jueves, 01-01-2026
Este panel de discusión está dedicado a debatir qué es un ciudadano, cómo se forma y cuáles son los factores —de carácter social y cultural— que inciden en su formación.
(Premio Temas de Ensayo 2003 en la modalidad de Ciencias sociales) “Reconstruir el proceso de formación de la dimensión ontológica del ciudadano cubano tiene mucho que ver con establecer, aunque sea de alguna forma, su manera de pensar, de ver las cosas, de relacionarse con su mundo espiritual y material. Para esto es necesario apreciar los procesos en que se ve envuelto socialmente y en los que se forman sus estados de conciencia, estructurados sobre valores y convicciones que son parte esencial del modelaje de su conducta política. Incursionar en este asunto incluye cuestionarse en todo momento lo que pudo ser, lo que es, o será el ciudadano cubano y, por supuesto, explorar las circunstancias en las que se desarrollan sus expectativas y metas de realización, como también los retos y escollos que enfrenta…”
“Pensar una ciudad como La Habana a la distancia de una generación, supone un doble reto: de una parte, imaginar el contexto cubano dentro de unos decenios y, de otra, conjeturar cómo la ciudad, es decir, sus ciudadanos, van a sufrir, asumir o liderear esos cambios. La primera reacción es intentar entrever o construir un contexto a partir del cual se pueda derivar un escenario urbano como su expresión ciudadana. Pero el abanico que se abre es lo suficientemente diverso como para merecer un estudio aparte, puesto que puede ir desde los más locos sueños a los más angustiados temores. Desde La Habana deseada, añorada, esperada, defendida y reconstruida, a La Habana destruida, abandonada, asaltada y vendida por piezas al mejor postor…”
El texto observa la emergencia de la ciudadanía como categoría política en la Cuba contemporánea y propone una reflexión política al respecto. Al mismo tiempo, explora la relación fundamental entre la ciudadanía y la propiedad, e integra análisis sobre los derechos, la libertad, la igualdad, la diversidad.
Se parte de que los procesos de transformación social se articulan en tramas de relaciones económicas, políticas, sociales, jurídicas, psicológicas, culturales, ambientales, etc. La “actualización del modelo económico cubano”, debería abarcar a toda la realidad social, en la cual los fenómenos de orden político-jurídico relacionados con el ejercicio popular de ciudadanía emancipatoria desempeñarían un rol principal.
(Premio Temas de Ensayo 2006 en la modalidad de Ciencias sociales) “Para garantizar un sistema democrático de gobierno, constituya una condición indispensable un entorno institucional, normativo e ideológico dentro del cual la ciudadanía pueda ejercer el derecho de elegir a sus autoridades de forma libre, secreta e informada, por medio del sufragio popular. Ejercicio de consulta, no reducido al acto de votar, donde la población puede desplegar su potestad para formular demandas, dar opiniones, y aportar alternativas de solución de manera democrática. Y para lo que debe contar con alternativas reales (y no solo formales o aparentes) de opciones políticas o programáticas…”
Este simposio intenta indagar en algunos problemas centrales hoy en el debate que recorre la vida social y política en el país. Entre estos se encuentran la igualdad, las libertades, las garantías ciudadanas a la queja y el reclamo, la aplicación de las reglas del debido proceso a los detenidos, las limitaciones para viajar al exterior, y la medida en que la educación prepara adecuadamente al ciudadano en el ejercicio de sus derechos.
El artículo reflexiona sobre las transformaciones de la comunicación y la cultura en la sociedad de la información desde una perspectiva crítica, señalando cómo la expansión de las TIC y los flujos informacionales reconfiguran las relaciones de poder, la producción simbólica y la participación social. El autor enfatiza la necesidad de políticas públicas de comunicación que superen la lógica mercantil, defiendan la diversidad cultural y fortalezcan el papel ciudadano frente a la concentración mediática y la hegemonía de los grandes actores económicos y tecnológicos.
El panel reúne diversas perspectivas para debatir los procesos de politización y despolitización en la sociedad cubana contemporánea, abordándolos como fenómenos complejos y no lineales vinculados a la cultura política, la participación ciudadana y la crisis de las formas tradicionales de hacer política. Los participantes coinciden en que la despolitización no implica necesariamente apatía, sino también distanciamiento crítico frente a discursos ritualizados, prácticas burocráticas y déficits de participación real. El intercambio subraya la necesidad de repensar la política como experiencia cotidiana, ética y participativa, capaz de articular diversidad, debate público y democratización efectiva de la vida social.
