Los actores en las relaciones laborales en Cuba ante el nuevo escenario económico. ¿Los mismos de años atrás?

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(Este texto obtuvo Mención en el Premio Temas de Ensayo 2012)

 

Aunque teóricamente son los mismos de años atrás, en el nuevo contexto económico cubano los actores sociolaborales se transforman, de manera que ya no resultan iguales en su funcionamiento e interrelación.

La empresa estatal, que hasta años recientes era absolutamente mayoritaria, mantiene su papel primordial, pero se redimensiona en su forma, y se hace en no pocos casos más aplanada en sus estructuras, y se prevé que adquiera un papel aún más activo desde el punto de vista de su eficiencia, a partir de la descentralización de toma de decisiones en sus directivos.

Por otra parte, se incrementan las formas de trabajo no estatales, una importante cantidad de trabajadores vinculados al sector estatal comienzan a prestar labores en nuevas formas de gestión económica, algunos como prestatarios individuales de servicios, otros arrendando locales a empresas estatales donde antes ejercían labores como empleados públicos, y pasan de empleados del sector estatal a trabajadores del no estatal.

Paralelamente, otros trabajadores laboran en diversas formas de organización en el sector agrícola (cooperativas de producción agropecuaria, de créditos y servicios, usufructuarios de tierras, o en las denominadas Unidades Básicas de Producción Agropecuaria), muchos de los cuales tributan o forman parte del sector no estatal, según sus formas de organización.

También existen trabajadores que prestan sus servicios en empresas asociadas con capital extranjero, con sus regulaciones específicas.

Dentro del sector no estatal se potencia el trabajo por cuenta propia, autorizado a ejercer en poco más de 180 actividades y en el que hoy se encuentran más de 390 000 trabajadores, porciento importante dentro de la fuerza laboral del país. Dentro de este sector específico se ha autorizado que trabajadores considerados hoy por cuenta propia proporcionen sus servicios a otros de igual condición.

En resumen, en este nuevo escenario participan variados actores o sujetos, que ejercen alguna forma de labor:

a.         Aquellos que ejercitan modalidades de empleo en el sector estatal.

b.         Aquellos que laboran en formas no estatales.

c.         De modo específico, dentro del sector no estatal. aquellos que laboran por cuenta propia.

d.        Dentro del trabajo por cuenta propia, aquellos que laboran por cuenta ajena o dependientes económicamente de otros trabajadores dentro del sector por cuenta propia.

En el Código de Trabajo, máxima norma en materia laboral, no se valoran más que las relaciones donde existe empleo, cuando existe subordinación, donde coexisten un empleador y un empleado. Este Código no incluye regulaciones relacionadas con el creciente segmento de trabajadores por cuenta propia. En regulaciones de menor jerarquía que el Código de Trabajo sí se reconocen normas sobre cómo inscribirse, qué trámites realizar, cómo lograr la protección de la seguridad social, qué derechos poseen, entre otros, los de la maternidad de la mujer en esta condición laboral.

Tomando en cuenta el incremento del sector no estatal, como porciento importante de la fuerza de trabajo, ¿debe continuar la legislación laboral como se encuentra hoy?

 

El contexto internacional

Desde comienzos de los 90 del siglo pasado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT)[1] inició un proceso de reconsideración de las normas internacionales de trabajo para proteger los derechos del trabajador autónomo, no dependiente de otro, en momentos en que este sector laboral creció desmedidamente en todo el mundo y, como regla, sin protección laboral y social, ante la introducción de políticas económicas conocidas.

En la mayoría de los Estados, la definición del trabajo independiente proviene de normas fiscales o contables, del derecho de Seguridad Social, del derecho Civil o del Código de Comercio, no precisamente del Derecho Laboral. Por ello, en casi todos los Códigos de Trabajo o Leyes Laborales había sido exceptuado el trabajo autónomo o por propia cuenta. Sin embargo, también estas prácticas regulatorias, en los últimos años, han comenzado a modificarse.

En España, en la cultura sindical se había consolidado desde hace años la figura del TRADE (Trabajador Autónomo Dependiente) que responde en líneas generales a la identificación ya realizada.[2]

En Ecuador en la Constitución del 2008 de manera expresa se garantiza el derecho del trabajador o trabajadora autónomos identificados como “independientes”, a ser protegidos por la seguridad social.[3]

