Viaje al centro del modelo

Viaje al centro del modelo

28 - Noviembre 2019
Moderador: 

I.

Como muy gráficamente sugiere la expresión popular, no cabía un alpiste en la sala Fresa y Chocolate, del ICAIC, cuando el politólogo Rafael Hernández, habitual moderador de estos encuentros, presentó a los especialistas convidados a dialogar –­y polemizar– acerca de un asunto de permanente interés para los cubanos: ¿ocho años después de aprobados los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, conocemos bien el alcance de sus presupuestos?, ¿cuánto hemos avanzado realmente en su implementación?

Versados economistas ocupaban, a título personal, la mesa frente al auditorio: José Luis Rodríguez, profesor, exministro del ramo; Lázaro Toirac, asesor en el actual Ministerio de Economía y Planificación; Raúl Cruz, director docente de la Escuela de Gestión del Ministerio de Industrias; Ricardo Torres, catedrático de la Universidad de La Habana e investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Junto a ellos, Martha Deus, quien preside la consultoría de negocios Negolution; y Ariel Terrero, reconocido comentarista y director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Ante todo, Hernández solicitó a sus invitados que precisaran las características del nuevo modelo socioeconómico.

“Primero quiero reflexionar sobre qué motivó la actualización”, intervino Lázaro Toirac. Según sus palabras, ya antes de 2009 un estudio realizado por el Ministerio de Economía había evidenciado grandes desequilibrios en esa esfera y serias deficiencias en el funcionamiento de los encadenamientos productivos. Se hizo evidente que “las relaciones sociales de producción previstas no concordaban con el desarrollo de las fuerzas productivas”, o sea, con la estructura y el potencial económicos existentes. Además, dentro del sistema de dirección –un dispositivo fundamental, pues determina cómo se van a interrelacionar todos los componentes de la economía–  la planificación asumió una función del dinero: la distribución de recursos. En consecuencia, “había que abrir un espacio a otras formas de gestión y de propiedad” y crearles un mercado. No obstante, continuó el ponente, la concepción resultante de tales análisis ni es de tipo mixto ni renuncia a los objetivos del triunfo de la Revolución.

Foto: Willy Pedroso/Temas.

Para Raúl Cruz, por el contrario, sí es mixto, pues “químicamente puro no existe ningún modelo” y este en específico representa una suma, una transferencia del ADN de otros que le precedieron; entre ellos el enunciado en La historia me absolverá, es decir, la plataforma de la Revolución triunfante en 1959, en cuya aplicación ha habido aciertos y errores. El componente principal de la concepción que ahora buscamos instaurar es la planificación, aseveró el orador, quien dibuja “el modelo como una red de pesca y los hilos son los Lineamientos”. En tanto no seamos capaces de unirlos, de tejerlos bien, no alcanzaremos la eficiencia. “Es el gran reto. Sabemos hacia dónde queremos llegar, pero todavía no sabemos cómo coser” para arribar a ese nivel.

Teniendo en cuenta el peso relativo de las diferentes formas de propiedad, “en casi todos los países las economías son mixtas”, se combinan lo social y lo privado; asimismo, determinados recursos se asignan de modo centralizado, mientras otros transcurren a través del mercado, argumentó Ricardo Torres. Nuestro modelo más definido, en el sentido académico, ha sido el de la planificación centralizada, al estilo soviético, sin embargo, hoy en día “los documentos que están de alguna manera guiando las transformaciones” proponen una redefinición y les asignan cierto peso a otras formas de propiedad: la privada, la cooperativa y la mixta. “¿En qué medida esa combinación nos va a permitir resolver cuestiones relacionadas con la innovación, la equidad, la competitividad externa, la formación productiva o la ganancia de la productividad? Prever o anticipar todo lo que puede ocurrir en esa mezcla, la cual no tiene por qué ser necesariamente armónica, va a ser muy difícil”. El disertante considera contraproducente pretender “crear un modelo en un buró, o solo a través de leyes”. Quienes toman las decisiones más importantes deben tener claro los propósitos de las transformaciones, pero sin obviar que “el modelo es como un organismo vivo, evoluciona a lo largo del tiempo”. Por lo tanto, “la innovación y la flexibilidad para ir introduciendo adecuaciones es la clave del éxito”.  

