Granma, medio siglo después

Este artículo forma parte del dossier: 

El 3 de octubre de 1965, en el escenario del antiguo teatro Chaplin, hoy Karl Marx, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dio a conocer el surgimiento de una nueva publicación: Granma, a partir de la fusión de los diarios Hoy y Revolución.

El nuevo periódico era el fruto de la unidad, no solo literalmente, pues se fundó por la integración de los colectivos que laboraban en las publicaciones del Partido Socialista Popular y el Movimiento 26 de Julio, respectivamente; sino porque su surgimiento formaba parte del arduo y complejo proceso de unidad de las fuerzas revolucionarias, que se concretó también en esa histórica jornada cuando quedaron finalmente agrupadas bajo el nombre de Partido Comunista de Cuba.

La historia de ese día aún reserva otros acontecimientos: la presentación del primer Comité Central del Partido y la lectura de la carta de despedida de Ernesto Che Guevara; pero es en el periódico Granma y sus 50 años de vida donde quisiéramos detenernos.

 

La verdad como principio

El día 3 de octubre de 1965, las palabras de Fidel marcarían el rumbo de la publicación, a la cual consideró “símbolo de nuestra concepción revolucionaria y de nuestro camino”. No solo sería esta la voz oficial de la organización política, sino que sus páginas tendrían que estar, como el propio Partido, al servicio del pueblo y ser fieles defensoras de los principios de la Revolución.

La guía de Fidel, e incluso su presencia en el periódico, matizaron el transcurso de los primeros años de la publicación que se convirtió en un canal de información segura para la población, frente a los diferentes intentos de manipulación y tergiversación llevados a cabo o financiados por el enemigo: la clase oligárquica cubana que había perdido el poder y el imperialismo estadounidense.

Sobre estos primeros años el doctor Julio García Luis diría en su libro Revolución, Socialismo, Periodismo: la prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI: “…tanto en aquel momento (se refiere a 1967)[1] como en los años siguientes, el director Jorge Enrique Mendoza recibía cualquier indicación significativa en forma inmediata de parte de Armando Hart Dávalos, secretario de Organización del Comité Central del Partido, y directamente del alto mando de la Revolución. Granma había desarrollado por entonces una curiosa forma de vinculación con la dirección política del país. Todas las noches era motivo de visita de trabajo —y tertulia amena— por parte de Celia Sánchez Manduley, Manuel Piñeiro Losada, Jesús Montané Oropesa y otras figuras claves del país, quienes de modo informal establecían un puente cotidiano de comunicación con el Partido y el gobierno. El propio Fidel Castro era también asiduo a la redacción, y más de una vez estableció en el periódico su puesto de mando para capear coyunturas de peligro y crisis”.[2]

La verdad se convirtió en la columna vertebral del ejercicio periodístico, y junto a la labor informativa, también cumplió roles de orientador y movilizador de las masas populares.

El pueblo, por su parte, reconoció esa forma de actuar y le concedió un papel primordial en el concierto de los medios cubanos.

En las páginas de Granma aparecieron no solo los discursos de Fidel y las convocatorias a las plazas o las denuncias de las maniobras para destruir la Revolución, sino que también, con mayor o menor timidez, se reflejaron muchos de los problemas que aquejaban a la sociedad en cada momento determinado.

Un reciente estudio de lectoría realizado por el diario, y que llegó a más de 3 200 personas, determinó que para el 83% de los encuestados Granma es todavía una fuente de información de calidad. Además, numerosos usuarios en todo el mundo continúan leyendo los contenidos del sitio web www.granma.cu.

Granma nunca miente, afirman los que se han mantenido desde aquel 3 de octubre de 1965 en sus redacciones, pero a medida que la sociedad se complejiza, la verdad adquiere nuevos matices y el silencio le resta puntos a la credibilidad.

Ese es hoy uno de los grandes retos que tiene Granma: no basta con decir la verdad, hay que decirla primero; y no basta con decirla primero, hay que decirla bien.

El público cubano no es el mismo que en la época de la fundación del diario o aun décadas después. Se trata de personas con mayor nivel cultural, con otras experiencias de vida e incluso, con una mayor diversidad desde el punto de vista ideológico.

A ello se suma que el acceso a la información se ha ampliado, no solo a partir de la irrupción de internet —con su avalancha de sitios web, medios de prensa, blogs, redes sociales, wikis—, cuya penetración en la población es todavía baja comparada con otras regiones (aunque para ser justos, no existen estadísticas exactas hoy que puedan decir cuántas personas navegan tanto a través de redes institucionales, como de la plataforma Nauta, habilitada por Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, ETECSA). La información llega hoy por canales tan variados como la televisión por cable (legal o ilegal) y los dispositivos electrónicos como las memorias flash y servicios de distribución como “el paquete”.

