domingo, 04-01-2026
“La participación ha entrado en el lenguaje político contemporáneo con todas las franquicias que otorga la ambigüedad conceptual. En cierta medida, en el curso de este ensayo seré beneficiario de esta ambigüedad: emplearé el término participación para referirme a situaciones tan distintas como el tipo de involucramiento contenido en los programas comunitarios impulsados por el Banco Mundial y, en el otro extremo, el lugar de la acción política popular en un proyecto anticapitalista. La premisa clave de la participación fomentada por el neoliberalismo, es justamente su ejercicio fuera de todo coto relevante de poder. Cualidad esta última que ha sido repetida más de una vez con entusiasmo por algunos sectores de izquierda que, en aras de renovar de alguna manera los “discursos tradicionales”, son capaces de perder de vista el punto neurálgico de toda la política...”
La puesta en práctica de normativas que regulen el trabajo de las estructuras municipales, necesitan, más allá de leyes y decretos, de la verdadera posibilidad de actuación de los funcionarios públicos en el ámbito local. El municipio como espacio de poder, presenta dilemas y desafíos que requieren transformar las intenciones en potestades reales. Sus cambios deben relacionarse con enfoques de equidad y con la prioridad que sus gestores le otorguen a las poblaciones involucradas. Priorizar la participación y el control popular en todas las etapas del proceso de desarrollo de las estrategias municipales garantiza su sostenibilidad, asegurando que al interior de los territorios haya una colaboración mutua entre las políticas económicas, sectoriales y de desarrollo.
La interacción recursiva de múltiples factores y eventos a todos los niveles de la sociedad, requieren de cambios culturales y organizacionales, en las prácticas de gestión y cotidianeidad, de las instituciones y la ciudadanía, que se proyecten hacia nuevas formas de alianzas multiactorales, modos de concertación de intereses y participación ciudadana pro-activa y decisoria. Hacia esas metas de largo alcance se presentan elaboraciones y resultados de nuestros proyectos investigativos —y como parte de la Red ESORSE— en municipios de la capital, que aprovechan el acervo de la producción e investigaciones nacionales e internacionales, con el propósito de fomentar valores de solidaridad social y emancipatorios, como fundantes de la proyección socialista de nuestra sociedad.
¿La participación ciudadana conduce a una gran red social? Este estudio afirma que los altos niveles de participación ciudadana pueden obstruir la integración social individual. Utilizando datos de la Encuesta alemana sobre voluntariado (Deutscher Freiwilligensurvey; 1999-2009), este estudio realiza regresiones macro y a multinivel para examinar el vínculo entre la participación ciudadana y la integración.
El objetivo de esta contribución es presentar una herramienta de apoyo que permita la implementación de la Estrategia de Desarrollo Municipal desde el esquema de gobierno del municipio Mantua. En el documento se fundamenta la necesidad de una efectiva gestión de gobierno al conectar ciencia e innovación con la solución de los problemas del desarrollo presentes en el municipio y en particular los relacionados con la línea estratégica de soberanía alimentaria que se encuentra en proceso de actualización e implementación. Se muestra cómo la propuesta de Triangulación de actores vinculados al desarrollo local (TADEL) fortalece la relación entre el gobierno local y el grupo de asesores
La creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) constituye la medida de mayor alcance dentro del sector agropecuario en los 90. En este artículo se analiza el proceso de descentralización y la apertura de nuevos espacios y mecanismos de participación de los trabajadores de las UBPC, esa importante forma organizativa de la economía agrícola mixta emergente.