De acuerdo con José Luis Rodríguez, un problema clave del sistema de dirección de la economía cubana es el desequilibrio entre sus elementos: hay un sobrepeso en el control, en cambio la planificación y la gestión quedan en desventaja. Añádase a lo anterior que las direcciones en que se han desarrollado las diversas formas de propiedad incluidas en el actual modelo no responden en todos los casos a lo concebido. Veamos los siguientes datos:

Sector

Cantidad de trabajadores que emplea

Aporte al PIB

Estatal (sigue siendo preponderante)

Aproximadamente 69%.

Aproximadamente 80%.

No estatal

Aproximadamente 31% (su dinámica no es la originalmente concebida).

 

Se desglosa en:

Privado urbano (trabajadores por cuenta propia):  más de 600 000 = 11% de la fuerza laboral.

Privado agrícola: 365 000 trabajadores. Es un sector inestable y en decrecimiento.

Cooperativo agrícola (integrado por las CCS, las CPA y las UBPC): 452 000 miembros = 10%.

Cooperativo no agropecuario: Su implantación continúa siendo experimental y, debido a las restricciones, su presencia es exigua.

Propiedad privada de capital 100% foráneo: 32 inversiones (representan 15% de los acuerdos de asociación económica internacional; hace tres años solo alcanzaba 9%. Es lo que más crece dentro de la inversión extranjera).

 

Aproximadamente 20%.

Las cifras muestran, sin lugar a duda, que la economía cubana “opera con un modelo mixto”. Resulta llamativo el incremento de la empresa capitalista foránea y “vale la pena preguntarse qué papel se le está asignando a ese sector”, prosiguió el analista. Como contraste, la creación de cooperativas no agropecuarias se ha paralizado. Las contradicciones mencionadas se entrelazan con una visión ambivalente sobre el papel del mercado: se reconoce su existencia y necesidad, pero “otra cosa es cómo se quiere que funcione”.  

Matrimonio entre lo estatal y lo no estatal: de la intención al hecho

Acerca de las limitaciones e incoherencias reinantes en la esfera del “trabajo por cuenta propia” abundó Martha Deus: “Muchas licencias no responden a las necesidades o la formación que tienen numerosos compañeros”. Los permisos para ejercer en áreas que requieren un alto nivel profesional son pocos. En lo referido a las cooperativas, ella conoce múltiples emprendedores cuyas propuestas no llegaron “a ninguna parte, porque se quedaban atascadas en el ministerio, no se les daba la aprobación ni el seguimiento”. A pesar de todo, el impacto de los cuentapropistas registrados en la Isla es mayor del que sugiere la escueta estadística, puesto que a menudo a su labor se asocian familiares y otras personas. Y no olvidemos a quienes “están brindando un servicio y por razones diversas no han sacado la autorización”.

Desde un buró es imposible determinar a priori cuántas cooperativas y trabajadores por cuenta propia necesita el país, insistió Ariel Terrero. Luego manifestó que quizás en la actualidad el cambio más importante no consista “en el crecimiento de uno u otro actor económico, sino en que se está apostando a una interrelación nueva entre todos ellos”.  Esa integración “plantea desafíos y dudas, de una parte y de otra”, los cuales pueden retardar el crecimiento de las formas productivas no estatales. A esto se suma el hecho de que no todas las pequeñas empresas son exitosas, más bien en el mundo fracasa un número alto, y en Cuba es de esperar dígitos mayores, “porque no hay una gran experiencia en este campo”. Como un medio de propiciar el buen andar del proceso, el periodista sugirió otorgar a la planificación y al mercado, área donde se interrelacionan todas las formas de producción, su espacio real. Después, ante una pregunta del moderador (¿qué traba la articulación entre el sector privado y el estatal, es una decisión política?), reconoció que a pesar de darse ya algunos pasos en el camino del entrelazamiento, apenas se ha abierto esa puerta y va a ser difícil lograrlo. En la sociedad cubana conviven criterios divergentes al respecto, los hallamos incluso en los ministerios y en los gobiernos de los territorios; por ejemplo, en algunas provincias encontramos una concepción nueva en el trabajo con las paladares, mientras en otras son consideradas solo una alternativa complementaria cuando el Estado no es capaz de ocupar ese espacio.

