Industria y mercado

Industria y mercado

28 - Mayo 2015
Moderador: 

“En América Latina las pequeñas y medianas empresas (PYMES) constituyen cerca de 90% de los establecimientos económicos y generan más de 80% de los empleos. Un elevado número de ellas nacieron como pequeños emprendimientos familiares; una cantidad alta, 60%, son manejadas por jóvenes con formación universitaria; cerca de 30% por mujeres. En las grandes ciudades proveen alrededor de 20% de las manufacturas, cerca de 70% del comercio y 35 % de los servicios”, informó Raúl Garcés, subdirector de Temas, y moderador de la sesión, como aperitivo al análisis.

Esta vez el escenario del debate fue otro. Tomada la sala Fresa y Chocolate por la Bienal de La Habana, los interesados tuvieron que trasladarse al teatro del Ministerio de Comercio Exterior, en La Rampa. Ante ellos se desplegó un panel compuesto por Luis Marcelo Yera, especialista del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas; Teresita Gómez, presidenta de la cooperativa Crea Entorno, y Ernesto Alberto Guzmán Gómez, su administrador; Martha Zaldívar, profesora de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, quien investiga sobre las pequeñas empresas y su relación con proyectos de desarrollo local en el Centro histórico habanero; y Ariel Terrero, periodista experto en cuestiones económicas.

Con un bosque tropical comparó Luis Marcelo Yera la estructura empresarial de cualquier economía. Si en el primero crecen grandes árboles, arbustos, hierba y hasta musgo; en el segundo caso necesitan prosperar grandes, medianas, pequeñas y hasta microempresas. Luego se adentró en aspectos conceptuales: “La pequeña y la mediana industria deben ser entendidas como parte de la gestión no estatal, porque la industria estatal socialista tiende a formar parte de una estructura corporativa, o sea, una organización de gran tamaño”. Él identifica a las PYMES cubanas también con las cooperativas no agropecuarias (CNA) y considera que su papel resulta crucial. A pesar de ello, todavía son muy pocas las dedicadas a la manufactura. “De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas, al cierre de 2014 teníamos cuarenta y nueve cooperativas manufactureras, las cuales forman parte de las trescientas cuarenta y cinco no agropecuarias que estaban funcionando en el país; es decir representan 14%”. Otro de los factores influyentes en la insuficiente manufactura no estatal es que “la lista de más de doscientas actividades autorizadas para el trabajo por cuenta propia está dirigida sobre todo a promover servicios”, pues solo recoge escasos renglones de las actividades productivas, entre ellos los más comunes son la confección de calzado, muebles y utensilios domésticos.

La realidad cubana pareciera que se acerca en ese aspecto a la del mundo desarrollado, donde también las PYMES manufactureras constituyen minoría, aunque con un enorme volumen productivo. Un ejemplo paradigmático: en Japón el grueso tiende al comercio y los servicios.

No obstante, en Cuba ya existen quienes aprovechan otros nichos concedidos por la ley. Es el caso de los diecinueve socios de la cooperativa Crea Entorno, surgida en septiembre de 2013 “con la idea de sustituir importaciones”, puntualizó Teresita Gómez. Hoy fabrican los portarresistencias (láminas de cristal) donde se hacen los microhematocritos de los análisis de sangre; su costo es muy bajo y no es preciso seguir comprándolos en Japón o Alemania. Igualmente elaboran los aisladores del tendido eléctrico que entra a las casas. A la par, están alistando una máquina para confeccionar canutos destinados a la fábrica de cables Eleca. Y confeccionan todas las urnas funerarias empleadas en los crematorios de la Isla. Así, han ahorrado al Estado miles de ataúdes y de pesos. “La urna más barata venía de España y costaba ocho euros y tanto. Todavía existen renglones que podríamos desarrollar. Todo eso es un trabajo social, no nos reporta grandes ganancias”, precisó.

¿Cómo determinan la cantidad que deben producir?, ¿hasta dónde estudian el mercado y este influye en la oferta?, inquirió Garcés.

Para realizar esos objetos “participamos en encadenamientos productivos, respondemos al Ministerio de Industrias y en la mayoría de los casos la demanda y el mercado nos los sitúan las empresas, interesadas en sustituir importaciones”, aclaró Ernesto Alberto Guzmán. Pero al mismo tiempo elaboran otra clase de artículos y en esa línea optan por ofrecer novedades, como muebles en los cuales combinan la madera y la cerámica. El primer paso es mostrar los diseños y prototipos a las comercializadoras o directamente en el mercado minorista, según sean asimilados deciden producirlos o no. De ese modo logran vender prácticamente todo lo que fabrican y no inmovilizar el capital, aportado desde el inicio por los asociados.

