jueves, 01-01-2026
La cultura se ha convertido en una industria que reproduce la construcción simbólica de la sociedad en producciones comerciales. Cuando estas se destinan al ocio, comienzan a formar parte de una industria del entretenimiento, a la cual pertenecen los videojuegos. La audiencia es tan grande que estos han logrado atraer y las ventajas que ofrecen como soportes publicitarios son factores que han llamado la atención de diversas marcas con intenciones de emplear técnicas y formatos para influir en el modo de vivir y pensar de los consumidores. También es menester indagar en el desarrollo de los videojuegos en el contexto cubano y la intención con la que se producen.
“Para quienes la intrincada selva de las ideas martianas devino punto de partida en la iniciación revolucionaria, la teoría de la revolución y el modelo de sociedad resultaron más accesibles en primera instancia que aquellas otras aristas teórico-metodológicas que, no obstante, no dejaron de ser asimiladas en cierta forma, aunque al parecer, de manera fragmentaria, no sistémica, en la misma medida en que fueron comprendiendo la significación en el presente de los geniales descubrimientos martianos. La comprensión cada vez más profunda del ideario martiano por los revolucionarios que le sucedieron en Cuba en este siglo, fue en sí misma un proceso dialéctico que requirió de la conjunción de diversos factores…”
Complejidades en cuanto a dinámica actoral traen consigo el desaprovechamiento de potencialidades e insuficientes procesos de articulación, lo que hace necesario utilizar desde los gobiernos locales enfoques modernos de gestión como la cadena de valor. La reseña sitúa el enfoque de las cadenas de valor como herramienta para la gestión pública municipal, en función de los necesarios procesos de articulación para el desarrollo. Se visualiza la gestión pública local desde enfoques como el de cadenas de valor como necesaria por sobre relaciones verticales que han prevalecido en los espacios subnacionales. Se proponen políticas en función de la articulación interactoral y multinivel como premisa para el logro de ventajas competitivas en función de un desarrollo local sostenible.
La aparición de enfoques colaborativos en la política de innovación y la gobernanza regional ha aumentado las expectativas de que las universidades se involucren en la elaboración de estrategias y asuman roles y responsabilidades más amplios. No obstante, las complejidades inherentes al proceso de políticas, el contexto regional y la propia capacidad institucional y organizativa de las universidades a menudo se ignoran o se explican poco al enmarcar las funciones de las universidades. Aunque estos roles se introducen con frecuencia, se han conceptualizado superficialmente en la literatura. Este estudio desarrolla una comprensión teórica y empírica más profunda de las contribuciones de las universidades en las diferentes etapas de los procesos de estrategia de innovación regional. A través de un estudio de caso comparativo de cuatro universidades europeas, explora la variación de estos roles según la etapa política y los actores universitarios involucrados en las estrategias. Los hallazgos sugieren que las universidades se han expandido para desempeñar nuevos roles relacionados con la planificación (por ejemplo, consulta, mediación) y que diversos factores (por ejemplo, el contexto regional, como urbano versus periférico) determinan su participación en las estrategias regionales. Sin embargo, la coordinación estratégica dentro de las universidades y con los organismos regionales es necesaria para optimizar su participación en el proceso de gobernanza regional.
El autor se propone esbozar un panorama actual de las publicaciones seriadas cubanas culturales, artístico-literarias y de ciencias sociales. Su intención es propiciar un primer acercamiento, más cuantitativo que cualitativo, al estado de estas revistas en el contexto nacional. También señalar algunas evidencias de su aún modesta recuperación, por su importancia como reflejo del desarrollo y las insuficiencias de nuestra producción cultural y científico-social. Además, llamar la atención acerca de la necesidad de su perfeccionamiento como subsistema de información, por el imperativo de conseguir, en el menor plazo posible, y sobre bases racionales y factibles, el cubrimiento temático que elimine las zonas de silencio ya antes existentes y las que pudieron surgir o agudizarse a partir de la contracción experimentada por la producción editorial cubana en el período de crisis.
“1980: oleada de inmigrantes desde el puerto del Mariel. La mayoría viene a vivir a Miami, la ciudad con la segunda mayor población cubana del mundo, solo después de La Habana. Una parte importante de los que llegaron era gay. Con los años surge un debate sobre el número exacto de homosexuales y los cálculos fluctúan entre 1 500 y 30 000. Independientemente de la cifra exacta, la población gay desempeña un papel evidente en la formación de la opinión pública en torno al Mariel y en la manera en que los medios de difusión informan sobre la situación. Desde Cuba, se utiliza su presencia entre los que deseaban salir para caracterizar negativamente como escoria a todos los cubanos que participaron en la migración. Los cubanoamericanos se preguntan qué va a ser de su impecable reputación en el país que los ha recibido…”
“A partir de enero de 1959 fueron iniciados profundos cambios políticos y socioeconómicos que transformaron radicalmente la herencia neocolonial republicana en Cuba. De ahí la importancia de examinar, aun de modo sucinto, los antecedentes del período revolucionario para una más cabal comprensión de la necesidad y exigencia del proceso histórico que liquidó el andamiaje del antiguo régimen. Esto permitirá contar con puntos esenciales de referencia para conocer los problemas vitales que afectaban al pueblo cubano durante uno de los más convulsos y significativos espacios temporales de la República neocolonial. Con el fin de establecer un método en la exposición de los problemas, estos se presentan con un orden convencional de acápites íntimamente interrelacionados, como partes del universo socioeconómico antes del triunfo popular revolucionario en 1959…”
Este debate de Último Jueves se propuso invertir los términos de una conferencia de prensa: un panel de periodistas respondía preguntas del público participante. Aunque aquí se ofrece la transcripción del debate, ya este se había difundido, íntegramente, en una directa de Facebook, el 27 de febrero de 2020. Los periodistas en la sala incluyeron medios estatales, no estatales, extranjeros y antigobierno. No es la primera vez que estos últimos participan con preguntas y comentarios, como puede comprobarse en los dedicados a “Envejecer en Cuba” (octubre/2004), “Playa Girón vs. Bahía de Cochinos. Otras miradas a los 50” (marzo/2011), “Caminos y veredas del debate” (febrero/2012), “Cultura cívica/diálogo/ reconciliación/discrepancia” (junio/2012), “Cultura, redes y movimientos sociales en Internet” (nov/12), “La cuestión de la seguridad nacional” (junio/2014), “¿Para qué la cooperación internacional?” (mayo/2016), “¿Mientras más grande mejor? Las pymes y el desarrollo” (junio/2016), “Diplomacia de la gente” (julio/2019). Aunque las reglas de este espacio establecen que no es una tribuna o un muro de Facebook para hacer catarsis, sus intervenciones, por lo general, no han sido preguntas al panel, sino denuncias, exhortaciones e incluso emplazamientos. Mantenemos estas reglas en los debates, que, debido a la Covid, siguen celebrándose a distancia.
