viernes, 16-01-2026
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Entre las posturas vaticanas y las jesuitas ante los conflictos centroamericanos en los 80; los diversos rostros del Islam y las iglesias budistas en los procesos políticos del Medio Oriente, Asia central y el sudeste asiático; el abanico de denominaciones protestantes —bautistas sureñas en los derechos civiles y fundamentalistas de la Nueva Derecha norteamericana; sectas carismáticas y teologías de la liberación en América Latina—, el paisaje político de la fe se revela como un territorio altamente complejo, irreductible a ecuaciones lineales.
Las instituciones religiosas no solo se prestan para agendas seculares partidistas, sino generan las suyas. A veces, usando sus estructuras corporativas verticales y disciplinadas, aportando guiones ideológicos para todas las tallas, o mediante redes sociales arraigadas en la sociedad civil y sus grupos subalternos.
Desde su número 4, en aquella primavera de 1996, Temas ha venido tratando la cuestión religiosa, y ofreciendo estudios antropológicos sobre la Santería y la extensión del carismatismo, e incluso ensayos y primeras entrevistas a altos prelados católicos en la Cuba de la transición.
Este número —coordinado por la investigadora cubana Ana Celia Perera— se propone examinar el funcionamiento y la proyección política de algunas de las principales iglesias y religiones del mundo actual, a partir de investigaciones de estudiosos latinoamericanos, europeos, norteamericanos y cubanos.
Agradecemos la valiosa contribución de todos ellos para iluminar un fenómeno a menudo nublado por epístolas y enfoques confesionales, ajenos al análisis crítico independiente.
Enfoque
El artículo examina las transformaciones del campo religioso latinoamericano en su estrecha relación con la política y los procesos sociales contemporáneos. Sostiene que la religión no ha perdido centralidad, sino que se ha reconfigurado en un escenario de pluralización, competencia simbólica y debilitamiento del monopolio católico. A través del análisis de nuevas formas de religiosidad, movimientos evangélicos y prácticas de creencia más flexibles, el texto muestra cómo lo religioso interviene activamente en la esfera pública, influyendo en debates sobre moral, derechos y ciudadanía. El autor plantea que estas dinámicas deben comprenderse desde una sociología de la religión atenta a los cruces entre creencias, poder y cultura política.
El artículo analiza las transformaciones de la relación entre religión y política en América Latina tras el fin de la Guerra Fría, cuestionando las interpretaciones reductoras que conciben la religión como mero “opio del pueblo” o como factor ideológico homogéneo. Parker sostiene que la religión se ha desvinculado de las antiguas alineaciones político-ideológicas y ya no funciona automáticamente como fuerza conservadora ni progresista, sino como un fenómeno sociocultural complejo, históricamente situado y atravesado por múltiples variables. El autor muestra cómo, en los nuevos contextos democráticos, la intervención de las iglesias responde más a la defensa de prerrogativas institucionales y valores morales que a proyectos ideológicos cerrados, y argumenta que tanto el cristianismo como el ateísmo pueden hoy legitimar posiciones políticas diversas, lo que obliga a analizar cada caso nacional de manera contextual y no esencialista.
El artículo revisita el debate de 2004 entre Jürgen Habermas y Joseph Ratzinger sobre los fundamentos morales prepolíticos del Estado liberal, para reflexionar sobre el papel público de la religión en sociedades secularizadas y pluralistas, especialmente desde una perspectiva latinoamericana. Mella expone las convergencias y divergencias entre ambos pensadores en torno a la crisis moral del liberalismo, el déficit de motivación solidaria y la necesidad de articular razón y religión en la esfera pública. A partir de la noción de sociedad postsecular, el autor propone una relectura crítica y poscolonial del debate, que amplíe los modos de participación religiosa más allá del racionalismo eurocéntrico y reconozca la pluralidad cultural, simbólica y comunicativa como condición para una convivencia democrática más inclusiva.
