Sospecha y Revolución: la nueva ética revolucionaria de FidelLa Revolución es un acontecimiento que desata la sospecha colectiva en el conjunto de la sociedad. ¿Son los revolucionarios sinceros en su voluntad de transformar la vida del pueblo? ¿Es desinteresado el sacrificio realizado? ¿Cómo confiar en la Revolución y en sus revolucionarios? Para entender la forma en que la discursividad fundacional de Fidel Castro asume esta sospecha es necesario analizar sus discursos de enero de 1959. A partir de estos es posible encontrar un conjunto de principios morales que Fidel propone como respuesta necesaria a la sospecha histórica del pueblo cubano. Esta ética no era abstracta, sino un código práctico destinado a los revolucionarios, estructurado en tres pilares: el sacrificio (renuncia al beneficio personal, deuda con los caídos), la humildad (atribución de la victoria al pueblo, condena de la vanagloria) y la lealtad (servicio absoluto y fe inquebrantable en el pueblo). El ensayo argumenta que, para Fidel, la credibilidad y la verdad de la Revolución no dependían de un programa político previo, sino de la encarnación verificable de esta nueva moral por parte de sus actores. La sospecha popular, por tanto, era el campo de prueba donde esta ética debía demostrarse y renovarse constantemente.
Sospecha y Revolución: la nueva ética revolucionaria de Fidel