miércoles, 08-07-2026
(1946) Socióloga y profesora. Doctora en Ciencias económicas. Especialista en relaciones de género, principalmente en el ámbito laboral. Profesora invitada del Consorcio de estudios avanzados en el exterior de la Casa de las Américas. Ha sido consultora de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA), del Grupo de Género del Programa de Naciones Unidas, así como de la organización ONU Mujeres, y de la División de Desarrollo Social de la CEPAL en temas de estudios de migraciones internacionales con enfoque de género. Miembro de la Sección de Literatura Histórica y Social, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Capítulo del libro inédito Las mujeres de la carreta [publicado en , resultado de una investigación realizada por la autora entre las obreras agrícolas del poblado de Guanímar, en la provincia de La Habana.
Revista Temas: 20-21. Sección
El presente artículo resume algunas reflexiones de lo que significa ser mujer u hombre en Cuba hoy, a partir de una investigación realizada entre profesionales residentes en la capital del país. Los entrevistados abordan la influencia ejercida por el empleo femenino y la toma de decisiones entre las mujeres cubanas sobre los cambios ocurridos en la ideología de género; los procesos socializadores que han tenido lugar en Cuba y contribuido a esas transformaciones.
Revista Temas: 37-38. Sección
CATALEJO
En la XXIX edición de la Feria del Libro de La Habana, la revista cubana de ciencias sociales Temas presentó el libro Estudios de género en Cuba. 25 años en Temas, de su colección digital ediciones TEMAS. Rafael Hernández, su director, me pidió que la presentara y así lo hice.
Antes de resumirles mis reflexiones sobre esta obra, les presento a los miembros del equipo que la convirtieron en un CD, especialistas a quienes los lectores solemos ignorar: Ana Molina fue la coordinadora de la edición; su editor y corrector, Ronald Ramírez; diseñó la cubierta con un toque «retro» Ernesto Niebla; el diseño interior para ebook corresponde a Yadira Rodríguez y Alejandro Villar tuvo a su cargo la «maquetación».
Comparto con nuestros lectores las ideas que me surgieron mientras leía el libro. En sus 769 páginas la obra contiene 29 artículos en el orden cronológico que la revista los publicó, entre 1995 y 2014. Estos fueron, en mi opinión, los años más duros de la transición socialista cubana que comenzó en 1961. A lo largo de este período las autoras analizaron lo que venía ocurriendo principalmente a las mujeres cubanas en comparación con los hombres, para extraer las particularidades de lo que ha significado ser mujer y, por supuesto, lo que las diferenciaba de los hombres cubanos. A fines de la década de los noventa aparecieron en Temas dos trabajos que incluyen por primera vez lo que denominaron «homosexualismo» y solo en 2014 hay un artículo que se dedica a tratar científicamente a las persona LGBTI en Cuba y, específicamente, a las personas «trans».
¿Quiénes escribieron estos 29 trabajos? Intento describirlos someramente con mi mirada sociológica. De los 25 autores, 24 son mujeres, por lo que a partir de aquí hablaré de «autoras». Hay entre ellas 22 cubanas y 3 son de EE. UU.; 19 de las autoras cubanas residen en La Habana, dos en Camagüey y una en Holguín. Por lo tanto, los trabajos están cargados de una visión «habanero centrista» que debe subsanarse en los números futuros de la revista. Entre las 22 autoras cubanas 13 nacieron en las décadas de 1940 y 1950 del siglo pasado, 8 en los años 60 y una autora nació en la década de 1930. Esto significa que todas crecieron, estudiaron desde la primaria hasta la universidad, se graduaron en maestrías y doctorados, obtuvieron las categorías docentes y científicas superiores después de 1959. Ejercieron simultáneamente sus labores en la docencia universitaria, la investigación, la literatura, el periodismo y el cine.
