miércoles, 11-02-2026
A mediados del siglo xx, en el epicentro de una campaña internacional de los medios de comunicación de la época, se vislumbraba a los jóvenes revolucionarios cubanos y a Fidel Castro, el Robin Hood, como líderes en el enfrentamiento al poder, representado por el régimen político militar. El segundo golpe de Estado de Fulgencio Batista generó una situación revolucionaria cuando en 1952 rompió con el sistema constitucional y el proyecto electoral chibasista...
(Reseña de The Real Fidel Castro, de Leycester Coltman) “A primera vista The Real Fidel Castro, de Leycester Coltman, recuerda The Closest of Enemies, de Wayne Smith. Ambos autores estuvieron en Cuba como diplomáticos, son observadores inteligentes y escriben bien. Aquí terminan las similitudes. Smith escribió sobre un período que conoce de primera mano. No así Coltman. Su libro tiene un solo capítulo sobre sus años como embajador británico en Cuba (1991-1994). Es un capítulo muy bueno, lleno de interesantes observaciones, pero los diecinueve restantes se refieren a años y a temas que el autor no conoce bien. Se hace difícil confiar en la palabra de Coltman: a menudo lo que afirma es claramente falso…”
Reseña crítica del libro de Antoni Kapcia, Leadership in the Cuban Revolution: The Unseen Story (Londres, 2014). Según el reseñador el autor «intentó corregir la tendencia que desdibuja la comprensión del caso cubano al exagerar el papel que desempeña [Fidel Castro]». Kapcia, además, impugna algunas ideas sobre su liderazgo.
“El presente ensayo indaga el contenido revolucionario y político de la autoridad carismática de Fidel Castro, algo que se encuentra poco en la literatura. Me aparto del usual canon incontestado que solo presta atención al hombre y no a las políticas a que da origen su ejercicio del poder. Además, examino el contexto en que se produce la adopción de decisiones. La práctica objetiva de la Revolución es fundamental para hacer comprensible la autoridad carismática de Fidel Castro…”
(Panel realizado en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC, el 30 de septiembre de 2010). ¿En qué consiste la crisis del Período especial? ¿Cómo ha sido vista desde dentro y desde fuera de Cuba? ¿Sus causas han sido básicamente externas? ¿Ha tenido una naturaleza estrictamente económica, o también otras dimensiones? ¿Se pueden diferenciar etapas en este ciclo de crisis? ¿Hasta dónde se extiende? ¿En qué medida las políticas se basaron en investigaciones de carácter científico sobre lo que estaba pasando? ¿Hasta qué punto esas políticas conformaron un plan, un proyecto articulado y coherente, que permitiera rebasar la crisis? ¿Han sido eficaces? ¿Han tenido efectos secundarios no deseados?¿En qué medida han sido coherentes y han tenido logros?
El artículo explora la figura de Fidel Castro como un revolucionario cuyo pensamiento debe ser sometido a análisis crítico y debate para seguir siendo útil en la actualidad. Se rechaza la tendencia a “canonizar” a los líderes revolucionarios, ya que esto neutraliza su potencial transformador. Fidel concibió desde muy temprano una estrategia de reformismo radical: proponer reformas concretas dentro del marco legal burgués, como catalizador de movilización popular que condujera a la toma revolucionaria del poder. Esta táctica se materializó tras el triunfo de la Revolución en 1959, cuando se implementaron medidas profundas que desmantelaron las estructuras neocoloniales y capitalistas. Aunque inicialmente no era un proyecto socialista declarado, la Revolución se radicalizó por la necesidad histórica: la hostilidad del imperialismo estadounidense y la imposibilidad de alcanzar soberanía real sin romper con el capitalismo. Así, el socialismo emergió como condición indispensable para la independencia nacional y la justicia social. El legado de Fidel se presenta como una guía ética y estratégica para enfrentar las reformas actuales en Cuba, siempre bajo el principio de “cambiar todo lo que debe ser cambiado”, pero sin traicionar los ideales de liberación, soberanía y justicia social.