“Para un simposio sobre 1898 que iba a celebrarse en la Universidad de Princeton, me propuse estudiar las mutaciones que había sufrido el discurso épico en la llamada «literatura de campaña», como he denominado al conjunto de textos narrativos que recogen las experiencias relacionadas con nuestras guerras de liberación. Sostenía yo la tesis de que, después de 1898, y sobre todo de 1906, el vínculo entre el mito y la historia había ido perdiendo legitimidad y, en consecuencia, el discurso de la epopeya comenzó a sufrir una transformación y acabó diluyéndose en formas estereotipadas y folletinescas. En un nivel superficial, yo identificaba la narrativa de campaña con los mitos porque también aquella alude a los orígenes y exalta las acciones de los héroes. Pero en un plano más profundo me interesaban las implicaciones que para el análisis literario podía tener el hecho de que el mito, como todo sistema de signos, es histórico y por tanto mutable…"
(Premio Temas de Ensayo 2000 en la modalidad de Ciencias sociales)
“Aunque el antinjerencismo y el antimperialismo liberal como líneas ideológicas poseen un mismo esquema de pensamiento, deben diferenciarse por dos aspectos de trascendencia cualitativa: el antinjerencismo asume el rechazo a la injerencia y a la penetración por el peligro que entrañan para el desarrollo de la nacionalidad cubana, por un problema ético y de resistencia política. El antimperialismo de corte liberal asume el aspecto económico de la penetración norteamericana, y aunque no llega a una claridad conceptual del imperialismo, define el peligro de la injerencia y su responsabilidad en los problemas cubanos. Por tanto, el antinjerencismo es una concepción política más limitada que el antimperialismo liberal, en el orden de la comprensión y análisis de las relaciones con los Estados Unidos…”
(Fragmento de un trabajo más amplio inscrito como resultado del Proyecto de Investigación PB 96-068 (DCES) del CSIC de Madrid)
“Al igual que en España, el discurso de la domesticidad condicionó en Cuba, de forma decisiva, la realidad socio-cultural y ocupacional de las mujeres. Su proyección influyó tanto en la configuración, como en las expectativas y trayectorias de las trabajadoras en su ámbito laboral. Sobre la base de una aparente protección a las débiles mujeres, se diseñaba una relegación que tenía por base y también por trampa a la familia. Lenta y paulatinamente, se fueron introduciendo nuevos elementos que aspiraban a diseñar una mujer que resultase el complemento armónico del hombre; es decir, que sin cuestionar sus roles tradicionales como madres y esposas, se insertaron algunos nuevos intereses como, por ejemplo, el de la educación femenina, sobre la base de que una mujer instruida sería capaz de servir mejor al hombre y a los hijos…”
“Para algunos especialistas el «pesimismo» y «confusión» reinantes a principios de este siglo en Cuba condujo a numerosos malentendidos; a pesar de ello, «independentistas» y «anexionistas» han figurado en la historiografía como bandos escindidos e identificables, portadores de programas nítidos y radicalmente desiguales. Sin embargo, textos referidos al curso sociopolítico de la nación, compuestos por la intelectualidad entre 1902 y 1930, estuvieron cargados de medias tintas, lo que hace pensar en la preminencia de un discurso oscilante, desprovisto de esa bipolaridad que se le confiere…”
¿Podría asegurarse que las manufacturas no azucareras ni tabacaleras, a las que Julio Le Riverend denominó industrias menores, estaban organizadas como talleres artesanales y no se desarrolló una industria moderna; o inferir que la evolución industrial y empresarial de la Isla fue excepcional dentro del contexto latinoamericano? Este artículo se refiere a la «era de las manufacturas» en industrias menores, pero en el contexto de una Isla que recibía el impacto de la Segunda Revolución Industrial, protagonizada por los países industrializados, y de una economía donde el azúcar lidereó la modernización...”
“En febrero de 1900, el general Leonardo Wood, gobernador militar norteamericano en Cuba, determinó por Orden civil número 90 que las fuerzas de guardias rurales fueran organizadas en compañías y tropas. Esto constituyó un primer paso hacia la adopción de una base organizativa propiamente militar. La institución militar cubana se integra al juego del imperialismo y de las clases dominantes criollas como instrumento encargado de velar por la propiedad capitalista y por la legalidad burguesa que la sustenta. La conservación del ordenamiento social vigente está en dependencia directa del mantenimiento y la seguridad de ambas, y la alteración más grave que puede tener lugar dentro del sistema es la que atenta contra la propiedad. A su vez, la fuerza militar de la metrópoli imperialista será la encargada directa, mediante la intervención o la ocupación, de la integridad y de la estabilidad del sistema…”
“«Trabajadores de Antillana de Acero solicitamos intervención». Como forastero, me sorprendió ver, en La Habana, a principios de los años 60, lemas como este colgados en diferentes centros de trabajo. No atiné a comprender en qué consistía esa «intervención» ni por qué los trabajadores la solicitaban, en lugar de otra cosa. Pude saber que la pedían al gobierno revolucionario, en el cual confiaban. Confundí la intervención con la expropiación: se me aclaró que era la administración temporal de una empresa privada, por el gobierno, de acuerdo con una ley que existía antes del triunfo de la Revolución. Cuando, unos meses más tarde, de hecho llegó la expropiación, y me dijeron que en el pasado quienes mandaban en el país eran los ricos y los Estados Unidos, se me hizo todavía más difícil entender la aprobación de una medida tan peculiar como la intervención. Develar ese misterio me costó estudiar la compleja trayectoria del Estado cubano y su relación con las luchas populares del país…”
Relaboración y reordenamiento de aspectos tratados por los autores en el panorama sobre la vida cultural en Cuba en la etapa 1925-1958, que forma parte del tomo 2 de la Historia de la literatura cubana, escrita por un colectivo de autores bajo la dirección del Instituto de Literatura y Lingüística del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, - publicado en 2003.
“Desde 1898, con la primera intervención, la Enmienda Platt y posteriormente con la de 1906 y la injerencia por memorándums a partir de 1921, el pueblo cubano sentía escamoteada su independencia. Desde el principio, los políticos e ideólogos norteamericanos intentaron absorber a la Isla, no solo su economía, sino también su cultura, y en ello el idioma tenía una importancia vital. Nunca prosperó el bilingüismo en nuestro país, por lo arraigado de la tradición hispana. El mantenimiento del español formaba parte de la lucha por la nacionalidad y contra la anexión a los Estados Unidos…”
“La historia de la poesía cubana durante los años de República mediatizada (1899-1958) se inicia bajo el signo de la frustración. Los dos poetas mayores de finales del siglo XIX, Martí y Casal, habían muerto en 1895 y 1893, respectivamente; la intervención norteamericana (1898) en la guerra que liberaban los cubanos contra España y la consecuente derrota del ejército español por las tropas del poderoso enemigo del norte, impidieron que los ideales de independencia se hiciesen realidad y que se instaurase en Cuba una verdadera República. Quedaban insatisfechas, pues, las necesidades históricas de la sensibilidad literaria y las pretensiones políticas, sociales y económicas de los próceres de nuestra guerra independentista, el más conspicuo de los cuales era precisamente Martí…”
“Cuba, país obsesionado por la historia, tiene monumentos a sus grandes próceres, como Martí, Maceo y Gómez. ¿Dónde están los monumentos a sus grandes creadores musicales? ¿No dijo el Maestro que donde mejor se revela el alma de un pueblo es en su música? Ella es nuestra religión nacional. Tal vez los instrumentos de la memoria colectiva requieren de otros acercamientos…”
(Síntesis del libro La SAR. Historia de una mediación (1952-1958), publicado por la Editorial de Ciencias Sociales en 2003).
“El 28 de abril de 1948 se fundó la Sociedad de Amigos de la República (SAR). A fines de los años 40, la república neocolonial atravesaba por un momento crítico: los gobiernos conducidos por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) eran responsables de la inestabilidad que predominaba dentro del sistema parlamentario burgués, la mayoría de los partidos tradicionales habían perdido consenso público y comenzaban a manifestarse los primeros brotes de rebeldía popular en las campañas públicas que condujo Eduardo Chibás, líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). La corrupción administrativa y la manifiesta ingobernabilidad de las autoridades auténticas habían puesto de relieve que las instituciones burguesas de poder estaban afectadas por una crisis profunda. Por esos años la SAR aconsejaba aplicar un conjunto de reformas para reforzar la hegemonía política e ideológica de la burguesía; pretendía imponerle orden a la República neocolonial…”
Resumen del capítulo «La hija del cuatro vientos», del libro inédito La secretaria de la República [publicado en 2001], una historia de vida sobre Conchita Fernández Correa. El capítulo se refiere a la etapa en que fue secretaria de Fernando Ortiz.
