miércoles, 11-02-2026
Reseña crítica del libro de Antoni Kapcia, Leadership in the Cuban Revolution: The Unseen Story (Londres, 2014). Según el reseñador el autor «intentó corregir la tendencia que desdibuja la comprensión del caso cubano al exagerar el papel que desempeña [Fidel Castro]». Kapcia, además, impugna algunas ideas sobre su liderazgo.
“En Cuba sería prácticamente imposible hablar de la política cultural de la Revolución desde una instantánea del año 1968 —o de ningún otro momento— sin tomar en cuenta, en su integridad, la vertiente cultural de la transformación revolucionaria que se inició con el comienzo de los años 60. Dicho de otro modo, la revolución cultural, imposible de condensar en una simple etapa del proceso, es impresionante por sus aportes y cargada, a la vez, de complicaciones, de incidencias y desafíos…” 1968, movimientos sociales, políticas culturales, Cuba, Revolución cubana, cultura
Este panel —compuesto por una economista, un médico emigrado, un exdiplomático y un historiador— reflexiona sobre los acontecimientos que caracterizaron singularmente el año 1960 en Cuba, el conflicto social y político que se vivía y la naturaleza del proceso y de los acontecimientos. ¿Por qué se pudo llegar tan rápidamente a un punto en el que la radicalización del conflicto ya no tenía retorno? ¿Cómo y cuándo se alcanzó este punto? ¿Quiénes eran los revolucionarios? ¿Compartían las mismas ideas? ¿En qué medida estas creaban una ideología revolucionaria o cercana al socialismo? ¿Qué era para ellos el socialismo? ¿Quiénes se oponían a la Revolución? ¿Se identificaban con los Estados Unidos? ¿Qué significaba el anticomunismo? ¿En qué medida eran inevitables la velocidad y la polarización extrema que alcanzó el proceso en el transcurso de ese año? ¿Pudo haber sido diferente el cambio? ¿Menos rápido y polarizado? ¿Qué alternativas podrían haber ocurrido en esta historia?
El Tratado de economía marxista de Ernest Mandel, dirigente de la Cuarta Internacional, así como algunos artículos suyos, fueron muy apreciados por Ernesto Che Guevara en 1963, algo que le animaría a invitarlo a Cuba unos meses más tarde. Mandel critica los planteamientos de Stalin con relación con la" ley del valor" y rechaza las relaciones mercantiles entre empresas estatales ; apoya los estímulos morales y la importancia de la democracia socialista. Excepto en este último punto, que no fue abordado por Guevara, sus posiciones coinciden. En su primera visita a La habana en 1964, ambos se reunieron en varias ocasiones y tras su partida continuó manteniendo estrechas relaciones con Cuba. Durante su segundo viaje, en 1967, el encuentro no fue posible, lo que no impidió la publicación de varios artículos suyos en apoyo a la Revolución cubana y la OLAS. Ya en los años 90, prosigue su relación con Cuba denunciando los intentos de Moscú de apropiarse del legado del Che, expresando hasta el final de su vida su solidaridad con el pueblo cubano frente al bloqueo de los Estados Unidos y apoyando el reclamo de Fidel Castro al impago de las deudas ilegítimas.
El artículo muestra, en un recorrido histórico, las acciones realizadas por la dirección revolucionaria desde los albores del triunfo rebelde hasta la actualidad, dirigidas a desterrar el burocratismo, reprimir la burocracia —ambos heredados y hasta renacidos—, así como emprender una política de cuadros socialista. Se presentan consideraciones teóricas sobre la relación burocratismo-burocracia que remiten, sobre todo, a V. I. Lenin, quien legó numerosas reflexiones acerca de este problema y cómo enfrentarlo en la transición socialista. Para el caso cuban, se utilizan las informaciones sobre el tema incluidas en los libros Documentos de la Revolución Cubana 1959 a 1969; en especial, las ideas y acciones de Fidel Castro y Che Guevara para erradicarlos y desarrollar una política de cuadros socialista. Además, se avanza en el tiempo en un intento por esbozar la situación de enfrentamiento al burocratismo-burocracia y la política de cuadros desde 2011 hasta 2021.