Cuando las autoras investigaron los problemas publicados en la revista Temas, habían experimentado en carne propia las transformaciones que la Revolución cubana produjo en toda la trama social y, en especial, en lo que significa ser mujer, ser hombre y ser LGBTQ. Luisa Campuzano resumiría estos avatares con el título de su artículo «Ser cubanas y no morir en el intento». Me atrevo a parafrasear el exergo con el que inicia Mirta Yáñez su trabajo, cuando cita del Génesis «Y entonces la mujer de Lot miró atrás a espaldas de él y se volvió estatua de sal», para atestiguar que las autoras de este libro nos atrevimos no solo a mirar atrás, sino que miramos el presente y el futuro sin pedir permisos… pero no nos convertimos en estatuas de sal.
Los 29 artículos son una muestra de cómo especialistas altamente calificadas en disciplinas de las ciencias sociales, las humanísticas, la psicología y la economía enseñan a los lectores sobre la evolución de los estudios de género en Cuba entre 1995 y 2014.
A medida que los interesados recorran los ensayos en el orden cronológico que aparecieron, comprobarán que la mayoría de ellos contiene una concepción dicotómica del género, porque lo identifican con lo que significa ser hombre y ser mujer. En esta dualidad enfatizan en el género femenino y, con este fin, comparan a las cubanas con los cubanos para sacar a la luz las especificidades de unas y de otros. Solo comienza a «abrirse» esta dicotomía para ir incluyendo poco a poco lo que hoy conocemos como LGBTQ en 1996 en un trabajo sobre cómo las religiones afrocubanas asumen a los hombres, a las mujeres, a los gays y a las lesbianas. Dos años después, en 1998, hay un segundo ensayo que evalúa la construcción cubana de los estereotipos femeninos, masculinos y «homosexuales». En 2004 el único autor masculino incluye a los homosexuales en su investigación sobre las masculinidades en Cuba. Tuvieron que pasar diez años más para que en el 2014 apareciera el estudio que resume los infinitos y entreverados factores sociales que explican las causas de la homofobia en Cuba, en nuestra historia y en el presente. Este ensayo comienza por explicar a los LGBTQ en Cuba para concentrarse en los programas para lograr incluir a las personas transexuales con plenos derechos a la sociedad. También en 2014 aparece un trabajo que estudia «la cara de género» de las personas inmersas en los empleos de la pequeña propiedad privada cubana que busca las especificidades con las que actúan en ellos las mujeres, los hombres, las lesbianas y los gays.
Comenzaron por estudiar a las mujeres en la literatura, en el cine y en la pintura, atendiendo a las funciones que cumplen en las tramas, destacando si existen diferencias al hacerlo si los creadores son hombres o mujeres e intentando acercarse a cómo los auditorios perciben estas peculiaridades. Las autoras son las cubanas Luisa Campuzano, Mirta Yáñez, Adelaida de Juan, Nara Araújo y Mercedes Santos Moray. Aparecen también ensayos acerca de las especificidades del empleo femenino en comparación con el masculino y atisbos de las manifestaciones entre las personas LGBTQ. Hay una especialista de EE.UU., Carollee Bengelsdorf, además de las cubanas María del Carmen Barcia, Yuliuva Hernández, Maribel Almaguer; Ana Lidia Torres, Dayma Echavarría, Dalia Virgilí y una servidora. Otros textos se dedican a la sexualidad, la diversidad sexual –siempre comparando a las mujeres con los hombres, con énfasis en las primeras– y hay un artículo dedicado a las masculinidades. Son tres los autores cubanos, Natividad Guerrero, Julio César González Pagés y Mariela Castro, más la norteamericana Susana Peña.
Las cubanas Mayda Álvarez, Inalvis Rodríguez y Lourdes Fernández se dedicaron a analizar los programas nacionales y las políticas sociales para desarrollar a las cubanas con plenos derechos. Tres trabajos incursionaron en el enfoque de género y resumieron analíticamente los estudios sobre la mujer escritos en Cuba y en Estados Unidos. Sus autoras son la norteamericana Carollee Bengelsdrof y las cubanas Inalvis Rodríguez y Marta Núñez, quien les escribe.
