viernes, 06-11-2026
El blog de la revista Temas
La Asamblea Nacional en el sistema político. ¿Qué queda por hacer?
Debe estar autenticado para compartir
El pasado 29 de octubre el debate estuvo dedicado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) en el sistema político cubano con interrogantes dirigidas a discutir el desempeño real del ente legislativo como órgano supremo del poder del Estado, en particular, para decidir políticas y pedir cuentas a los Organismos de la Administración Central.
La polémica constructiva como herramienta para mover el pensamiento ha caracterizado en estos 25 años al espacio Último Jueves de la revista Temas y esta vez no fue la excepción.
Durante dos horas los panelistas y el público que sigue habitualmente estos encuentros intercambiaron criterios sobre cuestiones tan específicas como la capacidad de la ANPP de representar a los diversos grupos y sectores de la sociedad, y de desarrollar un sistema electoral que fortalezca la participación y el control popular.
El panel no pudo estar más acorde a la ocasión: Emilio Duharte, profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana y coordinador del doctorado en Ciencias Políticas; Lídice Guridi, exsecretaria del Partido Comunista de Cuba del municipio Palmira, en la provincia Cienfuegos; y Karla Santana, dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas en el municipio Cerro y diputada a la ANPP.
SOBERANÍA POPULAR
La misión de encarnar la soberanía popular es el elemento más importante de las funciones de la Asamblea Nacional. Si bien la arquitectura jurídica mandata un control robusto para ejercer sus funciones, ofrece instrumentos para llevar a la práctica la soberanía popular y fiscalizar los aparatos del Estado, y la Carta Magna la define como el órgano supremo del poder del Estado, en todo este entramado existen luces y sombras.
Al respecto, la diputada Karla Santana citó como ejemplos positivos del ejercicio de la soberanía popular la alta fiscalización que desarrollan entre sesiones las Comisiones Permanentes, las rendiciones de cuentas de los órganos y organismos ante la Asamblea Nacional, y las atribuciones que mandata la ley a los diputados para poder ejercer ese control.
La jurista también se refirió a algunas brechas o límites en ese ejercicio: «Pudiera ser mucho más frecuente esa fiscalización, la voluntad de las estructuras representativas de la Asamblea Nacional para ejercer ese control no es igual a recursos y solución, y la labor del Consejo de Estado, que también ha desarrollado un ejercicio de fiscalización y presencia en el ejercicio de sus funciones».
El profesor Emilio Duharte basó sus opiniones en los años de trabajo en estos temas y en los resultados de investigaciones:
Creo que en la práctica hay problemas de tipo quizás estructural, pero ante todo funcional. La Asamblea creo que, efectivamente, intenta cumplir ese rol, pero se ve limitada por múltiples razones de esos dos tipos que les señalaba; por tanto, ese rol (ejercer la soberanía popular) —como norma— continúa estando caracterizado por mucho formalismo, subrayó.
Interpelar a los aparatos de Gobierno, desde nuestra apreciación, no lo vemos suficientemente materializado. Aquí entran a jugar dos factores: la rendición de cuentas y la transparencia, aseguró el académico, pues «sin transparencia no hay rendición de cuentas efectiva».
Sobre este particular, Duharte se refirió a la actitud paternalista de muchos de los cuadros e hizo hincapié en que las atribuciones de los diputados, así como de los delegados, son muy limitadas.
ESPEJO DE LA SOCIEDAD
El debate también analizó la integración de la ANPP. En este sentido, la diputada Santana dijo que la composición de la actual legislatura ofrece una radiografía descriptiva de nuestra sociedad ya que se aproxima a elementos importantes superiores a otros parlamentos del mundo.
«Es un espejo que refleja con cierta nitidez elementos como género, color de la piel, ocupación… Ahora, es debatible en otros asuntos relacionados con presencia numérica y capacidad efectiva de incidencia».
Los datos de esta legislatura muestran una composición en términos cuantitativos que han logrado corregir históricas exclusiones —recalcó—, primero las mujeres (57,4 % de los diputados), negros y mulatos (44 %), jóvenes entre 19 y 40 años (más del 20 %) y delegados de circunscripción (221).
Esta composición es un diseño institucional de promoción activa que prioriza la incorporación de sujetos que históricamente han sido subrepresentados, destacó antes de mencionar brechas como la generacional: los jóvenes entre 18 y 35 tienen una representación inferior a la de aquellos entre 19 y 40 años.
Como segundo elemento se refirió a la sobrerrepresentación de los universitarios que, si bien es un elemento positivo, «pudiera sesgar la representación de otros saberes». En lo tocante a la pluralidad de pensamiento de la sociedad civil cubana, opinó: Creo que se puede lograr una articulación con esos actores, con esa sociedad civil.