“En la búsqueda de estrategias alternativas en América Latina y el Caribe durante las últimas dos décadas, sus sociedades muestran diversos niveles de respuesta, de acuerdo con las características que asume la crisis en cada nación. Sin embargo, existe un denominador común en todas estas experiencias sociales: la mayor parte han surgido de necesidades comunitarias de sobrevivencia. Debido fundamentalmente a esta característica, muchos movimientos comunitarios se definen como autogestionarios; llenan así un espacio del que se ha retraído el Estado. La reconstitución de estos espacios sociales propicia el surgimiento de nuevos liderazgos locales y facilita la presencia de actores externos como las ONG. Esto hace, evidentemente, más complejo el mosaico social…”
“En un país isleño, pobre, pequeño y aislado, donde la mayoría de la población es urbana, parece lógico extender los principios de la sustentabilidad –inicialmente restringidos a garantizar el equilibrio en el medio natural– a la interacción del medio construido con el natural y el social, con la economía que lo sustenta o depreda, y con la política que lo canaliza o frena. La integralidad y el equilibrio deberán salir de la coexistencia mutuamente ventajosa entre el medio natural, el construido y el social, animados por una identidad nacional basada en una cultura de la convivencia, y una economía que funcione más allá de los intereses sectoriales perentorios. En la medida en que ello sea posible, Cuba podría aportar al mundo un nuevo modelo de socialismo sustentable…”
Con el fin de promover el envejecimiento saludable en el municipio Plaza de la Revolución, de La Habana, se propone la conceptualización de una estrategia comunicativa. Para ello se sistematizan los fundamentos teóricos sobre comunicación para el cambio social, empoderamiento ciudadano, y se define una ruta metodológica participativa como sustento del proceso de planeación estratégica en comunicación en el marco del proyecto PIES-Plaza.
“Este trabajo tiene como objetivo comprender algunos elementos rectores de las dinámicas socioculturales, que sirven de marco a la participación de los distintos actores locales en el desarrollo cultural. Para ello, en primer lugar, parece indispensable trazar una ruta que ayude a colocarlos, a identificar sus propósitos, estrategias y acciones, así como valorar sus alcances e interrelaciones. En segundo lugar, aspirar a vislumbrar las oportunidades y debilidades de las instancias municipales y sus distintas comunidades de articular estrategias y crear espacios para el crecimiento de las capacidades de participación en la toma de decisiones de los distintos actores presentes en sus escenarios de acción. No pretendemos, por supuesto, agotar asuntos de tanta complejidad; solamente brindar unas notas para la discusión…”
“La labor de las mujeres en la política actual no ha sido un favor que los políticos les han hecho ni algo que naturalmente se dé en los sistemas democráticos. La democracia, como la conocemos, ha sido muy restringida. Si para los griegos existía solo entre los ciudadanos varones, con la exclusión de los extranjeros, los esclavos y las mujeres, en la época actual la resistencia a la participación política de las mujeres en los gobiernos es muy grande. Durante muchos años, las mujeres, salvo raras excepciones, no han participado en el poder político. Esto ha cambiado gracias al movimiento feminista y, en general, los movimientos de mujeres…”
(Reseña de La participación. Diálogo y debate en el contexto cubano, compilado por Cecilia Linares, Pedro E. Moras y Yisel Rivero) “Se trata de dieciocho textos de especialistas que, de una u otra forma, se han acercado no solo a los referentes teóricos, filosóficos y éticos de la participación, sino a sus expresiones en el contexto cubano. La participación. Diálogo y debate en el contexto cubano propicia un lugar para las preguntas, al tiempo que consigue informarnos algunas de las posiciones que sobre este tema se desarrollan en Cuba, cuyo impacto en nuestras maneras de convivir es más esencial de lo que a veces sospechamos…”
“Si el nexo de los trabajadores en la producción «los encara, en el reino de las ideas, a un plan confeccionado por el capitalista y, en la práctica, a la autoridad, como la poderosa voluntad de un ser ajeno a ellos», ¿cómo obtener seres humanos ricos? Sin una «dirección inteligente de la producción» por parte de los trabajadores, y una producción «bajo su supervisión consciente y planificada», estos no pueden desarrollar su potencial como seres humanos, ya que su propio poder se convierte en poder sobre ellos. A todas luces, hacer realidad «la necesidad de desarrollo del trabajador» exige que haya un sistema económico muy diferente al capitalismo, un sistema que constituya una inversión…”