El resto de los tópicos solo fueron tratados por una autora. El de las mujeres jóvenes lo escribió María Isabel Domínguez; el de las mujeres en las religiones afrocubanas lo investigó María Margarita Castro; el dedicado a las mujeres en una zona rural fue responsabilidad de Maribel Almaguer y Ana Lidia Torres. Todas las que he mencionado son cubanas. La antropóloga norteamericana Helen Safa trató a las familias en el Caribe y, específicamente, en Cuba.
Llamo la atención a los editores de la revista Temas sobre tramas que estuvieron ausentes en estos 29 trabajos y que deben convocar a los autores para que escriban sobre ellos en próximos números: los relativos a los enfoques de género que trasciendan la dicotomía mujer/hombre e incorporen las particularidades que emanan de los estudios sobre las personas LGBTQ; los del racismo y el antirracismo; aquellos que profundicen en las desigualdades y en la pobreza; investigaciones sobre la violencia de género y la violencia familiar; los estudios rurales; más sobre las características similares y diferentes de acuerdo al género en los sectores públicos y privados y, por último, las imágenes sexistas, racistas, consumistas y prácticamente pornográficas que contienen los medios de comunicación cubanos.
Deseo resaltar que todas las autoras que aparecen en esta antología digital analizaron críticamente en sus obras los aspectos de las realidades cubanas que escogieron. ¿Cuáles fueron sus intenciones? Llamar la atención sobre la urgencia que tenemos en nuestro país de estudiar la evolución de las mujeres y su influencia en las relaciones de género, para comprender cada etapa de la transición socialista cubana, enfatizando desde la década de 1990 hasta hoy. Todas estas especialistas ofrecieron soluciones para que todas las ramas científicas, no solo las sociales, resolvieran estos vacíos de conocimientos. Asimismo, aprendieron de las historias de cada uno de los asuntos que estudiaron en Cuba e igualmente extrajeron experiencias de las investigaciones que se llevaron a cabo en otros países sobre estos temas para no perder el tiempo repitiendo los errores que ya se cometieron. Por ejemplo, la historiadora cubana María del Carmen Barcia nos ilustró sobre un asunto que ignoramos, el de los oficios que ejercían desde el siglo pasado las mujeres en el despalillo del tabaco, lo relativo a la proliferación de las costureras, así como el de las mecanógrafas y taquígrafas desde inicios del siglo xx.
Los textos alertaron a los dirigentes de nuestra mi nación sobre lo imperioso de incorporar una mirada de género a las decisiones y a las actuaciones que ellos llevan a cabo en todas las esferas del país. ¿Por qué afirmo rotundamente que esta es una posibilidad realista? Porque las autoras convencen con sus argumentos que no hay realidades femeninas ni de género homogéneas, sino una multiplicidad de ellas, lo que obliga a considerar las diferencias de razas, generaciones, regiones geográficas, profesiones, niveles educacionales y muchas otras más. Imbuidos en estos saberes, los decisores y los activistas pueden actuar, experimentar y rectificar sus políticas para hacer avanzar las relaciones de género y a Cuba toda. Las autoras incorporan en sus investigaciones algo que pareciera ser una verdad de Perogrullo para todos, pero que de hecho se minimiza o simplemente se desconoce. En Cuba persisten modos de ser y de pensar patriarcales que explican por qué existen los prejuicios de la supremacía masculina y sexistas que subordinan a las mujeres y desprecian a los LGBTQ. Así los explican Natividad Guerrero y María Isabel Domínguez en sus textos sobre cómo se forman los estereotipos sexuales desde la niñez y cuánto chocan con los avances que se han alcanzado en la vida cubana.
La fuerte presencia de la ideología patriarcal entre los cubanos y las cubanas explica por qué la presencia femenina en distintas esferas sociales no significan que ellas posean una conciencia de lo que significa ser una mujer cubana y, mucho menos, estar inmersas en las relaciones de género que prevalecen en mi país. Esto lo reconocen las autoras que tratan el empoderamiento femenino como Mayda Álvarez.
