miércoles, 11-02-2026
Doctor por el University College de Londres. Ha investigado la historia moderna y contemporánea de Cuba desde 1971. En las universidades de Wolverhampton y Nottingham se mantuvo investigando acerca de ideología, historia política y cultural, lo que dio como resultado cinco libros monográficos, uno colaborativo, y dos editados. En 1998 creó el (entonces) Cuba Research Forum, el que se convirtió en 2004 en el Centre for Research on Cuba (Nottingham), el mayor centro de investigación sobre Cuba fuera del hemisferio occidental, donde ha trabajado en colaboración con la Universidad de La Habana y el Instituto Juan Marinello. En 2020 se retiró y continúa como Profesor Emérito en Nottingham.
Este ensayo trata de dar un panorama analítico de lo escrito sobre el tema de Cuba (tanto antes como después del 1959) en Europa, a través de la idea de que, como resultado de varias diferencias (a partir de los años 50) –de cultura política, principalmente, pero también de acceso a Cuba para los investigadores– entre Europa en general y los Estados Unidos, las perspectivas propuestas en el Viejo Continente se distinguían marcadamente de la mayoría de la ortodoxia estadounidense. Sin embargo, en los años 90 se dio una nueva convergencia entre las dos literaturas, en algunas disciplinas, aunque las antiguas diferencias continuaban presentes.
Revista Temas: 108-109. Sección
El mayor legado de Fidel se ve en la supervivencia sustancial de la ideología que él fomentó y moldeó durante décadas, reflejada en la respuesta popular a su discurso del 1 de mayo de 2000, que cierra el debate sobre el significado de «la Revolución», y deja un testamento, ritualizado después como un código, lo suficientemente amplio para que todos encontrasen elementos de «su» Revolución. Comenzó ensalzando la conciencia del momento histórico y terminó con tres «-ismos» básicos, siendo el patriotismo el primero. Esa estructura puso la historia en el centro de todo: en 1947 conoció la importancia histórica de 1868 y en 1953, la importancia de la posteridad. Después del colonialismo y el neocolonialismo, Fidel reconocía la necesidad de una narrativa para explicar e inspirar con un mensaje moral, y para crear una identidad única, sabía que tal narrativa era esencial en cualquier ideología para explicar el pasado y el presente, e imaginar un futuro justo, pero también para aprender lecciones de esa historia, evitar los errores de otras historias y de la propia historia de Cuba, de tiempos cuando a los cubanos se les animaba a copiar otros modelos en lugar de buscar la confianza en sí mismos.
Revista Temas: 125-126. Sección
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