“El predominio de la solidaridad no es solo una condición deseable, sino que puede constituir también un resultado de prácticas genuinamente democráticas. Dado que mayormente desarrollamos nuestra solidaridad o inclinación para cooperar como consecuencia de nuestras experiencias prácticas, sobre todo en la toma de decisiones, debemos democratizar nuestras instituciones de manera que el ambiente donde interactuemos sea consistente con el desarrollo y el ejercicio de nuestra solidaridad…”
“Cuba puede estimular la participación y la iniciativa populares en su economía mediante un cambio dramático en su sistema de planificación que garantice a los trabajadores y a los consumidores autonomía respecto a sus propias actividades económicas. En los debates del pasado, los que defendían la necesidad de estimular una mayor participación popular en las tomas de decisiones económicas en Cuba, pueden agruparse en dos campos. Algunos sostenían que podría lograrse una mayor participación mediante reformas dentro del marco del sistema de planificación existente; otros que solo si se le permitía a las cooperativas y pequeñas empresas privadas obtener beneficios mediante los intercambios mercantiles sería posible estimular más la iniciativa y la participación. En este prolongado debate interno, ambas partes se equivocan…”
“A la identidad productor-propietario, estado deseado y necesario en el socialismo, podrá arribarse luego de una lucha tenaz en todos los ámbitos. La concreción de los derechos no resulta de su plasmación teórica, más o menos completa, en determinados documentos, sino del proceso real de realización socioeconómica del productor-propietario de nuevo tipo, socialista. Tal realización es el proceso complejo de materialización de los intereses de los trabajadores, de satisfacción de las necesidades materiales y espirituales, y de conformación de la nueva conciencia económica y los más elevados valores humanistas, que tiene lugar en la interacción de todas las esferas de la vida social…”
“Por una parte, los resultados que Cuba exhibe, a partir de su participación en dos esquemas diferentes de cooperación en medio ambiente, muestran cómo es posible obtener éxitos en la gestión ambiental gracias a la concertación de proyectos de cooperación internacional, por otro lado, se constata que esos avances se revelan insuficientes. ¿Cómo reformar la cooperación internacional y volverla más efectiva en la protección y mejoramiento ambientales? ¿Qué puede enseñar Cuba? ¿Qué más puede hacer?...”
“El ALBA es visionaria, aspira a la unificación de los recursos y objetivos continentales de América Latina. Busca convertir a la región en una fuente de energía donde los productores de bienes vendan a precios ventajosos, y tiene el potencial de conducir al hemisferio hacia un futuro más prometedor. Se basa en la cooperación y la solidaridad, y persigue el desarrollo humano conjuntamente con la sustentabilidad económica. Además, considera el comercio y las inversiones como instrumentos para alcanzar un desarrollo económico-social justo y sostenible…”
Este artículo se propone evaluar el papel de la cooperación en MERCOSUR tomando como eje la educación superior, particularmente la universitaria. La selección de este sector se fundamenta en que en él es posible visualizar acepciones de la cooperación operando de manera conjunta: la asistencia técnica (al comercio) y la cooperación (para el desarrollo); la cooperación per se entre las instituciones de educación superior.
El politólogo y sociólogo Fernando Rueda, Director del Centro Cultural de España en Santo Domingo, República Dominicana, comenta algunas particularidades sobre los espacios prioritarios de concertación, diálogo e intercambio en el plano de las políticas culturales de hoy en Iberoamérica. Asimismo, temas como la diversidad, los derechos culturales y la cooperación horizontal atraviesan sus respuestas a algunas de las problemáticas de un campo que, cada vez más, parece salirse de la diplomacia cultural y colocarse en ámbitos sociales y políticos más amplios, de profunda incidencia hoy en los problemas del desarrollo.