Al vínculo entre la planificación centralizada y “un mercado que, quiera o no el Estado está ahí, actuando”, volvió Raúl Cruz. Esa es una de las problemáticas que en primera instancia debemos resolver si pretendemos que el modelo económico marche “con las calidades y dinámicas a las cuales aspiramos”. Otro de los problemas que demandan urgente atención es la situación de la empresa estatal socialista, ineficiente, “casi quebrada, no solo económicamente, también en su pensamiento, en su visión”; agobiada por disímiles trabas que le impiden ser productiva.

Lázaro Toirac apoyó a su compañero de mesa: “De todos los agentes económicos que concurren en el mercado, la empresa estatal es la de peores condiciones”, aunque en el modelo se la reconoce como la forma de propiedad fundamental. Un daño grave proviene de la dualidad monetaria y cambiaria existente en la Isla, la cual estimula la importación en lugar de la productividad y las exportaciones; por consiguiente, el ordenamiento en ese ámbito es fundamental, aunque no suficiente para transformar el desempeño de dicha empresa. Al mismo tiempo, la planificación centralizada necesita recuperar su verdadera concepción: la posibilidad de que el Estado conduzca el desarrollo del país. Según lo establece el nuevo esquema, esto no significa chocar con el mercado.

¿Acaso esa planificación alcanza al sector no estatal y al de la inversión extranjera?, inquirió Rafael Hernández.

“De cierta manera, entre comillas, porque no existen las condiciones para poderlo implementar. Mientras la planificación sea distribución de recursos no va a ocurrir eso”. En la práctica, no puede hablarse aún de diferencias cualitativas en los métodos de planificar, señaló Toirac.

En defensa de la empresa estatal socialista igualmente habló Ariel Terrero. Hasta tanto no se le creen las condiciones adecuadas para su funcionamiento, ¿cómo estar seguros de que es ineficiente, de forma absoluta? Hoy no lo podemos medir. Además, “recorriendo las provincias he visto entidades que trabajan con eficiencia, con excelentes resultados, a pesar de múltiples trabas”.

Se reconoce el mercado, mas no se quiere aceptar que tiene sus leyes y en lugar de regularlo económicamente intentan reglamentarlo con herramientas administrativas: ponerle límites al trabajo por cuenta propia, fijar precios topados… Sobre esta y otras incongruencias en la implementación del modelo hizo hincapié José Luis Rodríguez. Coincidió con sus colegas en que la empresa estatal se encuentra en desventaja frente al emergente sector privado. Este último se capitaliza mediante las remesas; la primera “tiene limitado centralmente el factor de acumulación” y sus producciones dependen de decisiones que son potestad del Estado. De ese modo “estás cerrándole una llave a la eficiencia económica”. Las limitaciones han sido muy serias. Hubo una resolución de la Contraloría según la cual “si tú incumples el plan se te sanciona, pero si lo sobrecumples también, porque usaste un recurso que no estaba planificado para que lo emplearas de esa manera”. Paralelamente, las empresas carecen de estímulo para asociarse con el capital extranjero; a las tensiones generadas por el altísimo nivel de control se añade que las ganancias obtenidas “se centralizan”, es decir, no se quedan en la entidad.

