jueves, 01-01-2026
“La metodología elaborada por la crítica feminista a principios de la década del 70, con un basamento esencialmente sociológico y político, ha ido incorporando elementos del psicoanálisis, la semiología y el estructuralismo, entre otras fuentes, para la conformación de un cuerpo teórico aplicable al estudio de la obra cinematográfica. Con frecuencia, muchos de esos presupuestos teóricos se han hecho extensivos a la crítica de otras manifestaciones artísticas, como el teatro y la pintura, así como el medio televisivo…”
“Los analistas políticos y los medios de comunicación de los países capitalistas desarrollados comenzaron a dividir desde los años 80 a los militantes comunistas en liberales y ortodoxos. Como todo esquema que pontifica los extremos, este pierde sustancia cuando se aplica mecánicamente a otra realidad, pues deja fuera del análisis a los revolucionarios comprometidos con la realización consecuente de los ideales socialistas, que en Cuba son la fuerza decisiva de la nación. El esquema sirve, sin embargo, para impulsar una política, cuyo objetivo final es fracturar a la Revolución e introducir elementos de confusión en la perspectiva cultural cubana…”
“La televisión es un proyecto cultural. Nadie discute su enorme fuerza como medio de comunicación social, pero es en esencia un medio de cultura. Cada programa y cada espacio, han de responder a una intención estética, destinada a lograr ciertos objetivos, para un determinado sector de la población. Como tal, debe estar sujeta a la ubicación exacta dentro del horario y el día, a la selección precisa del conductor y director que sean capaces de lograr los presupuestos planteados. Desde el más simple programa informativo hasta la más costosa superproducción, son vehículos de cultura, que deben a la vez instruir, entretener e informar…”
“1980: oleada de inmigrantes desde el puerto del Mariel. La mayoría viene a vivir a Miami, la ciudad con la segunda mayor población cubana del mundo, solo después de La Habana. Una parte importante de los que llegaron era gay. Con los años surge un debate sobre el número exacto de homosexuales y los cálculos fluctúan entre 1 500 y 30 000. Independientemente de la cifra exacta, la población gay desempeña un papel evidente en la formación de la opinión pública en torno al Mariel y en la manera en que los medios de difusión informan sobre la situación. Desde Cuba, se utiliza su presencia entre los que deseaban salir para caracterizar negativamente como escoria a todos los cubanos que participaron en la migración. Los cubanoamericanos se preguntan qué va a ser de su impecable reputación en el país que los ha recibido…”
(Capítulo del libro The Cuban Image (BFI Publishing, Londres e Indiana University Press, Bloomington, Indiana)).
“Casi al principio de Viva la República, filme dirigido por Pastor Vega, vemos escenas de la guerra hispano-cubana-norteamericana filmadas por la Compañía Edison. En una aparecen los Rough Riders de Teddy Roosevelt desembarcando en la Isla. Fueron de las primeras imágenes rodadas en Cuba. Con todo lo breves y primitivos que son, estos fragmentos no deben subestimarse. Por mínimos que sean como imágenes, fueron capaces de satisfacer la demanda de los espectadores. Se realizaron no para el público cubano, sino para el norteamericano, de la era de los «potentados ladrones», cuyos intereses habían sido cuidadosamente conformados por la nueva prensa masiva de la época, sobre todo por las dos principales cadenas de diarios propiedad de Pulitzer y de Hearst…”
Los cines africanos están creciendo, expandiéndose y diversificándose de muchas maneras. Su contribución potencial a las economías nacionales es significativa. El cine también fue un medio de construcción nacional, en un contexto de elevadas tasas de analfabetismo y los inevitables retos de forjar una nación a partir de diversos grupos étnicos y lenguas. Desde entonces, el desarrollo de las tecnologías digitales ha propiciado cambios en la producción y la distribución. Ha contribuido a democratizar el acceso al cine gracias a equipos portátiles y relativamente asequibles. Nuevos narradores audiovisuales están ampliando el panorama mediático de la pantalla africana con cineastas emergentes y producciones de género, como películas de animación y series de televisión. El streaming en línea ha hecho que las películas africanas sean accesibles en una multiplicidad de pantallas, mientras que el reciente desarrollo de los medios digitales ha dado forma a la producción y distribución en todo el mundo. Sin embargo, el futuro del cine africano se enfrenta a muchos obstáculos debido a las deficiencias de las infraestructuras y al dominio del mercado por parte de los gigantes mundiales de los medios de comunicación.