En ese contexto, cada vacío informativo, cada zona de silencio que dejan los medios oficiales como Granma, es un arañazo a la credibilidad forjada durante medio siglo; porque callar, en estas circunstancias, para muchos equivale a mentir.

Eso sin contar que quienes primero informan siembran las matrices de opinión a partir de las cuales se mueven luego los temas, por lo que la tendencia del periodismo cubano, en general, de andar a la riposta, también se ha convertido en un fenómeno dañino.

 

Modernizar la embarcación sin cambiar el rumbo

¿Cómo ir acortando las distancias entre lo que la gente quiere leer en Granma y lo que se publica? ¿Cómo continuar manteniendo el rigor periodístico de los materiales, con fuentes oficiales y no oficiales, y al mismo tiempo lograr un periodismo ágil, que toque los asuntos en el momento en que la opinión pública los necesita? ¿Cómo lograr el equilibrio exacto entre la crítica, el reconocimiento y la representatividad de sectores y provincias? ¿Cómo lograr ser serios sin ser aburridos?

Estas y muchas otras preguntas son a diario temas de discusión en las diferentes redacciones de Granma, que hoy cuentan con un elevado por ciento de jóvenes como redactores reporteros y con no pocos vacíos generacionales para convertirse en los mentores de esos periodistas en desarrollo.

Las respuestas, sin embargo, aún son esquivas y quienes tenemos la responsabilidad de dirigirlo tratamos de encontrarlas mediante un ejercicio de pensamiento colectivo y sobre todo llevando a la práctica todas las buenas ideas que van naciendo, de las cuales evaluamos sus resultados.

Así, por ejemplo, la sección Cartas a la dirección, un espacio para los lectores dentro de la publicación que había existido con diferentes nombres y que se retomó en el año 2008 en una doble página del periódico de los viernes, vio resurgir La coletilla (10 de diciembre del 2013), para marcar la opinión de la redacción en torno a respuestas insatisfactorias que daban los organismos.

Desde el 9 de mayo del 2014 otro cambio se suma: la publicación de los resúmenes sobre los organismos que no dan respuestas a los lectores y que se hace al cierre de cada cuatrimestre.

Más recientemente (25 de septiembre del 2015) se ha sumado a esas páginas lo más visto y lo más comentado en la web, una manera de acercar los dos mundos en los cuales hoy se desenvuelve Granma: la palabra impresa y el ámbito digital.

Cartas a la dirección se encuentra entre las secciones más leídas del periódico, de acuerdo con el estudio de lectoría antes mencionado, y ello se debe en parte a que los lectores se reconocen en las quejas, reflexiones y opiniones que sobre diversos asuntos se publican, en un lenguaje que les resulta más cercano.

Esa es hoy una de las principales vías de construcción de la agenda del medio: las cartas, correos y llamadas a nuestra redacción; a lo que se suman las prioridades editoriales, como todo lo relacionado con la implementación de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución; el seguimiento informativo a las propias informaciones que se publican y en menor medida los comentarios de la web y las informaciones publicadas por blogs o a través de las redes sociales.

Las páginas 4 y 5 de los viernes, fundamentalmente, se han nutrido en múltiples ocasiones de trabajos con una mayor profundidad en la investigación, basados en estos tópicos. Experiencias positivas como "De qué peaje hablamos" (15 de enero del 2014); "Por quién doblan las campanas del desacierto" (14 de febrero del 2015) y los trabajos que le dieron continuidad; "Más que por agua: un debate por la verdad" (3 de noviembre del 2014); "La urea cuesta más cara en el surco del olvido" (1 de abril del 2015) y su secuela; "El dilema de la resina" (9 de abril del 2015) y su continuación; "El reto de continuar creciendo con paso seguro" (31 de agosto del 2015); y "¿Por qué postergar una decisión que traería múltiples beneficios al pueblo?" (7 de octubre del 2015); por solo mencionar algunos, muestran lo beneficioso de esa práctica, a partir de su impacto en la sociedad, la solución de los problemas denunciados y el reconocimiento de los lectores a la publicación.

Por todo ello, materiales de este tipo deberían mantener una presencia constante en el diario; sin embargo regularizarlos no ha sido posible y su aparición se circunscribe a una edición semanal.

Múltiples son los factores que así lo determinan, y van desde la preparación profesional hasta la lentitud con la cual avanzan muchas de las investigaciones que se inician, al punto de no concretarse en el momento que lo precisa la opinión pública.