Sin negar la validez de lo anterior en el plano interno, “hay un elemento que tampoco podemos sacar del juego: Cuba es una economía muy abierta, ¿de cuál mercado estamos hablando cuando a causa del bloqueo no podemos usar el dólar?”; compramos no en función de la necesidad, sino de la oportunidad, deliberó el conferencista. Eso ha llevado, por ejemplo, a tener millones de pesos en inventarios de artículos ociosos. “Entonces, no es tan sencillo decir que opere el mercado o que la planificación se perfeccione”.

¿Cuánto podría hacer por el desarrollo económico del país el sector no estatal si le crearan las condiciones idóneas?, interrogó Rafael Hernández.

Dichas condiciones implicarían un marco regulatorio diferente al actual, una ley de empresas capaz de definir mejor la estructura y el funcionamiento de los negocios por cuenta propia, expresó Martha Deus. Así no existirían distorsiones como la que lastra el estatus de la consultoría Negolution (y de entidades similares), a la cual no le permitieron ser una cooperativa y aunque lo más adecuado sería que todos sus especialistas tuvieran la categoría de asociados, solo pueden alcanzar la de contratados por el titular de la licencia. A la par, a los emprendedores “el problema de la moneda nos afecta mucho y sufrimos día a día limitaciones en cuanto a las materias primas –no se permite importarlas con carácter comercial– y el tipo de servicio que podemos brindar”. Las nuevas regulaciones admiten ciertas relaciones entre las entidades privadas, las extranjeras y las estatales, esto “nos da un aire y la esperanza de establecer colaboraciones”; no obstante, aún persisten numerosas barreras. Si se eliminaran, el sector de los trabajadores por cuenta propia sería más amplio, generaría más ofertas y en buena parte de los casos con mayor calidad que las entidades del Estado.

“Hace falta coraje y humildad para aceptar que el modelo tiene defectos de partida, distorsiones acumuladas”, apuntó Ricardo Torres. Si uno asume que el abuso de los instrumentos administrativos es parte del problema, tiene que disminuirlos, sin embargo, “eso no ocurre, vemos todo lo contrario”, parece existir una fe ciega en tales instrumentos. Ha transcurrido casi un decenio desde las primeras acciones en pos de la actualización y “no acabamos de concretar, consolidar, el modelo”, incluida la articulación entre los actores económicos. Es un error sostener “la definición, si se quiere decir, determinista, del papel que debe jugar cada uno de esos actores”. Al respecto, este profesional juzga prematuro establecer en la Constitución, como precepto inamovible, que la empresa estatal socialista es el sujeto principal en la economía cubana. Todavía esa forma de producción no ha demostrado en la práctica su eficiencia. Claro, todas las entidades no se desempeñan igual, las hay muy buenas, pero no representan la mayoría; y no podemos pensar –un error cometido aquí a menudo– que las excepciones hacen la regla. Obviar esa realidad, empeñarse en mantener la empresa estatal cual elemento dominante, ha conducido a limitar el sector privado y las cooperativas no agropecuarias. Tampoco debemos olvidar que ninguna forma de propiedad garantiza per se cuestiones relevantes como la equidad o la capacidad del Estado para conducir la economía.

Había transcurrido una hora del encuentro y, como es habitual en UJ, el público se dispuso a opinar sobre el tema y los criterios escuchados. Invitamos a los lectores a conocer, en Viaje al centro del modelo (II), qué aconteció entonces en Fresa y Chocolate.

 

Foto: Willy Pedroso/Temas.

II.

Transcurrida una hora del debate, los expertos invitados por Rafael Hernández, director de la revista y moderador del encuentro, se dispusieron a escuchar a la concurrencia.