“El sentido de la publicidad es convencer al consumidor de que el producto o servicio ofertado es el que mejor satisface sus necesidades y expectativas, a fin de que lo compre. Tal convencimiento requiere del publicitario un amplio conocimiento de las normas y valores que rigen en la sociedad en cuyo contexto se ubica el mensaje, del segmento o segmentos poblacionales con poder económico para consumir el producto, y de las bondades de este que sirvan a la autoafirmación del comprador en la realización de actividades exitosas, ajustadas a esas normas y a esos valores…”
El Dr. Eusebio Leal Spengler, historiador de la Ciudad de La Habana, concedió esta entrevista —especialmente para este número de Temas— al periodista Pedro Martínez Pírez, miembro de nuestro Consejo Editorial.
“Cuando, el 21 de mayo de 1912, el Partido de los Independientes de Color (PIC) —el único partido político cubano (y el primero del hemisferio occidental) basado explícitamente en la raza—, inició una rebelión armada, los diarios la calificaron de brote: el comienzo o la aparición de algo nuevo. ¿Pero qué había realmente de nuevo en que el PIC protestara contra la Enmienda Morúa a la Constitución de Cuba, una medida legislativa que, dos años antes, lo había decretado ilegal?...”
“Este trabajo tiene dos motivaciones diferentes entre sí, y quizás complementarias. La primera es vivencial: mis recuerdos de niño y adolescente acerca de lo que podría llamarse el arsenal simbólico del nacionalismo. Nuestra educación cívica se forjaba con ayuda de la narración y la exaltación de las luchas revolucionarias por la independencia. Mi otra fuente de motivación es el enorme avance de los estudios historiográficos en las últimas décadas. A su luz, la cuestión de la evolución histórica del nacionalismo cubano se tornó un tema favorecido y hoy es tema de aportes variados y, por fortuna, de debates. Mi pretensión es analizar dos libros escritos durante aquel período, aunque sumamente distantes uno del otro, y hacer algunos comentarios sobre el contenido y las funciones, las incongruencias, tensiones y contradicciones afrontadas por el nacionalismo para ser eficaz como cemento de la construcción nacional en el momento histórico más cercano a aquella: la primera República cubana…”
“El trotskismo en Cuba tiene los antecedentes directos en la existencia de una corriente discrepante dentro del Partido Comunista, que surgió en 1931, y en su desarrollo muy pronto recibió la influencia de la oposición de Izquierda Internacional. A finales de 1930 se inició un reajuste de la línea estratégica y táctica del Partido Comunista de Cuba (PC), sobre la base de los acuerdos del XII Pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista y de las orientaciones recibidas de su Buró del Caribe. Tal reorientación apuntaba a ampliar el radio de acción del Partido a todo el país, orientar su trabajo hacia los sectores más importantes de la clase obrera (especialmente el azucarero), el campesinado y la pequeña burguesía, y a corregir los errores de sectarismo; además, redefinía su concepción sobre el carácter de la revolución, hasta esos momentos calificada como proletaria y que ahora era denominada agraria y antimperialista…”
“La desarticulación social marcó a la joven República cubana. Los hacendados apenas tenían otro recurso que confiar la reconstrucción económica del país al capital extranjero. La consolidación y expansión de los intereses españoles también limitó las oportunidades cubanas en el comercio, la industria y las actividades profesionales. Las diferencias nacionales y raciales dividieron a las clases populares. El desempleo, el subempleo y los bajos salarios acompañaron a la expansión del capital extranjero. El malestar de los trabajadores amenazó el orden, de manera que los primeros gobiernos debieron intentar mantener un entorno favorable a las inversiones extranjeras para evitar la intervención norteamericana. Contener a las clases populares se convirtió en la razón sine qua non de la joven República…”
“Fulgencio Batista y Zaldívar desempeñó un protagonismo cardinal en el proceso histórico cubano durante el cuarto de siglo que transcurrió entre el 4 de septiembre de 1933 y el Primero de enero de 1959. Los objetivos supremos y los hilos conductores de su trayectoria fueron la satisfacción de sus ambiciones de poder, de promoción social, de dinero y de reconocimiento público. Para saciar su codicia, respetó muy pocas cosas. Ningún valor o principio ético, moral o político rigió de manera permanente su quehacer. Promovió programas y proyectos políticos y los sustituyó por otros diametralmente diferentes cuando estimó convenían a sus intereses personales. Gracias a ello, la vida pública de Fulgencio Batista se dividió en disímiles etapas vinculadas entre sí por el denominador común de sus apetencias espurias. El saldo fue fructífero para él y nefasto para la nación y el pueblo cubanos…”
“Una de las repetidas «verdades» que circula, por lo menos por esta orilla floridana del Estrecho, es que Cuba nunca fue «país de emigración». La historia de la emigración cubana, desde el siglo XIX hasta el presente, se percibe como una manifestación de las condiciones o trastornos políticos en la Isla, que obligaron a personas a abandonar el país y crearon una serie de «destierros» o «exilios», como usualmente nos referimos a esas emigraciones. Esa interpretación de la historia migratoria cubana como una serie de «destierros» con móviles políticos, tiene una cierta base en la realidad objetiva, sobre todo si nos limitamos al flujo más importante: el que se ha encaminado a los Estados Unidos…”
“Entre el decenio de los años 20 y principios de los 40, las presiones combinadas de la movilización de masas, la revolución, la crisis económica y la amenaza de intervención de los Estados Unidos obligaron a los políticos cubanos, de todo el espectro ideológico, a aceptar a las clases populares como un factor en la política nacional e internacional. En 1920, una pequeña y poderosa oligarquía tenía una gran ascendencia sobre la política nacional, y la idea de que el Estado pudiera ser «popular» constituía una maldición para los grupos hegemónicos. Sin embargo, a principios del decenio de los 30, la protesta social de las clases populares se hizo tan general que los mecanismos de control político y social establecidos dejaron de funcionar. En aquel momento, la forma de incorporar a «las masas» al proceso político, en modo alguno resultaba evidente. Una cosa era que las élites políticas reconocieran que los sectores populares constituían una fuerza que era menester tomar en cuenta, y otra muy distinta crear instituciones políticas y discursos nuevos capaces de utilizar esa energía…”
El texto repasa, desde una perspectiva histórica, las tendencias del pensamiento cubano y su evolución durante los casi 57 años de República burguesa. “Pero emprender un recorrido por los escabrosos senderos de las tendencias intelectuales e ideológicas no marxistas más significativas para el desarrollo de la cultura y la conciencia nacionales, en los años de vida de la República mediatizada, entraña siempre el riesgo de hacer valoraciones absolutas o esquemáticas sobre el papel desempeñado por los portadores materiales de esas tendencias: los pensadores. Sobre todo, porque esta excursión por las ideas en la Cuba neocolonial tiene lugar a 40 años de su disolución efectiva por medio de una revolución triunfante que logró, por primera vez en nuestra historia, la soberanía plena de la nación e instauró niveles de igualdad y justicia social, insospechados hasta ese momento, en el territorio insular...”
Aun cuando la investigación sociológica comenzó en Cuba hace apenas cien años, tiene, sin embargo, antecedentes en las obras de algunos pensadores filosóficos o estudiosos de problemas socioculturales de finales del siglo XVIII y la mitad inicial del XIX. Temas agradece a Maritza García Alonso, compañera del destacado investigador Rolando Zamora, prematuramente desaparecido, este texto suyo inédito que nos satisface poder publicar.