La Constitución de Bolivia del 2009 expresa que las trabajadoras y los trabajadores de pequeñas unidades productivas urbanas o rurales, por cuenta propia, y gremialistas en general, gozarán por parte del Estado de un régimen de protección especial, mediante una política de intercambio comercial equitativo y de precios justos para sus productos, así como la asignación preferente de recursos económico-financieros para incentivar su producción. A ello se agrega que las trabajadoras y los trabajadores por cuenta propia tienen el derecho a organizarse para la defensa de sus intereses, así como que, en amparo de sus fuentes de trabajo y en resguardo del interés social podrán, de acuerdo con la ley, reactivar y reorganizar empresas en proceso de quiebra, concurso o liquidación, cerradas o abandonadas de forma injustificada, y conformarán empresas comunitarias o sociales. Se agrega que el Estado podrá coadyuvar a la acción de las trabajadoras y trabajadores.[4]

En resumen, de estas consideraciones se puede apreciar que los objetivos finales de las razones emitidas por la OIT o plasmadas en las legislaciones mencionadas han tenido como fin lograr alguna protección mínima para los trabajadores autónomos, no subordinados, sean dependientes o no.

 

¿Cómo se regulan estas variadas formas de trabajo en Cuba?

Como hemos valorado, en el Código de Trabajo cubano solo se hace referencia a las regulaciones que tienen relación con las modalidades de empleo, no directamente con el trabajo por propia cuenta. Esta norma expresa regulaciones relacionadas con el trabajo subordinado, de contenido generalmente civil, administrativo y tributario. Este Código continuó la tendencia internacional existente en el momento de su emisión.

A medida que empezó a expandirse, el sector no estatal de la economía comienza a incrementarse y a interactuar con el resto de la sociedad. Ante la realidad de nuevos actores o sujetos sociales, planteamos varios problemas:

a.   ¿sería adecuado mantener el mismo criterio de que en el Código de Trabajo solo se haga referencia al trabajo subordinado? ¿O sería pertinente incluir también en su contenido regulaciones sobre el trabajo autónomo?

b. ¿Se valoraría o no como trabajo subordinado también el que realizan aquellos trabajadores por cuenta propia contratados por otros trabajadores por cuenta propia?

Si bien estas interrogantes hacen énfasis en el sector no estatal y de modo particular en los trabajadores por cuenta propia, segmentos que experimentan las mayores modificaciones, habría que añadir en estas consideraciones también al sector estatal, en tanto continuará siendo el preponderante en la economía cubana.

Consideremos por separado ambos segmentos.

a. Trabajadores que ejercen modalidades de empleo en el sector estatal.

Se comienzan a modificar estructuras, formas de funcionamiento y de gestión, se crean nuevas empresas o grupos empresariales, las organizaciones presupuestadas también introducen cambios en sus estructuras y organización, todo lo cual impacta en las relaciones laborales.

Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en sus acápites del 13 al 24, establecen las acciones encaminadas a perfeccionar a la empresa estatal y a las cooperativas en función de lograr a un agente económico más diligente y eficaz.

a. Las empresas, a partir de las utilidades después de impuestos, cumplidos los compromisos con el Estado y los requisitos establecidos, podrán crear fondos para el desarrollo, las inversiones y la estimulación a los trabajadores.

b. Los ingresos de los trabajadores y sus jefes en las empresas estatales y las formas de gestión no estatal estarán vinculados a los resultados que se obtengan.

c. Las empresas aportarán parte de sus utilidades después de impuestos para crear en la organización superior de dirección empresarial un fondo de compensación destinado a cubrir desbalances financieros.[5]

Los principios contenidos en el actual Código de Trabajo cumplen los principios internacionalmente aceptados del Derecho Laboral, así como los objetivos generales que incluso hoy en virtud de las modificaciones en el escenario económico, ilustran y han de ilustrar esta rama del Derecho en Cuba, como en otras partes del mundo, pues establece aspectos como:

a.    Jornada de trabajo, tiempo de trabajo y descanso.
b.    Condiciones de trabajo: contratación laboral, formas de modificación, suspensión y modificación de la relación laboral, seguridad y salud laboral.
c.    Vacaciones.
d.   Salarios. Organización, condiciones y garantías del salario.
e.    Seguridad Social.
f.     Protección especial a la maternidad.
g.    Formación y capacitación.
h.    Disciplina laboral.
i.      Formas de solución de conflictos.
j.      Negociación colectiva.
k.    Seguridad social.
l.      Inspección del trabajo.

