jueves, 01-01-2026
En el presente, hablar de izquierdas y derechas en Cuba apunta a una cuestión de creciente relevancia: la representación política. Quizás su mejor expresión sea la disociación entre poder y proyecto revolucionario. Se trata de un disenso que ha ganado fuerza tras la crisis y reajuste de los años 90, y que ha hallado suelo fértil en una sociedad cada vez más desigual y diferenciada. Ante el desgaste de las estructuras y mecanismos de participación, la desintegración del sistema soviético agudizó la crisis del modelo socialista y propició diversas perspectivas sobre el proyecto social. Un espacio público menos sujeto al control estatal sobre la reproducción de ideas coexiste hoy con una comunidad y un entorno digital y social transnacionalizados.
“La igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres en la sociedad ocupa en la actualidad un lugar importante en la agenda internacional. En las principales conferencias mundiales celebradas en la década de los 90 se han vinculado los temas de desarrollo sostenible y de género. El mejoramiento de la condición de las mujeres y su acceso al poder, han sido aceptados como objetivos esenciales de toda estrategia destinada al logro de un mayor bienestar humano…”
Se presentan elementos generales de la evolución de la pandemia por el nuevo coronavirus denominado COVID-19. Se destacan los factores de riesgo y el impacto en algunos países de América Latina y el Caribe debido a las diferencias de sus sistemas de salud y a las desigualdades sociales. Finalmente se presentan lecciones aprendidas que buscan generar debates para una mejor preparación para futuras emergencias sanitarias regionales y mundiales.
¿Qué se entiende por marginalidad social, económica, cultural? ¿Cuáles son sus rasgos y las teorías que la explican? ¿Qué rasgos tiene la marginalidad en Cuba? ¿Cuál es la formulación teórica que explica, en una sociedad como la nuestra, que ya no es capitalista, que sí tiene un alto nivel de prevención social, y que aún conserva políticas de fuerte integración social, la presencia y la persistencia del fenómeno de la marginalidad? ¿Se trata de algo heredado, que no hemos podido superar, que acompaña los rasgos de subdesarrollo que no hemos podido resolver? ¿O existen condicionamientos en las actuales circunstancias mundiales, que producen o reproducen el fenómeno como algo inédito en la sociedad cubana del nuevo siglo?
“Uno de los temas de debate más vivos en el cristianismo en las últimas décadas es la cuestión de la ordenación de las mujeres. Tradicionalmente, el sacerdocio cristiano ha estado reservado a los hombres, pero algunas iglesias han cambiado la costumbre, se han adaptado a los tiempos y han admitido a las mujeres en el sacerdocio. El movimiento de reforma en este campo comenzó a obtener resultados en la década de los 50 del siglo XX en las iglesias metodistas africanas de población blanca y entre los presbiterianos. El proceso de ordenación de las mujeres ha sido muy discutido y ha dado lugar a grandes fricciones. En 1992, la Iglesia de Inglaterra, tras dos décadas de debate, aceptó la ordenación de las mujeres, que ya ocupaban cargos eclesiásticos menores, como el de diaconisas, lo que les permitía bautizar y oficiar bodas y funerales…”
“La lucha por la igualdad social entre hombres y mujeres se ha puesto de manifiesto a lo largo de los siglos en diversas ocasiones y bajo formas diferentes. Históricamente han aparecido grupos defensores, tanto ideológica como políticamente, de su necesidad, reconocidos, en sentido general, como movimientos feministas. El feminismo no solo se expresó en movilizaciones sociales y políticas, sino que también elaboró teorías para explicar por qué las mujeres estaban discriminadas. En la actualidad estas reflexiones son las que han originado las propuestas acerca de qué se debe cambiar y cuál debe ser el papel del Estado para impulsar estos cambios a través de sus políticas públicas…”
“La observación de la diferenciación social como una estructuración sistemática, funcional, persistente y causal, que soporta numerosos procesos de reproducción de la sociedad, configura grupos en apariencia atrapados en una posición y constreñidos en un espacio preestablecido de opciones de vida, posibilidades de reflexión y acción, y se asocia a la distribución de recompensas, materiales y simbólicas, a la desigualdad en el acceso al bienestar y al poder que cada uno de ellos tiene, constituye uno de los objetos fundacionales de las ciencias sociales que, desde su conformación como disciplinas autónomas, hacia la segunda mitad del siglo XIX, han intentado explicar la desigualdad, entendiéndola como cualidad esencial de lo social…”
“Mundialización designa la fase neoliberal del capitalismo, que extiende la ley del valor al conjunto de las poblaciones del globo terráqueo. Al liberalizar los bienes y servicios a escala planetaria, bajo condiciones de enormes desigualdades, este sistema económico amplía las fronteras de la explotación de los recursos naturales y del trabajo hacia los confines del universo y afecta el destino de los pueblos autóctonos…”