La cuestión racial y sus implicaciones políticas en Cuba han estado en el centro de atención en los últimos años. Una parte representativa de la sociedad cubana ha generado recientemente discursos de conciencia racial y epistemologías antirracistas como resultados, directos o indirectos, pero positivos, del encuentro con las ideas de descolonización promovidas por diversos movimientos negros y por las (re)lecturas de intelectuales negros de la región. Este artículo explora críticamente, a través de la historia y el carácter multidisciplinario de los estudios culturales, las interconexiones regionales entre el Panafricanismo, el pensamiento social e intelectual caribeño y las expresiones de estas ideas en Cuba; se centra en la identidad, la conciencia negra y el efecto tangencial de la ideología política panafricanista en Cuba, en tres periodos diferentes. Argumento que las ideas difundidas por Marcus Garvey, Walter Rodney y Bob Marley proporcionan puntos de conexión ideológica en la evaluación de las conexiones transculturales entre Cuba y el Caribe anglófono.
Víctor Dreke es un archivo viviente. Hoy en día, a la edad de 87 años, su vida representa la historia de la Revolución cubana. Tenía 15 años cuando Fulgencio Batista dio un golpe militar. Fue en este momento que se unió a la resistencia contra la policía y el ejército del dictador. Una vez que la Revolución hubo triunfado asumió liderazgo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Luchó contra los grupos contrarrevolucionarios apoyados por los EE.UU. en Playa Girón y en las montañas del Escambray, y se unió al Che Guevara en el Congo. Trabajó con el brillante teórico Amílcar Cabral en Guinea Bissau y Cabo Verde, y entrenó a numerosos líderes de África en Cuba. Esta entrevista examina la vida de este hombre excepcional en el contexto de eventos extraordinarios.
Reseña crítica del reciente libro de Michael J. Bustamante, Cuban Memory Wars: Retrospective Politics in Revolution and Exile, que detalla argumentos y discusiones orales y escritas formulados tanto en Cuba como en los Estados Unidos sobre la Revolución cubana a lo largo de sus primeros veinte años. Este ensayo sostiene que lo mejor del libro de Bustamante es su énfasis en la movilización y la contestación de la historia y la memoria y que está menos desarrollado en aspectos referentes a género, raza, sexualidad y derechos humanos.
El presente trabajo se centra en la influencia cultural del internacionalismo cubano en la perspectiva Norte-Sur; en él, utilizo el ejemplo de los movimientos antiautoritarios de Berlín occidental ante la Revolución cubana, y formulo algunas cuestiones preliminares que considero particularmente relevantes para el tema y para comprender la relación de los jóvenes de Berlín con Cuba.
Comienzos de los años 1960. Una carta es depositada en el correo dirigida al presidente de EE.UU., John F. Kennedy, en protesta por el intento de invasión a Playa Girón. Figurar entre los perseguidos por los órganos de represión de Brasil por su amistad con el pueblo cubano. Protagonizar una polémica de repercusión internacional con Régis Debray acerca de la estrategia que conllevó la victoria de la Revolución. Trabajar arduamente para desentrañar desde la teoría la comprensión de las causas históricas y la experiencia concreta que resultaron en la victoria, mientras estudiaba los desafíos para el cambio estructural en su propio país. La vida y la obra de Vânia Bambirra se puede resumir desde su entrañable relación con la Revolución cubana. En este artículo, presentamos el itinerario del pensamiento y la militancia política de la intelectual brasileña quien, inspirada en los logros de la Revolución cubana y las luchas sociales del continente, ha sido una de las fundadoras y más importantes referentes de la Teoría Marxista de la Dependencia.