Martha Zaldívar reflexionó en torno a los datos brindados por el moderador al principio del encuentro. Si bien son ciertos, las empresas que de verdad exportan son las grandes. En América Latina “70% de las PYMES muere durante sus primeros años, por bajo nivel de calificación, falta de apoyo y no enlazarse con estrategias y políticas nacionales”. Tal aislamiento, y el que la mayoría se dedique a ocupaciones similares, es usual en las naciones subdesarrolladas, incluida Cuba. Ambas limitantes se repiten en el territorio bajo la competencia de la Oficina del Historiador: el desempeño de “la micro y la mediana empresa privada está sesgado, porque la mayoría de sus acciones se concentra en los servicios”. No obstante, ha surgido otra vertiente, la de grupos que laboran en la construcción; ahí –asegura la investigadora- sí hay una experiencia de avanzada en cuanto a vincularlos con proyectos de restauración. Incluso se han erigido hoteles mediante la alianza entre la OHCH y fuerza de trabajo privada.

Según la ponente, dentro del proceso de actualización hasta ahora el procedimiento ha sido crear cooperativas en las esferas de la gastronomía, la construcción, la artesanía. Y no observa intenciones de convertir parte de la industria en ese tipo de entidad económica. Acerca de la existencia o no de PYMES en el sector estatal cubano, opinó que el perfeccionamiento de este contempla la presencia de organismos superiores de dirección, empresas y unidades empresariales de base (UEB). Las últimas son por lo general de pequeño y mediano tamaño, las conforman los talleres y fábricas, aunque hay entidades enormes trasformadas en UEB, lo cual genera una contradicción porque, al igual que las de menor envergadura, no poseen personalidad jurídica y ven restringida su posibilidad de tomar decisiones. (Minutos después, Luis Marcelo Yera coincidió con ella en lo referido a que la UEB podría funcionar como las PYMES, mas hoy, al carecer del estatus jurídico requerido, no alcanza la categoría de empresa.)

Otra clasificación de PYME aportó Ariel Terrero: “ En el mundo la definición es bastante clara, aunque no ha dejado de generar polémica entre los estudiosos del universo empresarial; no tiene que ver con el tipo de propiedad, sino con la cantidad de trabajadores y el capital que maneja. Sin duda las pequeñas y medianas empresas, incluidas las cooperativas, son imprescindibles para las grandes, que se concentran en actividades económicas específicas y todas las demás operaciones las contratan a otras. Así ocurre en países europeos, donde 50% de la actividad empresarial descansa sobre las PYMES, a pesar de que tienen un período de vida bastante corto, están en constante renovación”. El valor de dichas entidades comienza a ser poco a poco reconocido en Cuba, ya no solo por los economistas, también por el gobierno y algunas instituciones estatales. Al mismo tiempo, los trabajadores por cuenta propia han empezado a agruparse en pequeñas empresas, aseveró el periodista.

Más de cal que de arena

La lentitud de las modificaciones en el ámbito de la economía cubana fue criticada por varias personas del auditorio. Mencionaron dificultades como la persistencia de un “bloqueo interno” a la hora de aprobar el surgimiento de nuevas cooperativas; el empecinamiento de la mayoría de los directivos de empresas estatales, quienes se aferran a orientaciones administrativas contrarias a la ley y no aceptan establecer contratos con cooperativistas y trabajadores privados; la imposibilidad de que el sector cooperativo exporte e importe productos; las dilaciones innecesarias ante propuestas de negocios hechas por extranjeros. Se afirmó que la falta de acceso a Internet perjudica la articulación entre la industria y el mercado. Un joven preguntó a los panelistas cómo afecta en ese sentido la diferencia entre el valor atribuido a la moneda cubana y su real valor de cambio. Otra persona, asidua participante en Último Jueves de Temas, manifestó la necesidad de que en la Isla las PYMES incorporen el proceso de ciencia-tecnología-innovación, y de esa manera puedan realizar, respetando las normas y metrología vigentes, producciones especializadas.

Crea Entorno ha vivido desde algunos de los avatares mencionados hasta experiencias positivas. Al respecto, expuso Ernesto Alberto Guzmán: “Tenemos un trabajo muy bueno con fábricas de cerámica de la Isla de la Juventud, hacemos producciones mancomunadas”; la cooperativa tributa los diseños, los compradores y las vías de comercialización, mientras la industria pone la materia prima y el personal calificado. “Es un ejemplo de alianza estratégica maravillosa, en la que hemos tenido todo el apoyo por parte de las autoridades del territorio y del Ministerio de Industrias. Sin embargo, el mercado no ha sido fácil de manejar. Cuando comenzamos ya estaba hecho el plan de la economía para 2013 y 2014, por lo que navegamos con bastante dificultad para conseguir apalancamientos de las empresas estatales. Ya en 2015 hemos tenido menos incertidumbre”.