El texto reflexiona sobre el rol de los intelectuales en la esfera pública y su relación con el poder político, enfatizando las responsabilidades éticas y críticas de la producción intelectual en contextos de conflicto social. Ortega examina las tensiones entre compromiso, autonomía y cooptación, así como los riesgos de la instrumentalización ideológica del pensamiento crítico. El artículo propone entender al intelectual como mediador cultural y actor político indirecto, cuya función principal es ampliar el debate público, cuestionar los consensos dominantes y contribuir a la formación de una ciudadanía reflexiva, más allá de alineamientos partidistas o dogmáticos.
El artículo analiza el nuevo ciclo de inestabilidad política en América Latina durante la segunda década del siglo XXI, marcado por protestas sociales, crisis de gobernabilidad y desgaste de los sistemas políticos surgidos tras la ola progresista. Altmann examina cómo la desaceleración económica, el aumento de las desigualdades, la persistencia de la corrupción, la debilidad institucional y la pérdida de legitimidad de los partidos han erosionado el contrato social en varios países de la región. La autora sostiene que este escenario ha generado una ciudadanía más movilizada y demandante, pero también un aumento de la polarización, la fragmentación política y el recurso a salidas autoritarias o tecnocráticas. El texto concluye que la estabilidad democrática futura dependerá de la capacidad de los Estados para responder a las demandas sociales, fortalecer las instituciones y reconstruir la confianza ciudadana.
El artículo propone un enfoque crítico y alternativo para analizar la exclusión social en América Latina, desplazando la atención desde las desigualdades de ingreso hacia las desigualdades de excedente, entendidas como desigualdades de poder en los mercados básicos donde se generan y apropian los excedentes económicos. Pérez-Sáinz sostiene que la exclusión social es el resultado de procesos extremos de desempoderamiento de sectores subalternos, producidos tanto en las condiciones de explotación del trabajo como en el acaparamiento de oportunidades de acumulación, y reforzados por el acoplamiento con desigualdades de género, edad, etnia y territorio. El autor identifica como mecanismos centrales el desempleo estructural, la precarización laboral y la emergencia de una masa marginal territorialmente segregada, y argumenta que la ciudadanía social neoliberal no logra neutralizar estas dinámicas debido a la mercantilización de los derechos sociales y la deriva hacia el consumismo. El texto concluye formulando hipótesis sobre los límites y alcances de las experiencias posneoliberales para reducir la exclusión en la región.
El artículo propone una reconstrucción crítica de los enfoques teórico-metodológicos sobre pobreza y desigualdad desde la tradición del pensamiento social latinoamericano, y plantea una agenda de investigación para el caso cubano. Voghon cuestiona las visiones economicistas y despolitizadas de la pobreza, defendiendo una comprensión relacional, histórica y multidimensional de estos fenómenos, estrechamente vinculada a relaciones de poder, dominación y exclusión. A partir del análisis de las transformaciones del modelo social cubano —especialmente tras la crisis de los años noventa—, la autora identifica la emergencia de nuevas brechas de desigualdad asociadas a clase, raza, género, territorio y acceso diferencial a políticas sociales universales. El texto concluye subrayando la necesidad de fortalecer enfoques participativos, mejorar los sistemas de información social y revalorizar la igualdad como principio político central para el futuro del desarrollo y la ciudadanía en Cuba.
El artículo examina la evolución histórica de la beneficencia pública en Cuba entre 1899 y 1930, centrándose en la transición desde la caridad tradicional hacia una concepción moderna de la pobreza como problema social y responsabilidad del Estado. Borrego analiza el marco legal, institucional y discursivo que acompañó este proceso, mostrando cómo la pobreza pasó a ser un asunto de interés público vinculado a la ciudadanía y la igualdad ante la ley. El trabajo destaca las limitaciones estructurales del sistema asistencial y su relación con las crisis económicas y políticas de la República temprana.
YOUTUBE
TWITTER
FACEBOOK
Temas es una publicación trimestral, dedicada a la teoría y el análisis de los problemas de la cultura, la ideología y la sociedad contemporánea.
(+53) 7-838-3010(+53) 7-830-4759
temas@icaic.cu
Calle 23 #1109 e/ 8 y 10. Plaza de la Revolución. CP:10400. La Habana. Cuba