jueves, 01-01-2026
La profunda y prolongada experiencia de desarrollo capitalista neoliberal chilena produce un cambio drástico en la estructura social, así como en las modalidades de explotación, lo que conduce a nuevos patrones de conflicto que se expresan en forma gravitante en la revuelta popular reciente. Este panorama se acompaña de profundos cambios en la cultura política, lo cual, junto a lo anterior, plantea desafíos de actualización a los idearios de emancipación de la izquierda.
El artículo reconstruye el proceso de radicalización de la derecha ecuatoriana como legado histórico de un ciclo estatal hegemonizado por la izquierda populista entre 2007-2017. El análisis se detiene en dos momentos: las dinámicas de antagonismo político entre las fuerzas neoliberales y el gobierno posneoliberal de Rafael Correa (2010-2016); la captura del poder (2017-2020) y el ejercicio gubernativo de la derecha criolla bajo la presidencia de Guillermo Lasso (2021). Tal perspectiva procesual permite observar que: a) la confrontación al «populismo neodesarrollista» no siempre asumió formas extremas; y b) la radicalización se despliega de modo escalonado en diversas arenas sociales y políticas, pero tiende a acelerarse una vez que desemboca en el control del poder político.
¿A qué fenómeno de la actualidad se alude bajo el término de globalización?; ¿cuál sería su carácter?; ¿bajo qué criterios podríamos caracterizarla en los medios académicos y en términos políticos?, ¿cómo ocurre en el centro y en la periferia?, ¿qué relación guarda con las políticas neoliberales?
“Nosotros, Superiores Provinciales de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe, siguiendo el llamado de la Congregación General 34 a profundizar nuestra misión fe-justicia, queremos compartir con todos los que participan de la misión apostólica de la Compañía de Jesús en el continente y todas aquellas personas preocupadas y comprometidas con la suerte de nuestro pueblo, especialmente los más pobres, algunas reflexiones sobre el llamado neo liberalismo en nuestros países. Nos resistimos a aceptar tranquilamente que las medidas económicas aplicadas en los últimos años en todos los países latinoamericanos y el Caribe, sean la única manera posible de orientar la economía y que el empobrecimiento de millones de latinoamericanos sea un costo irremediable de un futuro crecimiento…”
Mención en el Premio Temas de Ensayo 1998, en la modalidad de Ciencias sociales. “Si convenimos en que la tradición democrática progresista no es, precisamente, la que está subsumida en la institucionalidad hoy hegemónica, habría que admitir también que el liberalismo contemporáneo puede abjurar de los momentos progresivos de esa tradición sin perder su capacidad legitimadora, aun en un contexto de abandono de muchas de sus concesiones democráticas. De esta manera, la identificación del liberalismo con una peculiar morfología institucional de la producción y de la política del Estado capitalista obvia las potencialidades ideológicas de una «doctrina-camaleón» capaz de ajustar sus fundamentos a cada evolución histórica del régimen que sustenta…”
El activismo académico antirracista plantea preguntas urgentes sobre el papel de las universidades contemporáneas y los académicos que trabajan en ellas. Mientras profundas crisis sociorraciales chocan con movilizaciones antirracistas masivas, este libro se centra en las prácticas de académicos que trabajan dentro y en contra de sus instituciones en pos de la justicia social antirracista. En medio de una dura crítica del carácter neoliberal e imperial de la universidad, Joseph-Salisbury y Connelly sitúan la universidad como un espacio en disputa, lleno de contradicciones y tensiones. Basándose en datos empíricos originales, el libro considera cómo los activistas académicos antirracistas sortean barreras y reacciones negativas para aprovechar las oportunidades y recursos de la universidad al servicio de las comunidades de resistencia. Al mostrar que las prácticas del activismo académico antirracista son complejas, diversas y multifacéticas, y prestar especial atención a cómo los activistas académicos lidian con sus propias complicidades en los daños perpetrados y perpetuados por las instituciones de educación superior, este libro, y el manifiesto representado en el último capítulo, es un llamado a las armas para los académicos que están, o quieren estar, comprometidos con la justicia social.
