miércoles, 11-02-2026
Este ensayo pregunta qué hay de «recuperable» en la figura de Sartre en Cuba y en su ideal del intellectuel engagé en el mundo supuestamente «pos-socialista» del siglo xxi. A la luz del discurso poscolonialista, posterior a la obra sartreana, ¿qué papel podría corresponderle al intelectual del «Primer mundo» hoy, al reflexionar sobre una subalternidad que le es fundamentalmente ajena y ante la cual goza de una serie de privilegios institucionales, económicos y políticos?
La lírica cubana de autoría femenina ha partido de una tradición elaborada bajo cánones escriturales androcéntricos, con los cuales la escritura femenina dialoga y proyecta un discurso de resistencia articulado a partir de un amplio repertorio de estrategias. En este sentido, en la producción poética femenina de las últimas décadas se advierte la puesta en práctica de modos escriturales que sobrepasan el discurso de resistencia propiamente dicho e inciden en la elaboración de un contradiscurso totalmente subversivo y desacralizador respecto a la hegemonía patriarcal y otras formas de ejercicio del poder. En correspondencia con ello, el presente artículo se dirige a estudiar los modos escriturales contradiscursivos en la producción lírica de un conjunto de autoras cuya obra comienza a publicarse y a hacerse visible a partir de los primeros años del siglo xxi. Entre las estrategias discursivas más recurrentes en el discurso lírico de estas autoras pueden mencionarse: la configuración transgresora del sujeto lírico femenino, la estetización de lo abyecto, el diálogo desmitificador con la historia, lo épico y lo heroico, y la relectura y construcción de una imagen otra del ser y la identidad nacional.
La historia, tanto la universal como la cubana, tuvo una presencia muy recurrente en el discurso de Fidel Castro. Además de ser este un estudioso profundo de ella, la historia fue un importante referente para su análisis y proyección del presente y el futuro como líder de la Revolución. Esto puede apreciarse en discursos y en diálogos, donde ir al referente histórico fue muy importante para mostrar posibles estrategias en su contexto, así como proyectar acciones al futuro. Por ello, esta especialidad de las ciencias sociales ocupó espacios importantes en la obra de Fidel desde la lucha insurreccional hasta su desempeño como líder dentro del gobierno revolucionario.
La Revolución es un acontecimiento que desata la sospecha colectiva en el conjunto de la sociedad. ¿Son los revolucionarios sinceros en su voluntad de transformar la vida del pueblo? ¿Es desinteresado el sacrificio realizado? ¿Cómo confiar en la Revolución y en sus revolucionarios? Para entender la forma en que la discursividad fundacional de Fidel Castro asume esta sospecha es necesario analizar sus discursos de enero de 1959. A partir de estos es posible encontrar un conjunto de principios morales que Fidel propone como respuesta necesaria a la sospecha histórica del pueblo cubano. Esta ética no era abstracta, sino un código práctico destinado a los revolucionarios, estructurado en tres pilares: el sacrificio (renuncia al beneficio personal, deuda con los caídos), la humildad (atribución de la victoria al pueblo, condena de la vanagloria) y la lealtad (servicio absoluto y fe inquebrantable en el pueblo). El ensayo argumenta que, para Fidel, la credibilidad y la verdad de la Revolución no dependían de un programa político previo, sino de la encarnación verificable de esta nueva moral por parte de sus actores. La sospecha popular, por tanto, era el campo de prueba donde esta ética debía demostrarse y renovarse constantemente.
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