Por último, este libro tiene una importancia que no podemos pasar por alto. Con las citas y las referencias de cada artículo se puede reconstruir una bibliografía del estado de los estudios de género en Cuba antes de 1959 y desde esta fecha hasta hoy. Se incluyen textos escritos por cubanos que residen en la isla y en el exterior, así como escritos de especialistas de otros países.
Cuando los lectores beban de sus páginas agregarán otros valores que yo no pude reconocer. ¡Que así sea!
ENGLISH
Before summarizing my thoughts on this book, let me introduce you to the team who put it into CD form, specialists whom, we the readers, tend to ignore: Ana Molina was the edition's coordinator, Ronald Ramirez the editor and proofreader, Ernesto Niebla (2020 National Book Design winner) gave his cover design a 'retro' touch: Yadira Rodriguez was responsible for the interior design of the e book and Alejandro Villar was in charge of the lay-out.
I'll share with our readers what ideas came up as I read the book. In its 769 pages the work has 29 articles in the same order as they were published in Temas between 1995 and 2014. In my opinion, these were the hardest years of the Cuban socialist transition which began in 1961. Throughout this period the authors analyzed what was happening, mostly to Cuban women compared to men, in order to extract the specifics of what it has meant to be a woman and, of course, what made them different from Cuban men. At the end of the 90s, two articles appeared in Temas which included for the first time what they labeled “homosexuality” but it wasn't until 2014 that an article appeared giving a scientific analysis of LGBTI people in Cuba, and more particularly, of “trans” persons.
Who wrote these 29 articles? I will try to give a summary description of them from my sociological point of view. 24 of the 25 were women, which is why from now on I will refer to them as female authors**. 22 of them are Cuban and 3 are from the United States; 19 of the Cubans live in Havana, two in Camaguey and one in Holguin. The articles are therefore permeated with a Havana-centric vision which needs to be corrected in future issues of the journal. 14 of the Cuban authors were born in the 1940s and 50s, 8 in the 1960s and one was born in the 1930s. This means that all of them grew up, and studied from primary school to university, obtained master's and doctoral degrees and higher level teaching and scientific positions after 1959. They worked simultaneously as university lecturers, researchers, writers, journalists, and in film.
When they researched the problems published in Temas they had personally experienced the transformations to the whole social fabric, and particularly to what it meant to be a woman, a man to be LGBTQ, transformations brought about by the Cuban Revolution. Luisa Campuzano would sum up these changes with the title to her article “Being Cuban Women and Not Dying in the Attempt”. I dare to paraphrase the rhetorical device Marta Yanez used to begin her article when she quoted Genesis “And then Lot's wife looked back from behind him and she became a pillar of salt” to attest to the fact that the authors of this book not only dared to look back but we also look at the present and the future without asking for permission ...and we have not turned into pillars of salt.
The 29 articles show how highly qualified specialists in the social, human, psychological and economic sciences teach readers about how of Gender Studies in Cuba evolved between 1995 and 2014.
As interested readers go through the essays in the chronological order in which they appear, they will see that most of them put forward a dichotomous view of gender because they identify it with what it means to be a woman and a man. In this duality, these articles place emphasis on the female gender, and to this end, compare Cuban women with Cuban men in order to cast light on the specific characteristics of both. It is only in 1996, in an essay on how Afrocuban religions relate to men, women, gays and lesbians, that this dichotomy begins to “open up”, little by little, by including those whom today we call LGBTQ people. Two years later, in 1998, there is a second article which evaluates the Cuban construction of feminine, masculine and “homosexual” stereotypes. In 2004, the sole male author includes homosexuals in his research into masculinity in Cuba. Ten more years had to go by for a study to appear which summarizes the infinite and overlapping social factors which explain the reasons for homophobia in Cuba, both in our history and in the present. This essays starts by explaining LGBTQ in Cuba in order to concentrate on the programs to include transsexual persons in society with full rights. In 2014 another article appeared which studies the “face of gender” of the people who are employed in small private property in Cuba and examines the specific ways in which women, men, lesbians and gays act in this sector.