No obstante, quizás deben valorarse para este sector del trabajo estatal aspectos como los siguientes:

a.     Modificar la enunciación de los objetivos del Código de Trabajo, al cambiar el escenario, así como el objetivo general de regular las relaciones de trabajo o el de establecer las bases generales para el ejercicio de cualquier forma de trabajo, con lo que no se distinguirían las relaciones de empleo o de subordinación de las autónomas, a fin de incluir a nivel del Código el trabajo por propia cuenta.
b.    Contratación laboral. En parte del sector agrícola existe una disfunción al respecto, pues en ocasiones confluyen en una misma persona el asociado a una de las formas de organización y el trabajador contratado, lo que debe revisarse; así como perfeccionar los procedimientos de contratación de las organizaciones estatales a los trabajadores que prestan sus servicios desde el sector no estatal.
Disciplina laboral. En años recientes se emitieron normas dirigidas a fortalecer la disciplina en el trabajo, cuyos resultados no han sido los esperados. Se requiere una valoración integral de los factores que la provocan, pues las normas por sí solas no resuelven problemáticas tan complejas como esta, si consideramos que no se refiere solo a la aplicación de medidas disciplinarias, sino que involucra el sistema de trabajo existente en una organización, como conjunto de normas, prácticas y procedimientos que se ejercitan dentro de la misma; y las relaciones de responsabilidad mutua entre los trabajadores y trabajadoras, durante el proceso de cooperación del trabajo, regulado por normas jurídicas y sociales. La disciplina no solo se expresa en el cumplimiento de aquellas normas laborales básicas, como las de cumplir la jornada y el horario de trabajo, no provocar afectaciones a la organización, sino también en cumplir normas de seguridad y salud en el trabajo, e incluso normas tecnológicas.
d.    Desempeño laboral. En algunos lugares, la evaluación del desempeño, medio por el cual se mide periódicamente la idoneidad en el trabajo, tiene una alta carga subjetiva, no se realiza sobre bases reales de medición o de acuerdo a planes de trabajo concretos, o no se realiza periódicamente. Se ha utilizado más que para la búsqueda de reservas del trabajador para remarcar incidencias pasadas; o se confecciona mecánicamente, o no se analiza debidamente con el evaluado. No se trata de cómo se encuentra regulada la evaluación del desempeño en las normas, sino de deficiencias en su aplicación.
e.     Seguridad y Salud laboral. Debe perfeccionarse la determinación de riesgos y la adopción oportuna de las medidas para disminuirlos o erradicarlos, para lo cual existe una amplia cultura, pero requiere perfeccionarse en las nuevas condiciones. La regla en Cuba es que lo más importante en materia de seguridad y salud en el trabajo es la prevención, concepción a todas luces acertada.
f.     Solución de conflictos. Existen criterios sobre si debe retomarse o no la instancia provincial en la esfera judicial. De retomarse, debe valorarse si sería adecuado modificar el actual procedimiento de revisión, si pudiera o no reclamarse ante los órganos jurisdiccionales, u otras medidas distintas a modificar definitivamente el status laboral del trabajador. Se requiere una ley procesal laboral, que disponga en un solo texto cómo actuar ante inconformidades en materia disciplinaria o en la reclamación de derechos laborales.

g.    Salarios. Su organización y entrega mejorará en la medida en que se incrementen los resultados económicos y la productividad en el trabajo. Si bien se ha comenzado a profundizar en la aplicación de sistemas de pago, con énfasis en el pago por resultados, se presentan elementos que deben erradicarse, para permitir que estos sistemas cumplan su doble función de elevar constantemente la calidad, el ahorro, la producción, la prestación de los servicios y la eficiencia, así como la calidad de vida de los trabajadores y su familia en correspondencia con los resultados de su trabajo. Algunos de los aspectos que han lastrado la aplicación de estos sistemas de pago son.

  •  Ausencia de una concepción sobre cómo instrumentarlos.
  •  Inadecuado diseño de los sistemas de pago, que no siempre se realizan como se debe, con el afán de vincular a todos los trabajadores.
  •  Falta de evaluación sistemática de la aplicación de los sistemas y sus efectos.
  •  No se incrementa la productividad, ni se potencian las medidas de organización del trabajo.
  •  Se aplican sistemas de pago sin estar creadas las condiciones técnicas organizativas.

h.    Negociación colectiva. En las nuevas condiciones económicas y laborales, al descentralizarse decisiones a nivel empresarial, las reglamentaciones de organismos centrales deben acordarse a partir de las modificaciones en los convenios colectivos de trabajo, que se suscriben en cada organización. Estas modificaciones implicarán potenciar los procesos de negociación colectiva, así como la capacitación de sus participantes, para asumir decisiones que antes no tenían.
i.      Debe atenderse la tendencia actual a administrativizar el derecho laboral, por el incremento de la cantidad de cargos calificados como funcionarios, lo que influye significativamente en los procesos de solución de conflictos de estos trabajadores.

Estas deficiencias responden menos a la legislación, que a su cumplimiento efectivo. Se trata de aplicar lo dispuesto en las normas. Es en los siguientes sectores, dado su actual dinamismo, donde deben introducirse las principales adecuaciones.

b. Trabajadores que laboran en formas no estatales.