Conspira también el hecho de que no existe todavía una comprensión social sobre el papel de los medios de comunicación y la comunicación en general, pues es común ver a funcionarios que obstaculizan el acceso a la información, cuando su papel debería ser facilitarla, como parte del servicio público que prestan.

De cualquier modo, estos elementos externos nada tienen que ver con la reproducción de un discurso administrativo que nos aleja tanto de los públicos; con la ausencia de historias de vida o la escasa presencia de la crónica.

A pesar de que desde noviembre del 2013 Granma tiene cada viernes una página dedicada a la opinión y en la cual también se le da espacio a la crónica, aún hay numerosos temas polémicos de la sociedad cubana actual que no se someten a examen o reflexión.

En la aspiración —y más que la aspiración la necesidad, motivada por el contexto antes mencionado y la pluralidad de voces existentes— de convertir al periódico en un espacio de debate y reflexión sobre nuestros asuntos más complejos y urgentes, tanto en el terreno económico como en el ideológico; en ese camino, todavía falta mucho por recorrer.

Aun cuando poco a poco algunos intelectuales de nuestro país se han ido sumando a colaborar con la publicación, particularmente en temas históricos, esa participación no se ha enrumbado hacia la discusión de otros temas y ha faltado el periodismo.

Si el Partido, de quien este periódico es Órgano Oficial, debate abiertamente en sus organizaciones de base todos y cada uno de los asuntos vitales del país; si se desarrollan procesos como el que antecedió a la aprobación de los Lineamientos, de análisis con todo el pueblo; ningún tema debería serle ajeno a Granma, ningún asunto, por espinoso o álgido que fuera.

Hablarlo desde sus páginas y desde las posiciones de los principios revolucionarios que defiende el Partido, contribuiría a encauzar el debate público, que se produce de todos modos y sin acompañamientos que refuercen las ideas, los valores de la sociedad a la que aspiramos.

El mundo de la web nos da día a día esas lecciones: no hay nada secreto, ni las conversaciones telefónicas ni los correos electrónicos, ni las instrucciones dadas con sigilo; no hay nada local, cualquier persona en el más remoto rincón puede convertir en un hecho notorio aquello que fotografió o filmó con su teléfono celular, cualquier individuo con acceso a internet habla de casos o muertes por dengue o cólera, estén certificados o no, y el mundo los cree como verdaderos.

Ese aprendizaje, aunque atañe también a las instituciones rectoras de la política informativa en el país (y es decisivo), tiene que convertirse en parte de la ideología profesional de cada miembro del staff de Granma, de modo que llegue a traducirse en cultura de la profesión ir siempre en busca de la noticia, no esperar instrucciones de ningún tipo y generar contenidos que tengan verdadero valor para los usuarios.

 

El mundo digital: oportunidades y desafíos

Aunque Granma fue el primer periódico cubano con una versión online (1996), el ejercicio del periodismo digital es una de sus asignaturas pendientes.

Si en un inicio, y hasta marzo del 2014, el principal inconveniente era esencialmente tecnológico, al no contar con un sitio web que estuviese al día con las posibilidades que brinda el mundo de los ceros y los unos; hoy la mayor parte la llevan los necesarios cambios en las rutinas, cultura e ideologías profesionales.

Por poner solo un ejemplo, no se explota lo suficiente el lenguaje hipermedia, que conlleva pensar un texto —entiéndase por texto cualquier producto periodístico ya sea imagen o recursos gráficos de otro tipo, audio o video— en el cual se ofrezcan multiplicidad de caminos para ampliar la lectura que se haga del mismo.

Básicamente se continúa reflejando el contenido de la publicación impresa en la digital, con un mínimo de ajustes que no siempre contemplan el más básico de los recursos que ofrece este tipo de soporte: el hipertexto.

No obstante, no todo marcha como en esos inicios. Un salto importante se dio a partir del 14 marzo del 2014, con un nuevo CMS (Content Manager System) que permite una actualización dinámica, mejor organización de los contenidos, mayores facilidades para publicar recursos multimedia, está diseñado para adaptarse a todos los dispositivos desde los cuales se navegue (response) y admite que los usuarios comenten.

Además, se unificaron los dominios —bajo el punto cu— que tenía la publicación, antes dividida entre el diario y Granma internacional, de modo que no se dispersaran los públicos y en una sola quedaran los seis idiomas: español, inglés, francés, italiano, portugués y alemán.