“La diversidad en sí misma puede ser fundamento tanto de una genuina unidad de acción desde lo local, de construcción de la alternativa desde abajo, como base de conflictos en la vida cotidiana que se diriman negativamente en favor de la dispersión y la atomización. En consecuencia, surge la necesidad de pensar cómo promover prácticas que permitan visibilizar y concientizar la diversidad, a la vez que se fortalezca, sobre dicho reconocimiento, la ética de la articulación entre los diversos actores, el principio de integración táctico y estratégico, y la unidad sociopolítica consensuada, necesaria al proyecto de emancipación social y dignificación personal, en capacidad de desafiar al orden neoliberal mundializado…”
“A lo largo de los años 80, se produjo un cuadro claramente favorable para el nuevo sindicalismo en Brasil (como movimiento social laborista, con fuerte carácter clasista), que avanzaba en dirección contraria al marco de crisis sindical, ya presente en varios países capitalistas desarrollados. Ya en los últimos años de esa década comenzaban a despuntar las tendencias económicas, políticas e ideológicas causantes de que el sindicalismo brasileño se insertara en la onda regresiva, lo cual fue resultado tanto de la restructuración productiva del capital, que estaba en curso a escala global, como de la emergencia del neoliberalismo y la nueva división internacional del trabajo, que pasó a exigir, con mayor fuerza, cambios significativos a Brasil…”
“Mundialización designa la fase neoliberal del capitalismo, que extiende la ley del valor al conjunto de las poblaciones del globo terráqueo. Al liberalizar los bienes y servicios a escala planetaria, bajo condiciones de enormes desigualdades, este sistema económico amplía las fronteras de la explotación de los recursos naturales y del trabajo hacia los confines del universo y afecta el destino de los pueblos autóctonos…”
“El estudio de la historia del pensamiento lleva al análisis de los contextos concretos en que este se origina y despliega, así como su compleja diversidad. Es posible constatar la existencia de pensamientos y proyectos societarios hegemónicos, que representan formas de organización humana correspondientes a un determinado desarrollo de las fuerzas productivas. Del mismo modo, y coexistiendo con estos, se encuentran concepciones alternativas que expresan los intereses de nuevas clases emergentes, pero aún no hegemónicas, así como los enclaves y concepciones residuales del antiguo régimen. El abordaje del liberalismo, como concepción ideológica y proyecto histórico, no escapa a sus previas determinaciones, que se tornan imprescindibles para comprender el devenir de la sociedad capitalista y una nueva época histórica: la modernidad…”
“En este ensayo afirmo que la tendencia dominante del liberalismo político no ha dado origen a la «paz perpetua» de los Estados liberales ilustrados, sino que se basa, en última instancia, en una lógica irreduciblemente conflictiva de amigo-enemigo, que exige y legitima el poder unitario…”
“En toda América Latina (como en cualquier parte del Tercer mundo) la globalización contemporánea ha sido asociada con políticas económicas neoliberales y programas de ajuste estructural, y con el abandono de las políticas proteccionistas, populistas y redistributivas de mediados del siglo XX. La globalización ha representado un énfasis en la integración a la economía mundial, al acoger favorablemente las inversiones extrajeras, aumentar las exportaciones y reducir los programas de bienestar social que dependen del Estado…”
La crisis estructural que vive la economía europea es resultado de la subversión de los valores de paz y solidaridad que alumbraron su nacimiento. La subordinación a los intereses imperialistas de la OTAN (especialmente tras los atentados del 11-S) y la crisis de identidad de las organizaciones obreras tras la desaparición del Socialismo Real, han allanado el terreno a políticas neoliberales (“Consenso de Washington”) que han contribuido a recrudecer la crisis y reducir drásticamente los estándares de vida europeos. Con ello se retroalimenta un proceso de creciente desafección ciudadana ante el sueño europeo primigenio de paz, amplias libertades y prosperidad.
“En 1994, Suecia ingresó en la Unión Europea. La socialdemocracia en el poder avanzó en la implementación de la agenda neoliberal con recortes y desregulaciones en el sistema de bienestar, mientras la derecha cambiaba de táctica y se aseguraba las elecciones de 2006 como defensora de aquel modelo de sociedad. En aquellos comicios, los socialdemócratas registraron los niveles de popularidad más bajos desde la década de los años 20. Desde entonces, gobierna una derecha que, sin mucha resistencia popular, ha logrado desvirtuar las metas de igualdad y solidaridad que habían caracterizado al «modelo sueco» a mediados de la década de los 70…”
“En la medida en que el Estado no sea más que una estructura de opresión de clase, es necesario defender su extinción en paralelo con la abolición de las clases. Nos interesa plantearnos si el Estado puede ser «algo más» y qué ocurre con ese «algo más». En este sentido, resulta difícil negar que, además de una maquinaria para cobrar tributos y reprimir revueltas, el Estado puede sin duda desempeñar otras funciones…”
“La renta básica es un ingreso monetario pagado por el Estado a toda la población sin ninguna condicionalidad. Preguntarnos si es justa resulta muy relevante. Una medida social que fuera política o económicamente viable resultaría poco interesante si no fuera justa…”
La desigualdad de género está vinculada a la que afecta a las mujeres en cuanto al poder de negociación en el hogar y en los puestos remunerados que ocupan. Esto tiene efectos negativos en su capacidad de actuación y en el bienestar de los niños. El presente trabajo explora los más notables resultados, en cuanto al bienestar, del conjunto de políticas macroeconómicas puestas en funcionamiento desde principios de los 70, hoy llamadas neoliberalismo.
