Este ensayo propone explicar las conductas antidemocráticas asumidas por la derecha peruana frente al resultado electoral desfavorable en las elecciones presidenciales del 2021. Para ello muestra que el camino hacia la radicalización no fue producto de la coyuntura adversa, sino que ha sido un proceso continuo de, al menos, los últimos cinco años. De esta manera, se explora las relaciones entre las agrupaciones políticas y los movimientos y colectivos conservadores, exponiendo cómo sus discursos antinmigrantes o contrarios a políticas de género han sido apropiados por aquellos.