domingo, 15-03-2026
El blog de la revista Temas
Este número será desde ahora una bibliografía indispensable para el estudio de Fidel
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Presentación n. 125-126 – Revista Temas
Buenos días a todas y a todos. Para mí, en mi condición de director del centro Fidel Castro Ruz, ha sido realmente un honor que Rafael nos haya pedido que presentemos este número especial de la revista Temas. Y digo especial por el contenido del número, por a quién está dedicado el número, a Fidel, en el centenario de su natalicio. Creo que, sin lugar a dudas, es el primer gran resultado que se presenta en el año del centenario de Fidel, de un análisis desde la ciencia social, un análisis integrante de las ciencias sociales, del pensamiento, el pragmatismo del pensamiento de Fidel a lo largo de la historia de la Revolución, en los puntos que toca la revista, que, por supuesto, no es toda la vida política ni la vida ciudadana de Fidel, sino los que se eligieron por la redacción de la revista para este número especial.
Me atrevería a decir que esta revista —que, como decía Rafael, me la leí en dos días, dedicándole todo el tiempo a ella y me la leí detenidamente, con mucho gusto me la leí y la disfruté— será desde ahora una bibliografía indispensable para cualquier estudio que se quiera hacer sobre la vida y la obra del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, y sobre la historia de la Revolución cubana, por la integralidad de los temas que abarca y por el tratamiento que se le hace a cada uno de estos temas. Es una revista donde prima el análisis crítico de la vida y la obra de Fidel, que se caracterizó por la autocrítica permanente a su accionar político, a su accionar revolucionario, al de él y al de la Revolución, y eso se puede apreciar en este número de la revista.
Estaba pensando en las cosas que estamos haciendo nosotros desde el Centro Fidel Castro, trabajando intensamente desde la fundación, que tienen puntos de coincidencia con la revista y que también le van a aportar a las ciencias sociales, le van a aportar a las ciencias políticas, le van a aportar a todo el que tenga interés en los temas de estudio de la Revolución cubana, también fuentes para su estudio. Por ejemplo, nosotros, y lo explico porque tiene coincidencia también con los temas que están tratados en el número de la revista. El centro está volcado desde su fundación en concluir las Obras escogidas del Comandante en jefe, un proceso que ya concluimos en el mes de diciembre y que en agosto próximo le vamos a entregar a todo nuestro pueblo y a todos los pueblos del mundo, porque vamos a poner a disposición de todos esta obra en 23 volúmenes, que nos da la impronta de la vida política de Fidel en los momentos cruciales de toda su historia, y de la historia de la Revolución.
Digo esto porque muchos de los temas que se tratan aquí en la revista tienen puntos de contacto muy directos para ampliar el conocimiento, para ampliar el estudio de ese pensamiento de Fidel en las obras que acabamos de concluir. También porque muchos de los artículos que aquí se recogen tienen que ver con la manera en que Fidel dirigió, con la manera que Fidel hizo de la política una praxis revolucionaria. Preparamos en el Centro, y lo presentamos hace dos años, un libro que se llama Fidel, el arte de gobernar, una aproximación a los métodos y estilos de trabajo del Comandante en jefe.
Y digo esto porque en el contenido de los artículos que están aquí, muchos tienen que ver con los métodos y estilos de trabajo de Fidel. El Centro también preparó una biografía de Fidel, una biografía a lo humano. Nos falta terminar, y creo que en esto va a apoyar mucho los contenidos de esta revista, preparar una biografía política de Fidel, que creo que todavía no se ha escrito en nuestro país, y hay que escribirla.
La revista es muy variada, como decía Fabio, y busca el análisis dentro de una complejidad de asuntos, importantísimos para la historia de nuestro país. El primer artículo, “La brújula de Fidel. El reformismo radical de la Revolución cubana”, del doctor santiaguero Frank Josué Solar Cabrales, hace un análisis muy importante de cómo se va transformando un país que tuvo una dependencia total, primero, del colonialismo español, después de pasar de colonia de España a neocolonia de los Estados Unidos, y toda la dinámica del proceso transformador que nos llevó a ser un país totalmente independiente a partir del primero de enero de 1959. Esto, por supuesto, es un proceso lleno de complejidades, no es un proceso lineal, y Frank Josué, en su artículo, da una perspectiva lo más amplia posible del surgimiento de una nación independiente. Importante, porque la Cuba que nace el primero de enero de 1959, rompe por completo con toda la estructura de los sistemas políticos tradicionales que imperaron en nuestro continente.