Un sociólogo ocupó el primer turno. Y comenzó con una interrogante: “La vida sigue, ¿el modelo no se ha quedado atrás? ¿Qué propondrían ustedes para actualizarlo?” En cuanto a las formas de propiedad, convino con Ariel Terrero en que “hay buenos empresarios, los conozco, aunque no son la mayoría”. Luego sugirió incluir en el proyecto acerca de la reforma empresarial a un Consejo integrado por profesionales con años de práctica y de estudio sobre la materia, en lugar de hacerla descansar únicamente en las propuestas de los ministerios, pues en ellos “hay compañeros que nunca han trabajado en una empresa, y están tomando decisiones”. Afirmó que las cooperativas no agropecuarias cubanas tienen un nivel de mortalidad de solo “12% (mientras en los EE.UU. todos los años surgen de 5 000 a 6 000 empresas y a los cinco años 75% desaparece), o sea, es una medida exitosa, el balance es positivo”. Sin embargo, la nueva ley sobre esa modalidad económica podría afectarlas tanto que buena parte de ellas colapsaría y se verían afectadas miles de personas*. (Tal regulación no se justifica en un sector con innegables potencialidades, por ejemplo, hay cooperativas muy eficientes, como reparadoras de vehículos que ofrecen servicios incluso a instituciones oficiales y solo demoran quince días, mientras a la empresa estatal no le toma menos de cuarenta y cinco. Asimismo, en esas asociaciones labora mucha gente capaz, altamente preparada, hasta con grados científicos. Y desde el punto de vista de la solidaridad, existen numerosas muestras de cómo contratan a discapacitados y resuelven dificultades de la comunidad.

Foto: Willy Pedroso/Temas.

“Aquí se ha comparado la empresa estatal con el sector privado, puede ser una acción válida, pero con fines prácticos resulta estéril. Me preocupa más reflexionar sobre las interrelaciones entre los actores del modelo –intervino un joven cuentapropista–;  los inconvenientes que padecen hoy las empresas estatales y las privadas son en el fondo los mismos: el marco legal (el de los negocios particulares está lleno de lagunas; la empresa estatal, si cumple estrictamente con la ley, no exporta, no vende, no ingresa dinero ni obtiene utilidades), el comercio exterior (se halla restringido por completo para el sector privado y para buena parte del estatal, solo un puñado de empresas dominan las importaciones), el acceso a mercados mayoristas y la burocracia. Le propuse al Estado hacer una cooperativa no agropecuaria, estuve ocho meses esperando y al final la respuesta fue: ‘Ahora no es el momento’. Como representante de una entidad del Estado, tuve la experiencia de defender un negocio en el exterior, ante el Consejo de Dirección de un ministerio que no voy a nombrar, y el dictamen fue: ‘Hay que esperar, ver, pensar’.  Y ahí se quedó. Ahorita se hablaba sobre el desfase entre la realidad y lo deseado, eso lleva al descuadre entre las leyes y el escenario real”.

Esa tarde en el auditorio había varios economistas. Uno de ellos aseveró que, desde la desaparición de los negocios privados en Cuba a finales de los años 60, “hay regularidades que se repiten” década tras década hasta hoy. “Existe una reticencia reconocer que la planificación centralizada fracasó y seguirá fracasando”. Tenemos exceso de burocracia en nuestro sistema de dirección y así continuará mientras no cambiemos ese sistema. “No podemos querer resolver con curitas lo que lleva cirugía profunda”. Una economía sí necesita ser planeada, de lo contrario no se alcanza el desarrollo, pero “es ineludible cambiar nuestro concepto de planificación centralizada; al igual que precisamos entender, como dijeron algunos compañeros aquí, que el mercado tiene sus leyes y las respetamos o ellas nos pasan por arriba, como nos ha venido sucedido”. De similar modo le alarma el éxodo de jóvenes obreros, técnicos y universitarios hacia naciones con mayores oportunidades de progreso y bienestar.

Otro profesional de esa esfera, también con sobrada experiencia, estimó: “No existe una teoría socialista constituida que nos oriente en relación con cuáles actores deben conformar el modelo económico, pero las evidencias nos están diciendo a gritos que necesitamos realizar cambios profundos en ese aspecto”. En 2021 hará un siglo que se instauró la Nueva Política Económica (NEP) en la URSS. Fue la primera economía socialista de mercado que surgió y ha tenido muchas críticas. Todavía no hemos superado conceptualmente aquellos conflictos. Hoy las prácticas en China y Vietnam han superado no solo a la NEP, sino al más audaz de los modelos de socialismo real, hecho por Hungría, que tenía una enorme variedad de actores económicos.  Nosotros precisamos debatir en torno a tales prácticas. “¿Para los cubanos qué sería pasarnos en materia de tipo de propiedad?, ¿dónde ubicar el punto medio?”, inquirió.