They began by studying women in literature, in cinema, and in painting, with respect to what functions they perform in these works, underlining any differences which exist depending on whether the creators are women or men and trying to get an idea of how readers and viewers perceive these. The authors are the Cubans Luisa Campusano, Mirta Yáñez, Adelaida de Juan, Nara Araújo, and Mercedes Santos Moray. There are also essays about the specificities of female employment compared to male and glimpses of how these play out among LGBTQ persons. There is a US expert, Carollee Bengelsdorf, in addition to the Cubans María del Carmen Barcia, Yuliuva Hernández, Maribel Almaguer, Ana Lidia Torres, Dayma Echavarría, Dalia Virgilí and myself. Other texts are about sexuality, sexual diversity – always comparing women and men, concentrating mostly on the former-- and there is an article dedicated to masculinity. Three of the authors are Cuban, Natividad Guerrero, Julio César González Pagés and Mariela Castro, plus Susana Peña who is from the United States.
The Cubans Mayda Álvarez, Inalvis Rodríguez and Lourdes Fernández analyzed domestic programs and social policies aimed at developing Cuban women with full rights. Three attempted a gender approach and made an analytical survey of studies on women written in Cuba and the United States. These three authors are Carollee Bengelsdorf from the Unites States, and Cubans Inalvis Rodriguez and Marta Núñez.
The remaining topics were only dealt with by one author. The article about young women was written by María Isabel Dominguez, the one about woman in Afrocuban religions by María Margarita Castro and the authors of the essay about women in a rural areas were Maribel Almaguer and Ana Lidía Torres**. All the women I have mentioned are Cuban. The American anthropologist Helen Safa researched Caribbean families, specifically Cuban families.
I draw the attention of the editors of Temas to the subjects that were not included in these 29 essays and advise them to call on the authors to write about them in future issues: those related to a gender approach which goes beyond the woman/man dichotomy and incorporates specific characteristics researched in studies on LGBTQ persons; articles about racism and antiracism; those which investigate inequalities and poverty more thoroughly; research on gender and family violence; rural studies; more about the similar and different characteristic of each gender in the private and public sectors and finally, the sexist, racist, consumerist, almost pornographic images shown by Cuban media.
I should like to point out that all of the authors whose work appears in this digital anthology provided a critical analysis of the aspects of Cuba reality that they chose to study. . What were their intentions? To draw attention to the urgent need we have in our country to study women's evolution and their influence in gender relations so that we can understand each stage in the transition to socialism, concentrating mostly on the period from the 1990s up to today. All of these experts offered solutions so that all branches of science, not just the social sciences, could fill in the gaps in our knowledge. At the same time, they learnt from the history of each of the areas they studied in Cuba and also drew lessons from research that had been done in other countries on these subjects so as not to waste time repeating the errors that these had made. For example, Cuban historian Maria del Carmen Barcía threw light on a subject of which we knew nothing, that of the jobs women have done since the last century , such as stripping mature tobacco leaves; the rapid increase in the number of seamstresses as well as in the number of typists and stenographers from the beginning of the 20th century on.
These articles alert Cuban leaders about how imperative it is to incorporate a gender view of the decisions they take and of what they do in every sphere of the nation's life. Why do I state emphatically that this is a realistic possibility? Because the authors convince us with their arguments that there are no homogeneous female or gender realities, rather there are many, which makes it necessary to take racial, generational, regional, geographic, professional, educational and many other kinds of differences into account. Armed with this knowledge, decision makers and activists can act, experiment, and rectify their policies so that gender relations and all of Cuba can move forward.
The authors incorporate into their work something that would seem as clear as the nose on your face but which, in fact, is something that is minimized or is simply not known. There still persist in Cuba patriarchal ways of thinking and being which explain the continued existence of sexist prejudices about male superiority which subordinate women and show contempt for LGBTQ persons. This is how Natividad Guerrero and Maria Isabel Dominguez explain it in their essays on how sexual stereotypes are created from childhood on and how much they are at odds with the progress that has been made in Cuban life.