“Si bien durante el siglo XIX se habían producido considerables mejoras, estas no eran suficientes para considerar como buena la situación de la Isla, particularmente después de una guerra en la que ambas partes habían sufrido un considerable desgaste: la agricultura se había deteriorado, la economía se encontraba estancada y las necesidades mínimas generales de la mayoría de la población estaban insatisfechas. El gobierno español había promovido desde los años 20 de ese siglo, la inmigración extranjera, ya de por sí considerable, a la que se había unido la intensa corriente migratoria del campo a la ciudad. Esta gran cantidad de nuevos residentes en las ciudades —y en particular en La Habana— agudizaba la precaria situación en todo sentido, pero también constituía una considerable mano de obra, lista para emprender la reconstrucción…”
“Al inicio del siglo XX, había una gran cantidad de géneros de música para distintos usos y ambientes, reconocidos internacionalmente, sobre todo los relacionados con la «madre patria», hacia donde habían regresado géneros cristalizados —como la habanera y el punto de La Habana— cuando no los anteriores fandango, petenera, chacona y zarabanda. Aquellos cantes de ida y vuelta, también sufrieron transculturaciones en ambas orillas y definieron características propias. La tradición oral, así como la trasmisión directa por la lectura de partituras, había permitido una verdadera promoción y auge de la música cubana, y fueron los medios masivos —primero el disco y luego la radio— sus iniciales divulgadores en América Latina, los Estados Unidos, España y otros países europeos. Durante todo el siglo XX se produce un amplio y constante proceso de transculturación en la música cubana, con un auge y expansión inusitados del nuevo producto cultural obtenido…”
“El melodrama cinematográfico cubano hunde sus raíces en el período del cine silente y por tanto debemos referirnos a ella si queremos profundizar en el estudio de este género en la Isla. A esta primera dificultad se añade el hecho de que es sumamente difícil hacer demasiadas generalizaciones en torno a un cine que no alcanzó los niveles de desarrollo logrados en otros países de América Latina. Sin embargo, es curioso observar cómo existen antecedentes, en una fecha tan temprana como la primera década del siglo XX, de un esfuerzo por organizar un entendimiento de la realidad a través de las imágenes cinematográficas y legitimar modos de ser, vivencias rurales y costumbristas, o exaltación de figuras patrióticas de la entonces recién finalizada Guerra de independencia…”
“Cines de estreno, cabarés, cafeterías, restaurantes, artículos de lujo, alternaban con bancos, agencias de viaje y de automóviles, transnacionales petroleras en la zona de La Rampa, volcada hacia el Malecón, lo que facilitaba el rápido movimiento de los vehículos. Allí estaba el emporio de la radio y después de la televisión. En unas pocas cuadras se concentraba la imagen simbólica de la modernidad, una Nueva York a escala minúscula, dependiente y provinciana. Las demandas del consumo hacían olvidar el sabroso confort de los moribundos cafés de la Habana Vieja. Más allá del cine, el imperio de la visualidad se imponía en las revistas ilustradas a la manera de los seguidores de Cartier-Bresson. A la vuelta de los 50, en la microcosmópolis, en la microzona rosa, irrumpió de repente el teatro…”
(Versión de un capítulo del libro The Pride of Havana: A History of Cuban Baseball (Oxford University Press, Nueva York, 1999), enviada especialmente por el autor para este número de Temas)
“La inquietud laboral entre los jugadores y el surgimiento de una liga rival en Cuba, que retaba al circuito profesional establecido, habían creado algo de inestabilidad, y la independencia relativa de que disfrutaba la Liga Cubana en relación con el beisbol estadounidense estaba a punto de terminar. Nunca más jugarían las figuras establecidas de las ligas mayores en la pelota cubana y las estrellas del país serían esporádicamente amonestadas por eso en el futuro. De hecho, a algunas estrellas cubanas se les prohibiría jugar en Cuba, como sanción por haber jugado en México. Otros hechos, todavía desconocidos, hijos del azar, fueron que nunca más el Habana y el Almendares se verían enfrentados en una contienda como esta y nunca los patriarcas del beisbol cubano, Miguel Ángel González y Adolfo Luque, volverían a chocar en un encuentro tan trascendental como el que se iba a producir en el Gran Stadium…”
El objetivo de esta mesa redonda, convocada por Temas, es reflexionar sobre cómo se produjo, en el período de 1902 a 1958, la recepción martiana. Los participantes reflexionan sobre el modo en que los hombres del siglo XX conocieron la obra de José Martí; la forma en que influyó en el pensamiento político cubano y en buena medida en el pensamiento social, y la cultura artístico-literaria, y el uso que se hizo de Martí en la praxis política.
“En este artículo, llamo la atención sobre dos de los campos de estudio de las ciencias políticas donde se ha logrado cierto avance en los diagnósticos. Estos podrían servir para una reflexión general sobre problemas contemporáneos pendientes en diversos países. Hago un resumen de algunos aspectos metodológicos de los estudios de opinión pública, la rama más desarrollada y de aplicación más general de las ciencias políticas. Este campo fue en su inicio muy académico, pero el estudio de la opinión pública ya es una industria con cuantiosos ingresos económicos, impacto sobre el comportamiento de políticos y de los partidos, e importante instrumento para conocer la opinión democrática de un pueblo…”
“Es posible referirnos actualmente a la validez de las ideas de José Martí acerca del ordenamiento republicano de las naciones no porque él se propusiera elaborar un modelo o patrón al cual debía ajustarse la realidad cubana y latinoamericana de su época, sino porque plasmó en múltiples obras escritas —artículos, crónicas, discursos, documentos programáticos, cartas— su concepción acerca de la etapa inmediatamente posterior al logro de la independencia de su país natal del dominio colonialista español…”
Este trabajo explora los debates culturales y significados sociales que adquirió la visita del boxeador argentino Luis Ángel Firpo a La Habana, durante 1923, en el pináculo de su carrera. A partir de este suceso se indaga la compleja construcción de la identidad de los cubanos de la época, mostrando las ambigüedades étnicas y las subordinaciones y las rebeldías de los sujetos implicados en dicho proceso. Los relatos de integración social de la cultura masiva y la identificación de Firpo como representante de la “raza latina” se cruzaron con otras filiaciones y sentidos de pertenencia de la clase trabajadora afrocubana. Estas tensiones mostraban las expectativas de los propios pugilistas en la construcción de sus trayectorias profesionales, así como las sinuosas identificaciones raciales, de clase y de género que desafiaban a los discursos homogeneizantes en torno al deporte cubano. En la larga duración se llama a reflexionar sobre la supervivencia de complejas polarizaciones y sobre la idea de una conflictiva transculturación.
“He decidido poner en el centro del análisis las más notables vacuidades y falsificaciones que se han tejido sobre la democracia y sobre otro concepto extraordinariamente rico y también vulgarizado: el de república. Es sorprendente comprobar cómo incluso políticos, politólogos y juristas que se califican de izquierdistas son víctimas de las manipulaciones y adulteraciones establecidas al respecto. Creo que en las condiciones del mundo de hoy, y en medio de la todavía imperante desorientación de las izquierdas, es un esfuerzo que vale la pena. Es justo empezar a descorrer los telones y evitar que se siga llamando democracia a un verdadero desmedro de la voluntad popular, como está ocurriendo en la práctica y en el pensamiento político del mundo occidental…”
“La lucha por la igualdad social entre hombres y mujeres se ha puesto de manifiesto a lo largo de los siglos en diversas ocasiones y bajo formas diferentes. Históricamente han aparecido grupos defensores, tanto ideológica como políticamente, de su necesidad, reconocidos, en sentido general, como movimientos feministas. El feminismo no solo se expresó en movilizaciones sociales y políticas, sino que también elaboró teorías para explicar por qué las mujeres estaban discriminadas. En la actualidad estas reflexiones son las que han originado las propuestas acerca de qué se debe cambiar y cuál debe ser el papel del Estado para impulsar estos cambios a través de sus políticas públicas…”
La mujer ha ido ganando, a través de los tiempos, lugares cada vez más significativos en el espacio público. Y cuando ese espacio incluye tareas de dirección, ya sea en el ámbito social o político, o en las áreas productivas, las dificultades se multiplican. Temas sometió un breve cuestionario a un nutrido número de mujeres que, por su propia experiencia, pueden hablar de esas dificultades y de las características distintivas de la dirección femenina.
