La opinión de Washington sobre Fidel CastroLos responsables políticos estadounidenses comprendieron que Fidel Castro poseía, como lo describió el vicepresidente Richard Nixon, “esas cualidades indefinibles que lo convierten en un líder de hombres. Independientemente de lo que pensemos de él, será un factor importante en el desarrollo de Cuba y, muy posiblemente, en los asuntos latinoamericanos en general.” Sin embargo, los funcionarios estadounidenses percibieron que su negativa a permitir que Estados Unidos dominara Cuba amenazaba las ambiciones estadounidenses de mantener la hegemonía en el hemisferio occidental y, posteriormente, de influir en los asuntos mundiales. Esta percepción los llevó a demonizarlo, presentándolo como inestable, poco confiable y movido por un complejo mesiánico irracional. A su vez, esta visión del líder cubano influyó en gran parte del análisis estadounidense de las relaciones internacionales de Cuba durante el siguiente medio siglo y determinó la manera irracional en que los funcionarios estadounidenses anticipaban la interacción del líder cubano y otros funcionarios cubanos con ellos. En definitiva, el origen y la causa principal de la hostilidad estadounidense hacia Cuba fue la determinación de Fidel de resistir el dominio estadounidense sobre la Isla.
La opinión de Washington sobre Fidel Castro