sábado, 28-03-2026
Cuba es un país envejecido. El último censo realizado en septiembre del año 2012, arrojó que 18,3% de la población tenía sesenta años o más y, al cierre de 2017, la cifra fue de 20,1%. El significativo declive de la fecundidad, el aumento de la expectativa de vida y el persistente saldo migratorio negativo, son tres eventos sociodemográficos que han conducido al envejecimiento acelerado de su población y han tenido un impacto en las estructuras, dinámicas y funcionamiento de las familias. Entender la relación de las personas mayores y sus familiares en Cuba así como los actuales arreglos de convivencia, es comprender un conjunto complejo de factores que se imbrican entre formas diferentes de envejecer, dinámicas plurales de familia y las particularidades del contexto social cubano.
La familia, entendida como el primer espacio de pertenencia y referencia de las personas, tributa a la reproducción y al mantenimiento de la especie humana, cumpliendo diversas funciones para el desarrollo biológico, psíquico y social de sus miembros. «En el plano conceptual, la familia como institución ha sido menos abordada, argumento que pudiera explicar el desarrollo insuficiente de definiciones y categorías que la precisen en este rol». Las nociones que centran su atención en los vínculos internos establecidos entre los miembros de la familia asumen un enfoque grupal, mientras que su estudio, como componente de un marco estructural más amplio, que es la sociedad, responde a la visión de aquella como institución, la que se aprecia en investigaciones del Grupo de Estudios sobre Familia del CIPS...
El “familismo” es cada vez más contraproducente porque las mujeres han redefinido su curso de vida y los niños se han convertido en raros. Las políticas deben ser redefinidas porque las personas que más necesitan los servicios suelen ser las que menos pueden permitirse estos. La falta de apoyo a las familias puede afectar tanto a la cantidad y calidad de los niños. Si la maternidad sigue siendo incompatible con el trabajo, la fertilidad se verá afectada. Si las inversiones en los niños siguen siendo insuficientes, Europa definitivamente puede decir adiós a su sueño de convertirse en la economía del conocimiento más competitiva del mundo.
El presente artículo evalúa la importancia estratégica de la agricultura familiar agroecológica (AFA) para la soberanía alimentaria y la eficiencia económica en Cuba. Ante la baja productividad del sector estatal y la alta dependencia de importaciones de alimentos, los autores proponen un modelo de "finca familiar agroecológica" basado en principios de resiliencia socioecológica y permacultura. Se estima que la aplicación de este modelo en un millón de hectáreas actualmente ociosas podría abastecer de energía y proteínas a más de la mitad de la población cubana, generando ahorros significativos por sustitución de importaciones y reducción de subsidios eléctricos gracias al uso de biogás. La investigación identifica vacíos en el ordenamiento jurídico vigente y recomienda la implementación de políticas públicas que faciliten créditos preferenciales, seguros agrícolas y el empoderamiento de la mujer campesina para frenar el éxodo rural y restaurar la salud de los ecosistemas locales
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