La vida cultural de las ciudades se concreta en espacios institucionales, públicos, privados y asociativos. En este artículo se parte de relacionar los términos participación y consumo cultural, entendiendo el primero como un proceso de implicación activa tendiente al acceso en la toma de decisiones, y el segundo como un nivel de participación.
El artículo examina la naturaleza y el funcionamiento de los Consejos Comunales (CC) en Venezuela. Para ello, el autor revisa la literatura sobre participación ciudadana local y su situación actual en América Latina; esboza brevemente el recorrido histórico de la participación en Venezuela y el diseño institucional de los CC, y hace un balance de su puesta en práctica y eficacia; finalmente, esboza las perspectivas de futuro.
Se parte de que los procesos de transformación social se articulan en tramas de relaciones económicas, políticas, sociales, jurídicas, psicológicas, culturales, ambientales, etc. La “actualización del modelo económico cubano”, debería abarcar a toda la realidad social, en la cual los fenómenos de orden político-jurídico relacionados con el ejercicio popular de ciudadanía emancipatoria desempeñarían un rol principal.
Se trata de una aproximación a la doble dimensión participativa de los migrantes dentro del proceso de toma de decisiones, mediante el sufragio, tanto en el país receptor como en su país de origen. Trata de exponer, de manera sucinta, que son nuevas formas de expresión política que asumen los migrantes en la contemporaneidad.
(Mención en Premio Temas de Ensayo 2013, en la modalidad de Ciencias sociales). Se ofrecen propuestas para lograr una mayor correspondencia entre la representación formal y la participación real de los ciudadanos cubanos durante los procesos de detección, análisis, control y toma de decisiones sobre asuntos estratégicos. Y otras cuya evaluación podría contribuir al perfeccionamiento de nuestro sistema político.
El artículo tiene como objetivo presentar y analizar la reforma sanitaria en Brasil, sus logros y desafíos a lo largo del proceso de implementación. Presenta las bases, principios y procesos de reforma brasileña identificando avances y retos. Al demostrar que la reforma de salud es el resultado de un movimiento social y que está construida para un contexto de estado social que enfrentaba los límites del neoliberalismo y las políticas de ajuste fiscal, la reforma ha encontrado barreras importantes. Entre estas, la financiación de la política universal y la convivencia no regulada con el sector privado constituyen los grandes problemas y, en consecuencia, principales los desafíos. Plantea las relaciones de dependencia del éxito de las políticas universales que garantizan los derechos sociales con el modelo de Estado de Bienestar y la importancia de la conciencia popular para presionar y evitar retrocesos en la política.
¿En qué consisten las políticas de cuotas y cómo se han formulado? ¿Hasta qué punto se han aplicado efectivamente? ¿Cuáles han sido los resultados a lo largo del tiempo? ¿Qué otras acciones se requieren para contribuir a la igualdad de participación en el desarrollo social y en el ejercicio del poder? Un panel de especialistas en distintas áreas del conocimiento —y un público atento y conocedor— intercambian perspectivas acerca de esta problemática estrechamente relacionada con la participación, y con las percepciones, los prejuicios y las prácticas de discriminación por motivos raciales y de género.
El libro Desarrollar el poder popular: planificando desde abajo, de Marta Harnecker y José Juan Bartolomé, está dirigido a quienes desean construir una sociedad humanista y solidaria, con pleno protagonismo popular, una sociedad que ponga en práctica un modelo de desarrollo ecológicamente sostenible, que satisfaga de forma equitativa las verdaderas necesidades de la población y no las necesidades artificiales creadas por el capitalismo para obtener más ganancias; una sociedad en la que quien decida qué, cuánto y cómo producir sea el pueblo organizado. La obra se erige en una propuesta política, conceptual, pedagógica y metodológica para el desarrollo del poder popular. Su intención es formar desde el propio ejercicio del poder popular; ensayar y corregir, abrir caminos y recuperar historias, valorar y transformar al pueblo realmente existente y no hablarle a una caricatura idealista de este. Como tesis fundamental se afirma que la planificación participativa implica un orden social gestionado por la sociedad y no por una élite.