El segundo trabajo, “La economía y las políticas económicas en Cuba; un balance”, del doctor Joaquín Benavides, es sumamente interesante también. Habla del pragmatismo de Fidel a la hora de tomar decisiones para emprender el desarrollo económico de una isla que fue dependiente totalmente de los Estados Unidos en materia de economía durante su formación republicana, y que nace a partir de 1959 con un proyecto diferente, un proyecto transformador lleno de complejidades, lleno de aciertos y lleno de desaciertos. El trabajo de Benavides nos muestra con claridad los errores que se cometieron, las autocríticas de Fidel y las decisiones que se fueron tomando en cada momento, con algo que a lo largo de toda la revista vamos apreciando, que es lo primero que Fidel nos da en el concepto de Revolución: el sentido del momento histórico.
¿Qué hacer en cada momento histórico? Los momentos históricos obligan a tomar decisiones diferentes, y en materia de economía se hizo lo que las posibilidades de cada momento permitían hacer a la Revolución cubana. Creo que es un excelente trabajo que nos da una perspectiva de cómo se resolvieron muchos problemas de la economía cubana. En una etapa muy compleja, la Revolución pasó por distintos momentos, no era lo mismo diseñar una economía a principios de la Revolución, que en los finales de los años 60, que en los años 70, que después del derrumbe del campo socialista, y en cada uno de esos momentos históricos hay un pensamiento dinámico y pragmático de Fidel para resolver los problemas. Por supuesto, reconociendo los errores cometidos.
Agustín Lage nos entrega un trabajo de excelencia, en “La ciencia en el desarrollo económico: Fidel construyendo conexiones”. Quizás los que más edad tengamos acá —me incluyo entre ellos— recordemos el Período Especial, y el momento en que se derrumba el campo socialista y Fidel emprende una política muy activa, muy dinámica, de emplear los pocos recursos que tenía el país en el desarrollo de la biotecnología. Pero no la biotecnología como un problema de subsistencia, sino como la ciencia en función del desarrollo económico del país, y cómo lograr desde la ciencia un motor impulsor de la economía del país. Esto es un trabajo en el que viene una línea de trabajo en la que viene trabajando hace mucho tiempo el doctor Agustín Lage, y que queda muy bien explícito en esta obra.
Hay un trabajo del compañero Elier Ramírez, “Las relaciones Estados Unidos-Cuba desde la visión de Fidel”. Decía García Márquez que quizás el hombre que más conocía en América Latina a los Estados Unidos, su dinámica interior de política, de vida cultural, social, fuera Fidel Castro. Y esos estudios que hizo de la vida de los Estados Unidos le permitieron a Fidel tener una política coherente, siempre sobre el filo de una navaja, en las relaciones con los Estados Unidos. Pero en contra de lo que muchas personas piensan, de que la Revolución cubana fue antiestadounidense, antinorteamericana, Elier deja bien claro los pasos que dio Fidel desde el inicio de la Revolución para tener las mejores relaciones con los Estados Unidos, de nuevo tipo, de respeto mutuo, una relación de Estado soberano a Estado soberano, que nunca existió en la historia de Cuba.
Recordemos que la Cuba anterior al 59 tuvo cuatro intervenciones militares norteamericanas y una historia de procónsules. Están las fotos por ahí y las imágenes de General Enoch Crowder parado detrás de Alfredo Zayas tomando las decisiones por él. Y toda esa historia que está en el imaginario popular a veces la identificamos con una política de la Revolución, de enfrentamiento con los Estados Unidos y esa no fue la premisa de esa relación. Se toma de punto de partida la nota que Fidel le manda a Celia en la Sierra —que se ha tergiversado mucho por distintos analistas, e incluso en la política de los Estados Unidos la tomaron como un símbolo de la agresividad de pensamiento de Fidel respecto a los Estados Unidos—, donde le dice “al ver las bombas caer sobre la casa de Mario Sariol, he jurado que mi vida será luchar contra los americanos”. Estaba hablando en el momento histórico en que esas bombas salían de la base naval de Guantánamo, en el momento en que había una prohibición pública del Congreso de los Estados Unidos de darle armas a Batista, pero en la práctica se le seguía apoyando. Y a eso se refería Fidel. Cuestión que él mismo aclaró.
