertarse al CP.[11]

 

Reflexiones finales

Respecto a los estudios precedentes sobre la movilidad social en Cuba, este trabajo, como novedad, explora empíricamente los efectos de la afiliación al PCC y de las redes personales (y sus características) en las oportunidades de inserción en el CP, y los pone en debate con resultados de investigación obtenidos en países socialistas bajo reformas o en transición.

Como otros resultados de investigación sobre la desigualdad y la movilidad social realizados en Cuba, los que presentamos en este artículo deben ser generalizados con precaución debido a la imposibilidad de realizar muestreos aleatorios. Sin embargo, son consistentes con la mayor parte de la literatura revisada sobre los efectos de la afiliación a un Partido y el uso de contactos personales en las sociedades socialistas que han atravesado reformas comparables con las de Cuba.

Este estudio sugiere al menos dos cuestiones cuyas consecuencias potenciales necesitan atención. En primer lugar, recurrir a los vínculos fuertes para alcanzar posiciones de trabajo puede generar una tendencia antigualitaria. Debido a su naturaleza, si esos lazos tienen el propósito de asegurar la reproducción de los privilegios de clase, entonces socavan las políticas basadas en la igualdad en Cuba, que promueven la movilidad social vía educación/ocupación/ingreso (Espina y Togores, 2012).

La segunda cuestión se refiere a la relación entre la desigualdad y la dinámica del cambio institucional en Cuba. Aunque para lograr resultados más generalizables este estudio debería ser replicado utilizando una muestra nacional, se debe tener en cuenta que el efecto negativo de la pertenencia al PCC sobre la oportunidad de insertarse al CP podría haber empezado a cambiar de forma paulatina en el contexto de las más recientes reformas, donde se comienza a legitimar la existencia de mecanismos de mercado como complementarios a la economía centralmente planificada.

La búsqueda de una sociedad más justa y equitativa constituye el principio fundamental explícito de la nueva etapa de reformas que se conduce desde 2010, por tanto se necesita profundizar y ampliar los estudios sobre los mecanismos sociales que reproducen, reconfiguran y profundizan brechas de inequidad prexistentes, debate al cual este estudio pretende contribuir desde la perspectiva cuantitativa y desde el análisis de redes, además de aportar una visión crítica al cuerpo teórico de las sociedades socialistas bajo reformas o en transición.

 

[1]  En la realidad, por supuesto, existen diferencias entre los países socialistas y sus caminos de reformas. Sin embargo, a pesar de ello, en la literatura puede identificarse un cuerpo teórico común bien delineado sobre sus procesos de movilidad. Dialogar con este cuerpo teórico y debatir hipótesis derivadas de él para el contexto cubano no significa asumir que Cuba sea un país en transición con las mismas características que la ocurrida en los países de Europa del Este, o sea, hacia el capitalismo. Sin embargo, el análisis de la movilidad social desde este marco conceptual permite identificar fenómenos que, en el contexto de las reformas económicas y sociales que se implementan desde la década de los años 90, pueden ocurrir en Cuba.

[2] Para profundizar al respecto véase John H. Goldthorpe (2007).

[3] En la China socialista bajo reformas, por ejemplo, Andrew Walder (1995) encuentra que el hecho de ser miembro del Partido, unido a la educación alcanzada, afecta positivamente las posibilidades de un individuo de volverse administrador o gerente, pero el impacto de credenciales políticas es mayor —hasta diez veces— que las del nivel educativo. Sin embargo, para alcanzar cargos profesionales de alto nivel —y también para trabajadores de un perfil más bajo— esta variable no representa un factor determinante.

[4] Se mantiene que los profesionales en activo no pueden ejercer su profesión, a excepción de los que eran trabajadores por cuenta propia antes del año 1964 y los traductores-intérpretes. Sobre el tema, véase Resolución No. 32/2010 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en Gaceta Oficial Extraordinaria, 8 de octubre de 2010.

[5] Sobre el marco teórico de la perspectiva de red y su aplicación en el estudio de la movilidad social véase, por ejemplo, Nan Lin (1999).

[6] Para profundizar en el caso de China véase Yanjie Bian (2002) y para el de Rusia, Theodore Gerber y Olga Mayorova (2010).

[7] La técnica de regresión logística modela si la presencia de algunos factores (la llamada variable independiente) predice la aparición o la ausencia de un evento/fenómeno (variable dependiente) y de qué modo lo hace. Ofrece parámetros (los llamados coeficientes b) que indican si un factor dado influye en la probabilidad de aparición en relación con la probabilidad de que no aparezca (odd). Para volver más comprensibles los coeficientes b que están expresados en logaritmos, habitualmente se recurre a la transformación en odds ratio (razón de probabilidades o razón de momios). Esta razón, asociada al fenómeno que se pretende estudiar, es el cociente entre la probabilidad de que un fenómeno ocurra/no ocurra (por ejemplo, insertarse al TCP) y la presencia/ausencia de un factor dado (ej., pertenecer al Partido). Resumiendo, los odds ratio dan una medida de la asociación entre dos variables, son similares a los coeficientes b, pero con respecto a estos últimos resultan más fáciles de interpretar. Cuanto más se aleje el odd ratio de 1, más fuerte es la relación.

[8] Con excepción de la edad, todas las demás variables de control son dicotómicas —por ejemplo, ser receptor de remesas o no, ser mujer o no. Respecto al origen social, los entrevistados han sido diferenciados por el hecho de tener o no al menos uno de los padres que terminó la universidad. Los receptores de remesas representan 19% de los encuestados.

[9] La odds ratio de la variable vínculos fuertes es 1,07 y resulta no significativa.

[10 La odds ratio de insertarse al CP es 2,4 veces más alta que la razón de oportunidades para un individuo que no recibe remesas.

[11] La odds ratio de la variable edad es significativa (1,09), e indica que tener más años favorece la inserción en el CP más que en el sector estatal.

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