jueves, 01-01-2026
Luego de la aprobación de la nueva Constitución, los municipios cubanos están en proceso de cambio, teniendo en cuenta que esta les otorga autonomía y la posibilidad de gestionar, de manera integral, sus recursos. Tomando como base las limitaciones que entorpecen la gestión municipal, el objetivo del estudio que en estos momentos se ejecuta como parte de una investigación de doctorado, es desarrollar un sistema para la gestión del conocimiento y la innovación en los gobiernos territoriales con enfoque en la economía energética para el desarrollo local sostenible (SGCIEn).
“Cuba puede estimular la participación y la iniciativa populares en su economía mediante un cambio dramático en su sistema de planificación que garantice a los trabajadores y a los consumidores autonomía respecto a sus propias actividades económicas. En los debates del pasado, los que defendían la necesidad de estimular una mayor participación popular en las tomas de decisiones económicas en Cuba, pueden agruparse en dos campos. Algunos sostenían que podría lograrse una mayor participación mediante reformas dentro del marco del sistema de planificación existente; otros que solo si se le permitía a las cooperativas y pequeñas empresas privadas obtener beneficios mediante los intercambios mercantiles sería posible estimular más la iniciativa y la participación. En este prolongado debate interno, ambas partes se equivocan…”
El libro Desarrollar el poder popular: planificando desde abajo, de Marta Harnecker y José Juan Bartolomé, está dirigido a quienes desean construir una sociedad humanista y solidaria, con pleno protagonismo popular, una sociedad que ponga en práctica un modelo de desarrollo ecológicamente sostenible, que satisfaga de forma equitativa las verdaderas necesidades de la población y no las necesidades artificiales creadas por el capitalismo para obtener más ganancias; una sociedad en la que quien decida qué, cuánto y cómo producir sea el pueblo organizado. La obra se erige en una propuesta política, conceptual, pedagógica y metodológica para el desarrollo del poder popular. Su intención es formar desde el propio ejercicio del poder popular; ensayar y corregir, abrir caminos y recuperar historias, valorar y transformar al pueblo realmente existente y no hablarle a una caricatura idealista de este. Como tesis fundamental se afirma que la planificación participativa implica un orden social gestionado por la sociedad y no por una élite.
“Probablemente, la Revolución cubana se registrará en la historia por formar generaciones cuya riqueza intelectual es comparable con la de los pueblos más avanzados, aun cuando la material sea verdaderamente pobre. En esa pobreza está incluido el atraso que tiene Cuba con respecto al intercambio de información individual. Es evidente que este factor puede llegar a conspirar contra todo lo alcanzado. La ciencia forma parte protagónica de los bienes espirituales creados por la Revolución y estaría llamada a ser la clave para alcanzar el pleno bienestar. Pensar en este, después de tanto sacrificio, es algo absolutamente legítimo…”
“Una forma particular de planificación para una sociedad no capitalista se desarrolló en la Unión Soviética hace setenta y cinco años, y se fue modificando allí y en otros países, hasta 1991. Este diseño de planificación original tenía, a la vez, elementos adecuados para el desarrollo socialista y otros que se construyeron deliberadamente como barreras contra él. Sin embargo, no se pretende aquí hacer una valoración particular de la experiencia de la URSS. Lo importante para este trabajo es que, hoy día, aquellas sociedades que aspiren a una transición al socialismo necesitan desarrollar un nuevo método de planificación. Más aún, no podrán desarrollarlo abstractamente, sino crearlo en un mundo económica y políticamente dominado por la forma neoliberal del capitalismo…”
Como brote de las ansias de mejoramiento del hombre, la naturaleza idealista de la utopía ha de establecer una relación dialéctica con el análisis racional de sus posibilidades de convertirse en realidad, donde emerge la planificación como uno de los factores mediadores más importantes tendientes a resolver la contradicción así planteada.
El artículo analiza la evolución de las relaciones económicas entre Cuba y la Unión Soviética desde 1959 hasta la desaparición de la URSS. Explica cómo la economía cubana, marcada por el subdesarrollo, el bloqueo estadounidense y una fuerte dependencia externa, encontró en la URSS un aliado esencial para garantizar su supervivencia y su estrategia de desarrollo socialista. El texto también expone cómo la crisis soviética de los años 80, las reformas internas de la perestroika y el colapso final de la URSS impactaron drásticamente en la economía cubana, provocando la ruptura de suministros, la caída del comercio y la entrada del país en el llamado Período especial. Analiza además las complejas discusiones sobre la deuda cubana y los efectos del fin abrupto de la cooperación soviética, así como la posterior evolución de las relaciones con la Federación Rusa. Finalmente, destaca que, pese a sus limitaciones, la colaboración económica Cuba-URSS fue determinante para el desarrollo del país durante las primeras tres décadas de la Revolución.