Cierto analista del Centro de Estudios de la Economía Cubana enfocó su planteamiento “desde al menos tres aspectos fundamentales –hay más– que el modelo debe resolver”. Primero, la realización de la propiedad de todas las formas productivas o entidades que conforman la actividad económica de la Isla (la estatal, la privada, la cooperativa, la mixta). Segundo, le urge lograr la complementariedad (algo sobre lo cual mucho se ha hablado esta tarde) necesaria entre la planificación y el mercado: no establecer más de uno o de la otra, sino que ambos actúen en el momento oportuno, con el equilibrio necesario y sin obviar los aspectos sociales. “Un tercer problema lo venimos arrastrando desde hace buen tiempo, quizás sin darnos cuenta: es no tener presente el necesario enfoque sistémico de la economía; sin él no habrá encadenamientos productivos”.

Le siguió un habitual participante en UJ. “Detrás del modelo hay una concepción del desarrollo, un proyecto país, y una experiencia histórica. La tensión de fondo es entre el Estado y el mercado. Requerimos un Estado fuerte, pero servidor, y un mercado sólido, facilitador del proceso de cambio. Ahora bien, la principal protagonista de esta transformación debe ser la comunidad. Pienso que la cogestión obrera de las entidades estatales y la autogestión comunitaria en los municipios pueden ser la clave de ese modelo. Estoy imaginando unos vecinos capaces de decidir qué necesita la sociedad local antes de otorgar licencias operativas a las PYME, o que fiscalizan el desempeño de todas las empresas estatales, mixtas o privadas, en función de los intereses del territorio”, razonó.

Foto: Willy Pedroso/Temas.

Según otro economista muy respetado dentro del gremio, “los componentes de un modelo económico tienen que funcionar, como se manifestó, integrados en un sistema; y en su aplicación, debe haber una secuencia, con antecedentes y consecuentes en los que, lógicamente, los primeros crean las condiciones para los actos siguientes, de lo contrario, los efectos podrían ser contraproducentes. Un matemático francés del siglo XIX dijo que toda casa es un montón de ladrillos, pero no todo montón de ladrillos es una casa; o sea, puedo ir aplicando elementos del modelo y no lograr armar en un sistema lo que pretendo”. El orador instó a rescatar la Conceptualización del modelo (aprobada en el séptimo congreso del PCC y ratificada por la Asamblea Nacional del Poder Popular, previa discusión por el pueblo), estudiarla de nuevo y ver qué estamos haciendo o no para su cumplimiento. En tal documento, esencial para poder pensar como país, se recogen “las interrelaciones básicas –no estoy hablando de los procedimientos específicos– sobre la reforma monetaria y cambiaria, los actores económicos, la reforma empresarial estatal, la relación entre mercado y planificación”. Sin embargo, es preocupante, que en la actualidad apenas se mencione dicha plataforma, ha desaparecido del vocabulario de los periodistas, los representantes de los organismos decisores y los dirigentes.

Con él concordó un miembro del Consejo Asesor de Temas: El modelo es un prototipo, algo a lo cual aspirar; la Conceptualización es lo que más nos ha acercado al concepto de sociedad socialista que estamos tratando de construir. Su texto refrenda el equilibrio entre las diferentes formas de propiedad y su gestión, el papel de la planificación, en el sentido de buscar el desarrollo y no de distribuir los recursos en un sector o en otro; la función del mercado; el espacio de los territorios para definir su avance dentro de una estrategia general.