El presente artículo está referido a la labor fundacional de la doctora Isabel Monal al frente del Teatro Nacional de Cuba. Pone en contexto sus aportes a nuestra cultura a partir del triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959, en un término de apenas dos años, que perduran hasta nuestros días. Isabel Monal fue la gran gestora, partícipe y defensora de la fundación de un movimiento de danza moderna que se ha expandido por toda la isla, de los talleres donde se formaron los primeros instructores de arte, del primer Departamento de Diseño Gráfico en las artes para promover todo los que estaba aconteciendo en las artes escénicas. Fundó, además, el Departamento de Etnología y Folklore, el cual pasó posteriormente a la Academia de Ciencias de Cuba; los seminarios de Etnología y Folklore, y de Dramaturgia, donde se formaron los más importantes intelectuales de la cultura cubana en revolución. Apoyó incondicionalmente las mejores puestas del teatro cubano y universal. Se enfrentó a la discriminación racial y favoreció la incorporación de la mujer a todas las esferas del arte y de las actividades productivas asociadas, generadas por la propia dinámica cultural allí desarrollada.
El poemario Tengo tiene su base inspiradora en los cambios generados durante los primeros años de la Revolución cubana. Junto a la realidad recogida en esos versos, existe otra y es la actividad periodística de Nicolás Guillén Batista, la cual se extendió hasta bien adentrada la década de 1960. El presente artículo se propone establecer un acercamiento al contexto general de aquellos años y al desenvolvimiento de una tendencia informativa, nombrada hoy periodismo literario, la cual acoge aquellos textos que, por su calidad discursiva, los emparenta con la literatura y de la cual Guillén formó parte. En la misma se abordan los cambios estructurales que configuraron la nueva agenda temática de los medios de comunicación y que, en buena medida, fueron los temas abordados en Tengo. Asimismo, se examina la actividad de cronista de Guillén, insertada dentro de una nueva generación de periodistas literarios que apareció a partir de 1959 y hasta 1964, cuando surge otro grupo con nuevas propuestas. Por último, se examina la relación entre periodismo y literatura en el período, donde el Poeta Nacional cubano se convirtió en uno de los referentes principales.
El artículo explora la figura de Fidel Castro como un revolucionario cuyo pensamiento debe ser sometido a análisis crítico y debate para seguir siendo útil en la actualidad. Se rechaza la tendencia a “canonizar” a los líderes revolucionarios, ya que esto neutraliza su potencial transformador. Fidel concibió desde muy temprano una estrategia de reformismo radical: proponer reformas concretas dentro del marco legal burgués, como catalizador de movilización popular que condujera a la toma revolucionaria del poder. Esta táctica se materializó tras el triunfo de la Revolución en 1959, cuando se implementaron medidas profundas que desmantelaron las estructuras neocoloniales y capitalistas. Aunque inicialmente no era un proyecto socialista declarado, la Revolución se radicalizó por la necesidad histórica: la hostilidad del imperialismo estadounidense y la imposibilidad de alcanzar soberanía real sin romper con el capitalismo. Así, el socialismo emergió como condición indispensable para la independencia nacional y la justicia social. El legado de Fidel se presenta como una guía ética y estratégica para enfrentar las reformas actuales en Cuba, siempre bajo el principio de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, pero sin traicionar los ideales de liberación, soberanía y justicia social.
El artículo analiza históricamente la concepción y la práctica política de Fidel Castro Ruz en relación con Estados Unidos, cuestionando la interpretación que lo presenta como el principal obstáculo para la normalización de los vínculos bilaterales. A partir del estudio de documentos históricos, declaraciones públicas y episodios clave de la diplomacia oficial y secreta, se argumenta que el conflicto entre ambos países antecede a 1959 y tiene raíces estructurales en la tensión entre hegemonía y soberanía. El trabajo sitúa la visión de Fidel en la tradición del pensamiento independentista cubano, especialmente en la obra de José Martí, y examina los principales intentos de acercamiento impulsados por el liderazgo cubano desde la etapa insurreccional hasta las décadas posteriores. Asimismo, se aborda el impacto de la política exterior cubana en África y el condicionamiento impuesto por Estados Unidos al proceso de normalización. Se concluye que la persistencia del conflicto respondió fundamentalmente a decisiones estratégicas de Washington frente a un proyecto revolucionario soberano.