“Desarrollaré aproximaciones que pueden incrementar el tratamiento o la polémica sobre un tema súbitamente frecuente en las muchas vertientes del conocimiento y la comunicación humana: las desigualdades en Cuba. Trataré de dos archipiélagos: el estrictamente geográfico, y otro metafórico que llamaré «social». El objetivo central que anima este intento, es clamar por la necesidad de una visión dialéctica sobre la construcción de las desigualdades espaciales y territoriales en nuestro país, y avanzar en las formas de clasificarlas, evaluarlas y juzgarlas…”
“El concepto de exclusión social utilizado en este trabajo designa problemas sociales no solo relacionados con el desempleo o con otros factores evidentes que generan el empobrecimiento, sino principalmente con una nueva forma de exclusión: la relacionada con el ámbito de «sistemas simbólicos», como la religión, que envuelve otras categorías, las cuales, de cierta forma, están ligadas también a factores sociales, pero que no son tan evidentes...”
“La Revolución cubana emprendió el camino de profundas transformaciones, en las que el racismo y sus bases socioeconómicas y culturales quedaron muy maltrechas. Aunque la eliminación de la propiedad privada sobre los medios fundamentales de producción, su nacionalización y socialización requiere un análisis más cuidadoso y detallado para develar su relación con la eliminación de las bases económicas y sociales del racismo y la discriminación, en tanto prácticas e ideologías, podemos afirmar que dio lugar a algunos cambios fundamentales. Como parte y resultado de dicho proceso, desaparecieron del panorama social las élites económicas, históricamente constituidas, en las que predominaban los blancos. Por su historia y posición socioeconómica, estos grupos eran mucho más susceptibles de sustentar y apropiarse de las ideologías racistas, y ponerlas al servicio de su dominación…”
“En nuestros días, los flujos migratorios son resultado de diversos factores que les otorgan un gran dinamismo. Las tendencias demográficas, los conflictos armados, los desastres naturales, las insuficiencias estructurales del desarrollo, las desigualdades de las economías nacionales, las condiciones de pobreza de amplios sectores, la falta de oportunidades laborales y, en general, el abismo cada vez mayor entre pobreza y riqueza, estimulan la movilidad de los seres humanos. Este escenario de asimetría profundiza las desigualdades en los niveles de desarrollo, aumenta la migración internacional y produce una visión conflictiva de la inmigración en los lugares de recepción, a la vez que resalta la oportunidad que supuestamente ofrece la salida de emigrantes para las sociedades emisoras y los actores de estos procesos…”
“En este artículo nos proponemos sustentar brevemente el criterio de que en la mentalidad popular, en Cuba y otros países de fuerte legado cultural africano, se han asentado estereotipos respecto a los cultos de origen africano; que los propios estudiosos desempeñaron un papel en el afianzamiento de esos estereotipos; y que fueron, sobre todo, imperativos de naturaleza política los que impulsaron en un momento dado la fabricación y, hoy día, la deconstrucción de dichos estereotipos…”
“El proyecto de los derechos humanos ofrece la posibilidad de emplear la ley como un medio para el cambio social partiendo del compromiso con los valores humanitarios a escala global. Este proyecto aborda la difícil situación de un elevado número de hombres, mujeres y niños, víctimas de la violencia en el ámbito nacional o cuyas vidas se ven seriamente afectadas por las políticas neoliberales del capitalismo internacional. Ello se manifiesta de manera más clara en las crecientes desigualdades en el acceso a la salud, la disminución de las políticas sociales y el aumento de la injusticia social…”
“En el nuevo milenio, en medio de avances sin precedentes de la humanidad en cuanto a la producción, la ciencia, la técnica, la información y las comunicaciones, resulta paradójica la existencia de la pobreza, indigencia, precarización y marginalización absoluta en ciertos espacios urbanos, y la inseguridad asociada. Las ciudades de América Latina muestran una realidad contrastante: exhiben zonas ultramodernas y residenciales lujosos, al tiempo que persisten y se amplían los cinturones de miseria…”
“Si indagamos sobre las relaciones de género en Cuba seguramente encontraríamos tres respuestas tipo. Quienes reconocen los grandes cambios acaecidos durante 45 años y sobreponderan los elementos positivos que hoy las caracterizan; los que se centran en los aspectos negativos, y creen que aún falta para alcanzar la necesaria igualdad entre hombres y mujeres; y los que emprenden un balance de las fortalezas y debilidades de esas relaciones. No pretendo identificar los errores y aciertos de las tres opiniones. Prefiero destacar las comprobaciones halladas, desde mi práctica profesional, sobre las relaciones hombre-mujer en Cuba…”
El texto observa la emergencia de la ciudadanía como categoría política en la Cuba contemporánea y propone una reflexión política al respecto. Al mismo tiempo, explora la relación fundamental entre la ciudadanía y la propiedad, e integra análisis sobre los derechos, la libertad, la igualdad, la diversidad.