En su intervención, Lídice Guridi hizo una observación interesante: De un tiempo a la fecha se han ido despejando algunos estigmas que estaban anclados en cuanto a la cantidad de diputados, a la composición de mujeres.
«Creo que ese 47 % que hoy tiene la Asamblea Nacional de delegados del Poder Popular pudiera ser superior. En un futuro tiene que ser diferente el camino, es ese: no limitar cuantitativamente la presencia del delegado del Poder Popular. Esa cifra tiene que ser superior en la medida que el país siga avanzando y siga priorizando sus políticas públicas».
ELEGIR Y HACERSE ESCUCHAR
Otra arista del debate fue la efectividad del sistema electoral a nivel de base. Al respecto, el profesor Duharte destacó que ahí es donde mejor funciona, aunque a este nivel también mostró preocupación por «la calidad de la proposición, la nominación y la elección». En esos las organizaciones y el propio Gobierno, sin interferir, deben influir en que en realidad se elijan los mejores.
A propósito del proceso electoral en sí mismo, «hay una diferencia sustancial y no deseable entre cómo se hace en el municipio y cómo se hace a otros niveles. Sobre eso desde la academia hemos elaborado todo un programa con propuestas concretas, señalando problemas, escenarios posibles y reformas concretas del sistema electoral cubano».
No todo el país tiene los mismos problemas, pero hay cuestiones que en un territorio son medulares y hay que resolverlas. En ese escenario, en fundamental el papel del delegado del Poder Popular.
En las asambleas municipales los delegados tienen un camino bien difícil —comentó Lídice Guridi— porque se tienen que enfrentar a un Consejo de la Administración, que no siempre tiene los recursos para darles solución a los problemas del pueblo que lo eligió.
«Desde la Asamblea Nacional tendremos que ir a más soluciones, a debates que se parezcan al pueblo y que el pueblo se sienta irremediablemente representado allí, donde se toman las decisiones, donde se traza el destino de este país.
«Hay que seguir transparentando la estructura de nuestro sistema electoral, que es muy cuestionada, pero también tendrá que ir a ser más legítima, más popular y las decisiones tendrán que parecerse más a la realidad», enfatizó la funcionaria.
DEMOCRATIZACIÓN DEL SISTEMA POLÍTICO
Al cierre del debate los panelistas dieron sus opiniones sobre el papel de la ANPP en relación con los cambios democráticos que requiere el modelo político cubano. También aquí hubo diversidad de criterios.
El papel de la Asamblea Nacional tiene que ser, necesariamente, el de un sujeto activo en la transformación, tiene que convertirse en un motor institucional del perfeccionamiento de ese sistema democrático, acotó Santana, y —sin abandonar principios fundacionales del proyecto de nación— lograr cerrar ciertas brechas que existen entre el diseño constitucional de sociedad y la práctica cotidiana.
Por su parte, Guridi recalcó que tiene que haber pluralidad, tiene que haber diversidad, tiene que haber polémica. «La Asamblea Nacional debe ser más robusta, debe ser más diversa, debe ser más rica, pero también debe tener la confianza y creer que debe ser capaz de apostar cada uno de sus diputados por una Cuba mejor».
El profesor Duharte acotó que el rol del ente legislativo tiene que ser protagónico, pero el protagonista principal debe ser el pueblo. Hay que acordar un conjunto de consultas populares, de referendos y tomar decisiones que sea el pueblo directamente quien decida.
Debe estar autenticado para enviar un comentario
Tres nudos de la política económica: el cooperativismo, las actividades prohibidas al sector no estatal y el asociativismo
La Asamblea Nacional del Poder Popular en el Último Jueves de Temas
Entre el ajuste y la transformación: los nudos económicos de Cuba a debate en Último Jueves
La historia no siempre bien contada
La Letra de Temas 2022
Con la sociedad civil y sus movimientos
Cuba-EE.UU.: restablecimiento de las relaciones; diez años después
América Latina y el Caribe desde sí misma. Adelantos de un libro en preparación
Presentaciones de Ediciones Temas en la Feria Internacional del Libro de La Habana 2024
YOUTUBE
TWITTER
FACEBOOK
Temas es una publicación trimestral, dedicada a la teoría y el análisis de los problemas de la cultura, la ideología y la sociedad contemporánea.
(+53) 7-838-3010(+53) 7-830-4759
temas@icaic.cu
Calle 23 #1109 e/ 8 y 10. Plaza de la Revolución. CP:10400. La Habana. Cuba