El artículo pretende demostrar que el legado de Fidel Castro Ruz como estratega militar, líder de combate y creador de instituciones militares, más allá de las opiniones políticas que se tengan sobre él en otros aspectos, es extraordinario y abrumadoramente exitoso, lo que se debe a su interés de toda la vida por los asuntos de defensa, a su profunda necesidad de desarrollar ese interés y a su excepcional e innata comprensión del ámbito militar y sus reglas para lograr resultados favorables. Este trabajo es el resultado de las reflexiones de su autor sobre el tema en cuestión, pero la naturaleza del legado militar de Fidel requiere también un enfoque cronológico para abordar el tema.
La historia, tanto la universal como la cubana, tuvo una presencia muy recurrente en el discurso de Fidel Castro. Además de ser este un estudioso profundo de ella, la historia fue un importante referente para su análisis y proyección del presente y el futuro como líder de la Revolución. Esto puede apreciarse en discursos y en diálogos, donde ir al referente histórico fue muy importante para mostrar posibles estrategias en su contexto, así como proyectar acciones al futuro. Por ello, esta especialidad de las ciencias sociales ocupó espacios importantes en la obra de Fidel desde la lucha insurreccional hasta su desempeño como líder dentro del gobierno revolucionario.
La Revolución es un acontecimiento que desata la sospecha colectiva en el conjunto de la sociedad. ¿Son los revolucionarios sinceros en su voluntad de transformar la vida del pueblo? ¿Es desinteresado el sacrificio realizado? ¿Cómo confiar en la Revolución y en sus revolucionarios? Para entender la forma en que la discursividad fundacional de Fidel Castro asume esta sospecha es necesario analizar sus discursos de enero de 1959. A partir de estos es posible encontrar un conjunto de principios morales que Fidel propone como respuesta necesaria a la sospecha histórica del pueblo cubano. Esta ética no era abstracta, sino un código práctico destinado a los revolucionarios, estructurado en tres pilares: el sacrificio (renuncia al beneficio personal, deuda con los caídos), la humildad (atribución de la victoria al pueblo, condena de la vanagloria) y la lealtad (servicio absoluto y fe inquebrantable en el pueblo). El ensayo argumenta que, para Fidel, la credibilidad y la verdad de la Revolución no dependían de un programa político previo, sino de la encarnación verificable de esta nueva moral por parte de sus actores. La sospecha popular, por tanto, era el campo de prueba donde esta ética debía demostrarse y renovarse constantemente.
El artículo analiza el sentido estratégico del fidelismo en la política cubana, entendiendo la Revolución como un proceso histórico de largo alcance que articuló transformación interna, política exterior activa y defensa asimétrica frente a un entorno internacional adverso. A partir de una lectura histórica y analítica, se examina cómo la visión estratégica de Fidel Castro integró desarrollo no dependiente, construcción de consenso, alianzas internacionales basadas en intereses y valores compartidos, y una diplomacia creativa orientada a la supervivencia y proyección del proyecto revolucionario. El estudio aborda dimensiones clave de esta estrategia, como la política de alianzas, el principio de no precondiciones, la acción simultánea en múltiples escenarios geopolíticos, la diplomacia pueblo a pueblo y la defensa en el campo cultural e ideológico. Asimismo, reflexiona sobre la vigencia actual de esa cultura política y su utilidad para repensar el proyecto revolucionario en el contexto contemporáneo cubano. Se concluye que la visión fidelista constituye una referencia estratégica relevante para interpretar el pasado y enfrentar los desafíos presentes.
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