“Este artículo aborda brevemente los rasgos fundamentales del crecimiento poblacional en América Latina. Desde una mirada centrada en La Habana, se argumenta la tesis de que el incremento de las malas condiciones habitacionales ensancha la desigualdad social y aumenta la heterogeneidad y la diversidad familiar. Por ser la vivienda un espacio integrador de procesos sociales, constituye uno de los factores de vulnerabilidad social más importantes…”
La desigualdad de género está vinculada a la que afecta a las mujeres en cuanto al poder de negociación en el hogar y en los puestos remunerados que ocupan. Esto tiene efectos negativos en su capacidad de actuación y en el bienestar de los niños. El presente trabajo explora los más notables resultados, en cuanto al bienestar, del conjunto de políticas macroeconómicas puestas en funcionamiento desde principios de los 70, hoy llamadas neoliberalismo.
A partir de los años 90 hicieron su aparición numerosas producciones que señalaron la situación de desigualdad en la que se encontraban las mujeres científicas en las universidades y los centros de investigación argentinos. Varias autoras revelaron en sus investigaciones la disparidad existente entre hombres y mujeres en el acceso a los cargos de responsabilidad y prestigio, así como la naturalización de esta situación por parte de las científicas. Los institutos de investigación de las unidades académicas del país y los del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina (CONICET) fueron los escenarios elegidos a fin de constatar estos presupuestos, para lo que utilizó información de orden estadístico y entrevistas a los actores en cuestión
El artículo reflexiona sobre los 50 años transcurridos desde la campaña cubana de alfabetización y analiza cómo la revolución tecnológica —televisión, computadoras, internet y dispositivos digitales— ha transformado radicalmente las prácticas educativas, la atención, los hábitos de lectura y la vida cognitiva de niños y jóvenes, especialmente en los Estados Unidos. Destaca tanto el potencial pedagógico de los medios como sus riesgos —comercialización, pasividad, pérdida de concentración, desigualdades educativas— y aboga por una “ecología mediática” equilibrada donde la tecnología complemente, pero no sustituya, la relación humana maestro-alumno ni los valores formativos de la cultura impresa. Contrasta además el modelo cubano de alfabetización y educación pública con la creciente fragmentación y desigualdad del sistema estadounidense, concluyendo que el desafío actual es integrar críticamente los medios sin sacrificar la profundidad del aprendizaje.
El artículo analiza de manera exhaustiva las desigualdades de género presentes en la ciencia minera cubana, un ámbito históricamente masculinizado donde persisten barreras explícitas e implícitas que limitan el desarrollo profesional de las mujeres. A partir de marcos teóricos sobre ciencia, tecnología y género, se examinan mecanismos como el techo de cristal, las coaliciones masculinas de poder, la territorialización del trabajo científico, estereotipos de larga data y prácticas institucionales que reproducen la exclusión. Este entramado sociocultural e ideológico influye tanto en el acceso a posiciones jerárquicas como en las oportunidades para la investigación, el doctorado y la participación en redes científicas. El artículo concluye con un conjunto de propuestas orientadas a visibilizar la inequidad, transformar estructuras institucionales, fomentar redes femeninas, revisar procesos de cooptación y promover condiciones reales que permitan el desarrollo científico de las mujeres en la minería, en consonancia con una perspectiva de justicia social y equidad de género.