El artículo analiza la figura de Jorge Mario Bergoglio antes de su elección como Papa Francisco, situándolo dentro de la historia y las estructuras del catolicismo argentino, caracterizado por su impronta antiliberal, su estrecha relación con el Estado y su vocación de poder público. Mallimaci examina las tensiones entre religión y política en Argentina, la hegemonía del catolicismo integral y la trayectoria de Bergoglio durante la dictadura y la democracia, subrayando sus vínculos con el episcopado, las Fuerzas Armadas y actores políticos y económicos. El texto destaca cómo su elección como Papa reconfigura el campo político-religioso nacional y regional, al activar imaginarios, creencias y capital simbólico profundamente arraigados en la cultura católica argentina, en un contexto de creciente pluralización religiosa y secularización social.
El artículo analiza las tensiones entre laicismo, religión y poder político en Oriente Medio a partir de los procesos iniciados con la llamada Primavera Árabe, poniendo especial énfasis en Egipto, Siria e Irán. Examina cómo las demandas populares de democratización derivaron, en muchos casos, en escenarios de inestabilidad, golpes militares y guerras civiles, agravados por la intervención de potencias regionales y globales. El texto subraya la complejidad geopolítica de la región, donde confluyen intereses estratégicos, sectarismo religioso y disputas por la hegemonía, y concluye que las intervenciones externas y los fracasos de los proyectos democratizadores han debilitado la credibilidad de Occidente y han abierto la posibilidad de una reconfiguración territorial y política aún incierta.
El artículo reconstruye la trayectoria intelectual, política y espiritual de Mahmoud Mohamed Taha, pensador sudanés que propuso una lectura liberadora del Islam centrada en lo que denominó el “segundo mensaje”, basado en la libertad, la igualdad y la responsabilidad humana. Se analiza el contexto histórico y religioso de Sudán, la crítica de Taha a la Sharia como legislación coyuntural y su defensa de una sociedad socialista, democrática e igualitaria entre hombres y mujeres, sustentada en los principios éticos del Islam primigenio. El texto muestra cómo esta teología heterodoxa, influida por el sufismo y las ciencias sociales, confrontó al fundamentalismo islámico y al poder político, lo que condujo a la acusación de apostasía y a su ejecución en 1985. El autor presenta a Taha como un mártir de un Islam humanista y universal, comparable a otras corrientes religiosas emancipadoras del siglo XX.
El artículo analiza la expansión transnacional de la Santería cubana desde la década de 1990, vinculándola a los procesos de migración, globalización cultural y transformaciones económicas y políticas ocurridas en Cuba. Rauhut muestra cómo la Santería ha pasado de ser una práctica estigmatizada a constituirse en una religión de alcance global, articulada a través de redes transnacionales de padrinos y ahijados que conectan a Cuba con América, Europa y otros espacios. El texto examina los modelos de estas redes, la circulación de recursos simbólicos, económicos y rituales —incluidas las “remesas religiosas”—, así como los debates internos sobre autenticidad, comercialización y control de los cambios religiosos. A partir del caso alemán, la autora evidencia los procesos de adaptación, reterritorialización y renegociación de la práctica religiosa en contextos culturales distintos, subrayando el papel central que sigue ocupando Cuba como referente simbólico y ritual de legitimidad.
El artículo examina la trayectoria histórica y política de la Iglesia católica en Cuba y se centra en el análisis de la revista Palabra Nueva como uno de sus principales espacios de intervención pública contemporánea. Trujillo reconstruye las relaciones Iglesia-Estado desde la colonia hasta la actualidad, subrayando los conflictos, distensiones y reacomodos producidos tras 1959, el impacto del ENEC (1986), la crisis de los años 90 y el tránsito constitucional hacia un Estado laico. A partir de un enfoque cualitativo, el autor muestra cómo Palabra Nueva funciona como un medio de posicionamiento político, donde se debaten temas como pobreza, derechos civiles, familia, educación, economía, historia nacional y políticas públicas, evidenciando que, aunque la Iglesia se autodefina como “profética” y no política, sus discursos constituyen intervenciones explícitas en la polis cubana y revelan tensiones entre crítica social, pretensión de verdad moral y búsqueda de colaboración con el Estado en un contexto de crisis prolongada.