Obtener los materiales imprescindibles en ciertas producciones a veces significa un viacrucis. Llevan más de un año tratando de comprarle yeso a una empresa de Santiago de Cuba. Sin él no pueden fabricar los depuradores de agua que tanto les ha pedido la Universidad de La Habana. ¿Por qué la demora? “Se debe a un Decreto ley que establece precios mayoristas diferenciados para la venta a las empresas estatales y a las cooperativas no agropecuarias. Para la CNA el importe se establece descontando 20% del precio minorista de cualquier producto –establecido por el Ministerio de Comercio Interior-, pero determinadas mercancías que no se venden en ese mercado (el yeso es una de ellas). El mecanismo es engorroso, numerosas comercializadoras todavía no han determinado los precios para las cooperativas. Este ha sido nuestro principal escollo”.

Al decir de Martha Zaldívar, “no poseemos cultura de alianzas”. Encuestas aplicadas durante tres años por estudiantes de Economía de la UH corroboran la resistencia de los empresarios cubanos a contratar servicios a los emprendedores privados y a las cooperativas. “Todavía muchos no comprenden la dimensión del cambio que es necesario emprender, o temen perder prerrogativas”.

Sobre los retrasos para autorizar las PYMES (entendidas como CNA), razonó Luis Marcelo Yera: “Si quiere constituirse una cooperativa no agropecuaria, los implicados deben acudir al Consejo Administrativo Municipal, luego al Provincial, después debe obtenerse el aval del órgano de relación (entidad estatal afín al objeto social), de ahí al Grupo Ejecutivo de Perfeccionamiento Empresarial y al Consejo de Ministros. La cola de quienes están esperando pudiera ser más grande que el número de las asociaciones en activo. Pero la aprobación debe efectuarse con rigor, de lo contrario puede crearse un panorama caótico”.

Por su parte, Ariel Terrero piensa que “hay falta de cultura financiera y empresarial”. Muchas veces los directivos “no tienen la menor noción del significado de que una cooperativa tenga personalidad jurídica”. Las PYMES seguirán desarrollándose; empero, deberán enfrentar serios impedimentos: a los ya citados se unen la inestabilidad de los suministros, la ausencia de un mercado mayorista, la dualidad monetaria y cambiaria, que representa un freno considerable, debido a ella hoy las empresas cubanas no saben si son rentables o no.

A pesar de ello, el comentarista ve en el país señales promisorias: “Aunque todavía las PYMES no están reconocidas, leyes de reciente aprobación admiten la posibilidad de que una persona natural contrate a otras”, con lo cual en la práctica se consiente la fundación de una pequeña empresa, como una paladar; o una dedicada al transporte, cuyo dueño posea varios almendrones. “Lo expresado en el Código del Trabajo y en leyes tributarias evidencia que se está abriendo un espacio para la pequeña y la mediana empresa”. Agregó que no solo hablamos de un proceso de transformaciones económicas, sino también jurídicas; un dictamen de la Asamblea Nacional refiere bien claro que vamos de una economía de regulaciones administrativas hacia una economía de regulación por derecho. Ese cambio, extremadamente complejo, apenas se está iniciando.

Comenzar por las regulaciones

“Estamos en un escenario en el que, a pesar de la lentitud para establecerlas, debe haber más cooperativas y elevarse la competitividad. Pero si se mantienen las trabas, y la productividad y las fuerzas productivas siguen contenidas, es poco probable que las PYMES se integren al proyecto de desarrollo económico nacional. ¿Cómo volverlas más competitivas? ¿Y qué incidencia pudiera tener en ellas el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?, interpeló a los disertantes Raúl Garcés.

La cooperativa y la UEB con personalidad jurídica son dos tipos de propiedad que debieran complementarse, propuso Ernesto Alberto Guzmán. Y no deben perderse de vista las numerosas solicitudes de negocios que están llegando al país después de las declaraciones realizadas el 17 de diciembre de 2014 por el presidente cubano y el estadounidense.

Teresita Gómez pidió más promoción de los emprendimientos exitosos, más información por parte de los medios para divulgar el nuevo cariz que se le quiere dar a la economía, “no solo mostrar la posibilidad de nuevas formas de trabajo, sino cómo ordenar las existentes”.