Elier, en su trabajo, explica todos los contactos que a lo largo de la Revolución cubana tuvo Fidel, por supuesto la inmensa mayoría no públicos, para buscar las mejores relaciones entre los dos países. O sea, Fidel tendiendo puentes. Y el primer gran puente es su visita a los Estados Unidos en abril del año 59, invitado por un grupo de empresarios de la prensa. El presidente Eisenhower se negó a recibirlo, y lo recibió Richard Nixon, quien luego sataniza la figura de Fidel diciendo que le parecía que era un joven dinámico, que era un líder de pueblo, un hombre que arrastraba pero que tenía un mesianismo incorporado y un deseo de gloria que invalidaba las futuras relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Y eso primó a lo largo de la historia. Elier toca todos esos temas en este libro y todos los puentes, en este artículo y todos los puentes que la Revolución cubana tendió a los Estados Unidos.
Jesús Arboleya está aquí con un trabajo formidable, “Cuba y sus migrantes: la necesidad de la integración”, un análisis crítico de las relaciones migratorias de Cuba y el problema de la migración a lo largo de la historia de la Revolución, con los aciertos y desaciertos que tuvimos en este asunto, con la marcada politización que se tuvo en su tratamiento y cómo el pensamiento de Fidel fue siempre ir reparando este tipo de errores que se pudieron haber cometido y de atraer a la migración como propia, como una migración cubana que tenía que ayudarnos a resolver los problemas del país. Y repito, creo que es muy bueno el tratamiento que le dio Arboleya en este trabajo donde prima en el análisis de los procesos migratorios cubanos, el análisis del momento histórico, porque no es lo mismo analizar el problema migratorio en el año 59, 60, 61 que analizarlo en los años 70, o en los 90. Es totalmente diferente. Y cómo Fidel, en la práctica, se adaptó a resolver los problemas que cada momento indicaba.
Hay un trabajo de Philip Brenner, profesor estadounidense, “La opinión de Washington sobre Fidel Castro”, que se enlaza con el artículo de Elier. Explica como primó en la política de Estados Unidos la satanización de la figura de Fidel y el no tener relaciones con Cuba, y cómo sí hubo algunos políticos y funcionarios del gobierno de los Estados Unidos que vieron posibilidades de un cambio en la relación de Cuba-Estados Unidos. En este trabajo se demuestra que también hay errores de apreciación de los norteamericanos, porque en un momento inicial decían que Cuba y la Revolución cubana eran un satélite de la Unión Soviética. En la práctica —y hay muchos políticos norteamericanos que lo reconocen—, la Revolución cubana y Fidel fue también un escollo en las relaciones de la Unión Soviética con Cuba. Cuba actuó con total independencia en muchos elementos de las relaciones internacionales y de las relaciones con los Estados Unidos y sobre todo con mucho sentido de qué hacer en cada momento en las relaciones con la Unión Soviética y con China. Eso se trata en este trabajo. Y entre las opiniones que se manejan hay un criterio interesante de alguien que tenía muchos prejuicios con la Revolución cubana y tenía motivos para tener esos prejuicios: Robert McNamara. Como ustedes saben, era Secretario de Defensa de los Estados Unidos, después presidente del Banco Mundial, el hombre que tuvo que ver con Cuba cuando la crisis de octubre, etc. Un hombre que estaba muy prejuiciado con la Revolución cubana y en un momento determinado de su vida le preguntan: “¿qué lugar usted le da a Fidel entre los doscientos políticos más importantes del mundo? Y McNamara responde: “entre los dos o tres primeros en el siglo XX”. O sea, es una visión también de respeto y de reconocimiento por parte de los políticos estadounidenses de quién fue Fidel Castro y qué implicó, no solo para América, sino también para el mundo. Cuba ha tenido el privilegio de tener dos grandes hombres que fueron muy conocedores de la vida, la dinámica política, social, cultural de los Estados Unidos, que son Martí y Fidel.