Para el sector que labora en formas diversas de gestión, sociedades mercantiles de capital cubano, empresas constituidas a partir de la inversión extranjera, en general, sus regulaciones laborales se adecuan a las vistas para el sector estatal, que responden a los objetivos y principios generales del Derecho Laboral cubano. No obstante, ante las anunciadas modificaciones que se generarán en las regulaciones sobre inversión extranjera, se hace necesario retomar las ideas de 1995, a fin de acordar la política laboral y de seguridad social en este segmento económico mixto, y que entonces determinó un necesario distanciamiento de prácticas neoliberales imperantes en otros países.

Partiendo de la necesidad de mantener las entidades empleadoras en la inversión extranjera, se trata de cómo perfeccionar su papel en el suministro de fuerza de trabajo a las empresas mixtas o de capital totalmente extranjero, entre cuyas funciones se encuentra contribuir al cumplimiento de la legislación laboral y social cubana al respecto.

c. Trabajadores que laboran por cuenta propia;

d) Trabajadores que laboran por cuenta ajena dentro del sector por cuenta propia.

Este segmento, que se desarrollará cuantitativa y cualitativamente en un breve plazo, ya ha estado evolucionando. Mientras compartimos estas ideas, continúa cambiando.

Es necesario que en la legislación general, o sea, el Código de Trabajo, se regulen las condiciones generales para los trabajadores autónomos, y para aquellos que se subordinan a otros trabajadores de igual condición, como medida social para lograr su mayor protección, lo que a la vez sería un límite para evitar tratos discriminatorios o desmedidos. Adoptar esta regulación constituiría una diferencia importante con las regulaciones referidas al trabajo no estatal en otros países, cuyas características conocemos.

Se refuerza la idea de incluir estas prescripciones en el Código de Trabajo, si valoramos que todos los trabajadores por cuenta propia, según recientes disposiciones, pueden recibir o utilizar la fuerza de trabajo de otros trabajadores. En este caso, se establecen relaciones quizás no de exacta subordinación, pero sí de dependencia económica y organizativa, y se generan vínculos laborales permanentes entre el trabajador que utiliza fuerza de trabajo de otros y los que la proveen, que también impacta en el campo del trabajo.

En la Resolución No. 32/10 de la Ministra de Trabajo y Seguridad Social se establece la obligación de que en su labor los trabajadores por cuenta propia deben mantener, en los lugares donde ejerzan la actividad, el cumplimiento de las normas sobre el ornato público, la seguridad en el trabajo, la higiene comunal, sanitaria y la preservación del medio ambiente. Pero no se define en cuanto a la dependencia de unos trabajadores por cuenta propia respecto a otros aspectos esenciales en el desarrollo del proceso de trabajo, tales como duración de la jornada, remuneración, vacaciones, que no debe quedar a merced de lo que solo acuerden unos y otros.

Por otra parte, estimar que estos trabajadores por cuenta propia dependientes de otros no realizan más que acciones de prestación de servicios significa negar que en ese proceso de prestación, sea cual fuere, se ejercen oficios, labores, interviene una persona que trabaja o cumple funciones que otros les encomiendan, a cambio de una entrega económica, y que al ejercerlas cumplen objetivos sociales.

Considerando que en estas formas de trabajo no estatales se ejercen funciones determinadas, en jornadas específicas, establecidas o no, que dan lugar a un ingreso económico; que como parte del trabajo deben cumplirse normas de protección al trabajador, fiscalizadas por oficinas gubernamentales; y que el trabajador de este sector debe tributar a la seguridad social, el incremento de dicho grupo laboral, así como la necesidad de protegerlo ante cualquiera de las incidencias que se pueden presentar en el proceso de trabajo, se debería:

  • Incluir en el Código de Trabajo las normas mínimas que han de cumplirse para este sector, aunque no sean similares a las del estatal, dadas sus diferencias.
  • Evitar, por ejemplo, que trabajadores de este sector, laboren en jornadas y horarios excesivos, lo que afectaría su salud; y asegurar que reciban ingresos acordes a un nivel mínimo local o territorial, y disfruten de vacaciones.

El Código de Trabajo debe regular aspectos, no en normas diferentes, dada la importancia y tamaño actual y futuro de este sector, y su impacto en la economía del país.

Este artículo no es más que una aproximación a cómo se encuentran regulados actualmente, en la legislación laboral cubana, los sujetos de derecho que interactúan en el proceso de trabajo, y de qué manera pudieran regularse en el futuro inmediato, sin desconocer otros criterios, que puedan enriquecer nuevas y mejores consideraciones. Su objetivo es solo dar inicio a un intercambio.

 

 


[1]. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada el 11 de abril de 1919.

[4].www.sindlabautonomos.org/III NORMAS LATINOAMERICANAS/Normas_Constit_Leyes_3_Bolivia_09.pdf.