El artículo reseña Cincuenta años de la economía cubana (Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010),.una compilación de Omar Everleny Pérez que analiza la evolución de la economía cubana a lo largo de cinco décadas de proceso revolucionario, identificando etapas, avances, retrocesos y desafíos estructurales. Se examinan temas como la estrategia económica, la gestión y dirección, la inserción internacional, la estructura sectorial y las reformas recientes, destacando las tensiones entre planificación y mercado. El texto subraya la importancia de aprender de la experiencia histórica para orientar el modelo de desarrollo y las políticas económicas futuras del país.
El artículo analiza la empresa estatal cubana a la luz de la teoría de agencia, enfocándose en la relación entre el Estado como propietario y los directivos como agentes. A partir de las transformaciones impulsadas desde los Lineamientos de la Política Económica y Social y los cambios normativos de 2013–2014, la autora examina problemas clave como la falta de alineación de intereses, la ausencia de contratos formales, la asimetría de información, el exceso de control y la limitada autonomía empresarial. El trabajo concluye que, pese a las reformas, persisten prácticas centralizadas que restringen la autoridad real de los directivos y afectan la eficiencia y el desempeño del sistema empresarial estatal.
El artículo defiende la planificación social socialista como eje estratégico para la renovación del sector público cubano en el contexto de las transformaciones económicas del siglo XXI. El autor sostiene que la planificación no debe reducirse a un instrumento técnico-económico, sino concebirse como un proceso integral, participativo y emancipador que articule economía, sociedad y política, incorporando de manera activa a los productores-consumidores en la proyección, ejecución y control del desarrollo. A partir de un análisis crítico de las insuficiencias históricas de la planificación en Cuba —marcada por el centralismo, la verticalidad y la escasa participación—, propone cambios organizativos, metodológicos, procesales y de control social, en consonancia con los Lineamientos del PCC y aprendiendo de experiencias como las de China y Vietnam, sin copiar modelos. El texto subraya que una planificación social efectiva, combinada con elementos de mercado y regulación indirecta, es condición indispensable para fortalecer el proyecto socialista, garantizar la equidad, combatir la alienación y avanzar hacia la emancipación humana.
El artículo analiza la evolución internacional de las políticas de transporte urbano desde mediados del siglo XX —del paradigma centrado en el automóvil al enfoque de acceso y habitabilidad— y contrasta esa trayectoria con la experiencia cubana antes y después de la Revolución. Las autoras sostienen que Cuba, gracias a su fuerte sector público, su tradición de priorizar el transporte colectivo y su relativa baja motorización, posee condiciones excepcionales para desarrollar un modelo de movilidad urbana sostenible y equitativo, evitando errores cometidos en otras ciudades del mundo. A partir del impacto del Período Especial, las reformas económicas recientes y el aumento de la desigualdad en el acceso, el texto examina los desafíos actuales y las oportunidades para integrar políticas de transporte, urbanismo y participación ciudadana, destacando la necesidad de una planificación innovadora y coordinada que permita avanzar hacia la “ciudad habitable” como proyecto de justicia social.
El artículo examina críticamente las disfunciones estructurales del sistema de relaciones de trabajo en Cuba en el contexto de la actualización del modelo económico, contrastando la realidad laboral existente con un ideal de relaciones socialistas de producción y trabajo. El autor identifica problemas persistentes como la desvinculación entre desempeño y remuneración, la segmentación de los espacios económicos, la pérdida de sentido del trabajo como valor social, la baja implicación de los trabajadores en la dirección y la no realización efectiva de la propiedad social sobre los medios de producción. A partir de este diagnóstico, propone un conjunto de transformaciones orientadas a redefinir el papel de la planificación y el mercado, diversificar las formas de propiedad, fortalecer la autonomía organizacional y colocar nuevamente al trabajo en el centro del proyecto de desarrollo y emancipación humana del socialismo cubano.
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