Hay un artículo interesante de Hal Klepak, “El legado militar de Fidel Castro: ejemplo e institución”. El autor analiza la evolución del pensamiento táctico y el pensamiento estratégico de Fidel, lo evalúa como uno de los grandes estrategas militares del siglo XX y sobre todo destaca algo que marca una diferencia, desde el punto de vista político, en la historia de este continente, y es el hecho de que cuando triunfa la Revolución, Fidel desmantela las fuerzas armadas del gobierno anterior y le entrega las armas al pueblo —eso no había ocurrido en ningún proceso histórico en América Latina—, y la defensa del pueblo pasa a estar sostenida fundamentalmente en las milicias. ¿Y qué son las milicias? El pueblo con las armas. Eso es interesantísimo porque el concepto de la guerra de todo el pueblo que a veces lo trasladamos a la etapa de la agresividad del gobierno de Ronald Reagan contra Cuba, es un proceso histórico que Fidel interpretando a partir de la experiencia histórica universal —la de los vietnamitas en la lucha contra los franceses, los japoneses y los estadounidenses, por ejemplo—, pero sobre todo la razón que le dio Klepak que hace mucho hincapié en esto, en el hecho de entregarle las armas al pueblo para la defensa de la soberanía. Un pueblo que se siente identificado por primera vez con una nación que soñó, que añoró como nación independiente durante tantos años y ahora tiene la posibilidad de defenderla. Además también destaca la maestría y la experiencia de Fidel en la conducción de operaciones militares en teatros lejanos, demostrada en el hecho de que Cuba haya logrado en plena guerra fría, en plena hostilidad del gobierno de los Estados Unidos, con las amenazas permanentes de intervención militar en Cuba, sobre todo en la época de Reagan, trasladar 55 000 efectivos a Angola y derrotar en el teatro de las operaciones militares a un ejército con armas nucleares, a un ejército que tenía todo el apoyo y el financiamiento y el apoyo militar de los Estados Unidos. Eso marca un hito en la historia militar del siglo XX.
Hay un artículo del profesor Daniel Rauls Pineda, de la Universidad de La Habana, “Fidel Castro y la lucha por la unidad. El primer desafío de la guerra revolucionaria”, que es un excelente exposición de cómo Fidel, con mucho tacto, con mucho tino, manejó las alianzas con las distintas fuerzas políticas que existían en Cuba en la época de la década de los 50 y que estaban luchando contra la dictadura de Fulgencio Batista, siempre con la resolución de que lo que tenía que primar era la derrota de la dictadura por encima de cualquier elemento.
Siempre que hablamos de la unidad, se habla como concepto, entre el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, pero Fidel no solo trabajó en la unidad con esa fuerza, sino también con las fuerzas tradicionales, con el Partido ortodoxo, con los auténticos, también buscando que contribuyeran en la medida de lo posible a la derrota de Fulgencio Batista.
Hay un trabajo importantísimo del profesor canadiense John M. Kirk, “El internacionalismo médico y la vigencia de la visión de Fidel Castro”. Cuando se habla de internacionalismo en Cuba, lo primero que le viene a la mente a muchas personas es la ayuda a los movimientos de liberación nacional, la presencia y la asesoría cubana a casi cuarenta movimientos de ese tipo en la década de los 60 y los 70, la ayuda militar que brindamos a Argelia en el 63, a Siria en el 73, a Angola en el 75, a Etiopía en el 77, y no nos viene a la mente que la primera ayuda que Cuba brindó cuando apenas había triunfado la Revolución, con un gran desprendimiento, fue a Chile en el año 60, cuando el gran terremoto de Valdivia. El mismo día del terremoto, Fidel va a la Universidad de La Habana y en la escalinata hace un llamado, una convocatoria al pueblo a brindarle lo que tuviera al pueblo chileno y fue increíble porque además de tres aviones que mandó Cuba, al final hubo que preparar y mandar un barco lleno de comida, zapatos, juguetes, todas las cosas que el pueblo se quitó para brindarle al pueblo chileno. Y estamos hablando del año 60, cuando la Revolución daba sus primeros pasos y esa fue la primera brigada médica cubana. Después está la otra brigada que se fue a Argelia y la colaboración en materia de medicina ha sido la principal que la Revolución ha dado, desde el punto de vista de internacionalismo, a distintos pueblos del mundo. Basta decir que solo gracias a la Operación Milagro, diseñada por Fidel con el apoyo del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, para devolverle la vista a enfermos de cataratas, más de tres millones y medio de personas se operaron gratuitamente en el mundo. Kirk explica todo el alcance de la solidaridad de una manera extraordinaria.
