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Hacia un nuevo sector público: el debate cubano

julio -
septiembre , 2015

El sector público no fue inventado por el socialismo. Tampoco las políticas estatales dirigidas a ordenar el mercado, ofrecer servicios públicos (educación, salud, transporte, comunicaciones) o seguridad social, entre otras ejercidas por algunos modelos capitalistas más avanzados —si bien en repliegue hoy. El funcionamiento del sector público en esos modelos capitalistas (Europa de posguerra, países escandinavos, Canadá, Japón), por lo general, ha rebasado al del sector estatal en el socialismo, amarrado a la administración gubernamental y carente de un estatuto autónomo. En ambos casos, sin embargo, el sector público, después de haber cumplido un ciclo de resultados notables, comparte una serie de deficiencias, entre ellas, índole burocratizada y centralizadora, gasto despilfarrador, gigantismo, sistemas de planeamiento obsoletos; pero también ineptitud para reflejar la diversidad social, pobre participación de los ciudadanos en su generación y control, además de estándares de eficiencia y calidad inferiores a la demanda social. Con este número, Temas procura contribuir al debate sobre la transformación del sector público, asunto crítico no solo para Cuba y nuestros países, sino para el mundo actual, desde una visión económica no tecnocrática, social en el sentido amplio, y culturalmente fundamentada.

Enfoque

El artículo muestra un análisis crítico sobre las políticas públicas tributaria y crediticia, dirigidas al sector campesino en el marco de la actual reforma económica. Se parte de reconocer que el proceso de distribución de la superficie ociosa en usufructo ha requerido de instrumentos regulatorios complementarios en el orden tributario y financiero, que a su vez demandan ser repensados desde un enfoque sistémico e interactivo en relación con el resto de las normas agrarias en curso.
El trabajo presenta el énfasis que en el desarrollo local se viene haciendo en Cuba desde los años 90 y su ubicación en la estrategia del desarrollo económico social del país en el actual escenario, sin dejar de buscar sus fundamentos teóricos en la crítica a una visión tradicional concentrada en el crecimiento económico, sintetizando las dimensiones de las múltiples aproximaciones al tema que los autores más referenciado realizan. Se destacan las contribuciones específicas que desde el diálogo comprometido con la realidad del país vienen realizando al tema la Academia y otros actores. El trabajo aborda además el papel de la cultura y el género como ejes transversales del desarrollo local.
En momentos en que se desarrolla la actualización del modelo económico cubano, se necesita una participación efectiva de los productores-consumidores en todos los aspectos de la vida nacional, mediante un nuevo tipo de planificación socialista, la planificación social, que posibilite a los individuos intervenir, perfeccionar y decidir dentro de la política económica y social del Partido y la Revolución, para el desarrollo progresivo de la emancipación humana y evitar así una involución hacia procesos tecnocráticos de inevitables consecuencias antisocialistas.
Las reformas económicas hacia la ‘normalización’ de las relaciones con los Estados Unidos ha suscitado la esperanza de un aumento de los propietarios de autos en Cuba. Sin embargo, la experiencia internacional ofrece vasta evidencia del gran costo de esta dependencia en las ciudades. Siguiendo las enseñanzas de las tendencias globales, La Habana puede evitar errores y crecer a partir de sus únicas fortalezas. Una visión política clara basada en el ‘acceso y habitabilidad’ podría convertir a La Habana en líder mundial en términos de sostenibilidad y movilidad urbana socialmente equitativa.

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