El artículo analiza la economía y las políticas económicas de Cuba desde la Revolución, destacando la influencia de Fidel Castro y su pragmatismo. Se subraya la Reforma Agraria como punto de partida y el enfrentamiento con los Estados Unidos, que llevó a la alianza con la URSS. Se examina el fracaso de la zafra de los diez millones, la adopción del modelo soviético, el Período Especial tras la caída de la URSS, y la apertura al turismo y la biotecnología. Finalmente, se aboga por la introducción del mercado en la economía cubana, siguiendo ejemplos como China y Vietnam, para superar el bloqueo y construir el socialismo, instando a una tasa de cambio oficial y a la autonomía empresarial.
Estudiar cómo Fidel fue interpretando las funciones de la ciencia, e implementando estrategias para que Cuba se insertara con éxito en este proceso mundial, debe servirnos de guía para seguir avanzando en nuestro siglo xxi. El liderazgo es una combinación de visión estratégica y capacidades tácticas de implementación. Quienes tuvimos el privilegio de ver de cerca el desempeño de Fidel Castro en el proceso de conexión de la ciencia y la economía, vimos una impresionante combinación de ambas capacidades. Vimos a Fidel como visionario y comunicador de los grandes objetivos, y vimos a Fidel como empresario táctico en los detalles de implementación. Esa experiencia refuerza conceptos esenciales: No es la Ciencia solamente, sino la conexión de la Ciencia con la Economía, lo que cataliza el desarrollo, estas conexiones no se dan espontáneamente, sino que deben ser construidas, el actor principal de estas conexiones no es el mercado, ni mucho menos la propiedad privada, es el sector estatal de la economía. Esta tarea demanda un estilo especial de liderazgo. Este artículo pretende identificar las lecciones que podemos extraer de la labor de Fidel en la construcción de conexiones entre la ciencia y la economía, que deben ser instrumentos en manos de las nuevas generaciones de cubanos para enfrentar los nuevos desafíos que nos presenta el siglo XXI.
El artículo analiza históricamente la concepción y la práctica política de Fidel Castro Ruz en relación con Estados Unidos, cuestionando la interpretación que lo presenta como el principal obstáculo para la normalización de los vínculos bilaterales. A partir del estudio de documentos históricos, declaraciones públicas y episodios clave de la diplomacia oficial y secreta, se argumenta que el conflicto entre ambos países antecede a 1959 y tiene raíces estructurales en la tensión entre hegemonía y soberanía. El trabajo sitúa la visión de Fidel en la tradición del pensamiento independentista cubano, especialmente en la obra de José Martí, y examina los principales intentos de acercamiento impulsados por el liderazgo cubano desde la etapa insurreccional hasta las décadas posteriores. Asimismo, se aborda el impacto de la política exterior cubana en África y el condicionamiento impuesto por Estados Unidos al proceso de normalización. Se concluye que la persistencia del conflicto respondió fundamentalmente a decisiones estratégicas de Washington frente a un proyecto revolucionario soberano.
Los responsables políticos estadounidenses comprendieron que Fidel Castro poseía, como lo describió el vicepresidente Richard Nixon, “esas cualidades indefinibles que lo convierten en un líder de hombres. Independientemente de lo que pensemos de él, será un factor importante en el desarrollo de Cuba y, muy posiblemente, en los asuntos latinoamericanos en general.” Sin embargo, los funcionarios estadounidenses percibieron que su negativa a permitir que Estados Unidos dominara Cuba amenazaba las ambiciones estadounidenses de mantener la hegemonía en el hemisferio occidental y, posteriormente, de influir en los asuntos mundiales. Esta percepción los llevó a demonizarlo, presentándolo como inestable, poco confiable y movido por un complejo mesiánico irracional. A su vez, esta visión del líder cubano influyó en gran parte del análisis estadounidense de las relaciones internacionales de Cuba durante el siguiente medio siglo y determinó la manera irracional en que los funcionarios estadounidenses anticipaban la interacción del líder cubano y otros funcionarios cubanos con ellos. En definitiva, el origen y la causa principal de la hostilidad estadounidense hacia Cuba fue la determinación de Fidel de resistir el dominio estadounidense sobre la Isla.