Paquita López Civeira en “Fidel Castro: la historia como arma” nos explica cómo Fidel utilizó la historia en función de la creación de valores patrióticos, de valores ciudadanos y en la toma de decisiones. Empezaba diciéndole a ustedes que ya terminamos las obras escogidas de Fidel. Iban a tener 22 volúmenes y en el momento en que ya teníamos prácticamente listas las obras, la viuda del Comandante en jefe nos ofreció la correspondencia cruzada con el comandante Hugo Rafael Chávez Frías y ahí tomamos la decisión de hacer el volumen 23. Hay que imaginarse las cartas a las que Fidel responde, porque lo que tenemos son las que Fidel escribió, no las que Chávez le envió, pero en las respuestas de Fidel se infiere en todos los casos la importancia que le dio a la historia para la toma de decisiones políticas. Cada vez que le escribe a Chávez respondiendo a alguna pregunta o dando algún consejo que le pidiera Chávez, lo primero que hacía era reflexionar desde la historia universal, desde la historia de América y desde la experiencia de la historia de Cuba. Nunca una indicación, siempre una reflexión y Paquita explica la importancia que le dio Fidel siempre a esto.
Tenemos relaciones muy estrechas con varias instituciones biotecnológicas y en nuestro Centro nos han dado conferencias los compañeros de allí, por ejemplo los que crearon el interferón y los del Centro de Producción de Animales de Laboratorio. En el Período Especial la gente decía: ¿un lugar para criar ratones? Bueno, los ratones son la independencia de la ciencia y la biotecnología. Sin animales de laboratorio no hay biotecnología porque es con ellos con lo que se hacen los experimentos. Y esa luz fue de Fidel. Nos sentamos con los compañeros que dirigían el CENPALAB, que es como se llama este centro y ellos todavía hoy trabajan con las indicaciones que Fidel en su momento les dijo cada vez que iba allí. Nos explican los científicos que hicieron el Interferón y Agustín Lage que en cada reunión de Fidel con ellos, antes de plantearle la misión de lo que hacía falta resolver, les daba una explicación, desde la historia, de cómo se podía vencer lo imposible, de cómo se podían vencer los retos y las dificultades, tanto en la guerra como en la práctica política.
Eso está en el trabajo de Paquita, un excelente trabajo, como también lo es el de Antoni Kapcia, de Inglaterra, “El legado de Fidel y su visión de la historia”, pero sobre todo en la proyección política y en la estrategia de futuro de una nación.
Hay otro artículo interesantísimo, yo diría que una excelente propuesta del profesor de la Universidad de La Habana, Raúl Escalona Abella, “Sospecha y Revolución: la nueva ética revolucionaria de Fidel”. Trata de todo lo que hizo Fidel para que los valores éticos que profesó la Revolución cubana se hicieran realidad, desde la historia más superada, desde la proyección de la propia Revolución en la lucha insurreccional, hasta el triunfo.
Otro artículo extraordinario de nuestro amigo Jorge I. Domínguez, “Aspectos de la política exterior de Cuba: Fidel Castro estratega”, nos muestra el pragmatismo de Fidel en materia de política exterior, de relaciones exteriores, su audacia a la hora de tomar decisiones y su amplitud de pensamiento, nada enquilosado, nada dogmático en materia de relaciones exteriores, incluso con ejemplos muy concretos de procesos revolucionarios que en determinado momento fracasaron y con el respeto a la historia y a la política de esos países, cómo la Revolución cubana supo mantener las relaciones con esos Estados, con esos procesos revolucionarios sin llegar a rupturas políticas. Creo que es muy interesante el trabajo de Jorge porque nos habla también de una tradición de las relaciones exteriores y de la política de Cuba que es muy válida para los tiempos que estamos viviendo.
El último ensayo en este dossier se llama “Luz larga: el sentido estratégico fidelista de la política cubana”, que desde una perspectiva integral analiza el pensamiento futurista, el pensamiento revolucionario, pragmático, emprendedor, nada esquemático de Fidel a la hora de enfrentar los problemas y proyectar el futuro. Es un trabajo de nuestro amigo Rafael Hernández.
Estos son los temas directamente vinculados a Fidel y, como les decía, no creo que, a partir de ahora, nadie pueda escribir la historia de la Revolución cubana o del pensamiento de Fidel sin consultar esta entrega de la revista Temas. No quiero decir que sea la biblia, pero los que están aquí son elementos fundamentales trabajados con una seriedad absoluta.
La revista tiene otras secciones. En Controversia aparece un panel que dirigió en su momento nuestro amigo Oscar Zanetti, “¿Desaparecerá la industria azucarera?”. Yo creo que de la lectura de este debate —Rafael pudiera ampliar después, si lo desea, sobre este tema— lo que nos viene a la mente es el optimismo del pensamiento de quienes están vinculados a la industria azucarera en Cuba y cómo Fidel influyó en cada momento, porque Fidel fue un hombre del azúcar, un hombre de la caña, desde su nacimiento hasta los momentos en que se jubiló del trabajo político. Creo que es un interesantísimo trabajo.