The strong presence of patriarchal ideology among Cuban women and men explains why female presence in various spheres of society does not mean that they are conscious of what it means to be a Cuban woman and much less of what it means to be immersed in the gender relations which still prevail in my country. This is acknowledged by those authors who write about female empowerment, for example, Mayda Álvarez.
Finally, this book's importance cannot be denied. One can reconstruct a bibliography of the state of gender studies in Cuba before 1959 and from that date until now using the citations and references of each article,. Included are articles written by Cubans who live in Cuba and abroad and some by experts from other countries.
When readers drink from its pages they will addition values that I could not recognize. Let it be so!
First published in Por Esto!, 16 February 2020
Translater: Janet Duckworth
"...Las decisiones que Cuba tomó este febrero mostraron que su modo de gobernar es capaz de renovarse internamente, no sólo para resistir las amenazas de Trump y Rubio, sino para cambiar lo que no funciona en su camino al socialismo. Estas medidas no pueden quedarse como respuestas a una emergencia, mucho menos como consignas. Tienen que contribuir a renovar urgentemente la macroeconomía, a extirpar la burocracia y la corrupción a todos los niveles, a eliminar las desigualdades, la pobreza, de manera que los cubanos no vean la migración externa como la única salida a sus dificultades, sino que las resuelvan aquí".
Temas ha invitado a un grupo de académicos y expertos en historia y política de EEUU y de Cuba a analizar el mensaje del Secretario de Estado Marco Rubio dirigido al pueblo de la isla el 20 de mayo pasado.
Publicaremos en lo adelante los textos que hemos ido recibiendo, con el propósito de esclarecer las referencias utilizadas, la naturaleza de los argumentos, el significado y objetivo de este mensaje.
La Habana, 25 de mayo de 2026
Sr. Marco Rubio
Secretario de Estado
EEUU
Sr. Rubio:
Soy una socióloga y profesora universitaria quien, junto a otros académicos cubanos, estudio las vías de transformación anticapitalista por las que Cuba optó desde 1959 para transitar a un socialismo cubano, mientras las compruebo en carne propia.
Hallé falsedades en su “Mensaje al pueblo cubano en ocasión del día de la independencia”, que deseo comunicarle.
El 20 de mayo de 1902 la bandera cubana no ondeó por primera vez sobre una Cuba independiente, porque Estados Unidos continuó controlándola hasta 1959.
Agregó que explicará a quienes permanecemos en Cuba las verdaderas causas de las “dificultades inimaginables” que experimentamos.
Estas desgracias que sufrimos día a día desde enero de este año, multiplicaron como nunca antes las que sufrimos durante años. Le menciono, Sr. Rubio, sólo algunas que han convertido las vidas en infiernos. Los apagones largos e impredecibles provocan que la comida encarecida la cocinemos “al día”, porque los refrigeradores no permiten conservarla o están rotos. Los escolares asisten a sus clases cansados porque no durmieron. El agua llega a los hogares con dificultad. Las “fiestas de quince”, que las familias preparan desde que nacen las niñas, se posponen indefinidamente. Los celulares no se pueden cargar, impidiendo que la población se comunique o no pueda acceder a sus sitios preferidos de internet. El acceso a los servicios de salud se alteró, porque sólo se mantienen abiertas las emergencias y las consultas en policlínicos y hospitales. Las únicas cirugías que se realizan son las menores. Transportarse es un lujo, ya sea para acudir a trabajar, a una consulta médica o a un centro de estudios. Las visitas a familiares y a amigos sólo las hacemos si podemos llegar caminando. Ni hablar de ir a las actividades culturales. Los viajes al exterior para visitar familiares y/o para que estos vengan a Cuba no existen para este verano. Tampoco los nietos pueden venir a Cuba a pasar sus vacaciones.