El artículo examina el proceso de reconfiguración de la religiosidad en Cuba desde los años noventa, destacando el reavivamiento religioso, la apertura estatal y la progresiva legitimación social de las creencias en un contexto de crisis económica y transformación política. La autora cuestiona las tesis clásicas de la secularización que predecían la privatización y el declive de la religión, mostrando cómo las prácticas religiosas se expandieron como espacios de sentido, contención simbólica y respuesta a la pérdida de credibilidad de ciertos valores y racionalidades institucionales. El texto subraya que las creencias religiosas no determinan de forma directa las opciones políticas, ni se identifican exclusivamente con posturas conservadoras, sino que adquieren significados metautilitarios que atraviesan la vida social, cultural y política cubana de manera dinámica y adaptativa.
Controversia
El panel reúne diversas perspectivas para debatir los procesos de politización y despolitización en la sociedad cubana contemporánea, abordándolos como fenómenos complejos y no lineales vinculados a la cultura política, la participación ciudadana y la crisis de las formas tradicionales de hacer política. Los participantes coinciden en que la despolitización no implica necesariamente apatía, sino también distanciamiento crítico frente a discursos ritualizados, prácticas burocráticas y déficits de participación real. El intercambio subraya la necesidad de repensar la política como experiencia cotidiana, ética y participativa, capaz de articular diversidad, debate público y democratización efectiva de la vida social.
Entretemas
El artículo recoge una extensa entrevista a Armando Bartra en la que se revisa críticamente el debate clásico sobre el campesinado como clase social a la luz de las transformaciones del capitalismo neoliberal y de las luchas rurales contemporáneas. Bartra sostiene que el campesinado no es un residuo precapitalista en vías de desaparición, sino una clase social de base económica compleja, históricamente reproducida por el capitalismo y portadora de un potencial antisistémico. El texto aborda temas como la transnacionalización del agro, la descampesinización neoliberal, la emergencia de los pueblos originarios, la relación etnia-clase y la crisis alimentaria, argumentando que los campesinos siguen siendo actores centrales para la soberanía alimentaria, la agroecología y la construcción de proyectos posneoliberales en América Latina.
El artículo analiza el pensamiento de José Antonio Saco como una de las críticas más coherentes y tempranas al modelo colonial agrícola cubano del siglo XIX, centrado en la esclavitud, la gran plantación y la dependencia del comercio exterior. Misas examina cómo, a partir de la Memoria sobre la vagancia en la Isla de Cuba, Saco vinculó la pobreza rural, la desvalorización del trabajo manual y las llamadas “enfermedades morales” a las estructuras coloniales de explotación, la esclavitud y la exclusión jurídica de campesinos y trabajadores libres. El texto destaca su defensa de una agricultura basada en pequeños y medianos productores libres, la integración racial, la educación popular, la reforma de las costumbres y una “revolución en las ideas” como vía para construir una economía autosuficiente, una cultura del trabajo digna y una identidad nacional cubana opuesta al racismo y a las teorías colonialistas europeas sobre inferioridad climática y cultural.
El artículo examina la evolución del pensamiento jurídico cubano desde el predominio del positivismo jurídico en los inicios de la República hasta la emergencia de enfoques críticos y antropológicos del Derecho. Los autores analizan cómo el positivismo, articulado al nacionalismo reformista y al contexto neocolonial, justificó un orden jurídico subordinado, especialmente bajo el plattismo, y cómo fue progresivamente cuestionado por corrientes antiformalistas, neokantianas y neotomistas. El texto destaca la contribución de figuras como José Antonio Ramos, Fernando Ortiz y Mariano Aramburo, quienes desplazaron la norma como centro del Derecho para enfatizar al sujeto, la cultura, la justicia social y la soberanía nacional. Se concluye que la crisis del positivismo jurídico abrió el camino hacia una concepción del Derecho como fenómeno cultural, ético y social, estrechamente ligado al proyecto inconcluso de nación.
