jueves, 01-01-2026
Se valora la necesidad de alcanzar, a escala nacional, profundos cambios culturales en la empresa cubana y en el examen de las definiciones públicas sobre los cambios, y en las relaciones Estado-propietario con la empresa, aprecia rasgos y ausencias incapaces de asegurarlos. Valorar la existencia de un paradigma subyacente en las relaciones Estado-empresa basado en la supuesta necesidad de actuar de forma enérgica y sostenida desde el Estado sobre la empresa, que impide las transformaciones necesarias en esta, cuya sustitución requiere de cambios más profundos que los propuestos, no para debilitar, sino para fortalecer la acción social, mediante la sustitución de esas reglas generales casi mecánicas, con la técnica, la ciencia, y la razón. Para superar esos métodos de influencia el autor propone sustituir las relaciones de corte administrativo por métodos económicos, con decisiones adoptadas por órganos económicos como representantes de la propiedad social, con la autoridad plena del propietario sobre cada una de sus empresas, con sus particularidades.
“A la identidad productor-propietario, estado deseado y necesario en el socialismo, podrá arribarse luego de una lucha tenaz en todos los ámbitos. La concreción de los derechos no resulta de su plasmación teórica, más o menos completa, en determinados documentos, sino del proceso real de realización socioeconómica del productor-propietario de nuevo tipo, socialista. Tal realización es el proceso complejo de materialización de los intereses de los trabajadores, de satisfacción de las necesidades materiales y espirituales, y de conformación de la nueva conciencia económica y los más elevados valores humanistas, que tiene lugar en la interacción de todas las esferas de la vida social…”
“Si Cuba fuera capaz de construir una economía estatal eficiente pudiera ofrecer un arma fundamental a los gobiernos que aspiran a sociedades más justas por la vía democrática. Dicha herramienta sería la transformación de la mentalidad de las clases media y alta a través de la economía, y la eliminación del control absoluto que ellas ejercen sobre los procesos productivos. Cabe subrayar que la Isla pudiera ser el país del planeta con más posibilidades para obtener ese logro en el menor tiempo posible. Pero con vistas a crear la mencionada eficiencia en una forma competitiva con la del capital, ciertas reglas arcaicas heredadas de anteriores formas del socialismo deben ser modificadas…”
Este texto aborda la gran polémica sobre el papel del individuo dentro de la empresa estatal socialista y la relación del Estado, como institución central de gobierno, con las empresas, y por ende, con quienes trabajan en ellas.
El artículo analiza la empresa estatal cubana a la luz de la teoría de agencia, enfocándose en la relación entre el Estado como propietario y los directivos como agentes. A partir de las transformaciones impulsadas desde los Lineamientos de la Política Económica y Social y los cambios normativos de 2013–2014, la autora examina problemas clave como la falta de alineación de intereses, la ausencia de contratos formales, la asimetría de información, el exceso de control y la limitada autonomía empresarial. El trabajo concluye que, pese a las reformas, persisten prácticas centralizadas que restringen la autoridad real de los directivos y afectan la eficiencia y el desempeño del sistema empresarial estatal.
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