Usted culpa a Gaesa de estas desgracias, con lo que simplifica la madeja de causas internas y externas que las crearon en los últimos treinta años. Es una funesta práctica para un diplomático que está obligado a conocer las esencias de los acontecimientos en los países con quienes desea colaborar o destruir, como es, en esta segunda opción, el caso cubano. Solicite a la Agencia central de inteligencia (CIA) sus análisis sobre las causas de las crisis cubanas desde 1991 hasta hoy, con énfasis en las que se endurecieron desde enero de este año. No creo que achaquen a Gaesa todas las desgracias, como usted lo hace. Yo sólo accedí al Studies in Intelligence/ Vol. 68, No. 2/ (June 2024), donde no encontré nada sobre mi país.
Las verdaderas razones externas de la crisis de hoy comenzaron en 1960, antes que entrara en vigor el bloqueo en 1962. Sólo lo suavizaron un poco en 2015 y 2016, cuando la economía cubana respiró. En junio de 2017 la primera administración del Presidente Trump anunció una nueva arremetida contra mi país, que comenzó oficialmente en septiembre de 2019. Desde entonces hasta diciembre de 2025, las casi 250 medidas contra Cuba se mantuvieron intactas. Entre el 29 de enero de este año hasta hoy, su gobierno nos impuso un bloqueo energético total, mientras que el 1 de mayo amenazó a quienes desde terceros países mantuvieran contactos económicos con Cuba, que les confiscaría sus cuentas bancarias en EEUU. Llevamos casi cinco meses esperando una agresión armada del estilo de la de Venezuela, escuchando que somos un estado fallido, que somos incapaces de cambiar, que practicamos el terrorismo. Hace pocos días culparon a Raúl Castro por derribar dos avionetas en febrero de 1996, por lo que le pronostican que correrá la misma suerte del secuestrado Presidente Maduro.
Usted, Sr. Rubio, ha sido el arquitecto más relevante de estas campañas, por lo que su Mensaje del 22 de mayo suena a hipocresía.
Deje que los cubanos sigamos transformando lo que no funciona internamente, incluidos los análisis sobre Gaesa, además de las corrupciones, las desigualdades, la pobreza y muchísimos más. Cuba cuenta con un capital de profesionales que constantemente identifican los problemas y ofrecen soluciones. Es cierto que no siempre nos escuchan, pero la situación interna se agravó tanto desde inicios de este año, que urge contar con nuestra sabiduría.
Cuba nunca recibió petróleo gratis de Venezuela. Existió desde inicios de este siglo una colaboración en la que mi país enviaba profesionales de la salud, de la educación y del deporte, a cambio de petróleo. El único crudo por el que no pagamos fue el del barco “Anatoly Kolodkin”, que envió el gobierno ruso como ayuda humanitaria. Sirvió para que el país se iluminara durante ocho días.
Declara que su Presidente Trump “ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba”, directamente con el pueblo, no con Gaesa. Comenzaría por enviar cien millones de dólares en alimentos y medicinas que distribuirían la Iglesia católica u otro grupo caritativo de confianza. A continuación derrama un torrente de mentiras.
Esta Revolución que, para usted, no existe, nunca practicó caridades, sino que nos enseñó a todos “a pescar”, como suele identificarse popularmente el desarrollo. A fines de los 1950 yo recogí dinero en alcancías para las Ligas contra el cáncer y la ceguera. Seguramente lo recaudado no sirvió para que quienes no tenían acceso a la salud, solucionaran esas enfermedades. Doy fe, por experiencia propia, que aquí existen programas de salud que detectan esas dolencias y las atienden gratuitamente. Ante las carencias que provocó el bloqueo energético del 29 de enero, el estado priorizó las atenciones, incluso las quirúrgicas, del cáncer.
Sin embargo, la sobrevivencia de niños con cáncer descendió de 85% a 65%. Hay 16 mil pacientes que requieren radioterapia, que viven con miedo a no poder cumplir su tratamiento por las carencias energéticas.
El Sr. Trump afirma que los cubanos ansiamos vivir en nuestro país como viven nuestros familiares en EEUU. Es cierto que el “sueño americano” nos cala porque almacenamos mucho de la cultura de su país. A la par conocemos las angustias de quienes emigraron a EEUU en años recientes, ante el peligro de ser deportados. Hay cubanos que abrieron pequeños negocios privados aquí con éxito, y marcharon a Estado Unidos para ampliar sus victorias empresariales. Alertan a los de aquí que “aquello no es como pensaban”, porque trabajan hasta en tres lugares.