“Uno de los aspectos que caracteriza el proceso político bolivariano que actualmente vive Venezuela, es su especial vocación legal y constitucional. Pendiente queda el estudio de su evolución legal y jurisprudencial desde el triunfo del presidente Hugo Chávez, así como el orden político-electoral; sin embargo, podemos ir extrayendo una serie de conclusiones respecto al empuje bolivariano, su rescate de la participación ciudadana y el modo en que este se pone de manifiesto a través de la Constitución, la ley y las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia venezolano…”
“El avance decidido hacia nuevos y redefinidos contenidos republicanos constituye una clave imprescindible —e impostergable— para la democratización de la política cubana. En ello ocupa un lugar esencial la promoción de la participación ciudadana como medio republicano de conformar colectivamente el orden social y de poner la actuación estatal bajo el control de la ciudadanía…”
El ensayo analiza la polémica en torno a los cultivos transgénicos en Cuba, destacando cómo la introducción de esta tecnología generó tensiones entre especialistas, instituciones y sectores de la ciudadanía. Examina la politización, los silencios institucionales y la limitada participación pública, así como el papel desigual de la prensa y las ciencias sociales en la discusión. El autor argumenta que el debate refleja dinámicas globales sobre ciencia, tecnología, poder y ciudadanía, y subraya la necesidad de espacios de diálogo transparentes y multidisciplinarios para la toma de decisiones responsables.
El artículo analiza distintas concepciones de participación en el desarrollo comunitario y muestra cómo estas se encuentran directamente vinculadas a nociones específicas de justicia social y a prácticas educativas concretas. A partir de dos experiencias personales, Luz Marina Hoyos contrasta un enfoque técnico–asistencial, orientado a la inclusión de los excluidos sin cuestionar las relaciones de poder existentes, con otro basado en la Investigación Acción Participativa (IAP), que promueve el pensamiento crítico, la horizontalidad y la transformación social. La autora sostiene que solo las perspectivas participativas que cuestionan las estructuras de poder y reconocen a la comunidad como sujeto de conocimiento posibilitan una participación auténtica y una justicia social orientada a la equidad, aunque reconoce también las limitaciones de estos enfoques cuando no incorporan de manera explícita las dimensiones de género y raza.
El artículo analiza la campaña digital de Barack Obama en 2012 como un punto de inflexión en la práctica política contemporánea, destacando el uso estratégico de redes sociales, bases de datos y plataformas digitales para movilizar votantes, especialmente jóvenes. Más que la difusión de mensajes, el éxito radicó en convertir la interacción en línea en acción política concreta, mediante redes horizontales, segmentación de audiencias y la cesión parcial del control del mensaje a los propios seguidores, lo que ilustra una transformación profunda del papel de la información y la organización política en la sociedad de la información.
El texto propone interpretar el movimiento 15M como un “síntoma comunitario” surgido en un contexto de crisis social, política y económica, donde el ciberespacio funciona simultáneamente como herramienta de movilización y como límite para la construcción de vínculos comunitarios. A partir de un enfoque crítico y teórico, se analizan las tensiones entre participación virtual y presencia física, así como la búsqueda de nuevas formas de comunidad, sociabilidad y vínculo ético-político frente a la racionalidad instrumental del capitalismo y la deshumanización tecnológica.
El artículo reflexiona sobre los desafíos y oportunidades que plantea la ampliación del acceso a Internet y las TIC en Cuba, especialmente tras la puesta en funcionamiento del cable de fibra óptica. Desde una perspectiva crítica y propositiva, las autoras analizan las limitaciones del marco regulatorio vigente y subrayan la necesidad de políticas públicas que promuevan una participación ciudadana más activa, democrática y emancipadora. El texto defiende la superación de una visión instrumental de la tecnología y apuesta por su integración en la transformación social y política del país.
