Alegato por la papa

En  septiembre de 1959 comencé a trabajar en un organismo que pocos meses después se convirtió en la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN). Allí alguien me regaló un libro, La papa no es tan suave, escrito por un cultivador experimentado de la zona papera al sur de La Habana. En el argot cubano se empleaba (y se emplea) el término para identificar una tarea o un trabajo no difícil ni agotador. Por ejemplo: “Tú lo que quieres es la papa suave”.

El  experimentado cultivador papero redactó su libro de forma sencilla, recorriendo las acciones y gastos necesarios para lograr buenos rendimientos en ese cultivo.

En las tierras rojas de la llanura Habana-Matanzas y en una zona de la provincia de Ciego de Ávila, se obtenían cada año mejores rendimientos de la papa.

A mediados de la década de los 80, Cuba se ubicó en el pelotón de los países con mejores rendimientos paperos. En este hemisferio solamente era sobrepasada por los Estados Unidos y Canadá. Entre todos los países miembros del CAME, Hungría y Cuba estaban empatadas en el primer lugar en cuanto a rendimientos.

Creo que fue en mayo de 1981 que se vendió libremente la papa en La Habana y Matanzas, en adición a la que se entregaba por la libreta de racionamiento. La cosecha ese año había resultado muy buena, pero la logística trazada para garantizar su almacenamiento no estaba lista. Los frigoríficos en construcción al este de La Habana, no se habían terminado. Para evitar que se pudriesen miles de toneladas se decidió vender libremente la papa que no se podría preservar.   

Los habaneros y matanceros pudieron comprar papas: un saco con 100 libras por un peso; es decir, un centavo por libra de papa.

Al año siguiente se acordó con la RDA que cada tonelada de papa que Cuba enviase a ese país durante los meses de primavera, la RDA la pagaría en otoño con dos toneladas de papa. 2 x 1. Esto era un buen acuerdo para Cuba: permitía disponer de más alimentos y ahorrar energía en el almacenamiento de la papa.

En  la RDA era una fiesta cuando comenzaban a llegar a los comercios las grandes y rosadas papas cubanas. Hasta los oficiales de las fuerzas norteamericanas, británicas y francesas estacionadas en Berlín Occidental, cruzaban a la zona oriental para avituallarse con ellas.

El consumo de papa per cápita de Cuba en 1985 era de unas 60 libras. En 1985, la producción sobrepasaba las 300 000 toneladas, 44% de todos los tubérculos que se consumían en el país. De cada 10 libras de tubérculos que comíamos, casi la mitad era papa.

Durante los inicios de los 80, un equipo muy dinámico y joven de la Corporación CIMEX, en coordinación directa con los productores y  compradores, logró exportar, con frecuencia semanal, cargamentos de papa a varias islas del Caribe, utilizando los barcos refrigerados del ministerio de la Pesca.

El hándicap de la producción de papa es que requiere un paquete de insumos importados en moneda libremente convertible, del cual forma parte la semilla. Se encargó a un instituto de investigaciones, adjunto al ministerio de la Agricultura, desarrollar la producción de la papa –semilla nacional. Hacia finales de la década de los 80 se lograba producir una parte de la semilla de papa que se sembraba, aunque con ella los rendimientos resultaban menores, con respecto a la semilla importada de Canadá y Holanda. Quizás si se hubiese continuado en esa dirección se hubiesen logrados mejores rendimientos.

En 1974, regresé a JUCEPLAN, como uno de sus vicepresidentes (había estado cumpliendo funciones en otros organismos). La disponibilidad de moneda convertible para las importaciones necesarias era siempre insuficiente y se requería hacer reducciones.

Observaba que determinados funcionarios del ministerio de Agricultura, así como algunos de mis compañeros de JUCEPLAN (entre los que atendían este sector), proponían reducir las importaciones destinadas al cultivo de papa y, por ende, reducir la producción papera. Argumentaban que, en definitiva, la papa era agua y almidón, con alto insumo de moneda convertible.

Siempre me opuse a estas propuestas de rebajas.  

Lo más importante era que Fidel apoyaba de forma priorizada la producción de papa.

Para la población un sostenido abastecimiento de papas era y es importante.  

La producción se mantuvo, con bajas y altas, durante los quince primeros años del Período especial. Se sembraban 12 000-14 000 hectáreas, con buenos rendimientos. La producción anual oscilaba entre 300 y 350 000 toneladas anuales.

Entre los años 2000-2005, el promedio anual de los rendimientos paperos cubanos (25,8 ton/ha) fue ligeramente superior al de la Unión Europea (25,6).