En otra sección llamada Entretemas, tenemos “Causas y cauces del malestar social de la Cuba de hoy. Una mirada desde la psicología”, que tiene que ver con algunas de las cosas que expresaba Fabio al principio de su intervención. La Cuba de hoy es sumamente compleja, donde se acumulan problemas de todo tipo, la inmensa mayoría de ellos derivados de la hostilidad y el bloqueo de los Estados Unidos. Negarlo sería ignorar el alcance criminal que esa política ha tenido. A veces dicen que no hay bloqueo y, como decía Rafael, la gente viene caminando porque queremos ser deportistas, o porque no nos permiten, en el colmo de la asfixia —tema también tratado en la revista—, desarrollar una Revolución digna e independiente. Y entonces nos niegan hasta el petróleo, con el que van a moverse no solo los autos, sino que se puede resolver el problema energético, la salud pública, todo lo que depende de la energía. Hasta eso nos bloquean los norteamericanos, es decir, el gobierno de los Estados Unidos, que no es el pueblo norteamericano. En varios de los artículos de esta revista queda patente la admiración que Fidel siempre sintió por el pueblo estadounidense.
Este trabajo muy crítico, muy profundo, de Patricia Arés, es una radiografía de la Cuba actual, y al final nos llama a la creatividad y al optimismo, no a la derrota. ¿Por qué? Porque lo que está en juego en el caso de Cuba no es solo la pérdida de la Revolución, sino incluso la propia existencia de la nación cubana, y eso lo trata ella en este trabajo.
Hay otro trabajo interesantísimo, “La medición del cambio estructural de la economía cubana en el período 1995-2010 y sus efectos ambientales”, que expone, a partir de la situación de crisis que ha vivido el país en esos años, los efectos que ha tenido, para bien o para mal, en el medioambiente cubano.
Otro texto muy interesante, “Las Naciones Unidas frente a las nuevas tecnologías del dominio nuclear”, es importante leerlo en los tiempos que estamos viviendo, si tenemos en cuenta que nunca como ahora el mundo está al borde de la desaparición, la guerra, la amenaza atómica, sobre todo con el presidente que tienen los Estados Unidos hoy, un hombre impredecible en materia de política.
Por último, dos trabajos interesantísimos en Lectura Sucesiva. Uno se llama “Necronarrativa y biorrelato: aproximaciones a La cuadra, de Gilmer Mesa”, de José Arreola. La novela analizada demuestra los efectos del neoliberalismo en un barrio de Medellín y en Colombia en general. Y el otro, “Una historia que parece novela”, de la doctora Denia García Ronda, habla de la importancia de los testimonios en la historia, narrados por los que la vivieron y por los que la contaron. Parte de ejemplos como Episodios de la revolución cubana, de Manuel de la Cruz —que no vivió los hechos que narró, pero entrevistó a mucha gente y con eso hizo un libro del que Martí dijo que cada vez que pasaba delante de él lo tomaba en sus manos y lo besaba, porque es un libro que creaba valores—, y termina siendo un análisis interesante del libro Aldabonazo de Armando Hart. A veces pensamos en Hart como el gran intelectual, el hombre en el que Fidel depositó su confianza para la preparación de la campaña de alfabetización en el año 61 como Ministro de Educación. Pero él tuvo una vida revolucionaria, muy activa, muy simpática también, por las cosas que le pasaron. Se fugó de la prisión, aquí en La Habana, delante de todo el mundo y cuando se fuga, sale corriendo a meterse en el primer carro que vio, y era una perseguidora de la policía de Batista. Cosas de su vida que son casi de leyenda y creo que es también un trabajo interesante.
Yo creo que esta revista es un privilegio y la disfruté mucho. Para mí pasa a ser una herramienta importante en el trabajo que nosotros hacemos en el Centro. No abarca todas las facetas, se pudieran haber hecho artículos de otros temas o, si hubiera más páginas, trabajos más extensos. Pero lo que está publicado aquí, en esencia, creo que amerita el esfuerzo que han hecho los compañeros y prestigia aún más la revista. Yo felicito a Rafael y al equipo de Temas por este resultado.
Transcrito por TurboScribe.ai.
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