Cinco “elementos claves en esta etapa” detalló Martha Zaldívar. Uno: concluir el perfeccionamiento del sistema empresarial cubano, que incluye lo estatal, lo cooperativo y lo privado; y dentro del cual la empresa estatal es hoy la más retrasada, aunque conforme a los Lineamientos debe protegerse en primera instancia, porque es el pivote del avance hacia un modelo socialista perfeccionado. Además, se indica que la segunda modalidad necesitada de protección es la cooperativa; sin embargo, padece disímiles obstáculos. Dos: desarrollar los encadenamientos productivos imprescindibles; y el trabajo en redes, de lo pequeño y lo grande, así como de las diferentes formas de propiedad. Tres: sin desconocer el mercado, tiene que haber planificación. Y urge usar de manera eficiente los financiamientos. Cuatro: resulta indispensable el acompañamiento a los negocios que nacen, deben hacerlo con estudios de mercado, de factibilidad; en el mundo abundan las incubadoras de empresas, con apoyo del Estado, las universidades. “No podemos dejar que el sistema cooperativo y el privado se sigan desenvolviendo por libre iniciativa, hay que acompañarlos, para que no mueran”. Cinco: “el desarrollo de la gobernanza y la gobernabilidad a escala territorial”. La conversión de empresas muy poderosas en UEB trastorna a nivel de territorio los propósitos de que el gobierno gane en poder e intervención en la economía de la localidad.

Una última premisa añadió la profesora: se necesitan regulaciones capaces de propiciar las relaciones con el exterior, pero que protejan la industria cubana. En estos momentos los estudiantes de tercer y cuarto años de Economía de la UH investigan sobre estos problemas, a solicitud del Grupo de Perfeccionamiento Empresarial.

Avanzar implica poseer, y aplicar, una estrategia de desarrollo para disímiles tipos de propiedad o gestión, apuntó Luis Marcelo Yera. Las hubo –con éxito, a pesar de la crisis– en Nueva Zelandia, Irlanda, Costa Rica; la cubana debe iniciar pronto su construcción para proyectarse hasta 2030. Como parte de ella, se deben instaurar mecanismos para que las cooperativas exporten e importen, a partir de experiencias, perfectibles, como la del Fondo Cubano de Bienes Culturales. Vaticinar las implicaciones de los nuevos nexos entre la Isla y su norteño vecino resulta prematuro, mas, los Estados Unidos estudian con lupa el sector privado de Cuba y ya plantea diferencias entre las cooperativas que se desprenden de la empresa estatal y las espontáneas.

El criterio de Ariel Terrero es que “estamos transformando el socialismo cubano, vamos hacia otro modelo de economía socialista, y tenemos que hacerlo, además; es la única garantía de sobrevivencia de la nación”. Tamaña mudanza requiere tiempo y prudencia. “Las estructuras económicas de muchas naciones europeas han ido a la quiebra por falta de eficiencia de sus sistemas. No debemos copiar automáticamente. En pocos años no se pueden establecer leyes duraderas y sólidas”. Pero ahora hay una concepción clara al adoptar las legislaciones dirigidas a las empresas y la economía: a diferencia de décadas anteriores, se concibe modificar las leyes en cuanto sea necesario, apuntó.

Acerca del mercado, expresó: “Nunca ha dejado de existir en Cuba. Ha favorecido –u obstaculizado, cuando está mal regulado– determinados procesos económicos”. En la actualidad existe comprensión de su relevancia, lo cual no significa entregarse a él a ciegas. Y en lo referido a las posibilidades emergentes tras el pasado 17 de diciembre, supone que “pueden llevar a cambios muy favorables para la economía cubana, si nos protegemos y actuamos sin ingenuidad; aun así van a comportar riesgos enormes. De todas maneras contribuirá a resolver un obstáculo no mencionado aquí: la falta de financiamiento –en ello influye el bloqueo- que padecen nuestras empresas. La normalización de relaciones con los Estados Unidos favorece que entidades financieras y bancos de terceros países se acerquen a hacer negocios con la Isla”.

Concluyó el encuentro. A la salida del teatro hubo las habituales conversaciones informales. En mi opinión, el tema debiera retomarse, con la presencia de funcionarios y especialistas involucrados directamente en la emisión de nuevas regulaciones, pues resulta evidente el abismo que separa a la pequeña y mediana industria cubana del mercado nacional y foráneo. Quizás ellos puedan ofrecer alguna luz en torno a en qué plazo y cómo se conectarán de modo eficiente y eficaz ambas orillas.