Pero… a partir del año 2007, en Cuba se inició un proceso de reducción de las áreas dedicadas al cultivo de la papa. Poco tiempo después se quitó la papa de la lista de los productos que se vendían por medio de la libreta de abastecimientos que tiene cada familia. El que deseara comer papas debía comprarlas en los agromercados a precios resultantes de la oferta  y demanda.

Paradójicamente, las Naciones Unidas seleccionaron el siguiente año, 2008, El Año de la Papa.

 

 

 

Se declaró la guerra contra la papa

 

En los últimos 8-9 años la situación ha cambiado. Es probable que aquellos criterios antipapa (u otros similares) tomaron fuerza y se convirtieron en acciones tendientes a reducir el cultivo de papa. Entre los años 2004-2014 el área sembrada se redujo cinco veces y la producción seis. [1]

En el VI Congreso del PCC (abril de 2011) se aprobaron los 313 Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, entre ellos 37 específicos para el sector agropecuario. En algunos de ellos se nombran o priorizan una docena de productos. La papa no se menciona en ninguno.

Conscientemente se ha ido, reduciendo en el panorama agrícola cubano, la producción de papa.

Desde hace años se ha trabajado para aumentar la producción de otras viandas, cultivando más áreas, introduciendo nuevas variedades e insumos para elevar los rendimientos y la producción.

Al principio se tuvo éxito. Los rendimientos de las otras viandas (boniato, malanga, y plátano vianda), crecieron 50% entre finales de los años 90 hasta mediados de la primera década de este siglo. El área cultivada de estos productos creció 17%. La combinación de ambos factores impulsó un crecimiento de 80% de la producción. Sin embargo, después ese impulso se paralizó.

En los últimos años el rendimiento promedio de esos alimentos ha crecido muy poco,  el área cosechada se redujo 10% y la producción de estas tres viandas se estancó. Como la producción de papa disminuyó más de 70%, en los últimos tres años la oferta de papa ha caído en más de 10%.

 

Meditemos

Es una realidad que en los últimos años ha habido grandes tensiones en la disponibilidad de divisas. Es cierto también, como ha precisado el presidente Raúl Castro, que no podemos consumir lo que no tenemos cómo financiar o pagar. Últimamente se ha informado que el paquete de importaciones para garantizar la producción tradicional de papa implicaría  importaciones por 40 millones de dólares y que el país no tiene recursos para respaldar esa cantidad.

 

Reconsideremos

Cuba se ubica, en cuanto a rendimiento, en el grupo de los mejores productores de papa. Sin embargo, no sucede así con otros cultivos, donde los resultados están muy por debajo de la media mundial y del propio pasado cubano. Por ejemplo:

  • Tomate: el rendimiento que se alcanza en Cuba es de 12 ton/ha, casi el mismo nivel que lograba hace 60 años, mientras que el nivel mundial sobrepasa los 23 ton/ha: Chile 91 ton/ha, Estados Unidos 83 ton/ha, Canadá 62 ton/ha, Argentina 44 ton/ha.
  • Arroz: en 1989 se alcanzó un rendimiento de 3,5 ton/ha, después disminuyó hasta 2,5. En años recientes se pudo volver a alcanzar el rendimiento de 25 años atrás, o sea, las 3,5 ton/ha. El rendimiento medio mundial es de 4,5 ton/ha: Estados Unidos 8,5 ton/ha: Viet Nam 5,5 ton/ha
  • Cítricos: en franco decrecimiento en los últimos años, siendo actualmente de 5 ton/ha, de cuatro a siete veces inferior a los países que van de punteros, promedio mundial 14ton/ha, Estados Unidos e Israel 34 ton/ha, Brasil 22 ton/ha.
  • Caña de Azúcar: el rendimiento en el 2014 fue de 40 ton/ha, un tercio menor al rendimiento cubano que alcanzo en 1989. .(60 ton/ha.). Rendimiento medio mundial: 70 ton/ha: Brasil 75 ton/ha: Australia 82 ton/ha

Reducir drásticamente la producción de papa, cultivo en el cual Cuba clasifica entre los buenos productores, no parece tener mucha lógica. Probablemente estemos  tirando por la borda decenas y decenas de años de cultura papera, cuya recuperación en un futuro seria trabajosa y larga en el tiempo.