(Síntesis de dos capítulos del libro Sociedad civil y poder en Cuba. Colonia y poscolonia, Siglo XXI, Madrid, 2006).
“Después de 1898, y con más amplitud desde 1902, bajo el régimen constitucional, la posibilidad de expresar opiniones propias, de actuar e incluso desafiar el poder desde asociaciones voluntarias se amplió, venciendo hábitos y restricciones legales. Durante la primera intervención norteamericana y las dos décadas iniciales de la República, el país gozó de una amplia libertad de expresión, reunión y asociación; la prensa se desarrolló sin demasiados frenos y se multiplicó el número y la variedad de sociedades, ampliándose a los veteranos de las guerras, a las sufragistas, a las iglesias, a los trabajadores, etc. Los periódicos, las revistas, los libros, se convirtieron en portavoces e instrumentos de confrontación...”
Panel dedicado a la caracterización de la cultura política existente en Cuba después del golpe de Estado de 1952 y justo antes del 26 de julio de 1953; es decir, cuáles eran los valores, la opinión pública, las actitudes hacia los problemas de la esfera pública, el consenso, la movilización de la sociedad civil y en qué contexto internacional tenían lugar estos fenómenos.
“La antropología médica está transformando el enfoque que se requiere en salud pública para combatir enfermedades enraizadas en problemas sociales, tales como las infecciosas. El surgimiento del SIDA hizo aún más evidente que aplicar la tecnología médica y los conceptos de riesgo epidemiológico sin considerar el contexto social y económico sería insuficiente para abordar la epidemia. El SIDA, reflejo de la pobreza, de la desigualdad social y de la discriminación, fue considerado desde el principio un problema de derechos humanos. Aunque todavía falta mucho trecho por recorrer, las ciencias sociales y la medicina están, por fin, dialogando…”
“El propósito principal de este artículo es analizar los procesos de negociación y conflicto que tienen lugar en la “zona hip-hop”, entre la producción comercial de bienes musicales y su reapropiación y utilización por distintas comunidades locales. Al privilegiar una estrategia hablada como el rap, que problematiza la experiencia vivida, y prácticas espaciales como el breakdance y el graffiti, que se apropian de los lugares públicos, el hip-hop ofrece una forma interesante de observar cómo los espacios globales y locales se construyen…”
“La apropiación del espacio en el acto monumental, como materialización de un discurso no dialógico, la oficialización de unos discursos en desmedro de otros, la erradicación o desplazamiento de algunos monumentos y la vandalización de otros dan cuenta de la pugna existente por la dominación histórica e ideológica del espacio público. Esta puede ser reconocida en momentos de la historia latinoamericana en los que perspectivas históricas, políticas y sociales opuestas llegan a converger en torno a monumentos públicos susceptibles a transformaciones que buscan validar, dislocar, descentrar, transformar o a erradicar el sentido de lo representado…”
En el presente texto se centra la atención en algunas de las características de la república pensada por José Martí, que sería fundada después de la guerra de liberación, concebida y preparada por el Partido Revolucionario Cubano, por lo que el más importante de los aspectos que tratar es la definición de dicha organización, fundada por él, lo que implica precisar sus objetivos.
El objetivo de esta sesión es tratar de profundizar en algunos problemas que afectan en general a los medios de difusión, y en particular a la radio como un instrumento de comunicación y retroalimentación con los radioyentes ¿En qué medida la radio ha ofrecido históricamente un espacio para la expresión de la opinión pública y el desarrollo de una conciencia ciudadana en Cuba, una conciencia cívica? ¿Cómo se compara con otros medios de difusión, en particular con la prensa escrita y con la televisión?
¿En qué consiste y cómo se puede caracterizar la relación médico-paciente? ¿En qué medida expresa una determinada cultura de la práctica médica y de la salud pública? ¿Qué problemas se revelan a través de dicha relación? ¿Cuáles afectan a las prácticas médicas y a la cultura de la salud? ¿Qué hacer, transformar, mejorar en esta relación? Desde una diversidad de perspectivas, un estudiante de medicina y tres médicos especialistas reflexionan sobre los patrones culturales de la práctica médica.
El texto observa la emergencia de la ciudadanía como categoría política en la Cuba contemporánea y propone una reflexión política al respecto. Al mismo tiempo, explora la relación fundamental entre la ciudadanía y la propiedad, e integra análisis sobre los derechos, la libertad, la igualdad, la diversidad.
“El nivel de desviación de un sistema institucional respecto del orden normativo que lo genera es medida de la legitimidad del conjunto, pues define la coherencia con que relaciona sus fines y sus medios. Como muchos otros, el constitucionalismo cubano cuenta la historia de su particular desviación, la tradición de siglos resumida en Cuba con la frase «la ley se acata, pero no se cumple». Para enfrentar el desafío de reunir la ley con la práctica política, el socialismo cubano carga complejas herencias: la tradición colonial, la historia de la desustanciación del republicanismo liberal y el relato del socialismo históricamente existente sobre la «democracia socialista»…”
(Premio Temas de Ensayo 2007, en la modalidad de Ciencias sociales) “Uno de los más usuales lugares comunes de la historiografía cubana es la consideración de que los intelectuales cubanos no apreciaron la construcción del socialismo soviético en su verdadera dimensión, por dos razones esenciales: prejuicios clasistas o escasa información, desvirtuada además por la prensa capitalista. Pero a gran parte de ellos no le fue ajena la verdadera esencia del proceso soviético, así como las debilidades y éxitos de aquella experiencia pionera…”
Se plantea la necesidad de que la Salud Pública contribuya de manera sustantiva, teniendo en cuenta todas las etapas del ciclo de reducción de desastres, a iniciativas que incorporen acciones efectivas, no solo para los territorios locales sino para fortalecer las capacidades de colaboración entre los países de la región —desde una conceptualización y un enfoque integrado para la prevención de desastres en su adaptación al cambio climático.
El artículo analiza las políticas culturales de la Secretaría de Cultura de la República Argentina (actualmente Ministerio) con el propósito de evidenciar el alcance limitado del poder de decisión de la máxima autoridad del organismo, y demostrar en qué medida el hacer de las políticas públicas culturales es resultado de consensos generados internacionalmente y de la dinámica de la propia burocracia.
El artículo examina brevemente los procesos de reforma realizados en el sistema de salud mexicano y los modelos de atención que los han acompañado, a la vez que contextualiza algunos criterios sobre los aciertos y errores en la ejecución de dichos modelos hasta el actual, que se halla en etapa de implementación. Se concluye enfatizando la importancia de las políticas públicas, las políticas de salud, las reformas de los sistemas de salud y los modelos de atención para, conjuntamente con los demás sectores, garantizar el derecho a la salud de todos los mexicanos, y más en el complejo panorama mundial actual.
Este artículo se basa en investigaciones académicas existentes, noticias de prensa e investigaciones de campo de primera mano realizadas en La Habana durante tres años. Sostiene que la respuesta a la pandemia en Cuba, coordinada, sin ánimo de lucro y basada en la salud pública, que incorpora la vacunación de alta absorción utilizando vacunas de alta eficacia, constituye un estudio de caso poco reconocido de un sistema que ha proporcionado a las poblaciones resultados sanitarios excepcionalmente positivos al enfrentarse al virus.