La desaparición del campo socialista y de la Unión Soviética, a finales de los años 80 e inicios de los 90, tuvo un impacto de dimensiones enormes a nivel global. La economía, la política, la sociedad, e incluso la ideología y la propia historia cambiaron radicalmente. Cuba, debido a los lazos que había estrechado con el mundo comunista y a formar parte de él, sintió particularmente este cambio, cuyos efectos se hicieron evidentes sobre todo en la esfera económica. Sobre la manera en que la prensa cubana trató este delicado asunto versan las páginas del libro Crónica de un derrumbe: el colapso del “socialismo real” en la prensa escrita cubana (1985-1992), de Fabio Fernández Batista y que se reseña en este texto.
“La información y la cultura, la educación y el trabajo creador, pasan cada vez más, a nivel internacional, por las nuevas tecnologías de comunicación. Con ello se inicia en el mundo una nueva fase de trasmisión y flujos de mensajes masivos de una intensidad y alcance hasta ahora no conocidos. Lo que hace dignos de estudio estos procesos es que las manifestaciones relacionadas con la cultura popular (como el cine, la música y el video) son generadas por un reducido número de grandes empresas productoras y distribuidoras basadas en el entretenimiento y el lucro comercial, a escala mundial…”
“A partir del siglo XVII, la comunicación, al reaccionar ante los cambiantes contextos socioculturales y a las transformaciones ocurridas en los medios y modos de transportar la información, ha desarrollado un terreno semántico inestable, que indica a un tiempo trasmisión unidireccional y compartir mutuamente. Esta bivalencia o inestabilidad semántica de la palabra comunicación coloca a los teóricos en una situación interesante, convirtiéndolos en reacios académicos bifocales cuando se proponen investigar dos fenómenos incompatibles de estudio. Por tanto, lo que ocurre históricamente al teorizar sobre la comunicación es que, en cualquier momento dado, se ha permitido que uno u otro de los significados contradictorios domine o reprima al otro…”
“Durante las primeras seis décadas de este siglo, entre la literatura y el periodismo (en particular entre la narrativa y la crónica, la entrevista y el reportaje) fue abriéndose, progresiva y engañosamente, una escisión en apariencia invencible: dos mundos polarizados. Esa dicotomía, supuestamente estructural, técnica y lingüística, iba encaminada también a señalar una diferencia más profunda, pero no por eso legítima: su naturaleza. Además, la diferencia entre la narrativa y dichos géneros periodísticos venía envuelta en el confuso ropaje de los medios de difusión masiva...”
“El tema del impacto social de las tecnologías de la información y la comunicación es muy tratado actualmente, como lógica respuesta a las expectativas y preocupaciones que generan la proliferación y dinámico desarrollo de estas tecnologías. Sin embargo, se suele perder de vista que las profundas transformaciones en este campo no se agotan en su componente tecnológico, sino que incluyen los factores referidos al uso social de la información y al papel del conocimiento, en la actualidad y en el futuro inmediato. Nuevas interrogantes se abren y, por lo tanto, se incrementan las demandas a los estudiosos del tema, que están obligados a asumir nuevas perspectivas teóricas y metodológicas para responderlas…”
“¿Son los medios los que imponen patrones culturales a las multitudes o son las multitudes las que trazan los derroteros de los mensajes en los medios de difusión? ¿Deben los medios servir de conducto transformador para cambiar las formas caducas de la cultura y el comportamiento social, o deben garantizar su existencia a partir de amplificar esas formas de comportamiento? ¿En lo referente a la cultura, tienen realmente los medios de difusión tanta influencia sobre las multitudes como se piensa? ¿Qué influencia tan determinante ejerce la familia sobre el individuo que, en muchos casos, puede inmunizarlo contra la acción de los medios? ¿Cuántos meses, años o siglos se necesitan para cambiar valores arraigados en las masas populares? ¿Existe una cultura de masas o ese concepto ha sido simplemente una coartada para justificar los procesos manipulativos que ejercen los medios sobre ciertos destinatarios? Las respuestas no son tan simples como pudiera parecer a simple vista.