Este cambio tecnológico abrió las puertas a otros en los contenidos, como la realización más frecuente de coberturas en tiempo real y de entrevistas online, la elaboración de algunos productos multimedia y la introducción de servicios como los titulares en tu móvil —gracias a la colaboración de Desoft y Etecsa—, con el potencial de llegar con información a más de tres millones de personas que hoy tienen telefonía celular.

De todos ellos el que más impacto ha tenido es la publicación de comentarios, no solo por la posibilidad de interacción directa con quienes nos siguen, sino porque ha sido la base para secciones del periódico impreso como Tirándole, dedicada a los temas de béisbol; la realización de trabajos periodísticos y el desarrollo de entrevistas online que luego se reproducen en el papel, ya sea con artistas, figuras del deporte o funcionarios para dar respuestas sobre una nueva medida implementada o situaciones que requieren aclaraciones.

Esta práctica ha sido vital, particularmente en el esclarecimiento de las dudas de la población en torno a la implementación de medidas relacionadas con los Lineamientos. Ya no son los periodistas quienes preguntan lo que se imaginan que el pueblo quiere o necesita saber, sino que son los propios ciudadanos quienes preguntan, comentan e incluso cuestionan. Una nueva forma de darles participación en los contenidos del medio.

Otro tanto es el camino andado en las redes sociales, donde al igual que en la web Granma está presente en seis idiomas. Y aunque todavía no se logra el nivel de interacción que sería posible a través de estas, es notable el incremento de los seguidores a partir de los mayores niveles de actividad y particularmente de las coberturas en vivo que también se desarrollan por esta vía.

Para que se tenga una idea, Granma ha pasado de 60 559 seguidores en twitter en agosto del 2013 a más de 95 000 en octubre del 2015; y en Facebook, en igual periodo de tiempo, el despegue ha sido mucho mayor, de 13 204 en agosto del 2013, a más de 155 300 en octubre de este año.

Más significativo que el número de visitas al sitio —7 millones 126 030 entre marzo y diciembre del 2014 y 7 millones 726 315 desde enero hasta el 17 de octubre del 2015— es el cambio experimentado en quienes nos leen, pues si bien desde que el nuevo CMS está en funcionamiento es Cuba el principal país desde donde nos llegan los lectores, esto se ha ido incrementando con el tiempo.

En el año 2014 Cuba llevaba el mayor número de visitantes (29,6%), seguido por Estados Unidos (17,3%) y España (8,1%); actualmente son los mismos países, pero los por cientos varían: 34,8%; 16,5% y 7,8% respectivamente.

Que el público cubano con acceso a internet o a intranet, y por tanto con posibilidades de consultar otras muchas fuentes de información, se esté acercando cada vez más a Granma, es un indicador de que aun cuando no hemos logrado todo lo que podríamos y deberíamos, no estamos tan distantes del camino.

Fidelizar estos públicos, proporcionarles cada vez más información de utilidad y poco a poco convertir a la publicación en un multimedio, es una aspiración que, aunque pueda parecer distante por las condiciones actuales en cuanto a los profesionales para realizarla y los medios para ello; la práctica (como la más reciente cobertura de la visita del Papa Francisco a Cuba) nos ha demostrado que puede estar incluso más cerca de lo que muchos creen.

Pero poco sirve que el Granma digital logre colocar videos en Youtube, incrementar el número de visitas o continuar bajando en el ranking de Alexa[3] y mejorando en el pagerank de Google[4], si eso no se ve acompañado de crecientes mejoras en la calidad de los contenidos y conquistar la preferencia del público cubano.

Medio siglo después de su fundación, Granma está casi a las puertas de un nuevo diseño, tal y como lo han reclamado sus lectores[5], se prepara para una posible circulación en cuatricomía y sigue luchando contra la tiranía del espacio, limitado a 8 páginas. Medio siglo después, busca abrirse paso entre las nuevas generaciones, tan desconectadas de lo impreso y amantes del audiovisual, y trata de hacerlo no solo a través de los encantos de la Web.

Medio siglo después, a Granma le urge encontrar el cómo para tantas preguntas, pero no se detiene a esperar respuestas milagrosas, sino que persevera y navega, aun en medio de la tormenta, porque sabe que llegar a tierra es vital para el futuro.

 

[1] Nota de la autora.

[2] Julio García Luis, Revolución, socialismo, periodismo: la prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2014, p. 82.

[3] Actualmente Granma se encuentra en el noveno lugar para Cuba, solo antecedido por Cubadebate como medio informativo; el resto son buscadores como Google o Yahoo y redes sociales como Facebook.

[4] Actualmente es 8 de 10.

[5] En el reciente estudio de lectoría, este fue uno de los puntos que más reclamaron los encuestados.