Su Presidente afirma que los cubanos triunfan en “TODAS las industrias, en todos los países, excepto uno: Cuba”.
En los últimos cinco meses de bloqueo energético, los cubanos viviendo en la Isla continúen destacándose internacionalmente.
La Dra. Teresita Rodríguez, del Centro de inmunología molecular, explicó en el documental “El sueño de Teresita” (“Teresita´s Dream”) de Belly of the Beast, cómo creó junto a su equipo el Neuro Epo para aliviar el progreso del Alzheimer, medicamento que, una vez certificado, está al alcance de los cubanos. Reveló que pacientes de EEUU vinieron a La Habana para someterse a este medicamento con resultados satisfactorios.
Le facilito el enlace de este testimonio
Al campeonato de lucha celebrado en Coralville, Iowa, a mediados de mayo, Cuba llevó diez gladiadores de los treinta posibles; no pudo llevar a más por limitaciones económicas. Tres fueron muchachas. De los diez, nueve obtuvieron medallas: cinco de oro, dos de plata y dos de bronce. Sólo una de las jóvenes quedó sin galardones.
Hablando de cultura, a inicios de mayo el documental “Mi sueño dorado”, que el realizador español Christian Dehugo dedicó a la compañía Lizst Alfonso Dance Cuba, clausuró el Havana Film Festival de New York. En 2016, la compañía recibió el International Spotlight Award en la Casa Blanca, entregado por la primera dama Michelle Obama, un galardón que subrayó su papel como embajadora cultural de Cuba en el mundo. [i]
En su propuesta para crear una Nueva Cuba, el Presidente Trump, promete a los cubanos que serán dueños “de una gasolinera o de una tienda de ropa, o de un restaurante”. Sr. Rubio, hace años que los restaurantes (que bautizamos de “paladares”, inspirados por una telenovela brasileña de hace 30 años), las cafeterías, las tiendas de ropa, calzado y alimentos, son negocios privados. Hace tres meses el gobierno autorizó a los propietarios privados importar gasolina para sus negocios, con la condición de que la dispensarían en las estaciones de servicio estatales
Las cubanas y los cubanos creamos nuestras propias plataformas de información, ventas y de entretenimiento en las redes sociales, usando YouTube, X, Wassap y Google, además de las cubanas. Busque Revolico y quizás encuentre algo que le interese adquirir.
Usted, Sr. Rubio, es uno de los principales culpables que estemos al borde de una crisis humanitaria, no sólo por sus funciones como Secretario de Estado desde 2025, sino por las medidas que promovió durante años, que impiden convertir en realidades los proyectos e la Revolución.
Por tanto, me despido de usted con desprecio,
Marta Núñez Sarmiento
[i] https://oncubanews.com/cultura/danza/mi-sueno-cubano-clausura-el-havana-film-festival-new-york-con-un-homenaje-a-lizt-alfonso-y-su-compania/
"Comentaré aquí cómo los miembros del Departamento de Filosofía y de la revista Pensamiento Crítico emprendimos investigaciones sociales concretas sobre la contemporaneidad cubana que vivíamos, entre 1967 y 1971, imbuidos de la filosofía marxista “viva” que aprendimos. Esta experiencia nos sirvió para entender las transformaciones de la población en la transición socialista cubana, identificar ciertos problemas y comprenderlos, así como sugerir soluciones y participar en su implementación..."
Marta Núñez Sarmiento - 4 de julio de 2022
¿Cómo se define el poder desde una perspectiva feminista? ¿Qué obstáculos enfrentan las mujeres para acceder a posiciones de poder en diferentes ámbitos? ¿Cuál es el papel del empoderamiento en la lucha por la igualdad de género? ¿Cómo influyen las normas culturales en la percepción del poder femenino? ¿Cómo puede la educación contribuir al empoderamiento de las mujeres?
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