El artículo analiza la experiencia de los parlamentos obreros realizados en Cuba en 1994, en el contexto del Período Especial, como un ejercicio de participación directa de los trabajadores en la deliberación y toma de decisiones económicas y políticas para enfrentar la crisis. La autora examina cómo estos espacios contribuyeron a la legitimidad de las medidas adoptadas, al fortalecimiento del poder popular y a la construcción de consensos, al tiempo que identifica sus límites y aprendizajes. A partir de esta experiencia, reflexiona sobre las posibilidades de trasladar elementos del parlamentarismo obrero cubano a procesos progresistas como el ecuatoriano, con el objetivo de profundizar una democracia participativa, fortalecer la relación entre producción y decisión política, y repensar el papel del Estado, el poder y la participación en proyectos de transformación social.
Reseña de dos importantes libros sobre la trayectoria de la Revolución cubana, desde 1959 hasta la actualidad: Cuba since the Revolution of 1959: A Critical Assessment (2011), de Samuel Farber, y Cuba in Revolution: A History since the Fifties (2008), de Antoni Kapcia. El texto propone que una lectura comparativa de ellos revela el impacto del auditorio imaginado (los supuestos lectores) del libro sobre el proceso de conjugar lo empírico y lo teórico.
El panel reúne diversas perspectivas para debatir los procesos de politización y despolitización en la sociedad cubana contemporánea, abordándolos como fenómenos complejos y no lineales vinculados a la cultura política, la participación ciudadana y la crisis de las formas tradicionales de hacer política. Los participantes coinciden en que la despolitización no implica necesariamente apatía, sino también distanciamiento crítico frente a discursos ritualizados, prácticas burocráticas y déficits de participación real. El intercambio subraya la necesidad de repensar la política como experiencia cotidiana, ética y participativa, capaz de articular diversidad, debate público y democratización efectiva de la vida social.
El trabajo expone de manera sistemática la concepción de Ernesto Che Guevara sobre los cuadros de dirección en la construcción socialista, destacando su vigencia para enfrentar los desafíos actuales de Cuba. Los autores analizan las cualidades políticas, morales, profesionales, pedagógicas y psicológicas que deben caracterizar al dirigente revolucionario, así como los estilos y métodos de dirección compatibles con el socialismo, en oposición al burocratismo, el autoritarismo y el tecnocratismo. El texto enfatiza la gestión participativa, el centralismo democrático, la autoridad basada en el prestigio moral y el ejemplo personal, y la combinación de estímulos materiales y morales. Asimismo, se examinan críticamente las deficiencias de la política de cuadros en Cuba —improvisación, falta de preparación teórica, escasa participación popular y débil control— y se sostiene que la aplicación coherente del pensamiento guevariano constituye una condición indispensable para la consolidación del proyecto socialista y la unidad nacional.
El artículo reflexiona críticamente sobre el concepto de desarrollo local, cuestionando los enfoques economicistas tradicionales y resaltando su carácter multidimensional, con especial énfasis en la cultura como componente central. A partir de debates teóricos contemporáneos —incluyendo el posdesarrollo y las perspectivas descolonizadoras—, la autora analiza la evolución del desarrollo local en Cuba desde los años noventa, en el contexto de la crisis económica y las reformas estructurales. El texto examina el papel de los territorios, los gobiernos municipales, los actores sociales y las universidades, así como las principales limitaciones y potencialidades del modelo cubano, destacando la necesidad de construir agendas de desarrollo situadas, participativas y culturalmente contextualizadas.