Este trabajo se propone analizar la polémica digital como ejemplo de una posición histórica de la intelectualidad de la Isla: la de erigirse en vanguardia en lo relacionado con la interrogación crítica sobre la realidad circundante. Para ello se indica, en esencia, la vinculación directa de este debate con las condiciones del espacio público cubano, y se refieren algunas tendencias generales en determinados períodos históricos de la Revolución, en los que el sector mencionado se ha destacado por sus posicionamientos transgresores en el área de confrontación ciudadana.
Un estudio historiográfico acerca de la mitificación, desde la escritura, de Franklin D. Roosevelt durante el período republicano en Cuba. En las dos primeras décadas del siglo xx se construyó el mito de Teodoro Roosevelt especialmente dentro de los círculos de poder. A partir de la década del 30 y hasta los 50 se renovó esa construcción, esta vez en torno a su pariente Franklin Delano Roosevelt, fundamentalmente por grupos políticos que dominaban o disputaban el poder, y corporaciones burguesas que retomaban la imagen de amigo de Cuba como base del mito.
“La renta básica es un ingreso monetario pagado por el Estado a toda la población sin ninguna condicionalidad. Preguntarnos si es justa resulta muy relevante. Una medida social que fuera política o económicamente viable resultaría poco interesante si no fuera justa…”
El texto explora los vínculos entre gobierno local y seguridad ciudadana, a la luz del proyecto Gestión Municipal de la Seguridad Ciudadana en Centroamérica y República Dominicana, desarrollado por FLACSO-Costa Rica en el marco del estudio sobre convivencia pacífica y gobernabilidad democrática en América Latina, impulsado por FLACSO-Secretaría General y auspiciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, y dedicado a estudiar las iniciativas que ejecutan en la actualidad los gobiernos municipales de la región con el propósito de aminorar el delito y la violencia.
En este ensayo se indaga sobre la (re)escritura de la historia del Caribe, desde recientes enfoques historiográficos. Sus reflexiones parten de las contribuciones de Historia de Cuba, Historia de la República Dominicana, Historia de las Antillas no hispanas, e Historia de Puerto Rico, cuatro volúmenes ya publicados de los cinco concebidos para conformar la colección Historia de las Antillas.
Aunque en este artículo trataremos las estadísticas convencionales de muertes, morbilidad y discapacidades, nuestro enfoque no se limitará a enumerar las cifras de muertos, heridos, enfermos, infecciones bacterianas y enfermedades crónicas, sino que irá más allá para abarcar los indicadores de calidad de vida, bienestar y salud mental, ya que cada uno es igual de importante, como la evaluación subjetiva de la calidad de vida o el sufrimiento percibido, y los indicadores objetivos, como la tasa de mortalidad infantil y materna.
¿Cuál es el balance de la nueva Constitución cinco años después? ¿En qué áreas se podrían distinguir sus principales resultados? ¿En cuáles ha tenido un mayor peso, cuantitativo o cualitativo, su aplicación? ¿Qué limitaciones ha afrontado la aplicación de la Constitución? ¿En qué medida la Constitución ha transformado el funcionamiento del sistema? ¿La formulación y aplicación de las políticas ha cambiado la manera de construir lo político? ¿Se ha transformado la relación entre ellas? ¿Debe ser la ley de municipios una prioridad en la programación legislativa cubana?
Dos juristas y una psicóloga ofrecen sus análisis y reflexiones acerca de la incidencia sociopolítica que en la Cuba del último quinquenio ha tenido la implementación de su actual Constitución. Los tres especialistas fueron acompañados por un auditorio que también reflexionó de manera profunda y activa.
(Premio Temas de Ensayo 2010, en la modalidad de Ciencias sociales) Raúl Roa elaboró un cuerpo de pensamiento, prácticamente desconocido hoy en Cuba, que resulta difícil de reconstruir desde un punto de vista sistemático, por la escasa disponibilidad de los textos. Quien indague en esas obras descubrirá tres propuestas de especial relevancia: una teoría de la revolución, una sobre la democracia y otra del socialismo. Además, hallará algo aún más promisorio: la sugerencia de una relación entre democracia y socialismo, que podría convertirse en puerta de entrada del proyecto cubano al siglo XXI. En las páginas siguientes, se consideran estos temas para concluir analizando cómo las soluciones que Roa busca a los conflictos que se le plantean al ideal revolucionario en los años 40 lo conducen al terreno del republicanismo. Sugiere que la necesaria reelaboración de la ideología cubana, de lo que se entenderá por revolución en lo adelante, puede encontrar en el pensamiento de Roa una fuente de renovación, pues su legado pertenece al futuro y aporta un proyecto para la reinvención del socialismo en Cuba.
El artículo ofrece una amplia revisión histórica y teórica del concepto de opinión pública, mostrando su complejidad, las múltiples disciplinas que lo han abordado y el prolongado desacuerdo en torno a su definición. Se explica la tensión entre la tradición clásica —centrada en la esfera pública deliberativa y el uso crítico de la razón— y la tradición empírica —marcada por el auge de las encuestas y la sociedad de masas—, destacando sus límites para captar la dinámica real entre individuos, grupos, medios y poder político. Analiza los aportes y contradicciones de autores como Habermas y Noelle-Neumann, critica la reducción de la opinión pública a los sondeos y propone entenderla como una categoría política, comunicativa y simbólica en permanente transformación, cuya función en las democracias depende del diálogo social, las mediaciones institucionales y las representaciones construidas por los medios.
El artículo analiza la imagen país como un proceso complejo donde intervienen identidad cultural, comunicación institucional, globalización y diplomacia pública, destacando que esta imagen se construye a partir de significados compartidos generados por múltiples actores —gobiernos, organizaciones, medios, sociedad civil, diásporas y redes profesionales— que interactúan en contextos marcados por interdependencias y asimetrías. Sostiene que una estrategia efectiva debe basarse en la identidad cultural, armonizar intereses diversos, fortalecer la sinergia entre acciones comunicativas formales e informales y apostar por relaciones de largo plazo, especialmente mediante programas de diplomacia pública que faciliten experiencias comunes, credibilidad y vínculos afectivos capaces de influir positivamente en la percepción internacional del país.
El artículo analiza cómo los principales medios de comunicación estadounidenses han construido y amplificado percepciones negativas sobre México durante la última década, centrando su cobertura en dos ejes: la violencia asociada al narcotráfico y la inmigración mexicana. Sostiene que, aunque existen ejemplos de reportajes equilibrados y críticos, predomina un enfoque sensacionalista que utiliza metáforas de guerra, imágenes alarmistas y descripciones exageradas del caos y la inseguridad. Esta narrativa distorsionada contribuye a moldear la opinión pública estadounidense, reforzando la idea de un país al borde del colapso y oscureciendo análisis más complejos sobre el alcance real de la violencia, las dinámicas territoriales y las responsabilidades compartidas entre ambos países, especialmente en temas como el consumo de drogas y el tráfico de armas.
¿Hasta qué punto los medios de difusión fomentan realmente una conciencia más educada, reflexiva y crítica? En un contexto peculiar, caracterizado por un torrente global de información y opiniones, adquiere nuevo relieve el papel de las revistas que, además de informar, suscitan la reflexión, proponen enfoques y abren espacio a una variedad de perspectivas y juicios calificados. ¿Cómo pueden las revistas aprovechar, expandir y cultivar una esfera pública inundada por imágenes e ideas, cuyo eco multiplicado atraviesa fronteras y países muy diferentes? Buscando contribuir a esta problemática, Temas se comunicó con un grupo de revistas de Norteamérica, Europa y Cuba. Agradecemos a quienes, en medio de tareas editoriales y otras responsabilidades, nos hicieron llegar sus valiosos comentarios.