Este texto es una versión de la ponencia presentada por el autor en la Conferencia anual de la Asociación para la Educación en Periodismo y Comunicación Masiva, celebrada en 1995. Aunque algunas referencias responden a la coyuntura del momento, Temas lo publica por su interés interpretativo y su perspectiva comparatista acerca de un problema vigente: la construcción de la imagen de Cuba por los medios de difusión fuera de la Isla.
“El sentido de la publicidad es convencer al consumidor de que el producto o servicio ofertado es el que mejor satisface sus necesidades y expectativas, a fin de que lo compre. Tal convencimiento requiere del publicitario un amplio conocimiento de las normas y valores que rigen en la sociedad en cuyo contexto se ubica el mensaje, del segmento o segmentos poblacionales con poder económico para consumir el producto, y de las bondades de este que sirvan a la autoafirmación del comprador en la realización de actividades exitosas, ajustadas a esas normas y a esos valores…”
Contribuir a revertir las falencias existentes en el campo de la información pública acerca de la corrupción en lo concerniente a los medios de prensa cubanos, donde se aprecian vacíos y fragmentación en el abordaje de esta vital problemática, los cuales se evidencian en análisis estadísticos realizados de diferentes ediciones por el autor durante varios años, a pesar de la Política del Partido y la Revolución aprobada al respecto en el Sexto y Séptimo Congresos del PCC, así como en la Primera Conferencia Nacional de esa organización política.
¿Qué significa hablar correctamente? ¿Podemos considerar un patrón superior que no tiene en cuenta diferencias y particularidades o se trata más bien del patrón de un grupo social, de una región, de un grupo étnico-racial, de una condición urbana o rural? ¿Los medios de comunicación masiva, la escuela, los espacios comunitarios, la difusión de la música popular, afectan, facilitan o entorpecen el desarrollo de criterios adecuados en relación con el habla? ¿La enseñanza del español, el cuidado de las normas, en la escuela, en la familia, en los medios de comunicación, se han visto afectados por la crisis de los últimos años? ¿Cómo los cambios que han ocurrido en los espacios sociales configuran la formación del habla popular y las normas sociales?
(Síntesis de dos capítulos del libro Sociedad civil y poder en Cuba. Colonia y poscolonia, Siglo XXI, Madrid, 2006).
“Después de 1898, y con más amplitud desde 1902, bajo el régimen constitucional, la posibilidad de expresar opiniones propias, de actuar e incluso desafiar el poder desde asociaciones voluntarias se amplió, venciendo hábitos y restricciones legales. Durante la primera intervención norteamericana y las dos décadas iniciales de la República, el país gozó de una amplia libertad de expresión, reunión y asociación; la prensa se desarrolló sin demasiados frenos y se multiplicó el número y la variedad de sociedades, ampliándose a los veteranos de las guerras, a las sufragistas, a las iglesias, a los trabajadores, etc. Los periódicos, las revistas, los libros, se convirtieron en portavoces e instrumentos de confrontación...”
¿Qué entendemos por humor? ¿En qué se diferencia de la comicidad? ¿Hasta qué punto el humorismo se reconoce como parte de la cultura? ¿Se expresa en corrientes o estilos propios? ¿Es localista o universal? ¿Hay un relevo para el humorismo dentro de la nueva generación? ¿Son muy diferentes entre sí el humor en el teatro, la televisión y la radio? ¿Sucede así en otros países? ¿Corrientes como el humor negro o el absurdo están presentes en la cultura cubana? ¿Hasta qué punto puede hablarse de un humor cubano en la vida cotidiana de las personas? ¿Qué obstáculos y retos se plantean al ejercicio del humorismo en Cuba? Humoristas, especialistas, dibujantes, artistas debaten en torno a esta problemática e intercambian con un activo auditorio.
