jueves, 07-05-2026
“Entre los múltiples problemas que requieren un examen con «ojos judiciales» (citando a Martí), se encuentra el establecimiento de la serie de intelectuales que elaboraron una visión cubana de los Estados Unidos hasta el fin de la dominación española en 1898. Sin pretensiones de un análisis exhaustivo, solo alcanzable en la extensión de una monografía, este artículo aspira a que estos criterios ayuden a vertebrar posibles ejes temáticos y a indicar cuáles personalidades importantes integran la serie que culmina en la obra de José Martí, a finales del siglo XIX…”
“Cuando Martí inicia su residencia en Nueva York, ya va cargado de concluyentes criterios acerca de los propios Estados Unidos, acerca de las repúblicas nuevas de la América Latina, y acerca, desde luego, de la relación entre ambos. Ya, desde entonces, tendrá en aquella ciudad el centro de sus actividades independentistas y de subsistencia personal durante casi catorce años, hasta que en 1895 salga, para incorporarse a través de República Dominicana, a la guerra reiniciada en Cuba el 24 de febrero de ese año, y morir en ella...”
“Cuando hablamos de la cultura del consumo nos referimos, por lo común, a dos tipos de prácticas sociales: los hábitos de los usuarios que conforman su demanda y, en un sentido más amplio, la mentalidad que acompaña a las sociedades cuya construcción de identidades gravita en torno a los significantes, mitos y proyecciones que el mercado posindustrial provee. El presente artículo trata de dar cuenta de algunos rasgos del nacimiento de esta segunda acepción en el contexto norteamericano de finales del XIX, de la mano de algunas de las visiones que un analista de excepción —el José Martí corresponsal de varios diarios latinoamericanos—, acuñó de manera tan crítica como brillante…”
Desde una perspectiva crítica con respecto a la teleología del Estado-nación y los presupuestos nacionalistas de los sistemas políticos liberales —con particular interés en los espacios soberanos resultantes de la crisis imperial-monárquica de 1808-1825—, avanzar en el estudio de la (re)configuración colonial posrevolucionaria parece imprescindible si se pretende dar cuenta de la manera en que se diseñó un nuevo orden político decimonónico, sobre todo en lo concerniente las políticas de justicia y orden público, tanto en España como en sus territorios de ultramar. El artículo presenta sucintamente los presupuestos de partida de dicha renovación historiográfica y los cuestionamientos que se aplican hoy al estudio de las instituciones y el imaginario político del primer cuarto del siglo XIX en Iberoamérica, proponiéndolos como instrumentos de análisis pertinentes para dar cuenta de la recomposición institucional, política y cultural que vivió Cuba después de 1808.
“Los Estados Unidos siempre aspiraron a apoderarse de Cuba. Y esa ambición –de la cual fue precursor Thomas Jefferson y quizá hasta Benjamin Franklin– caracterizó la trayectoria de casi todos los presidentes norteamericanos durante el siglo XIX. Ya entrado el XX, no faltaban elementos en ciertos círculos que aún sostenían tal pretensión, pero sin muchas esperanzas de lograrlo. Lo que necesita aún ciertos esclarecimientos es el conjunto de causas que expliquen tan tozuda línea política y diplomática por hacerse de Cuba, incorporándola como un Estado más de la Unión…”
“La multicultural inmigración española participante en el poblamiento de Cuba trae entre sus hábitos, tradiciones y costumbres, sus experiencias deportivas, las que con los años se integran a la naciente sociedad criolla, teniendo en cuenta los gustos, posibilidades y necesidades espirituales de las clases, estamentos y grupos sociales de cada localidad. El gusto aristocrático por la caza, la natación, la esgrima, la equitación y el ajedrez, expresión tanto de elegancia y distinción como de poder en la sociedad feudal española, es imitado por las familias ricas de la Isla…”
“Proliferan las publicaciones que se ocupan del proceso independentista y del pensamiento de sus ideólogos, a escala latinoamericana o en cualquiera de sus espacios concretos, pero en conjunto arrojan un saldo desalentador por lo que respecta a la hondura de la cala. Resulta significativo, por ejemplo, que los textos de referencia se abstengan de definir el término independencia, cuyo uso a lo largo de cualquiera de esos textos suele revelar un considerable margen de ambigüedad…”
El artículo examina el tratamiento del siglo XIX cubano en la revista Temas, contextualizando su desarrollo dentro de los cambios historiográficos ocurridos en Cuba desde la década de 1990. Se analizan las transformaciones en los enfoques metodológicos y temáticos, con énfasis en la historia social, la diversidad de perspectivas y la multidisciplinariedad. Asimismo, se evalúa cómo la revista contribuye al debate historiográfico mediante la revisión crítica de temas como el pensamiento político, las migraciones, la formación de la nación y las luchas independentistas. El estudio concluye que Temas ha funcionado como un espacio clave para la renovación y socialización del conocimiento histórico.
Este trabajo analiza la figura de José Antonio Saco y su paradigmática actitud ante la historia como herramienta de legitimación política e identitaria en la Cuba del siglo XIX. El autor examina la tensión entre la tradición cultural criolla del siglo XVIII y la irrupción de la sociedad de plantación esclavista, refutando la idea de una ruptura absoluta con el pasado. Se destaca que Saco utilizó la historia con un sentido pragmático y utilitarista, convirtiéndola en un tribunal de última instancia para validar proyectos nacionales y criticar el orden colonial. El ensayo concluye que Saco encarna una modernidad intelectual que integró el pasado criollo en una narrativa nacionalista blanca, sentando las bases de la relación contemporánea del cubano con su historia.
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