 

Tomemos en cuenta al consumidor

La papa es un producto muy demandado por la población. Parte de la cocina cubana está basada en la papa. Este producto tiene posibilidades para combinarse con otros. La mayor parte de las familias en La Habana y otras ciudades identifica la papa como la vianda salvadora, para hacer varios platos y la más útil en momentos de premura. Con ella resuelven la comida de la familia el domingo en la noche a base de tortillas de papa y huevo o un revoltillo de papa y huevo, o una ensalada con papas. Un pan con tortilla de papas y huevos refuerza la alimentación del muchacho cuando la comida de la escuela esta floja. 

El consumo por habitante en la actualidad es, cuando más, de unas 10-11 libras, seis veces menos que hace treinta años. En 2014, la papa solamente representó 3% de toda la producción de tubérculos y viandas. Cuando esa menor cantidad de papa logra llegar a los lugares donde se vende (agromercados, mercados, etc.), parte de la misma es acaparada por unos pocos que después van vendiéndola por los domicilios  a razón de dos o tres CUC[1] por una bolsa con cuatro o cinco libras. Esos acaparadores  compraron la papa en pesos cubanos no convertibles para después venderla en pesos convertibles. De esa forma, el que compre una de esas bolsas estará pagando 10 pesos no convertibles por cada libra de papa. Mil centavos por una libra de papa.  

Tomando unas palabras recientes de un discurso de Homero Acosta, "hacer nuestro socialismo más participativo, inclusivo y democrático,[2] incluyamos ese propósito en la planificación, que se torne más democrática, más participativa por parte del consumidor.

 

Estamos importando papa

Antes del triunfo de la Revolución, Cuba importaba papa de los Estados Unidos, después se autoabasteció e incluso, como ya se explicó, comenzó a exportar. Como la producción de papa se va eliminando, el sector del turismo y las corporaciones que operan las tiendas que venden en moneda convertible, están importando papa precocinada, prefrita, etc. En la medida en que continúe incrementándose el flujo turístico, la creación de restaurantes privados y otros servicios, la demanda creciente obligará a aumentar las importaciones de papa. Cuando se alcance la cifra de cuatro millones de turistas anuales, durante los meses de alta, cada día estarán vacacionando en el país 120 000-130 000 visitantes, y ellos van a demandar papa en sus comidas. ¿Será posible que estemos ahorrando divisas al erradicar el cultivo de la papa y estemos gastando divisas en importar papa procesada que cuesta seis, siete, ocho veces más?

No tiene mucha lógica reconvertir a Cuba en importadora de papa, y ahora en peores condiciones, pues serán importaciones de papa preprocesada que cuesta muchísimo más. El Ministerio de Agricultura construyó una pequeña fábrica de papa prefrita en Ciego de Ávila para vender al polo turístico del norte de esa provincia. ¿Estará funcionando o estará paralizada? ¿Por qué el Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL), en coordinación con el de Agricultura, no reconvierte algunas plantas en La Habana y Matanzas para producir papa prefrita y precocinada para vender al sector turístico y otros demandantes? EL MINAL utiliza  sus capacidades industriales a menos del 70%.

 

Huracanes y papa

Hace varios años que la zona occidental del país no ha sido afectada por huracanes. Desgraciadamente eso ocurrirá tarde o temprano. Grandes áreas productoras de plátanos probablemente serán afectadas, y su recuperación tomará  dos o tres años. Eso es parte de la vida en el trópico. Como la temporada ciclónica es de junio a noviembre –cuando ya la papa esta cosechada–, las cantidades almacenadas pueden contribuir en parte a paliar la ausencia de plátanos. Adicionalmente, debe considerarse que la papa tiene un ciclo muy corto, se siembra en octubre y la cosecha comienza a finales de febrero o inicios de marzo. 

 

La semilla de papa cubana

¿Qué sucedió con aquellas investigaciones y  experimentos? Los años más difíciles del Período especial afectaron seriamente el trabajo de las setenta instituciones creadas para las investigaciones agropecuarias. Desconozco qué camino tomaron las investigaciones orientadas a  lograr una papa –semilla cubana– que diese buen rendimiento. Eso es importante, pues en el paquete que se menciona de 40 millones de dólares de importaciones necesarios para restablecer la producción de papa, la mitad o más  se emplea en comprar semilla. Como ha sucedido en buena parte del sector de la ciencia, es probable que muchos de los investigadores de esa institución se trasladaran hacia otras actividades.

En Perú, la FAO y las Naciones Unidas financian el Centro Internacional de la Papa, para desarrollar ese cultivo y la adaptación de semillas.

 

Sugerencias

En materia económica, las soluciones extremas y drásticas no son las mejores. Siempre hay opciones. Una virtual eliminación del cultivo de papa a la larga nos convertirá en importadores. Si se afectan las áreas de plátanos por huracanes, no se podría contar con la papa para atenuar la penuria alimenticia.