El artículo examina el desplazamiento histórico desde la noción de desigualdad racial hacia la de diferencia cultural en el pensamiento occidental de la posguerra, mostrando cómo este tránsito no eliminó las lógicas de dominación, sino que las reformuló bajo nuevos lenguajes. Los autores rastrean la crítica a la idea de raza tras el Holocausto y la emergencia de un enfoque centrado en los racismos como fenómenos históricos y simbólicos, evidenciando la creciente ambigüedad del concepto y su entrelazamiento con otras relaciones de poder. Asimismo, analizan cómo la cultura, convertida en principio organizador del orden social contemporáneo, ha sustituido a la raza como fundamento de exclusión, propiciando nuevas formas de racismo “diferencialista” que legitiman la segregación apelando a la incompatibilidad entre estilos de vida, tradiciones y comunidades culturales. El artículo también aborda el multiculturalismo como lógica cultural del capitalismo global, señalando cómo su aparente defensa de la diversidad opera como mecanismo de despolitización que desvía la atención del antagonismo estructural de clase.
El trabajo examina los retos que enfrenta la educación superior cubana ante la consolidación de un capitalismo global basado en el conocimiento y los flujos de información, caracterizado por profundas desigualdades entre países y regiones. El autor analiza las contradicciones entre el carácter social del conocimiento y su apropiación privada, así como el papel estratégico de las universidades en la articulación ciencia-economía-sociedad. Sostiene que la transformación de la educación superior es fundamental para la inserción de Cuba en la sociedad del conocimiento y para la reinvención de su proyecto socialista.
El artículo reconstruye la trayectoria intelectual, política y espiritual de Mahmoud Mohamed Taha, pensador sudanés que propuso una lectura liberadora del Islam centrada en lo que denominó el “segundo mensaje”, basado en la libertad, la igualdad y la responsabilidad humana. Se analiza el contexto histórico y religioso de Sudán, la crítica de Taha a la Sharia como legislación coyuntural y su defensa de una sociedad socialista, democrática e igualitaria entre hombres y mujeres, sustentada en los principios éticos del Islam primigenio. El texto muestra cómo esta teología heterodoxa, influida por el sufismo y las ciencias sociales, confrontó al fundamentalismo islámico y al poder político, lo que condujo a la acusación de apostasía y a su ejecución en 1985. El autor presenta a Taha como un mártir de un Islam humanista y universal, comparable a otras corrientes religiosas emancipadoras del siglo XX.
El texto reflexiona sobre el proceso de visibilización de la problemática racial en Cuba, especialmente a partir de la crisis de los años noventa, y analiza las limitaciones históricas que impidieron su abordaje sistemático durante etapas anteriores del proceso revolucionario. Rodríguez destaca la importancia de la producción intelectual y cultural para comprender la raza como una construcción social históricamente situada, y examina aportes significativos de investigaciones recientes que reconstruyen la historia de las relaciones raciales, la formación de la cubanidad y los conflictos asociados a la exclusión de negros y mestizos. El artículo subraya las contradicciones entre el ideario nacional igualitarista y las prácticas reales de discriminación, así como los dilemas que enfrentaron los movimientos y sujetos racializados en la República, señalando la necesidad de enfoques contextualizados que eviten tanto el silencio institucional como la reproducción acrítica de esquemas externos.
El artículo examina el notable aumento de la desigualdad de ingresos en China desde el inicio de las reformas económicas en 1978, mostrando que hacia 2010 el coeficiente Gini superó el 0,50, un nivel más alto que el de Estados Unidos y que el de otros países con similar desarrollo económico. A partir del análisis comparativo de múltiples fuentes de datos representativos y de una comparación sistemática con Estados Unidos, los autores sostienen que la elevada desigualdad china no se explica principalmente por factores individuales o familiares, sino por fuerzas estructurales profundamente arraigadas en el sistema político y económico, en particular la brecha entre lo rural y lo urbano y las marcadas disparidades regionales. El estudio concluye que estas desigualdades no son inevitables ni transitorias, sino el resultado de políticas de desarrollo de largo plazo, por lo que su reducción depende en gran medida de intervenciones estatales orientadas a equilibrar territorios y oportunidades sociales.