Una profesora e investigadora de la UH formuló interrogantes relacionadas con problemáticas a las que debemos encontrar soluciones adecuadas si pretendemos afianzar el nuevo modelo socioeconómico cubano: ¿Acaso el obrero estatal se siente propietario de su empresa? Si estoy hablando de socialismo, ¿cuál es el sitio de lo colectivo, lo asociativo, las cooperativas de servicios, de profesionales?

Por las cooperativas y la autogestión obrera abogó apasionadamente un profesor jubilado. Y un exdiplomático, muy cercano a Temas, deploró la lentitud en el proceso de implementar el nuevo esquema socioeconómico; en ese sentido, ofreció un ejemplo: durante una edición reciente del programa televisivo Mesa Redonda, dedicado a un sector estratégico de la economía nacional, “ninguno de los compañeros habló en términos del modelo, del mercado, o de la productividad; era la vieja mentalidad, la tradicional forma de actuar en los ministerios y las empresas. No vi ni un atisbo de cambio. ¿Por qué no acabamos de dar el salto?”.

Procederes contradictorios fueron señalados por una investigadora del Instituto Juan Marinello: nos hace falta sincerarnos en el análisis de la economía cubana en todos los medios y controlar el triunfalismo empedernido. Necesitamos abordar las cuestiones con realismo, porque cuando lo hacemos emergen la verificación, la confianza, la seguridad en que estamos transitando de conjunto hacia un futuro. Asimismo, si ya tenemos una plataforma, surgida tras debatirse y aprobarse los Lineamientos, la Conceptualización y la Constitución de la República, ¿por qué se suceden unas tras otras las regulaciones en todo el sector del cuentapropismo? Es preciso dar seguridad, estabilidad.  En tercer lugar, “nos convocan a la defensa de la soberanía y la independencia económica. Con toda honestidad, no puedo compartir que se dolarice la circulación monetaria de nuevo. La política monetaria es uno de los ejes del modelo en los cuales hay que trabajar activamente”.

Fuerzas desaprovechadas y vacíos comunicacionales

Como moderador, el politólogo Rafael Hernández exhortó a los panelistas a comentar los razonamientos del público y a responder una última pregunta: ¿Cómo el modelo logra asimilar y potenciar el capital humano en los diferentes sectores económicos?

La presidenta de Negolution, Martha Deus, expresó que, contrario a la percepción prevaleciente en la sociedad cubana, el sector privado no solo aspira a ganar dinero. Buena parte de sus integrantes quiere un marco legal que también le permita emprender acciones beneficiosas para su comunidad, el medio ambiente y los propios trabajadores contratados. Desean igualmente una mayor comunicación con instancias de gobierno y mediante esa vía intercambiar ideas, enunciar posibles proyectos. 

Hincapié en la necesidad de divulgar más lo contenido en la Conceptualización y hacerlo con un lenguaje comprensible para la generalidad de los ciudadanos, hizo Raúl Cruz. Tal preparación falta incluso en directivos de empresas, quienes ven el modelo como una aspiración aún muy alejada de su labor cotidiana, reconoció.

Foto: Willy Pedroso/Temas.

 Buen medidor para saber si una formación socioeconómica está siendo exitosa o no, es el desarrollo y aprovechamiento del capital humano. En nuestro país observamos una paradoja: contamos con una fuerza laboral muy calificada, pero se subutiliza. El nuevo modelo necesita solventar esta problemática. “Parte de ese potencial no va a laborar en la empresa estatal, por lo menos no en la que tenemos hoy. Aun así, debemos hallar maneras de aprovecharlo”, declaró Ricardo Torres. Luego abordó diversos cuestionamientos del auditorio: en Cuba se ha hecho habitual una equiparación automática entre propiedad estatal y propiedad social. Es un tremendo error plantear que significan lo mismo. Conversar con trabajadores de diferentes sectores evidencia que la mayoría de ellos no se siente dueña de los medios de producción. “No podemos seguir escondiendo esa realidad”. Tampoco ayuda al avance de las modificaciones la existencia de una apabullante “hipertrofia normativa y legislativa que crea una confusión extraordinaria en todos los niveles”, en cierto sentido a causa de su prosa densa, por momentos incomprensible hasta para los profesionales de las esferas a las cuales va dirigida. Ese no es el camino, enfatizó.