El artículo es una reseña crítica del libro Más allá del mito. Jorge Mañach y la Revolución cubana, de Rigoberto Segreo y Margarita Segura, valorado como una contribución necesaria al proceso de recuperación del legado intelectual de Jorge Mañach, iniciado en Cuba desde la década de 1990. La autora destaca cómo el estudio desmonta la “leyenda negra” construida alrededor de Mañach a partir de su condición de intelectual liberal burgués, su anticomunismo y su salida del país en 1960, mostrando en cambio la complejidad de su pensamiento político, cultural y ético, así como su apoyo inicial a la Revolución cubana y su relación con los moncadistas. La reseña subraya el rigor historiográfico del libro, su análisis contextualizado de las controversias ideológicas y culturales que marcaron la recepción de Mañach, y su aporte a una lectura más objetiva y plural de la historia intelectual cubana del siglo XX.
El artículo revisita el debate de 2004 entre Jürgen Habermas y Joseph Ratzinger sobre los fundamentos morales prepolíticos del Estado liberal, para reflexionar sobre el papel público de la religión en sociedades secularizadas y pluralistas, especialmente desde una perspectiva latinoamericana. Mella expone las convergencias y divergencias entre ambos pensadores en torno a la crisis moral del liberalismo, el déficit de motivación solidaria y la necesidad de articular razón y religión en la esfera pública. A partir de la noción de sociedad postsecular, el autor propone una relectura crítica y poscolonial del debate, que amplíe los modos de participación religiosa más allá del racionalismo eurocéntrico y reconozca la pluralidad cultural, simbólica y comunicativa como condición para una convivencia democrática más inclusiva.
El artículo recoge una extensa entrevista a Armando Bartra en la que se revisa críticamente el debate clásico sobre el campesinado como clase social a la luz de las transformaciones del capitalismo neoliberal y de las luchas rurales contemporáneas. Bartra sostiene que el campesinado no es un residuo precapitalista en vías de desaparición, sino una clase social de base económica compleja, históricamente reproducida por el capitalismo y portadora de un potencial antisistémico. El texto aborda temas como la transnacionalización del agro, la descampesinización neoliberal, la emergencia de los pueblos originarios, la relación etnia-clase y la crisis alimentaria, argumentando que los campesinos siguen siendo actores centrales para la soberanía alimentaria, la agroecología y la construcción de proyectos posneoliberales en América Latina.
El texto es una reseña crítica del libro El código de Maceo. El general Antonio en América Latina, de Armando Vargas Araya, centrada en la revalorización del pensamiento político e intelectual de Antonio Maceo más allá de su imagen predominantemente militar. El autor analiza los aportes del estudio al revelar las conexiones del prócer cubano con el liberalismo radical latinoamericano durante su exilio, así como la existencia de un código ético-militar atribuido a sus concepciones. Al mismo tiempo, señala límites interpretativos del libro, en particular el riesgo de encasillar el pensamiento maceísta dentro del liberalismo radical, sin atender suficientemente las especificidades del proceso independentista cubano. El artículo valora la obra como un aporte historiográfico relevante, polémico y necesario para una comprensión más integral y continental de Maceo.
El artículo propone un enfoque crítico y alternativo para analizar la exclusión social en América Latina, desplazando la atención desde las desigualdades de ingreso hacia las desigualdades de excedente, entendidas como desigualdades de poder en los mercados básicos donde se generan y apropian los excedentes económicos. Pérez-Sáinz sostiene que la exclusión social es el resultado de procesos extremos de desempoderamiento de sectores subalternos, producidos tanto en las condiciones de explotación del trabajo como en el acaparamiento de oportunidades de acumulación, y reforzados por el acoplamiento con desigualdades de género, edad, etnia y territorio. El autor identifica como mecanismos centrales el desempleo estructural, la precarización laboral y la emergencia de una masa marginal territorialmente segregada, y argumenta que la ciudadanía social neoliberal no logra neutralizar estas dinámicas debido a la mercantilización de los derechos sociales y la deriva hacia el consumismo. El texto concluye formulando hipótesis sobre los límites y alcances de las experiencias posneoliberales para reducir la exclusión en la región.
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