lunes, 18-05-2026
El artículo analiza el desarrollo histórico de la ciencia en Cuba, destacando cómo, desde 1959, el país creó, en pocas décadas, una comunidad científica sólida pese a limitaciones estructurales y al bloqueo estadounidense. Examina la evolución global de la ciencia contemporánea —caracterizada por la aceleración del conocimiento, la pluridisciplinariedad y la estrecha relación entre ciencia, tecnología y economía— y reflexiona sobre las oportunidades y amenazas que enfrenta la ciencia cubana hoy, incluyendo la necesidad de mayor acceso a información, la retención del capital humano y una mejor articulación entre investigación y sectores productivos.
Estudiar cómo Fidel fue interpretando las funciones de la ciencia, e implementando estrategias para que Cuba se insertara con éxito en este proceso mundial, debe servirnos de guía para seguir avanzando en nuestro siglo xxi. El liderazgo es una combinación de visión estratégica y capacidades tácticas de implementación. Quienes tuvimos el privilegio de ver de cerca el desempeño de Fidel Castro en el proceso de conexión de la ciencia y la economía, vimos una impresionante combinación de ambas capacidades. Vimos a Fidel como visionario y comunicador de los grandes objetivos, y vimos a Fidel como empresario táctico en los detalles de implementación. Esa experiencia refuerza conceptos esenciales: No es la Ciencia solamente, sino la conexión de la Ciencia con la Economía, lo que cataliza el desarrollo, estas conexiones no se dan espontáneamente, sino que deben ser construidas, el actor principal de estas conexiones no es el mercado, ni mucho menos la propiedad privada, es el sector estatal de la economía. Esta tarea demanda un estilo especial de liderazgo. Este artículo pretende identificar las lecciones que podemos extraer de la labor de Fidel en la construcción de conexiones entre la ciencia y la economía, que deben ser instrumentos en manos de las nuevas generaciones de cubanos para enfrentar los nuevos desafíos que nos presenta el siglo XXI.
Este ensayo examina la relación evolutiva entre la investigación científica y la innovación tecnológica en el marco de la economía del conocimiento. El autor defiende que la generación de nuevos conocimientos científicos ha dejado de ser un ejercicio puramente guiado por la curiosidad para convertirse en una demanda del progreso humano, y que la innovación es la vía indispensable para capitalizar dicho saber. Se analiza cómo este binomio opera como un par de contrarios dialécticos en sectores de alta tecnología, como la biotecnología y la industria farmacéutica. Finalmente, el texto aborda los desafíos específicos que enfrenta la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación dentro del proyecto social de la Revolución cubana para lograr conectar eficazmente la investigación universitaria con el sistema empresarial.
Este trabajo identifica y analiza los desafíos cardinales que enfrenta la ciencia cubana en una coyuntura marcada por los efectos diferidos del Período especial, la globalización y la actualización del modelo económico. El autor expone doce tesis urgentes que fundamentan la necesidad de expandir la actividad científica, no como un gasto social, sino como una fuerza productiva interna y un motor para el crecimiento económico sostenible. Se discute la urgencia de conectar la investigación con el aparato empresarial, transformar las universidades en entidades de ciencia y técnica de alta tecnología, y exportar bienes basados en el conocimiento. El artículo concluye que preservar la orientación socialista del proyecto de desarrollo requiere necesariamente asimilar la ciencia como la base de la soberanía nacional y la inserción global de la Isla.
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