De acuerdo con Ariel Terrero, resulta imprescindible “apretar el acelerador, aumentar la velocidad, hemos sido demasiado cautelosos”. No obstante, se trata de un “miedo lógico a un escenario por completo diferente” y a un experimento que “requiere de transformaciones muy profundas”. La instauración de las reformas monetaria, de precios y salarial generará conmociones cuyo alcance debe analizarse previamente y con responsabilidad. Ahora bien, tales cambios necesitan hacerse, admitió, y demorarnos no anulará los riesgos.

“Quiero llamar la atención sobre lo siguiente: muchos aspectos de la instrumentación del modelo tienen solo carácter administrativo –intervino Lázaro Toirac–; porque no hemos dado el paso del ordenamiento monetario y cambiario”. Pero esta decisión lleva aparejada, además de las reformas de salarios y precios, una recomposición de la seguridad y de la asistencia social, así como de los subsidios presentes en nuestra economía, todo eso sin perder de vista el propósito de que la población no se vea afectada. “En mi criterio, muy personal, es un viaje a lo ignoto, porque una cosa es lo previsto y otra lo que puede ocurrir”. Por eso se han ido creando condiciones para evitar que alguien pudiera quedarse sin sustento.

Los dilemas fundamentales no radican en la base del modelo, sustentada en la Conceptualización, sino en la implementación de sus presupuestos, recalcó José Luis Rodríguez. “Los invito a releer el discurso que Raúl dio el 19 de abril del año pasado, muy sintéticamente dijo: pensábamos que, a estas alturas, después de las medidas adoptadas en 2011 y lo hecho posteriormente, si bien no iban a estar resueltos todos los problemas, al menos iban a tener bien planificadas sus soluciones. Después mencionó una serie de dificultades”. Y en el Congreso de la CTC, Marino Murillo habló de las dieciocho políticas que no han dado resultado porque no cumplieron sus objetivos, entre ellas el trabajo por cuenta propia, la inversión extranjera, la producción de medicamentos. Por cierto –continuó Rodríguez–, su exposición se trasmitió por la TV, pero no se publicó en el resto de la prensa. Los medios cubanos no suelen dedicarle páginas a la discusión de los temas económicos. El discurso de Alejandro Gil, ministro de Economía, en la Asamblea Nacional, el pasado octubre, clave porque expuso los problemas inmediatos, las tácticas, los cambios por hacer, salvo la televisión no lo publicó nadie en Cuba, salió en reportes de IPS, de Reuters. Ese vacío “conspira contra la implementación de las medidas”. Finalmente, el disertante se refirió a por qué se ha incentivado la entrada de dólares a la Isla: “La situación del país en estos momentos es crítica en términos de los recursos en divisas, el petróleo…” Y aunque tenemos mejores posibilidades que en el Período Especial, y capacidad de resistencia, el señor de la Casa Blanca todos los días saca una medida distinta contra Cuba. Precisamos buscar divisas, aunque implica costos. “Debemos entender las coyunturas, de lo contrario no quedará modelo por analizar”.  

Antes de dar por concluido el encuentro, Rafael Hernández destacó la pluralidad de enfoques desplegada por los conferencistas y por quienes, entre los casi doscientos asistentes (muchos de ellos jóvenes), intervinieron desde el auditorio. “Esa es una riqueza fundamental de este espacio. Hoy ha sido un ejemplo de lo útil que puede ser este ejercicio de conocimiento y de reflexión colectiva”.

* Se refiere a las normas jurídicas dadas a conocer en la Gaceta Oficial Ordinaria número 63 de 2019, mediante las cuales –además de congelarse el otorgamiento de autorizaciones para crear nuevas cooperativas– se establecen restricciones en cuanto a su alcance territorial y sus utilidades.