El artículo pretende demostrar que el legado de Fidel Castro Ruz como estratega militar, líder de combate y creador de instituciones militares, más allá de las opiniones políticas que se tengan sobre él en otros aspectos, es extraordinario y abrumadoramente exitoso, lo que se debe a su interés de toda la vida por los asuntos de defensa, a su profunda necesidad de desarrollar ese interés y a su excepcional e innata comprensión del ámbito militar y sus reglas para lograr resultados favorables. Este trabajo es el resultado de las reflexiones de su autor sobre el tema en cuestión, pero la naturaleza del legado militar de Fidel requiere también un enfoque cronológico para abordar el tema.
La historia, tanto la universal como la cubana, tuvo una presencia muy recurrente en el discurso de Fidel Castro. Además de ser este un estudioso profundo de ella, la historia fue un importante referente para su análisis y proyección del presente y el futuro como líder de la Revolución. Esto puede apreciarse en discursos y en diálogos, donde ir al referente histórico fue muy importante para mostrar posibles estrategias en su contexto, así como proyectar acciones al futuro. Por ello, esta especialidad de las ciencias sociales ocupó espacios importantes en la obra de Fidel desde la lucha insurreccional hasta su desempeño como líder dentro del gobierno revolucionario.
La Revolución es un acontecimiento que desata la sospecha colectiva en el conjunto de la sociedad. ¿Son los revolucionarios sinceros en su voluntad de transformar la vida del pueblo? ¿Es desinteresado el sacrificio realizado? ¿Cómo confiar en la Revolución y en sus revolucionarios? Para entender la forma en que la discursividad fundacional de Fidel Castro asume esta sospecha es necesario analizar sus discursos de enero de 1959. A partir de estos es posible encontrar un conjunto de principios morales que Fidel propone como respuesta necesaria a la sospecha histórica del pueblo cubano. Esta ética no era abstracta, sino un código práctico destinado a los revolucionarios, estructurado en tres pilares: el sacrificio (renuncia al beneficio personal, deuda con los caídos), la humildad (atribución de la victoria al pueblo, condena de la vanagloria) y la lealtad (servicio absoluto y fe inquebrantable en el pueblo). El ensayo argumenta que, para Fidel, la credibilidad y la verdad de la Revolución no dependían de un programa político previo, sino de la encarnación verificable de esta nueva moral por parte de sus actores. La sospecha popular, por tanto, era el campo de prueba donde esta ética debía demostrarse y renovarse constantemente.
Este artículo analiza históricamente la política exterior de Cuba desde 1959 hasta inicios del siglo XXI, con énfasis en el papel de Fidel Castro como estratega en contextos de vulnerabilidad nacional e incertidumbre internacional. El estudio se concentra en momentos críticos de toma de decisiones: la ruptura con Estados Unidos, la articulación y posterior reforma de las relaciones con la Unión Soviética, la proyección internacional en África y América Latina, y los virajes estratégicos tras el colapso del socialismo europeo. A partir de fuentes documentales, testimoniales y bibliográficas, se examina la relación entre política exterior y transformaciones internas del Estado cubano. El artículo sostiene que la capacidad de aprendizaje, adaptación y cambio estratégico, incluso mediante la reversión de políticas previamente fundacionales, fue un rasgo decisivo de la conducción histórica cubana. Este enfoque contribuye a explicar la continuidad internacional del país pese a limitaciones.
El artículo analiza el sentido estratégico del fidelismo en la política cubana, entendiendo la Revolución como un proceso histórico de largo alcance que articuló transformación interna, política exterior activa y defensa asimétrica frente a un entorno internacional adverso. A partir de una lectura histórica y analítica, se examina cómo la visión estratégica de Fidel Castro integró desarrollo no dependiente, construcción de consenso, alianzas internacionales basadas en intereses y valores compartidos, y una diplomacia creativa orientada a la supervivencia y proyección del proyecto revolucionario. El estudio aborda dimensiones clave de esta estrategia, como la política de alianzas, el principio de no precondiciones, la acción simultánea en múltiples escenarios geopolíticos, la diplomacia pueblo a pueblo y la defensa en el campo cultural e ideológico. Asimismo, reflexiona sobre la vigencia actual de esa cultura política y su utilidad para repensar el proyecto revolucionario en el contexto contemporáneo cubano. Se concluye que la visión fidelista constituye una referencia estratégica relevante para interpretar el pasado y enfrentar los desafíos presentes.
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