El trabajo expone de manera sistemática la concepción de Ernesto Che Guevara sobre los cuadros de dirección en la construcción socialista, destacando su vigencia para enfrentar los desafíos actuales de Cuba. Los autores analizan las cualidades políticas, morales, profesionales, pedagógicas y psicológicas que deben caracterizar al dirigente revolucionario, así como los estilos y métodos de dirección compatibles con el socialismo, en oposición al burocratismo, el autoritarismo y el tecnocratismo. El texto enfatiza la gestión participativa, el centralismo democrático, la autoridad basada en el prestigio moral y el ejemplo personal, y la combinación de estímulos materiales y morales. Asimismo, se examinan críticamente las deficiencias de la política de cuadros en Cuba —improvisación, falta de preparación teórica, escasa participación popular y débil control— y se sostiene que la aplicación coherente del pensamiento guevariano constituye una condición indispensable para la consolidación del proyecto socialista y la unidad nacional.
Lectura sucesiva
El texto reflexiona sobre el proceso de visibilización de la problemática racial en Cuba, especialmente a partir de la crisis de los años noventa, y analiza las limitaciones históricas que impidieron su abordaje sistemático durante etapas anteriores del proceso revolucionario. Rodríguez destaca la importancia de la producción intelectual y cultural para comprender la raza como una construcción social históricamente situada, y examina aportes significativos de investigaciones recientes que reconstruyen la historia de las relaciones raciales, la formación de la cubanidad y los conflictos asociados a la exclusión de negros y mestizos. El artículo subraya las contradicciones entre el ideario nacional igualitarista y las prácticas reales de discriminación, así como los dilemas que enfrentaron los movimientos y sujetos racializados en la República, señalando la necesidad de enfoques contextualizados que eviten tanto el silencio institucional como la reproducción acrítica de esquemas externos.
El texto reflexiona sobre el rol de los intelectuales en la esfera pública y su relación con el poder político, enfatizando las responsabilidades éticas y críticas de la producción intelectual en contextos de conflicto social. Ortega examina las tensiones entre compromiso, autonomía y cooptación, así como los riesgos de la instrumentalización ideológica del pensamiento crítico. El artículo propone entender al intelectual como mediador cultural y actor político indirecto, cuya función principal es ampliar el debate público, cuestionar los consensos dominantes y contribuir a la formación de una ciudadanía reflexiva, más allá de alineamientos partidistas o dogmáticos.
El artículo ofrece un análisis profundo de la novela Jardín de Dulce María Loynaz, enfocándose en la protagonista Bárbara, quien se encuentra atrapada en un delirio existencial y emocional que la aísla del mundo exterior. Se interpreta el jardín como un espacio simbólico donde la naturaleza y la protagonista se interrelacionan, y donde el delirio de Bárbara se convierte en el motor narrativo. El artículo destaca cómo la novela combina elementos poéticos y filosóficos, desafiando las convenciones narrativas y utilizando una estructura narrativa que conecta al lector con la angustia y la desesperación de Bárbara.
El artículo ofrece un amplio panorama de la poesía contemporánea en Trinidad, Cuba, organizada en tres generaciones de autores, y analiza sus principales líneas temáticas, estéticas y preocupaciones existenciales. Se destaca la emergencia de una poesía marcada por la introspección, el erotismo, la crítica social y la búsqueda de identidad, en diálogo constante con la ciudad como espacio simbólico y vital. El estudio subraya la madurez expresiva de los poetas, su diversidad formal y la recurrencia de motivos como la insularidad, la religiosidad y el desencanto social, concluyendo que la poesía trinitaria constituye un testimonio sensible de las transformaciones culturales y sociales de la Cuba contemporánea.
El artículo ofrece un análisis crítico de El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, centrado en la figura de Roger Casement como símbolo de las contradicciones humanas y de la violencia inherente al colonialismo. Marrero examina cómo la novela reconstruye la vida del diplomático irlandés para denunciar la brutalidad del dominio europeo en África y la Amazonía, así como la violencia cultural, simbólica y física ejercida sobre los pueblos colonizados. A través de la dualidad del protagonista —héroe humanitario y sujeto marcado por conflictos identitarios y sexuales—, el texto subraya la deshumanización producida por la lógica imperial, el silenciamiento del otro y la animalización tanto de las víctimas como de los victimarios, convirtiendo la obra en una reflexión ética sobre la condición humana, el poder y la barbarie moderna.
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