El artículo analiza el nuevo ciclo de inestabilidad política en América Latina durante la segunda década del siglo XXI, marcado por protestas sociales, crisis de gobernabilidad y desgaste de los sistemas políticos surgidos tras la ola progresista. Altmann examina cómo la desaceleración económica, el aumento de las desigualdades, la persistencia de la corrupción, la debilidad institucional y la pérdida de legitimidad de los partidos han erosionado el contrato social en varios países de la región. La autora sostiene que este escenario ha generado una ciudadanía más movilizada y demandante, pero también un aumento de la polarización, la fragmentación política y el recurso a salidas autoritarias o tecnocráticas. El texto concluye que la estabilidad democrática futura dependerá de la capacidad de los Estados para responder a las demandas sociales, fortalecer las instituciones y reconstruir la confianza ciudadana.
El artículo propone un enfoque crítico y alternativo para analizar la exclusión social en América Latina, desplazando la atención desde las desigualdades de ingreso hacia las desigualdades de excedente, entendidas como desigualdades de poder en los mercados básicos donde se generan y apropian los excedentes económicos. Pérez-Sáinz sostiene que la exclusión social es el resultado de procesos extremos de desempoderamiento de sectores subalternos, producidos tanto en las condiciones de explotación del trabajo como en el acaparamiento de oportunidades de acumulación, y reforzados por el acoplamiento con desigualdades de género, edad, etnia y territorio. El autor identifica como mecanismos centrales el desempleo estructural, la precarización laboral y la emergencia de una masa marginal territorialmente segregada, y argumenta que la ciudadanía social neoliberal no logra neutralizar estas dinámicas debido a la mercantilización de los derechos sociales y la deriva hacia el consumismo. El texto concluye formulando hipótesis sobre los límites y alcances de las experiencias posneoliberales para reducir la exclusión en la región.
El artículo analiza la evolución de la pobreza y la desigualdad en Cuba desde la crisis de los años noventa hasta la etapa más reciente de reformas económicas, evaluando críticamente el desempeño del modelo de protección social. Mesa-Lago muestra cómo, a pesar de los logros históricos en educación, salud y seguridad social, la combinación de estancamiento productivo, dualidad monetaria, segmentación del mercado laboral y reducción de subsidios universales ha generado nuevas brechas de ingreso y vulnerabilidad social. El autor examina los efectos distributivos de las reformas, el deterioro del poder adquisitivo de salarios y pensiones, y las limitaciones fiscales del Estado para sostener políticas universales. Concluye que Cuba enfrenta el desafío de transitar hacia políticas sociales más focalizadas y eficientes, sin renunciar a los principios de equidad y universalismo que han caracterizado al proyecto socialista.
El artículo propone una reconstrucción crítica de los enfoques teórico-metodológicos sobre pobreza y desigualdad desde la tradición del pensamiento social latinoamericano, y plantea una agenda de investigación para el caso cubano. Voghon cuestiona las visiones economicistas y despolitizadas de la pobreza, defendiendo una comprensión relacional, histórica y multidimensional de estos fenómenos, estrechamente vinculada a relaciones de poder, dominación y exclusión. A partir del análisis de las transformaciones del modelo social cubano —especialmente tras la crisis de los años noventa—, la autora identifica la emergencia de nuevas brechas de desigualdad asociadas a clase, raza, género, territorio y acceso diferencial a políticas sociales universales. El texto concluye subrayando la necesidad de fortalecer enfoques participativos, mejorar los sistemas de información social y revalorizar la igualdad como principio político central para el futuro del desarrollo y la ciudadanía en Cuba.
El artículo analiza la relación entre cuentapropismo y movilidad social en el contexto de las reformas económicas cubanas, a partir de un estudio empírico que examina los factores que influyen en la inserción en el trabajo por cuenta propia. Las autoras muestran que este sector ha ofrecido oportunidades de movilidad ascendente, aunque de forma desigual, condicionadas por variables como la edad, el acceso a remesas, las redes sociales y la pertenencia política. El trabajo subraya que, si bien el cuentapropismo puede favorecer posiciones económicamente ventajosas, también plantea desafíos para la equidad y contribuye a procesos de restratificación social en la Cuba contemporánea.
Este artículo explora la conformación de identidades sociales entre sujetos de altos ingresos en Cuba —nuevos ricos, gerentes y figuras del ámbito artístico— surgidos en el marco de las reformas económicas. A partir de entrevistas, la autora analiza cómo estos grupos se perciben a sí mismos y son percibidos socialmente, revelando procesos de estigmatización, discriminación y legitimación de la desigualdad. El estudio muestra cómo el dinero y el consumo se consolidan como criterios centrales de posicionamiento social, al tiempo que emergen tensiones con el Estado, resistencia fiscal y una naturalización de las brechas sociales.
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