Análisis crítico del libro Essays in Cuban Intellectual History, en el que Rafael Rojas examina la historia intelectual cubana desde la República hasta el presente, articulando una lectura que privilegia la Segunda República como fundamento de un proyecto nacional pendiente y que emplea la literatura, la memoria y el pensamiento social como herramientas centrales para repensar la nación. Román de la Campa destaca la ambición y coherencia del marco republicano propuesto por Rojas, pero también señala tensiones: su interpretación de Martí, su dependencia del concepto orticiano de transculturación, la compleja relación entre literatura e historia, y los límites de su visión sobre la transición post-socialista cubana. El ensayo subraya que la obra de Rojas logra iluminar debates claves sobre nación, cultura, exilio y futuro político, aunque no sin contradicciones que revelan los desafíos de pensar la identidad cubana desde un horizonte crítico e histórico tan amplio.
El ensayo analiza la polémica en torno a los cultivos transgénicos en Cuba, destacando cómo la introducción de esta tecnología generó tensiones entre especialistas, instituciones y sectores de la ciudadanía. Examina la politización, los silencios institucionales y la limitada participación pública, así como el papel desigual de la prensa y las ciencias sociales en la discusión. El autor argumenta que el debate refleja dinámicas globales sobre ciencia, tecnología, poder y ciudadanía, y subraya la necesidad de espacios de diálogo transparentes y multidisciplinarios para la toma de decisiones responsables.
Panel de discusión sobre la imagen de Cuba en la prensa extranjera, analizando cómo predominan estereotipos negativos anclados en agendas políticas y mediáticas del mainstream internacional. Los panelistas examinan factores que influyen en esta representación —rutinas periodísticas, intereses geopolíticos, limitaciones del acceso a fuentes y silencios mediáticos— y discuten las tensiones entre la prensa cubana, los corresponsales extranjeros y los mecanismos institucionales de comunicación. El texto evidencia la complejidad del proceso de construcción simbólica de la imagen de Cuba y la necesidad de estrategias más abiertas y coherentes.
El artículo presenta un debate entre especialistas latinoamericanos y europeos sobre los distintos conceptos usados para caracterizar el estadio actual de desarrollo social —sociedad de la información, informacional, en red o del conocimiento—, subrayando que el cambio en curso es estructural y trasciende lo tecnológico. Los autores analizan cómo la información se convierte en eje central de las relaciones sociales, económicas y culturales, al tiempo que advierten sobre desigualdades, brechas digitales, relaciones de poder y la necesidad de enfoques críticos y conceptualmente rigurosos para comprender y orientar las políticas públicas en este nuevo contexto global.
El artículo reflexiona sobre los desafíos y oportunidades que plantea la ampliación del acceso a Internet y las TIC en Cuba, especialmente tras la puesta en funcionamiento del cable de fibra óptica. Desde una perspectiva crítica y propositiva, las autoras analizan las limitaciones del marco regulatorio vigente y subrayan la necesidad de políticas públicas que promuevan una participación ciudadana más activa, democrática y emancipadora. El texto defiende la superación de una visión instrumental de la tecnología y apuesta por su integración en la transformación social y política del país.
El artículo reflexiona sobre las transformaciones de la comunicación y la cultura en la sociedad de la información desde una perspectiva crítica, señalando cómo la expansión de las TIC y los flujos informacionales reconfiguran las relaciones de poder, la producción simbólica y la participación social. El autor enfatiza la necesidad de políticas públicas de comunicación que superen la lógica mercantil, defiendan la diversidad cultural y fortalezcan el papel ciudadano frente a la concentración mediática y la hegemonía de los grandes actores económicos y tecnológicos.
¿Qué es lo público? ¿Qué es lo estatal?¿En qué se diferencian?¿Cuáles son las deficiencias y ventajas de la gestión del sector público?¿Qué importancia tiene la relación entre el Estado y actores no estatales como el privado o las cooperativas?¿En qué renglones ha sido más crítico el manejo de lo público? ¿Qué factores inciden en su evolución?¿Cuál es la proyección de este sector? Estas y otras interrogantes fueron debatidas en esta ocasión por profesores universitarios, economistas, funcionarios y un avezado público.
El artículo examina las transformaciones del campo religioso latinoamericano en su estrecha relación con la política y los procesos sociales contemporáneos. Sostiene que la religión no ha perdido centralidad, sino que se ha reconfigurado en un escenario de pluralización, competencia simbólica y debilitamiento del monopolio católico. A través del análisis de nuevas formas de religiosidad, movimientos evangélicos y prácticas de creencia más flexibles, el texto muestra cómo lo religioso interviene activamente en la esfera pública, influyendo en debates sobre moral, derechos y ciudadanía. El autor plantea que estas dinámicas deben comprenderse desde una sociología de la religión atenta a los cruces entre creencias, poder y cultura política.
El artículo revisita el debate de 2004 entre Jürgen Habermas y Joseph Ratzinger sobre los fundamentos morales prepolíticos del Estado liberal, para reflexionar sobre el papel público de la religión en sociedades secularizadas y pluralistas, especialmente desde una perspectiva latinoamericana. Mella expone las convergencias y divergencias entre ambos pensadores en torno a la crisis moral del liberalismo, el déficit de motivación solidaria y la necesidad de articular razón y religión en la esfera pública. A partir de la noción de sociedad postsecular, el autor propone una relectura crítica y poscolonial del debate, que amplíe los modos de participación religiosa más allá del racionalismo eurocéntrico y reconozca la pluralidad cultural, simbólica y comunicativa como condición para una convivencia democrática más inclusiva.
El artículo examina la trayectoria histórica y política de la Iglesia católica en Cuba y se centra en el análisis de la revista Palabra Nueva como uno de sus principales espacios de intervención pública contemporánea. Trujillo reconstruye las relaciones Iglesia-Estado desde la colonia hasta la actualidad, subrayando los conflictos, distensiones y reacomodos producidos tras 1959, el impacto del ENEC (1986), la crisis de los años 90 y el tránsito constitucional hacia un Estado laico. A partir de un enfoque cualitativo, el autor muestra cómo Palabra Nueva funciona como un medio de posicionamiento político, donde se debaten temas como pobreza, derechos civiles, familia, educación, economía, historia nacional y políticas públicas, evidenciando que, aunque la Iglesia se autodefina como “profética” y no política, sus discursos constituyen intervenciones explícitas en la polis cubana y revelan tensiones entre crítica social, pretensión de verdad moral y búsqueda de colaboración con el Estado en un contexto de crisis prolongada.
El panel reúne diversas perspectivas para debatir los procesos de politización y despolitización en la sociedad cubana contemporánea, abordándolos como fenómenos complejos y no lineales vinculados a la cultura política, la participación ciudadana y la crisis de las formas tradicionales de hacer política. Los participantes coinciden en que la despolitización no implica necesariamente apatía, sino también distanciamiento crítico frente a discursos ritualizados, prácticas burocráticas y déficits de participación real. El intercambio subraya la necesidad de repensar la política como experiencia cotidiana, ética y participativa, capaz de articular diversidad, debate público y democratización efectiva de la vida social.
El artículo examina la evolución del pensamiento jurídico cubano desde el predominio del positivismo jurídico en los inicios de la República hasta la emergencia de enfoques críticos y antropológicos del Derecho. Los autores analizan cómo el positivismo, articulado al nacionalismo reformista y al contexto neocolonial, justificó un orden jurídico subordinado, especialmente bajo el plattismo, y cómo fue progresivamente cuestionado por corrientes antiformalistas, neokantianas y neotomistas. El texto destaca la contribución de figuras como José Antonio Ramos, Fernando Ortiz y Mariano Aramburo, quienes desplazaron la norma como centro del Derecho para enfatizar al sujeto, la cultura, la justicia social y la soberanía nacional. Se concluye que la crisis del positivismo jurídico abrió el camino hacia una concepción del Derecho como fenómeno cultural, ético y social, estrechamente ligado al proyecto inconcluso de nación.