El artículo defiende la planificación social socialista como eje estratégico para la renovación del sector público cubano en el contexto de las transformaciones económicas del siglo XXI. El autor sostiene que la planificación no debe reducirse a un instrumento técnico-económico, sino concebirse como un proceso integral, participativo y emancipador que articule economía, sociedad y política, incorporando de manera activa a los productores-consumidores en la proyección, ejecución y control del desarrollo. A partir de un análisis crítico de las insuficiencias históricas de la planificación en Cuba —marcada por el centralismo, la verticalidad y la escasa participación—, propone cambios organizativos, metodológicos, procesales y de control social, en consonancia con los Lineamientos del PCC y aprendiendo de experiencias como las de China y Vietnam, sin copiar modelos. El texto subraya que una planificación social efectiva, combinada con elementos de mercado y regulación indirecta, es condición indispensable para fortalecer el proyecto socialista, garantizar la equidad, combatir la alienación y avanzar hacia la emancipación humana.
El artículo reconstruye y analiza una experiencia de movilización defensiva protagonizada por madres de alumnos de la escuela primaria Antonio Maceo, en el municipio Marianao de La Habana, frente a la decisión estatal de cerrar el centro y reconvertirlo en una escuela de oficios. Desde una perspectiva de sociología urbana y de la acción colectiva, el autor examina la organización espontánea, informal y mayoritariamente femenina de esta protesta, sus repertorios de acción y sus límites en el contexto del sistema político cubano. El estudio muestra cómo el fuerte sentido de pertenencia generado por la escuela, su papel articulador del tejido barrial y la percepción de vulneración de derechos impulsaron la movilización, al tiempo que revela las tensiones entre participación ciudadana y diseño institucional, así como la escasa capacidad de incidencia de acciones colectivas no canalizadas por las vías formales.
El artículo examina críticamente las disfunciones estructurales del sistema de relaciones de trabajo en Cuba en el contexto de la actualización del modelo económico, contrastando la realidad laboral existente con un ideal de relaciones socialistas de producción y trabajo. El autor identifica problemas persistentes como la desvinculación entre desempeño y remuneración, la segmentación de los espacios económicos, la pérdida de sentido del trabajo como valor social, la baja implicación de los trabajadores en la dirección y la no realización efectiva de la propiedad social sobre los medios de producción. A partir de este diagnóstico, propone un conjunto de transformaciones orientadas a redefinir el papel de la planificación y el mercado, diversificar las formas de propiedad, fortalecer la autonomía organizacional y colocar nuevamente al trabajo en el centro del proyecto de desarrollo y emancipación humana del socialismo cubano.
El artículo propone un enfoque complejo e integrador para el análisis y la transformación de la realidad social cubana, articulando de manera inseparable los niveles micro, meso y macrosocial. A partir de la crítica al modelo histórico de centralización estatal y a la fragmentación de las prácticas comunitarias, el autor examina las tensiones entre participación local, autogestión social y estructuras institucionales burocráticas, destacando cómo estas configuran prácticas, subjetividades y dinámicas sociales contradictorias. El texto analiza los Lineamientos del VI Congreso del PCC, señalando sus potencialidades y límites en relación con la diversificación de la propiedad, la descentralización, la autonomía local y la democracia socialista. Finalmente, defiende una concepción emancipatoria del socialismo basada en la autonomía integradora, la creatividad social y la articulación dialéctica entre comunidad y sociedad total, como condición para un desarrollo humano integral y sustentable.
El texto recoge un amplio debate entre académicos, dirigentes y participantes sobre las limitaciones estructurales, culturales y políticas del ejercicio de la dirección en Cuba. Se analizan problemas como el déficit de participación real, el excesivo centralismo, la débil rendición de cuentas, la distancia entre dirigentes y dirigidos, la formación insuficiente de cuadros y la falta de mecanismos efectivos para la evaluación y revocación de los dirigentes. El panel subraya la necesidad de transformar la cultura política, fortalecer el diálogo, democratizar los espacios de decisión y promover una dirección basada en la participación consciente de la ciudadanía, como condición imprescindible para la actualización del socialismo cubano.
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