El objetivo de esta sesión es tratar de profundizar en algunos problemas que afectan en general a los medios de difusión, y en particular a la radio como un instrumento de comunicación y retroalimentación con los radioyentes ¿En qué medida la radio ha ofrecido históricamente un espacio para la expresión de la opinión pública y el desarrollo de una conciencia ciudadana en Cuba, una conciencia cívica? ¿Cómo se compara con otros medios de difusión, en particular con la prensa escrita y con la televisión?
Ignacio Ramonet conversa con Temas sobre la situación política europea en general, así como acerca de las visiones predominantes en Europa sobre América Latina y el Caribe; la privatización de medios de difusión como la radio y la televisión; la izquierda europea, entre otros tópicos.
“En consonancia con su ubicación entre los principales activos de la acaudalada élite de la nación y con su condición de productor de dinero para ella, los medios de difusión corporativos y comerciales son un bastión de la propaganda al servicio del poder y de las tonterías diseñadas para mantener a la ciudadanía de los Estados Unidos subordinada al capital y al Estado imperial norteamericano. De manera regular, presentan a ese país como un gran modelo de democracia e igualdad…”
Comentario sobre el artículo “La misión y la naturaleza de los medios de difusión del mainstream”, de Paul Louis Street.
(Panel realizado en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC, el 28 de octubre de 2010) ¿Cuáles deben ser los objetivos de un libro de texto? ¿Cómo es o debe ser su relación con el maestro y con el estudiante? ¿Es una guía para la acción o es el elemento básico del proceso de enseñanza-aprendizaje? Y ¿últimamente cada qué tiempo se deben actualizar los libros de texto de las diferentes asignaturas? ¿En qué sentido creen ustedes que los libros de texto, en especial los del área de humanidades, pero no necesariamente ellos solos, contribuyen a la formación de niños y jóvenes para que participen activamente en la sociedad en que viven y en el mundo contemporáneo, el mundo en que les tocó vivir? ¿Recogen esos libros, tanto en sus textos como en sus ilustraciones, la diversidad social cubana: raza, género, generaciones, etc.?
El artículo ofrece una amplia revisión histórica y teórica del concepto de opinión pública, mostrando su complejidad, las múltiples disciplinas que lo han abordado y el prolongado desacuerdo en torno a su definición. Se explica la tensión entre la tradición clásica —centrada en la esfera pública deliberativa y el uso crítico de la razón— y la tradición empírica —marcada por el auge de las encuestas y la sociedad de masas—, destacando sus límites para captar la dinámica real entre individuos, grupos, medios y poder político. Analiza los aportes y contradicciones de autores como Habermas y Noelle-Neumann, critica la reducción de la opinión pública a los sondeos y propone entenderla como una categoría política, comunicativa y simbólica en permanente transformación, cuya función en las democracias depende del diálogo social, las mediaciones institucionales y las representaciones construidas por los medios.
Este trabajo se centra en los imaginarios institucionales del riesgo reproducidos por la prensa como parte de un complejo proceso de mediaciones socioculturales que definen las formas dominantes del conocimiento y las coacciones sociales impensadas. Se propone atravesar los conocimientos públicos definidos por lo que se dice o no en torno a dos ámbitos distintos, pero igualmente construidos por la agenda mediática a partir de figuras de inseguridad que fijan escenarios de excepcionalidad, miedo y vulnerabilidad. Primero, los desastres socioambientales y luego las fronteras políticas contemporáneas. Se apuesta por recuperar la historicidad del propio acto epistemológico en el que se traba el extrañamiento de la naturaleza y de los límites de la comunidad nacional, situándonos desde lo local, en el contexto del sur de México.