El texto reflexiona sobre el rol de los intelectuales en la esfera pública y su relación con el poder político, enfatizando las responsabilidades éticas y críticas de la producción intelectual en contextos de conflicto social. Ortega examina las tensiones entre compromiso, autonomía y cooptación, así como los riesgos de la instrumentalización ideológica del pensamiento crítico. El artículo propone entender al intelectual como mediador cultural y actor político indirecto, cuya función principal es ampliar el debate público, cuestionar los consensos dominantes y contribuir a la formación de una ciudadanía reflexiva, más allá de alineamientos partidistas o dogmáticos.
El artículo examina la evolución reciente de las políticas públicas dirigidas al campesinado cubano, con énfasis en las reformas agrarias iniciadas en los años noventa y profundizadas a partir de 2008 mediante la entrega de tierras estatales en usufructo. A partir de un análisis detallado de la política tributaria y crediticia, el autor muestra cómo estas medidas han contribuido a revalorizar al pequeño agricultor y a diversificar la estructura agraria, pero también han generado nuevas desigualdades y tensiones asociadas a la heterogeneidad territorial, productiva y social del campesinado. El texto identifica contradicciones entre los objetivos de equidad, incentivo productivo y recaudación fiscal, así como limitaciones en el acceso al crédito, la gestión cooperativa y la articulación interinstitucional. Finalmente, sostiene que el principal desafío de las políticas campesinas radica en avanzar hacia un enfoque más integrado y descentralizado, que incorpore criterios de equidad diferenciada, mayor participación de los productores y una articulación efectiva entre instrumentos económicos, desarrollo local y sostenibilidad agroecológica.
El artículo reflexiona críticamente sobre el concepto de desarrollo local, cuestionando los enfoques economicistas tradicionales y resaltando su carácter multidimensional, con especial énfasis en la cultura como componente central. A partir de debates teóricos contemporáneos —incluyendo el posdesarrollo y las perspectivas descolonizadoras—, la autora analiza la evolución del desarrollo local en Cuba desde los años noventa, en el contexto de la crisis económica y las reformas estructurales. El texto examina el papel de los territorios, los gobiernos municipales, los actores sociales y las universidades, así como las principales limitaciones y potencialidades del modelo cubano, destacando la necesidad de construir agendas de desarrollo situadas, participativas y culturalmente contextualizadas.
El artículo defiende la planificación social socialista como eje estratégico para la renovación del sector público cubano en el contexto de las transformaciones económicas del siglo XXI. El autor sostiene que la planificación no debe reducirse a un instrumento técnico-económico, sino concebirse como un proceso integral, participativo y emancipador que articule economía, sociedad y política, incorporando de manera activa a los productores-consumidores en la proyección, ejecución y control del desarrollo. A partir de un análisis crítico de las insuficiencias históricas de la planificación en Cuba —marcada por el centralismo, la verticalidad y la escasa participación—, propone cambios organizativos, metodológicos, procesales y de control social, en consonancia con los Lineamientos del PCC y aprendiendo de experiencias como las de China y Vietnam, sin copiar modelos. El texto subraya que una planificación social efectiva, combinada con elementos de mercado y regulación indirecta, es condición indispensable para fortalecer el proyecto socialista, garantizar la equidad, combatir la alienación y avanzar hacia la emancipación humana.
El artículo analiza la evolución internacional de las políticas de transporte urbano desde mediados del siglo XX —del paradigma centrado en el automóvil al enfoque de acceso y habitabilidad— y contrasta esa trayectoria con la experiencia cubana antes y después de la Revolución. Las autoras sostienen que Cuba, gracias a su fuerte sector público, su tradición de priorizar el transporte colectivo y su relativa baja motorización, posee condiciones excepcionales para desarrollar un modelo de movilidad urbana sostenible y equitativo, evitando errores cometidos en otras ciudades del mundo. A partir del impacto del Período Especial, las reformas económicas recientes y el aumento de la desigualdad en el acceso, el texto examina los desafíos actuales y las oportunidades para integrar políticas de transporte, urbanismo y participación ciudadana, destacando la necesidad de una planificación innovadora y coordinada que permita avanzar hacia la “ciudad habitable” como proyecto de justicia social.
El ensayo analiza históricamente la prostitución femenina en Cuba desde una perspectiva de género, cuestionando las políticas de reglamentación y prohibición aplicadas desde el siglo XIX hasta la actualidad. La autora sostiene que dichas políticas han estado atravesadas por concepciones patriarcales que responsabilizan y estigmatizan a las mujeres, sin atender las verdaderas causas sociales, económicas y culturales del fenómeno. A través del examen del sistema reglamentarista colonial y republicano, las medidas adoptadas tras 1959 y el resurgimiento del comercio sexual en los años noventa, el texto muestra cómo el control social de la sexualidad femenina ha sido un eje persistente. El artículo concluye que la superación del problema requiere deconstruir las concepciones androcéntricas sobre género y sexualidad, más allá de soluciones normativas coyunturales.
El artículo reconstruye la trayectoria intelectual y literaria de Miguel de Carrión en el contexto de la primera generación de escritores de la República cubana, atendiendo tanto a su obra narrativa como a su recepción crítica y mediática. A partir de fuentes hemerográficas, testimonios contemporáneos y análisis textual, el autor examina especialmente las novelas Las honradas y Las impuras, destacando su adscripción al naturalismo y su tratamiento transgresor de la condición femenina, la moral sexual y las contradicciones sociales de la época. El estudio aborda las polémicas, censuras y resonancias públicas que provocaron estas obras, así como el posterior silenciamiento editorial de Carrión, y reivindica su legado como una figura clave para comprender la literatura y la sensibilidad social cubanas del primer tercio del siglo XX.
El artículo examina el notable aumento de la desigualdad de ingresos en China desde el inicio de las reformas económicas en 1978, mostrando que hacia 2010 el coeficiente Gini superó el 0,50, un nivel más alto que el de Estados Unidos y que el de otros países con similar desarrollo económico. A partir del análisis comparativo de múltiples fuentes de datos representativos y de una comparación sistemática con Estados Unidos, los autores sostienen que la elevada desigualdad china no se explica principalmente por factores individuales o familiares, sino por fuerzas estructurales profundamente arraigadas en el sistema político y económico, en particular la brecha entre lo rural y lo urbano y las marcadas disparidades regionales. El estudio concluye que estas desigualdades no son inevitables ni transitorias, sino el resultado de políticas de desarrollo de largo plazo, por lo que su reducción depende en gran medida de intervenciones estatales orientadas a equilibrar territorios y oportunidades sociales.
El artículo examina la evolución histórica de la beneficencia pública en Cuba entre 1899 y 1930, centrándose en la transición desde la caridad tradicional hacia una concepción moderna de la pobreza como problema social y responsabilidad del Estado. Borrego analiza el marco legal, institucional y discursivo que acompañó este proceso, mostrando cómo la pobreza pasó a ser un asunto de interés público vinculado a la ciudadanía y la igualdad ante la ley. El trabajo destaca las limitaciones estructurales del sistema asistencial y su relación con las crisis económicas y políticas de la República temprana.
El artículo analiza el surgimiento y el papel de la revista Espacio Laical como un actor relevante del espacio público cubano entre 2006 y 2014, situado en la intersección entre Iglesia católica, política y debate intelectual. Corcho reconstruye las relaciones históricas entre Iglesia y Estado en Cuba y muestra cómo Espacio Laical funcionó como una plataforma plural de discusión sobre soberanía, reconciliación nacional, institucionalidad democrática, derechos ciudadanos y reformas económicas. El autor sostiene que la revista operó no solo como medio de comunicación, sino también como un espacio de mediación política y producción de ideas, capaz de articular un discurso nacionalista inclusivo orientado al bien común y a la ampliación del debate público en un contexto de reformas y cambios sociales.
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