Podemos tomar la decisión de forma centralizada y negarle al consumidor cubano comer papa; que la sustituya por boniato, malanga y plátano. Pero no podemos imponerle al turista y a la población extranjera que reside en Cuba que no coma papa. La va a demandar. Y, entonces, la importaremos en grandes cantidades.

¿Tenemos derecho, por medio de una decisión administrativa central, a negarle al pueblo que coma papa? No creo que deba ser así. Podríamos profundizar y trabajar con las investigaciones y la industria nacional para reducir el componente importado. ¿Si una vez pasamos de importadores de papa a exportadores, podríamos intentarlo de nuevo? ¿Es locura pensar así?

“Debíamos tener claro un común denominador en torno al desarrollo: no podemos basarlo en uno, dos, tres o cinco productos. Todos tienen que aportar”.[3]

  • Cuba participa en el pelotón de los productores a nivel mundial que obtienen relativos altos rendimientos.
  • Después de alcanzar el nivel de 25 ton/ha, ni el Período especial pudo  deteriorar esos rendimientos.          
  • Tenemos una cultura papera y tierras muy adecuadas para ese cultivo.
  • Si hace treinta años exportábamos papa, ¿por qué no podemos hacerlo? Ahora mejor que antes, cuando ya existe la infraestructura de almacenamiento en frigoríficos, cerca del puerto de La Habana.
  • ¿Si en el Caribe viven 30 millones de personas y vacacionan  24 millones de turistas, puede Cuba exportar a las islas papa de alta calidad?
  • ¿Si algún día se eliminase el bloqueo, no será posible exportar papa a los Estados Unidos? ¿Estoy loco? En Economía, como en otros aspectos de la vida, no todo es negro o blanco. Hay variedades de grises. Los Estados Unidos, uno de los mayores productores de papa del  mundo, producen 40 variedades de papa. El grueso de su producción se realiza en estados con fríos inviernos y mucha nieve (Idaho, Montana, Iowa). Y producen la papa solamente durante algunos meses del año. Los estados tradicionales suministradores de  agroproductos de invierno (Florida, California) cada vez tienen más escasez de tierras (grandes urbanizaciones) y pocos recursos hidráulicos. Los Estados Unidos, con sus rendimientos de 42 ton/ha importan papa de China –y de otros países–, la cual solamente logra rendimientos cuatro veces más bajos que el país comprador.
  • Las ganancias por las exportaciones de papa (sean muchas o pocas) contribuirán a reducir el hándicap de la papa en sus requerimientos de importación. En las tierras rojas de La Habana-Matanzas una hectárea de papa pudiese dar ingresos como mínimo por 3 500-4 000 dólares. Esa misma hectárea, sembrada de caña, permitiría exportar 5,5 toneladas de azúcar, con ingresos de 1 600-2 000 dólares.[4]   

 

Muchos Papas, pero ¿dónde está la papa?

Con la jocosidad propia del pueblo cubano, a raíz de la reunión sostenida en La Habana por el Papa Francisco y el Pope Kirill de todas las Rusias, en febrero de 2016, muchos bromeaban: “Muchos Papas, pero ¿dónde está la papa?”.

Respuesta: "La papa no está".

Cada vez se siembra menos y las intenciones se orientan a reducir su producción a una cantidad muy pequeña. Las lluvias de enero y febrero de este año 2016 han afectado seriamente las áreas sembradas de papa, según declaraciones del compañero Machado Ventura, Segundo secretario del Partido Comunista de Cuba. Es probable, entonces, que este año se disponga de poquísima papa.

Al terminar de escribir, realmente no sé si esto es un artículo o un ruego.

Es mi opinión y un alegato para cambiar esa política e intentar salvar la producción de papa.

 

 

[1] El CUC es la moneda convertible cubana y su  tasa de cambio es de 1CUC x 25 pesos no convertibles.

[2] Discurso el 25 de febrero en el 40 Aniversario de aprobada la Constitución cubana vigente.

[3] Raul Castro: Intervención en la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 6 de julio de 2013.

[4] Precios utilizados: Papa = $150 -180 por tonelada; Azúcar = 13- 16 centavos USD por libra.  

 

[1] La Oficina Nacional de Estadísticas e Información de Cuba (ONEI) informa, en su sitio web, que hasta septiembre de 2015 la producción de papa ha sido de 123 mil toneladas y el área cosechada subió a 5 200 ha.