El artículo analiza cómo los principales medios de comunicación estadounidenses han construido y amplificado percepciones negativas sobre México durante la última década, centrando su cobertura en dos ejes: la violencia asociada al narcotráfico y la inmigración mexicana. Sostiene que, aunque existen ejemplos de reportajes equilibrados y críticos, predomina un enfoque sensacionalista que utiliza metáforas de guerra, imágenes alarmistas y descripciones exageradas del caos y la inseguridad. Esta narrativa distorsionada contribuye a moldear la opinión pública estadounidense, reforzando la idea de un país al borde del colapso y oscureciendo análisis más complejos sobre el alcance real de la violencia, las dinámicas territoriales y las responsabilidades compartidas entre ambos países, especialmente en temas como el consumo de drogas y el tráfico de armas.
¿Hasta qué punto los medios de difusión fomentan realmente una conciencia más educada, reflexiva y crítica? En un contexto peculiar, caracterizado por un torrente global de información y opiniones, adquiere nuevo relieve el papel de las revistas que, además de informar, suscitan la reflexión, proponen enfoques y abren espacio a una variedad de perspectivas y juicios calificados. ¿Cómo pueden las revistas aprovechar, expandir y cultivar una esfera pública inundada por imágenes e ideas, cuyo eco multiplicado atraviesa fronteras y países muy diferentes? Buscando contribuir a esta problemática, Temas se comunicó con un grupo de revistas de Norteamérica, Europa y Cuba. Agradecemos a quienes, en medio de tareas editoriales y otras responsabilidades, nos hicieron llegar sus valiosos comentarios.
El ensayo analiza la polémica en torno a los cultivos transgénicos en Cuba, destacando cómo la introducción de esta tecnología generó tensiones entre especialistas, instituciones y sectores de la ciudadanía. Examina la politización, los silencios institucionales y la limitada participación pública, así como el papel desigual de la prensa y las ciencias sociales en la discusión. El autor argumenta que el debate refleja dinámicas globales sobre ciencia, tecnología, poder y ciudadanía, y subraya la necesidad de espacios de diálogo transparentes y multidisciplinarios para la toma de decisiones responsables.
Panel de discusión sobre la imagen de Cuba en la prensa extranjera, analizando cómo predominan estereotipos negativos anclados en agendas políticas y mediáticas del mainstream internacional. Los panelistas examinan factores que influyen en esta representación —rutinas periodísticas, intereses geopolíticos, limitaciones del acceso a fuentes y silencios mediáticos— y discuten las tensiones entre la prensa cubana, los corresponsales extranjeros y los mecanismos institucionales de comunicación. El texto evidencia la complejidad del proceso de construcción simbólica de la imagen de Cuba y la necesidad de estrategias más abiertas y coherentes.
El artículo examina críticamente la noción de “glasnost” aplicada al contexto cubano contemporáneo, analizando las tensiones entre los medios de comunicación masiva y los nuevos medios sociales en la sociedad informacional. La autora argumenta que Estados Unidos identifica la comunicación como un punto vulnerable para promover un cambio de régimen en Cuba, apoyándose en estrategias digitales y redes alternativas. A la vez, cuestiona las analogías simplistas con la experiencia soviética y sostiene que los nuevos entornos tecnológicos generan dinámicas comunicacionales distintas, que exigen enfoques propios y no extrapolaciones históricas mecánicas.
El artículo examina la trayectoria histórica y política de la Iglesia católica en Cuba y se centra en el análisis de la revista Palabra Nueva como uno de sus principales espacios de intervención pública contemporánea. Trujillo reconstruye las relaciones Iglesia-Estado desde la colonia hasta la actualidad, subrayando los conflictos, distensiones y reacomodos producidos tras 1959, el impacto del ENEC (1986), la crisis de los años 90 y el tránsito constitucional hacia un Estado laico. A partir de un enfoque cualitativo, el autor muestra cómo Palabra Nueva funciona como un medio de posicionamiento político, donde se debaten temas como pobreza, derechos civiles, familia, educación, economía, historia nacional y políticas públicas, evidenciando que, aunque la Iglesia se autodefina como “profética” y no política, sus discursos constituyen intervenciones explícitas en la polis cubana y revelan tensiones entre crítica social, pretensión de verdad moral y búsqueda de colaboración con el Estado en un contexto de crisis prolongada.
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