Pensar y transformar la Universidad cubana: debate de Último Jueves (+Fotos)

¿Qué es una universidad? ¿En qué medida se considera que estas cumplen su papel? ¿Qué se necesita para alcanzar una universidad a la altura de las necesidades de Cuba? Estas tres preguntas fueron el centro del debate que acogió el pasado Último Jueves la revista Temas, esta vez conformado por un panel bien diverso, integrado por Luis A. Montero, Presidente del Consejo Científico de la Universidad de La Habana y profesor de la Facultad de Química; Jorge Ibarra, historiador, premio Nacional de Ciencias Sociales; Huber Fernández, secretario de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Centro Habana y Carlos Lage Codorniú, analista del Banco Central de Cuba y quien fuera presidente de la Federación Estudiantil Universitaria entre 2005 y 2007.

Fue este un espacio en el que se trazó un mapa de preocupaciones y problemas latentes, pero también de esperanzas en torno a estos centros que en toda sociedad tienen el rol de mover el pensamiento, más allá de graduar profesionales capaces de dar respuesta a una demanda determinada. Quizás la idea más repetida fue que la universidad moderna no debía solo crear conocedores, sino también conocimientos, uno de los asuntos que más preocupan cuando asoman las altas cifras de graduados universitarios cubanos.

“El principal capital de la sociedad socialista es el conocimiento pero esa capacidad para desarrollarlo exige también que los servicios de educación sean superiores”, consideró Carlos Lage Codorniú, pero ¿está siendo la Universidad cubana un espacio de pensamiento?

En ese sentido, Jorge Ibarra consideró que uno de los principales problemas recaía en las metodologías de base, que a veces desconocían importantes corrientes de pensamiento, y trabajaban con métodos positivistas. “Se sigue investigando sobre la base de hechos y personalidades, de pasajes y acontecimientos y se estudian menos los contextos, los procesos en la historia”.

Se trata de un problema multidimensional, al que no se miró con espejuelos monocromáticos. Diversos ítems estuvieron en la agenda de preocupaciones: la calidad de los profesores, los procesos de descapitalización al interior de la universidad cubana, las asincronías a veces existentes entre los intereses de las organizaciones estudiantiles y las universidades, el éxodo de profesionales, la reproducción de miradas estrechas, aferradas a campos de saberes concretos, el desarrollo aún incipiente de las nuevas tecnologías de la Información aplicadas a los procesos de conocimiento…

De acuerdo con Montero, uno de los principales problemas de la universidad cubana es que su capacidad inversionista está deprimida (…) A esto se suma la retribución material, el poder adquisitivo, cuestiones que están generando la descapitalización de estas instituciones. Sin embargo, para Carlos Lage, economista, no es solo lo referido al salario y condiciones económicas lo que está causando estragos al interior de las Universidades.“Hay que organizar la vida institucional de la Universidad de modo distinto, pues esta es una de las principales causas del éxodo de profesores".

Otro de los temas a los que se hizo alusión tuvo que ver con la necesaria sinergia que debe existir entre los profesores y los estudiantes universitarios, así como de la Universidad como ente con sus comunidades y barrios. “Los órganos populares por sí solos no pueden llevar adelante procesos de transformación, necesitan guía, asesoramiento, la presencia de la universidad y esto es algo que tiene que ser aprovechado (…) En Centro Habana, por ejemplo, hay muchos proyectos que sin la universidad no se hubieran podido dar”, argumentó Huber.

Una de las sorpresas de la tarde fue encontrar entre el público asistente a la reconocida intelectual cubana Graziella Pogolotti, quien dejó ante los presentes una sabia reflexión: “Las universidades tienen que estar en contacto con las realidades concretos de los países y ser centros de producción de conocimiento que estén también en función de la soberanía, de superar la dependencia cultural y científica en el terreno del pensamiento".

“Esta discusión en torno a las universidades debería formar parte de un gran debate en torno a los procesos de integración en América Latina, porque la neocolonización del pensamiento es un asunto que nos concierne a todos”, enfatizó Pogolloti.

Este es apenas un recorrido general por las múltiples ideas compartidas el pasado jueves; espere pronto la reseña de lo ocurrido, con más detalles.

El panel estuvo moderado por el director de la revista Temas Rafael Hernández (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)

Carlos Lage Codorniú, analista del Banco Central de Cuba y quien fuera presidente de la Federación Estudiantil Universitaria entre 2005 y 2007, estuvo entre los panelistas (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)

Huber Fernández, secretario de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Centro Habana (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)

Luis A. Montero, Presidente del Consejo Científico de la Universidad de La Habana y profesor de la Facultad de Química. (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)

Jorge Ibarra, historiador, premio Nacional de Ciencias Sociales (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)

El espacio de debate de Último Jueves está vez contó con la participación, como parte del público, de la Dra. Graziella Pogolotti (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)

Público participante en el espacio de debate de Último Jueves dedicado a pensar la Universidad. (Fidel Alejandro Rodríguez/Temas)